
Lanzamiento del libro de cuentos "Manual de alteraciones", (RIL Editores), evento que se realizará el próximo jueves 27 de marzo, a las 19 horas, en la Sociedad de Escritores de Chile, ubicada en Almirante Simpson 7, Providencia, Santiago.





YO TAMBIÉN LO LEÍ
Cecilia Castillo
De la abundante producción literaria del poeta iquiqueño Alberto Carrizo, el libro que prefiero es, lejos,
El Horizonte y su Estallido.
La historia de este poemario es una historia romántica (en el mejor sentido de lo romántico). Fue impreso en 1972 en la Editorial Santa María de Tacna. Trae un comentario de Gonzalo Drago, muy pertinente y por supuesto con la plusvalía que le dan las ilustraciones de ese gran artista, apenas reconocido en nuestro país, Guillermo Deisler.
A fines de los 60s, plena efervescencia de idealismos, esperanza en un mañana luminoso, con la justicia y la igualdad como metas, Alberto Carrizo Olivares también escribe acerca de la matanza de la Escuela Santa María (tema del que tanto se habló en 2007 pero no sé cuánto se leyó).
Este es el poema:
21 DE DICIEMBRE DE 1907
A los mártires de la
Escuela “Santa María”
de Iquique.
Sábado cúspide
sobre la que dormita
fatiga,
sábado
día de tregua;
la sonrisa es una tristeza distinta
pero es sonrisa.
Sábado.
Quince horas y treinta:
la tarde es una tranquila mesa
y una taza de té con limón;
los hijos son moléculas de azúcar,
endulzan los días,
hora de tregua.
Quince horas y treinta.
Sábado, quince horas y treinta:
tres ráfagas, voracidad del odio
para la multitud petrificada;
tres cargas amenazando voces; apretados dientes,
vientres secos, espaldas duras, partidas cejas,
llagas rotas disecándose en segundos;
muerte muerte muerte para la clase obrera:
descansa la vida, la muerte trabaja aquel sábado
la muerte y el llanto apagado de mujeres y niños.
Sábado:
hoja desparramada con su noticia negra;
sólo trece palabras:
-“un peso vale un pan y sólo
ganamos tres pesos”.
¿Qué comeremos mañana?”
Trece palabras
y treinta mil cuerpos cubriendo
con cantos de hambre
cansada de ser tanta hambre,
las calles de Iquique;
cada carreta
es un largo quejido sin rueda
atando la muerte a su madera;
Sábado:
¡día de tregua!
y entierran en un subterráneo
de escuela inocente
a tantos caídos.
Quince horas y treinta:
la tarde es una taza quebrada.
Sábado
quince horas y treinta.
Trece palabras.
Treinta mil cuerpos huyendo.
¿Quién se atreve a contar a los muertos?
“Santa María” : ruega por ellos
y su pedazo de pan
en esta hora
de
muerte.
En primera lectura me llama la atención el cómo en este texto sólo las víctimas están presentes en su condición de seres humanos: “mujeres y niños”, “voces”, “apretados dientes”, “espaldas duras”, “llagas rotas”. Aparentemente son más especie humana que individuos: multitud petrificada, caídos, treinta mil cuerpos. Pero, cuidado, que no despersonalizados (no puedo evitar pensar en “Masa” de César Vallejo); multitud ¿puede ser uno?
Mi interpelación al texto es ¿dónde están los verdugos? porque no se mencionan de manera explícita. No obstante las referencias:
Tres cargas ametrallando voces
Tres ráfagas, voracidad del odio
sugieren el sentir del hablante y el contenido de la narración. ¿No están porque no merecen ser considerados humanos? ¿No están porque asquean? ¿Porque merecen desprecio?
Recordemos que hay documentos que prueban que la matanza de los obreros no fue una situación fortuita ni provocada por las víctimas ni la reacción repentina de algún oficial, sino un hecho planificado y previsto por autoridades locales y nacionales.
Esto que actualmente puede ser puesto en duda por quienes para todo buscan consenso, en la época en que se escribió este poemario era un hecho conocido y aceptado en Iquique.
Pero quiero decir que no logro separar al hablante del poeta en todo este libro, puesto que conozco su sensibilidad y su trayectoria de hombre político antes de 1973. No puedo dudar de su íntimo dolor y su intención de denuncia social.
Su verbo me comunica más dolor que odio. Más tristeza que impotencia:
“cada carreta
es un largo quejido sin rueda
atando la muerte a su madera;”
Uno de los poemas de este libro se titula “Pero de todos modos el hombre amaba”, que es como decir “pero la vida continúa”.
En otros, la mayoría, su palabra es testigo de lo sufrido y vivido:
“ para que nadie confunda
con un antojo de los hombres
los desamparados cementerios de madera
y sus cruces con el largo exacto
de un gemido,
allí están los ripios:
altiplanicies del dolor petrificado
mesetas donde podría encontrarse
el remoto origen de una lágrima,
tumbas del pasado,
tortas del único pan que consumieron
los obreros
cuando tuvo el horizonte su estallido..”
porque es también intérprete de una vida que no alcanzó a ser la suya pero que está presente en el Iquique de los 60s:
“Salgo a buscar
a explicarme donde las salitreras
donde quedaron;
salgo a buscar en el desierto…”
En una época en que las vivencias del obrero pampino todavía no eran frivolizadas en una telenovela o en alguna literatura:
“Me ahogan las sacudidas
de la ventisca en el magro pimiento
veo cabezas de niños
inmóviles….”

COMENTARIOS DEL LIBRO La patria Asignada
El abuso y la “Patria Asignada”, extraño símil de este hermoso y terrible poema que se abre como la herida larga que atraviesa los cuerpos (cuerpitos) abusados y obligados al silencio por la amenaza -de quien ultraja- o por la propia vergüenza. “Le pedí a un dios un lugar en el mundo donde quedarme/ un lugar donde poder hacer de la vida la vida/ y recibí una larga y angosta faja de tierra en el ano”. Valentía de la voz que al fin nombra la herida y da el grito de dolor minimizado tanto tiempo por estadísticas y medios. Expuesto en palabras ese atentado salvaje, no hay pena comparable al daño: “…pude haber sido un árbol/pude haber sido/ pero fui lo que fui/un doloroso derrumbe pálido de espanto”.
SOLEDAD FARIÑA (Poeta chilena)
No es el potito embarrado de Luchín, no es el piececito de Lucila, Se lo fornica el padrastro al entenado en los cortitos años de pupilo, Lo deja a poto pelado en el cancionero de Mamas y Papas, al pobre cabrito Poblacional no lo vejaron en el ano, le conculcaron el derecho a vivir en la virginidad, Depredado por la rapiña, ocupado el muchachito por otro cuerpo, Vida rota, menstruante, un sacramento confesional en la pintura del desgarro, Dios no le ladra como un perro, es un catequista de la penuria, duele echar un vistazo a este juego de niños, la leche no era purita, ni era el arroz con leche, el caballito blanco no se lo llevó de aquí, abusaron del niñito en el subsuelo de Made in Chile, Pero el niño absorto frota con la uña mugrecitas de tierra y humedad, No ha nacido una criatura de diez días en el pesebre de la patria asignada.
BRUNO VIDAL(Poeta chileno)
Dijimos, a propósito de los primeros textos de Víctor Munita Fritis – Pensión Completa y Otros Poemas – editorial Cuarto Propio, año 2008, que aguardaríamos su segundo libro en el entendido que se le exigiría más al poeta. Notábamos allí el germen de un lenguaje renovador para las letras atacameñas. Esta Patria Asignada, comienza a visibilizar aquello, el poemario avanza sin complejo por los desquiciamientos sociales, quizás atávicos, pero que el pudor regional negaba. Desde el desierto de Atacama también gritan los malqueridos.
FERNANDO RIVERA LUTZ (Poeta y artista visual chileno)
"¡Del libro completo, que decir! Poemas conmovedores. Un desgarro del alma. Mi historia, otras historias, demasiadas historias, en el largo camino del dolor infante. Raquel grita por sus hijos asesinados y el niño huye mientras Herodes lo busca. Dolió leer los poemas. Lo hice y firme con el llanto recuerdo que era también mi historia. Es noche, vuelven los perfumes, el aliento, palabras, me quiebro y levanto. Hay que ser mujer materna – ese dolor, parte el cuerpo- para sentir y describir lo que maravillosamente plasmas en estos poemas. Ya no son tuyos, cuando pasen de mano en mano, estaré para decir algo más y levantar la voz, para que otros y otras, trasformen silencios en vida y vida en abundancia." "Las palabras bien dichas – mejor si son diáfana- Estas tienen todos los ingredientes, nada falta. Las palabras se hacen grito profético de denuncia y anuncio. Un gran conjunto de poemas. Bien escrito. Audaces. Deben como el pan estar en todas las mesas. Los poemas de este libro se hacen necesarios."
CARLOS ERNESTO SÁNCHEZ (Poeta chileno)
Con intriga leí las páginas de este poemario, y pude con la primera impresión (fuerte, dura, real) adentrarme en un sentimiento nunca antes producido en mi ser, unas imágenes tan siniestras pero tan humanas se apoderaban de mi, mientras el autor se deshojaba en su texto, la textura de su texto fue tan áspera y cruda, ni la más pulidora edición podrá quitar lo verdaderamente bello de esos versos: La verdad cruda de la realidad que queremos ignorar, esa que no es pura felicidad, esa que no es pasar de una página a otra sin más, sus versos son una muestra de la posibilidad poética de develar las distintas dimensiones del ser, desde las más puras y claras hasta las mas indignas y oscuras, todas con la misma calidad de pene/trarnos…Yo quería saber estudiando estética que era lo bello y que era lo feo, y algún autor entre palabras dijo que lo bello era la afirmación de la vida y lo feo su negación más rotunda, entonces en estos versos pruebo que no es aquello tan cierto, pues esos versos ofrecen una visión de personas que niegan, que quieren negar su existencia, pero se hace más real que cualquier otra que vemos, pues lo bello no necesariamente es “bonito” o “agradable”, sino es aquello que nos asombra y nos sucumbe hacia algo más, hacia un reconocimiento de nosotros mismos, de lo trascendente de nuestro ser, ya sea mostrando lo bueno o lo brutalmente cierto de lo humanos que somos, La patria asignada es un poemario que en cada una de sus partes nos impone una realidad que negamos pero que existe y nos lleva a un mundo donde las palabras mismas no son lo que importa, ni las imágenes que nos muestran, es el modo en que nos excentra cada uno de sus poemas hasta el centro mismo de nuestro ser y [nos ] re-flexionamos la belleza de esa descripción lírica eterna. Sus invocaciones, sus peticiones, sus quejas, sus enojos, todos esos versos para decirnos lo perverso de nuestra naturaleza, pero con la belleza de la verdad de las palabras aun detrás de metáforas, símiles o casi crucigramas…
DANIELA GONZÁLEZ TAYLOR
Filosofía y Letras en el Instituto Superior de Estudios Teológicos ISET de la Universidad Católica Boliviana Cochabamba, Bolivia.


