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lunes, 5 de abril de 2010

Policarpo Munizaga Varela: CANTO A LAS GLORIAS DE CERRO GRANDE

4/05/2010 05:26:00 a. m.

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Policarpo Munizaga Varela

CANTO A LAS GLORIAS DE CERRO GRANDE

Por

Arturo Volantines


El texto llamado “La Serena en la noche después de la Batalla de Cerro Grande”, recuperado por el historiador, Osven Olivares Castro tiene muchísima importancia; porque nos trae un aporte fresquísima del sentimiento que reinaba en el norte después de la batalla de Cerro Grande (29 de abril de 1859), del aliento epocal de la vida de una ciudad del Norte Chico de mediado del siglo XIX y de la importancia de la obra del poeta Policarpo Munizaga, conocido hasta hoy sólo por ser padre del poeta y abogado, Julio Munizaga Ossandón (1888).

Policarpo Munizaga escribe un texto de 65 versos alusivos a la Revolución Constituyente 27 años después de esa batalla; ésa que las tropas revolucionarias la tuvieron casi ganada; pero que —en la confianza y desechando la estrategia habitual de combate de los atacameños— terminaron perdiendo. Ahora que se cumplen 151 de esa lucha; en la que se buscaba notificar de la existencia de este pueblo y que éste era algo más que un depósito de minerales y sequedad, el testimonio viene a ser un cuadro vivísimo de la esperanza que aún subyace en la gente que ha hecho florecer el desierto.

Las cuatro estrofas transmiten una tradición que aún continúa en la ciudad de La Serena, ya que persiste la niebla y la humedad que caracterizan también a sus habitantes. Tanto Jotabeche como otros autores, como el mismísimo Pedro Pablo Figueroa en su ya legendario texto de la revolución[1] señala esta característica tan sine qua non de La Serena

En la primera estrofa da cuenta del alborozo y compromiso del pueblo de La Serena con la revolución y de su participación activa. Y, luego, cómo se convirtió en una ciudad mustia después de la derrota. Al terminar la estrofa, dice: “Y donde ayer se oyera/ El eco de los libres poderosos/ Ahora sólo impera/ Del agorero búho el son medroso”.

En la segunda estrofa se refiere al compromiso de la ciudad de La Serena con la revolución. La gente se volcó a las calles cuando arribaron las tropas de Pedro León Gallo y Pedro Pablo Muñoz. Da cuenta del sufrimiento de los familiares de los caídos y de cómo la esperanza quedó sepultada entre tantos jóvenes muertos al pie de la bandera constituyente de la estrella de oro con el azul de cielo eléctrico. Señala: “Sus buenos hijos, ese pueblo inmenso/ Que sus plazas cubrió himno cantando…”.

Después se refiere a ese negruzco monumento natural de La Serena que es el Cerro Grande, lugar de la batalla. Nombra a varios de los más notables constituyentes caídos; y, entre ellos, al héroe y poeta, Ramón Arancibia Contreras, Comandante del Estado Mayor de las tropas revolucionarias y autor de “La Constituyente”: himno de la revolución y del pueblo de Atacama. Con mucha dignidad y emoción latente trasmite su desazón de ver a este país centralista y autoritario devorando a sus hijos predilectos y sobre los cadáveres construyendo el Estado. Con certeza manifiesta como ese centralismo mata a la “patria chica” de la cual nos habla y fervoriza Gabriela Mistral. La “negruzca montaña y Hidra feroz” y otros adjetivos calan la estructura modernista de estos versos y logran trasmitir una atmósfera excepcional y que llega o puede llegar, a lo menos, al corazón de los genuinos nortinos.

En la última estrofa vuelve el poeta a su ciudad amada; valora su belleza y su mansedumbre tal como un siglo después lo haría Fernando Binvignat. La Serena tiene un sosiego que embruja; que determina una vida apacible y generosa a pesar de las malas autoridades. Sin embargo, va quedando atrás la visión de una ciudad apagada, triste y conservadora que persiguió y humilló a Gabriela Mistral y a muchos poetas más. Termina señalando que del dolor y del duelo se recupera, y que se recuperá el deseo de vivir que “tan sólo el mar en vecina playa” pareciera que recuerda. El poeta tal vez nos diga que hay que seguir adelante en la búsqueda de la libertad para las tierras del norte y para ésta tan necesaria autonomía.

En las últimas décadas hemos revisado muchos documentos y textos en torno a las rebeliones mineras del Norte; y, especialmente, de la gesta de Pedro León Gallo; sin embargo, mucho de estos documentos han estado siempre cargados de formalidades, parcialidades diversas, interpretativas formas, contradictorias escrituras y códigos, y casi siempre de pálidos reflejos de los ambientes y sucesos verdaderos de los hechos; cada cual ve con el ojo de su perspectiva, y cuando más académicos han sido los comentarios más alambicados y fútiles los aportes.

Por ello, el poema se vuelve notable, más allá de su contructo verbal y de su arquitectura epocal, logra hacer(me) ver y sentir claramente lo que nadaba entonces al interior del pueblo en esos sucesos después de la derrota de Cerro Grande y de su claro mensaje de que la lucha continúa hasta que Atacama (y su norte) se recuperé para sí misma, para el destino que se ha ido ganado por siglos.

Este poema es un excelente poema en mí, en mi lectura; porque me hace ver tal como fue y en su esencia ese tiempo y esa atmósfera acotados que se vuelven memorables y contemporáneos e inmortales, más acá del tiempo y más allá de los héroes y tumbas y duelos. Ésta es la belleza que se sobrepone cuando es arte como un fogonazo que ilumina el mundo en su ser y queda en su esencia viviendo, tal como el poeta las hizo suyas para las nuevas generaciones.

Es la poesía de la gesta de un pueblo que se convierte en el arte por y de un poeta de mi provincia en el mundo; ya que “en poesía no existen pueblo subdesarrollados”[2]. Es el comienzo de la aurora de la maciza matria tutelar de los atacameños, la misma de Gabriela Mistral y de Pedro León Gallo.


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La Serena en la noche

después de la Batalla de Cerro Grande,

29 de abril de 1859[3]

Por

Policarpo Munizaga[4]

La ciudad de los huertos y jardines,

De los castos amores

Medio envuelta en su velo de vapores

Qué triste y sola está.

Y cuan mudada

De lo que ayer se viera

Cuando halagaba sus oídos tanto,

De los hijos del norte el son de guerra

Sobre su frente mustia, solitaria

Tendió sus alas negras.

La noche funeraria,

Y todo es luto, sombras y quebrantos.

Y donde ayer se oyera

El eco de los libres poderosos

Ahora sólo impera

Del agorero búho el son medroso.

Sus buenos hijos, ese pueblo inmenso

Que sus plazas cubrió himno cantando

No la acompañan ya…...Bravos lidiando

Al pie de su estandarte sucumbieron.

Y a los que de esa suerte

En la gloriosa lid no hallaron muerte

La saña de verdugos inhumanos

Con hierro vil ató sus nobles manos.

Hija del mar, tristísima velando

En tu collado ameno,

Ahora exhalas de tu seno

El plañidero acento de una esposa,

De una madre infeliz, de una hija amante

Que lloran por la patria desgraciada.

Y en el campo homicida

Tanta sangre de mártir derramada,

Tanta esperanza al fin desvanecida.

No muy lejos, al lado del oriente,

Teatro de tanta hazaña,

Entre las muchas sombras se alumbra

La negruzca montaña

A cuyo ondeado pie yacen sin vida

Tantos valientes

De la legión guerrera:

Ramos y Parker, Claros y Aldunate,

Arancibia, después Armas, Herrera,

Y mil otros que allí yacen exánimes

Por recobrar la libertad perdida.

Lucida juventud que osó atrevida

La Patria levantar tiranizada

Y apartar para siempre de su suelo

Esa Hidra feroz, entronizada

Que pretende con garras fratricida,

Sobre un trono de cráneos cimentado

Dominar sobre raza envilecida

Arrancar de la Patria las entrañas

E incendiaria y cobarde

Arrogante, enseguida hacer alarde

De ese triunfo infernal de sus hazañas.

Ave del mar en su marina roca,

Bellísima Serena

De tu vega fecunda el sauce hermoso

Con tus dulces conciertos no resuena

Tus cantos populares

Tan gratos al oído.

En vano busco en el florido suelo

Tan sólo el mar en la vecina playa

Atruena bronco en tumbo repetido,

Como en señal de duelo.


[1].- Figueroa, Pedro Pablo; Historia de la Revolución Constituyente (1859-1859); Santiago, Imprenta Victoria, de H. Izquierdo y Ca., San Diego 71; 1889.

[2].- Zalamea, Jorge; La poesía ignorada y olvidad; Casa de las Américas, Cuba, 1965.

[3].- Rescate y transcripción del texto: Osven Olivares Castro. Tomada del diario El Coquimbo del día jueves 1 de abril de 1886, a treinta años de la heroica gesta constituyente.

[4].- Nació en La Serena el año 1833. Falleció en 1890. Estudió en el Liceo de Hombres y luego trató de abrazar una carrera universitaria en Santiago, la que se vio frustrada por una enfermedad. Vuelto a la ciudad se dedicó a labores de prensa y poesía, siendo uno de los muchos seguidores de la corriente romántica que imperaba en la zona. Fue activo colaborador en las tareas literarias emprendidas por los hermanos Manuel y Jacinto Concha, quienes manejaban un diario donde comenzó a destacar. En 1887 obtuvo un premio de carácter nacional en el concurso convocado por la U. de Chile y financiado por el esteta y político Federico Varela. Durante ese lapso publicó “Recuerdos”, que formó parte de un conjunto de piezas y poesías que más tarde compiló Julio Vicuña Cifuentes y que se difundieron en una publicación onomástica con varios prosistas, poetas y científicos de la ciudad. Uno de sus hijos, Julio Munizaga Ossandón, que se graduó como abogado, siguió su tendencia poética logrando varias publicaciones conocidas a comienzos del siglo XX. (Biografía de Fernando Moraga Acevedo).

martes, 2 de marzo de 2010

INVITACIÓN LANZAMIENTO DEL LIBRO MIL MANERAS DE AMAR

3/02/2010 09:17:00 a. m.

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MIL MANERAS DE AMAR

Por
Arturo Volantines


La poesía rehúye a los fuertes de ambiciones, a los rabiosos y ansiosos de poder, especialmente a los políticos palaciegos. Cuando más exitosos parecieran los gobiernos y los Estados más lejos se ubica la poesía.

Definitivamente este poder y la poesía tienen mala convivencia. El poder institucional puede empezar a articularse en la intemperie y vertebrarse a través de los clanes, sectas y partidos políticos; pero, cuando se adueña del poder, los poetas son los primeros enviados a los ghettos. Los Estados autoconformes se alejan de la creación y la creatividad, ya que buscan casi siempre la cristalización de la eterna juventud y construir un Estado que dure mil años. Claro, al poco andar éstos terminan derrumbándose o, a lo menos, convirtiéndose en un festín nerónico.

Por ello, las políticas culturales del Estado de Chile y del CNCA. son un puente y son un claro en el bosque latinoamericano, porque al financiar y difundir el arte apuestan a su propia sobrevivencia. Es un puente; sin embargo, difícil, pero estimulante, ya que encaminan fórmulas refrescantes y fluidas que pueden resolver nudos destructivos, y servir profundamente al arte y al pueblo.

Cuando la verdadera poesía pasea por el poder político se incomoda, le sale urticaria y alergia nerviosa; se exila debajo de los puentes, como algunos personajes que andan con el “Marqués de Villa Rica” o como los desterrados de la Revolución Constituyente .

Por esto mismo, la poesía se aviene con los pulgosos; se apega bien a los pobres, anda en la ciénaga; siempre revolviéndola en la revolución; siempre “es soldado y es amante” ; anda desnuda debajo de las estrellas por más que el mismo poeta quiera vestirla de retórica y privilegios; anda, definitivamente, con los más necesitados y anda, también, con los “bandidos y vagabundos” ; y es absolutamente generosa con los que no tienen nada y quieren darlo todo.

Por ello, “Mil formas de amar” es una volada desde el alma; es la volada desde la poesía que se pone de pie aunque no tenga piernas; y, aunque sea muda, habla desde el corazón, y se puede escuchar como el viento acompaña al árbol; ésta es la poesía que se echa a volar haciendo del destino del poeta algo más que cáscara y cacareo.

Marco Antonio nos deja entrar a su intimidad, a su visión poética, a su luminoso corazón y nos ofrece una vendimia, donde el amor, la desilusión y la reflexión poética cabalgan por la página en blanco en busca de una respuesta a su destello. Su poesía descansa en un arco que va desde ese amor que pareciera que no se concreta, pero que estremece. En cada caída se levanta: Un gesto aquí, una sonrisa allá; la imagen de esa mujer que lo despierta y despierta su poesía. Se trata de un navegante que vuelve sobre el tema, como el albatros vuelve a sumergirse en el mar.

Marco Antonio desafía las fórmulas poéticas para decir su decir; para construir un diálogo directo, y no caer sólo en el garlito de este buen decir a cuestas de disfrazar lo que el destino le indica.
Marco Antonio avanza desde la poesía del amor que martilla y canta en su corazón, porque las razones del amor son muchísimas. Pero, Marco Antonio avanza hacia otros temas aventurándose en un discurso propio. Creo, firmemente que la poesía y el arte parten del corazón cuando hay corpus que transmitir, y que se puede colgar en aire como si fuera una nube a punto de llover.

La poesía no puede estar comprometida con la nada sino con los avatares del hombre que “…si todavía respira/ debe inventar unas piernas,/ unos brazos, un corazón,/ para luchar por el mundo” . Por ello, a los eruditos y académicos se le hace imposible entrar a la obra, porque no es el negocio, ya que el negocio de ellos es cobrar; un cobrar tan externo que sacan una pistola como los nazi para analizar una obra o como ese funcionario de la Biblioteca Nacional que lo fui a buscar para que fuera jurado de un concurso de poesía, y lo primero que me preguntó es cuánto pagaba.
Esta poesía es un testimonio de vida contra la muerte, contra los imposibles; es desabrocharse de un cerro de imposiciones que al cuerpo se le ha impuesto, pero de allí nace libre y cobra vida como un tejido eléctrico por las palabras. Esta poesía nos da señales que no todo está perdido, y que todavía la humanidad tiene una oportunidad. Esta poesía impone un derecho a la vida.

Marco Antonio no es sólo un poeta detenido en lo amoroso sino también se preocupa del destino de los otros, del miedo y del dolor que percibe y del claroscuro de la vida. Esta poesía busca ser un espejo, donde el poeta dialoga con el otro que es el mismo; un diálogo para comprenderse a sí mismo y para aclararse y saber encontrarse, tal vez con la aceptación del destino particular del poeta. Esta poesía completa lo que falta al poeta, a lo menos es el complemento para sentirse íntegro y, fundamentalmente, es su respiración, porque a pesar de los tremendos desafíos, apuesta en la vida y no en el cementerio.


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Marco Antonio nació en la ciudad de La Serena, Región de Coquimbo, el 17 de mayo de 1983. Producto de una grave complicación durante el parto sufrió una parálisis cerebral que afectó parte de su sistema motriz, impidiéndole caminar. A los dos años y medio ingresó al “Centro de Evaluación, Diagnóstico e Intervención Infantil”(CEDIN.), y paralelamente al “Centro de Rehabilitación Infantil”; ambos lugares claves para su desarrollo personal. Antes de los ocho años y gracias a significativos avances en su rehabilitación, entró a kinder en el Colegio José Gaspar Marín. Fue en ese lugar, en séptimo básico y bajo la tutela de su profesora de castellano, Manuela Rojas, descubrió sus dotes artísticas, en especial en el área de las Letras y la Poesía. Poco después, a raíz de un concurso poético de la comuna se incorpora a las actividades públicas de la literatura regional. Hizo sus estudios en el bicentenario Liceo Gregorio Cordovez de La Serena. Participa activamente en revistas literarias, recitales y acciones de arte. Gracias al apoyo del programa “Creando Chile en mi Barrio” del Consejo de la Cultura y las Artes y “Quiero mi Barrio” del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, Marco Antonio publicó su primer libro llamado “Esperanza de Amor”(2008). Es miembro de la Sociedad de Creación y Acciones Literarias de la Región de Coquimbo (SALC.).



miércoles, 17 de febrero de 2010

ANDA LIBRE EN EL SURCO Premio Lagar

2/17/2010 02:53:00 p. m.

ANDA LIBRE EN EL SURCO

Premio Lagar


Por

Nélida Baros Fritis;

Poeta e historiadora de Copiapó


Premio Lagar es en este último tiempo uno de los Concursos más grandes del Norte de Chile, creado en homenaje a nuestra premio Nobel, Gabriela Mistral.


Crear un concurso nacional de tales características es tarea titánica, tanto por el financiamiento y la designación del jurado. El compromiso de la ejecución y realización estuvo a cargo la Sociedad de Acciones y Creaciones Literarias de la Región Coquimbo (SALC) y el Consejo de Cultura y las Artes de la Región de Coquimbo.


El énfasis por descubrir obras inéditas en poesía y ensayo contó con la participación de más de seiscientas personas, desde Arica a Magallanes contando las islas Juan Fernández y de Pascua, además de chilenos residentes en el exterior. El interés demostrado en participar, genera el convencimiento que los chilenos necesitan de los concursos, no tanto por los premios materiales, sino también lo consideran un puente para mostrar sus creaciones.


El resultado se tradujo en la realización del libro “Anda Libre en el Surco”, el cual fue presentado en el Colegio de Profesores de La Serena, el 17 de enero del presente año.


El libro encierra una mirada a las variadas identidades de nuestro país, que representan diversos autores, se puede descubrir en la poesía, nuevos pulsos, otros paisajes, formas de mirar la vida y la muerte, la marginalidad tan cerca de nosotros, muchas veces ignorada.


En la médula de cada poema descubrimos peculiares acentos que se expresan en verso libre, similares a esa búsqueda incansable de Gabriela, esa ardiente pasión y visión del mundo que los rodea, donde cada palabra, cada gesto identifica la obra y le da vida. Los poetas se van descubriendo a través del verso en ese continuo viaje a un final definitivo, dejan un retazo de su alma herida o fragmentos de alegría en la cotidianidad.


La visión de los creadores arranca de la existencia misma y de los senderos que caminaron y desandaron; del entorno mediático, del espacio físico que habitan, desenvolviéndose y haciendo suyo aquello que los identifica.

En los fragmentos de poemas que corresponden a los primeros lugares y otros a menciones podemos apreciar que las cosas más simples tienen sentido propio, están habladas con el lenguaje de la infancia o el verbo de la pasión.


Leonardo Sanhueza, poema: “Louise Follin (primer lugar): “Yo también fui hija prestada y tuve trenzas/ de oro que brillaron en toda la Selva Oscura/ cuando un joven de apellido Moreno, no recuerdo/su nombre, no por nada han pasado siete años,/me atrapó del talle y al galope me llevó/ hasta un refugio que él tenía en el bosque./Fue muy amable y cariñoso, pero yo tenía miedo/ y entendía bien poco sus palabras chilenas,/ y por eso fue un alivio cuando los trizanos/ llegaron a mi rescate. “Te quiero”, me dijo,/ “te quiero, bella Louise”, mientras lo arrojaban/ al anca del caballo, amarrado de pies y brazos/ como un cordero. Cuando volvimos a Victoria,/ me enviaron a la casa de Jacob Müller,/ que había pagado quinientos pesos por mi/ a Joseph Charles: si es por barrer, me dije,/ todos los pisos son iguales, pero el juez Riffo/ armó la grande y habló de trata de menores/ y los colonos dijeron xenofobia y el escándalo/ no tardó en llegar a oídos de las autoridades/ y para taparlo todo me repatriaron a Friburgo./ ¿Cómo se llamaba? ¿Álvaro? Álvaro se llamaba,/Álvaro Moreno y tenía los ojos verdes como la noche”.


Rolando Martínez Trabuco, poema: “Provincia” (segundo lugar): “Ciudades a lo largo de este país de costa/ ciudades que embanderan su puñado de gaviotas/ y no sólo polvo/ memoria y gatos viejos/ sino jóvenes sin gloria caminando cuesta arriba/ sin imaginar que alguien/ escribe para ellas”.


Oscar Burgos Belmar, poema: “Juanito Pistola me llamo yo” (tercer lugar): “¿Cuál es tu nombre?/ Mi nombre es legión porque somos muchos./ No tengo nombre/ no tengo rostro/ lo que ves de mi lo ves de todos./ ¡muéstrame tu brazo!/ Intentas leer mis tatuajes/ pero no puedes descifrarme/ lo único que sabes es que soy peligroso./ Yo soy Juanito pistola/ Juanito malilla/ Juanito cuchilla,/ Si hoy he caído preso/ no fue porque ustedes me atraparon./ YO LOS HE ATRAPADO A USTEDES”.


Primera mención honrosa correspondiente a Cristian Geisse Navarro, poema: Sueños de Agua: “¡Dios mío, tengo sed! ¡Dios mío, tengo sed!// A la mitad de este desierto, de estos destellos, de este cuero que cruje entre polvo y piedras, tengo sed, tengo una sed insoportable.// Yo siempre lo supe, el infierno no está hecho de hogueras ni de relámpagos negros, esos son cuentos de vieja: el infierno está hecho de sed. Sus delirios son polvo y sed; su fiebre, páramos y sed, grietas y sed, voces y sed, angustia y sed. Sed y no fuego: sed”.


Distintas esferas de la realidad están delimitadas, pero sin fundirse, se abrazan los mundos de la realidad y la ficción en expansión creadora, las cosas parecen vivas sin deformarse.


Los ensayos reivindican la identidad, esa identidad que lentamente va quedando socavada por la transculturación, por el avance de las sociedades, los cambios políticos y socioculturales, por la centralización del poder y sin darnos cuenta, olvidamos nuestras raíces, el terruño.


Creo que los autores de los ensayos recordaron siempre a Gabriela Mistral y siguiendo su ruta comprendieron como ella, que el entorno era primero y luego las ideas. Ya nuestra Premio Nobel lo expresó en una frase para el bronce: “La región contiene a la patria entera y no entiendo el patriotismo sin emoción regional”. El escritor y experto mistraliano Jaime Quezada, refiriéndose al Premio Lagar, dijo: “Esa emoción regional en su identidad esencial de hoy, es razón fundamental del Premio Lagar”.


Gabriela sigue viviendo en el corazón de su pueblo a pesar del tiempo transcurrido desde su paso por la tierra y esa es la razón fundamental para crear concursos en su memoria.


Felicitaciones a los creadores que desde hoy se integran al mundo de la literatura con sus obras.



miércoles, 16 de septiembre de 2009

La fae(nación) del mundo

9/16/2009 10:55:00 a. m.

Arturo Volantines
especial para G80

La fae(nación) del mundo

Prólogo de Terruño, El ser y destino del regionalismo de Juvenal Urízar Alfaro

La globalidad ha provocado cambios profundos en todos los ámbitos. La cultura y la creación estética han visto caer sus cánones y paradigmas. Por ejemplo, las Generaciones y los Géneros Literarios ya no se articulan como en el siglo recién pasado.

En el ámbito político, los integrismos —que surgen después de la Revolución Rusa— dan paso a recreaciones y a otras formas epocales más fluidas y cambiantes que todavía combustionan, para que, seguramente, aparezca una nueva síntesis.

En el ámbito de los Estados surgidos en América Latina, estos mismos Estados han buscado la conversión de éstos en naciones; se han esforzado en concluir este proceso, aniquilando de paso a millones de indígenas e inmigrados, especialmente de África; pero sólo han triunfado a medias.

La fusión y la hibridad están latiendo aún.

Cuando estos Estados se preparaban para dar el último zarpazo a los distintos pueblos sobrevivientes, los Estados-Naciones de Europeo se funden en una mega alianza, fundamentalmente económica, y dejan desconcertados a sus pares de América Latina. El Estado de Chile, se ve en la obligación de reconocer su multiculturalidad. En cierta forma, el Estado de Chile y también los de América Latina son sobrepasados por esta nueva realidad, y van detrás de estas megas alianzas. Surgen, entonces, espacios para que algunas minorías como los Mapuches empiecen a respirar más fuerte y se den cuenta que les resulta más beneficioso volver a relacionales particulares de mercadeo y auto abastecimiento con efectivas soluciones identitarias: de recuperación del ethós y sobrevivencia, donde resalta el patrimonio. También, por la misma paradoja, a sectores ecologistas les interesan las manifestaciones distintivas en un mundo que se vuelve monocolor; tras la búsqueda matonesca del Imperio por asegurar un sistema de pagos de patentes y factorías, que se vuelve aparentemente más rentable y presentable que la usura del don Dinero.

Resulta entonces que los pueblos primigenios tienen una gran alternativa de sortear el estruje endemoniado de la globalidad al perspectivar una forma creativa, ya que así resurge la autoestima, la autogestión y la felicidad de un arte nuevo en libertad.

En el Estado de Chile, los pueblos que viven en su territorio han tenido tenaz resistencia y sublevación para no amoldarse y ser dominados, en un Estado construido desde el Estado. Se ha querido hacer una nación desde el mesianismo hibrido de América Latina y, especialmente, desde el mesianismo portaliano de construir una copia feliz de un país unitario. Sin embargo, los pueblos primigenios y las distintas variantes de inmigrantes, especialmente europeos y argentinos han realizado un sinnúmero de rebeliones desde las guerras heroicas hasta las fiestas religiosas.

Los pueblos Mapuches en el sur y los pueblos Atacameños, Coyas y Aymara en el norte han negado incorporarse a cuestas de olvidar su ethós. A partir de la república han resultado insistentes la revoluciones del 30, 40, 50 del siglo XIX en el norte, donde los hijos de la vieja provincia de Coquimbo y sus descendientes de Atacama realizaron fervorosas gestas civiles, especialmente en 1851 y 1859.

El centralismo ha tratado de hacer bailar la cueca al nortino cuando éste no puede zapatear a la Madretierra. El centralismo también se alimenta de las riquezas naturales y de la explotación de la clase trabajadora y sólo deja como patrimonio, por ejemplo: el cementerio y la inundación en Chañarcillo, o un mudo hoyo en el mineral de El Indio, o ese largo festival de pueblos abandonados y cementerios llamados “salitreras”.

Cuando el diputado de la república, Ángel Custodio Gallo y su familia quisieron ser sobornados por el Gobierno de Montt, al querer éste pagarle a precio de oro sus acciones del ferrocarril de Valparaíso a Santiago, para justificar entregarle la fortuna del Estado a la oligarquía santiaguina, estos atacameños prefirieron el escarnio y la “Revolución Constituyente”.

Pero, también, el Norte sigue recibiendo ciertos funcionarios designados a dedo y sin motivación por el terruño desde otras zonas del Estado para que sean los “yanaconas” modernos. Sería suficiente que los impuestos que producen nuestras riquezas quedaran en la zona, para que se desarrollara un crecimiento sustentable.

No es posible articular este sentimiento de nortinidad sin poner énfasis en nuestra heroica existencia: sin considerar las grandes hazañas contra el Inca, sin la gran conquista del desierto, sin los cientos de muertos y víctimas de las guerras civiles, sin la persistencia de bailarle y cantarle a la Madrecita, sin los aportes de los intelectuales como Jotabeche, Pedro León Gallo, Gabriela Mistral, entre otros; ni menos, sin el arte frondoso de nuestros antepasados indígenas en la cerámica y petroglifos, en los cultivos e, inclusivo, en las formas primarias de la tecnología minería del Norte Florido.

No hay duda que hay un articulado en el ejercicio particular de la vida que se hace en las regiones del norte del Estado de Chile, donde el desierto de Atacama es un gran manto único en el mundo. Basta señalar el testimonio increíble de las momias de más 3000 años del Chinchorro que nos hablan perpetuamente.

De allí que estamos atentos a la tarea de Juvenal Urízar de articular un basamento notable; de primera incursión para armar un constructo o manifiesto que dé cuenta del ser de una región digna de si misma, y que al nombrarse en su insistencia cobra viva “propria” en el mundo.

Este texto ahonda en materias olvidadas y clandestinas, dispersas, poco conocidas, con nuevas materias de un mundo cabalgante. No está a la mano el “Manifiesto Americanista” de Felipe Varela, ni en el pensamiento no publicado de Pedro León Gallo, ni otros estudios regionalistas. Muchos de los estudios disponibles y utilizados por Urízar son de origen europeo; por lo que resultan muy importantes los materiales específicos que trata este texto. Qué es el regionalismo, la causa regionalista, la propuesta de un programa regionalista; además, de artículos que hacen de este texto una obra necesaria para ordenar una política regionalista, un lugar de partida y reflexión; y, sobre todo, un lugar de encuentro de la causa regionalista.

Hoy, Juvenal Urízar preside la Sociedad Patrimonial Pedro Pablo Muñoz Godoy de La Serena, iniciativa emparentada con una de las organizaciones civiles más antigua de Chile, la Sociedad de Artesanos de La Serena(1862). Juvenal Urízar, abogado; descendiente de ilustre familia de las gestas regionalistas pone este texto punteado, claro, acotado a materias; urgente, por el agotamiento mundial de los partidos “integristas” y de sus correspondientes desmoronamientos en Chile, donde frota y flota una nueva forma de articular a la sociedad civil.

Este libro busca ser un manual sencillo, remitido a una articulación como texto educativo, para que se pueda leer desde cualquier artículo o sea parcialmente consultado, dependiendo de la materia que se esté tratando o versando.

Terruño es la expresión del amor de Juvenal por la geografía humana y espiritual de la que se siente orgulloso; trasversal al sistema que agoniza, y que busca que otros hijos de estas tierras la hagan suya. Terruño es un manifiesto que parte desde el corazón y de la razón de la Matria; un fervor educado, conciente que en el ser de la región —desde sus hijos hacia los hijos de otros regiones del mundo— podrá surgir la esperanza de concretar el arcoiris, que se ha insinuado muchísimas veces, pero cuando ha llegado a la Moneda queda súbitamente olvidada.

En Chile hay promesas de descentralización, promesas de gobernadores regionales, del traspaso del poder central a la gente. Las promesas autoritarias en Chile se repiten; la historia de Chile es una forma endémica de autoritarismo, que incluso funciona en la democracia; es una costumbre cómoda y centralismo. El ser unitario del país facilita que la oligarquía mantenga el poder incluso dejándolo.

No hay duda que seguirá la profundización del libremercadismo en capturar y estandarizar el mundo, en cobrar facturas por el consumo desde el hotdog hasta un ibook, desde los chips hasta la fae(nación) de las noticias; tras lo cual van a desaparecer cientos de pueblos, lenguas y culturas y muchos otros quedarán atrapados en una nueva forma de esclavitud imperialista.

Pero, hay pueblos que no sólo han resistido a esta mundialización de los mercados sino a la opresión de los Estados centralistas, como son en Chile los pueblos Atacameños y Mapuches. De allí que este texto es una herramienta para que las nuevas generaciones y particularidades, como varas de colihues y cuesco de chañar, resistan al monstruo que pisa fuerte. Este texto es una oportunidad para construir un diálogo; es parte de la gran oportunidad para que sobreviva el crisol de los pueblos que hacen posible la belleza de la vida, de la contención de las atrocidades de esta viejanueva forma de Imperio; y, poder así, implementar en conjunto la salvación del planeta.

Arturo Volantines
Septiembre, 2009,
Altos de La Recova,
La Serena.-



martes, 5 de mayo de 2009

EL BURRO DEL DIABLO; Arqueo de la Poesía Contemporánea de la Región de Coquimbo

5/05/2009 07:03:00 p. m.

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EN LOS PRÓXIMOS DÍAS APARECERÁ
ANTOLOGÍA DE LA POESÍA REGIONAL


El texto “EL BURRO DEL DIABLO; Arqueo de la Poesía Contemporánea de la Región de Coquimbo”, del poeta nortino, Arturo Volantines, será lanzado en las próximas semanas. Este texto, que cuenta con financiamiento del Gobierno Regional, está en su proceso final de edición por parte de las “Ediciones Universitaria de la Universidad Católica del Norte”, —correspondiente al n° 123 del catálogo—, al cuidado de la artista plástica, académica y experta, Graciela Ramos Ramírez.

Este libro es el primero de su especie, ya que no se había publicado una antología tan abarcadora en la región, a pesar de la rica tradición literaria de esta zona. Este texto reúne por primera vez también a tres poetas de Salamanca; a considerable cantidad de mujeres y a poetas de todas las Generaciones chilenas, encabezadas por María Eliana Duran(1926) hasta el joven: Andrés Pulgar(1982). Reúne a 45 poetas; de las tres regiones, 2 exiliados, 1 de la localidad de Lambert, 3 candidatos de las recientes elecciones; la mayoría son nacidos en la región, y la ciudad de Coquimbo tiene la primacía en representantes. Incluye sólo a poetas vivos; residentes, de variadas profesiones; sin embargo, los profesores son los más numerosos.

Estéticamente se puede adelantar que los poetas de esta región adhieren a la “lírica”; en algunos casos, hay fuerte resonancia localista; otros, tocan temas del fervor religioso, como son la “Virgen de Andacollo y El Niño Dios de Sotaqui”; también, hay temática en torno a los Detenidos-Desaparecidos y los Derechos Humanos; abundan los textos de amor y lujuria; y, también, los textos rimados, o libres cercanos a la prosa; en fin, son amplios los registros y las enhebraciones de poetas y poesías. Se puede decir que la poesía de la región goza de creciente mejoría; de recuperación y acercamiento a su papel histórico; de cierta abundancia como parte de la literatura chilena.

Algunos de los autores seleccionados en esta antología, son: Mario Ramos Figueroa, Teresa Blanco, Bernando Tapia, Juana Baudoin, Jorge Zambra, Walter Hoefler, Julia Pinto, Wilma Borchers, Dina Moreno, Julio Piñones, Guillermo Pizarro, Juanjosé Araya, Samuel Núñez, Sergio Fernando Olave, Óscar Elgueta, Ramón Rubina, Oriana Mondaca, Yanny Morales, Rodrigo Durand, Oscar Espinoza, Wilfredo Castro, Alicia Moncada, Deloy Nédito, Benito Cortés Chacana, Iván Mendieta, Jimena Herrera, Eduardo Duarte, Víctor Arenas, Mauricio Bruna, etc.

Señala, Arturo Volantines, en el prólogo:

“…El presente Arqueo surge de la reflexión congresal(UCN.) y del catastro que he realizado en esta veintena de años recorriendo la región. Reúne a 45 de los 250 poetas catastrados, de los llamados cultores de la poesía en la región; poetas contemporáneos, ordenados por año de nacimiento. Reúne a poetas de las tres provincias, sin ningún tipo de ventaja localista y que habitan en la región, exceptuando a dos que permanecen en el exilio, pero que tienen hondas raíces en Coquimbo. La mayoría de los seleccionados han participado en los “Encuentros” que hemos realizado en los años recientes: “Primer Congreso de Escritores del Norte, Siglo XXI”(Coquimbo, UCN.-SECH.,2001); “Primer Congreso Binacional de Poesía”(Coquimbo, UCN.-SECH.,2005); “Segundo Congreso de Poesía de la Región de Coquimbo y el Mundo Andino”(Coquimbo, UCN.-SECH.,2006); “Primer Encuentro Regional de Poetas”(Ovalle-Monte Patria, CNCA. Región de Coquimbo, 2006). Obviamente no están todos; están los más despiertos que viven en la región y que sus obras me parecen dignas de ser consignadas en la memoria de la literatura de Coquimbo. Recientemente, en el proceso de construcción de la obra, han muerto: Sylvia Villaflor, Maruja Foster, Juan Godoy, Tristán Altagracia y Julio Miralles. No he considerado a poetas importantes nacidos aquí, pero que desarrollan su obra en otras regiones, ni tampoco a poetas vinculados con la región pero que en la actualidad viven en otros lugares. A pesar que la región tiene un Premio Nobel y varios Premios Nacionales(4) no se había realizado un “Arqueo” que abarcara toda la región, sus cuatro provincias(incluida la del exilio); desde su lado norte(comuna de La Higuera) hasta el lado sureste(comuna de Salamanca).

El objetivo ha sido el recuento; con los autores hemos trabajado estéticamente la selección de las piezas; he considerado, además, la labor de años de algunos, los aciertos en certámenes de poesía de otros, la promesa que me parecen los más jóvenes, las referencias críticas, las notas en la Web, las publicaciones antológicas y las publicaciones en revistas literarias, etc. Incluyo una bio/bibliografía de cada autor aportada por ellos mismos, y sólo la he acomodado a las condiciones equivalentes para cada escogido.

He manifestado mi interés en otros soportes de la poesía que no sean los puramente “versosos”; sin embargo, tengo certeza que algunos de los aquí incluidos sobrevivirán al naufragio de escribir. Este Arqueo también es injuria contra la muerte. Prefiero ser el candoroso que campea donde no crecen lirios y no ser el huaquero que busca momias regionales en el sarcófago de la literatura.

Además, consigno que han quedado media docena de poetas fuera de la antología por diversas circunstancias epocales, pero ya vendrán otras antologías y otros antologadores. Incluso, ahora que termino el prólogo, se me aparecen un par de nombres, pero tal vez sea buenísimo, ya que no deseo que este Arqueo sea, —Ave María Purísima—, el “burro del diablo”, sino un registro para que los avivados del espíritu de la región nos encontremos; digamos a ese Chile centralista, adueñado del proyecto de la nación que también Coquimbo existe. Y si nos proponemos —a la vista del bicentenario— ser verdaderamente una sola nación es porque nos-otros somos respetados en un arte distintivo, desde la provincia y como parte de un pueblo di-verso y multicultural..”.

Secretaría Salc.

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lunes, 27 de abril de 2009

EL SUEÑO MÁS GRANDE SOÑADO POR UN ATACAMEÑO

4/27/2009 07:00:00 a. m.

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EL SUEÑO MÁS GRANDE

SOÑADO POR UN ATACAMEÑO

REFERIDO A LA BATALLA DE CERRO GRANDE,

29 DE ABRIL DE 1859.


Por Arturo Volantines


No hay duda que el sueño más soñado por Atacama ha sido ganar la Batalla de Cerro Grande. Por el sureste de La Serena, en torno al Cerro Grande, formó el Ejército Constituyente. De izquierda a derecha, en las murallas de las tierras de Aguirre, el Regimiento n°1 de Copiapó, Los Zuavos de Chañarcillo, La Legión Huasquina, el Segundo de Línea de Copiapó, Los Cívicos de Copiapó y el Primero de Coquimbo. Al frente, formaba el ejército de Gobierno: mucho más numeroso y con mejores armas. Pedro Pablo Muñoz ocupaba Ovalle y Balbino Comella ocupaba Illapel.

Ese memorable día, al amanecer del 29 de abril de 1859, el Ejército Constituyente, —encabezado por Pedro León Gallo, Ramón Arancibia y el Comandante del Coquimbo, Ignacio Alfonso— atacó al ejército del Gobierno, cortando a esas tropas en dos y tomando algunos prisioneros. Recién a las 7 ½ de la mañana pudo el General, Juan Vidaurre recomponer sus fuerzas. Parecía que la batalla se ganaba.

Fue nuestro Waterloo. En el entusiasmo de ganar se les cedió los faldeos del Cerro Grande a las tropas de Gobierno. Pareciera ser que las ventajas de tan afiatada revolución llevaron a la confianza destructiva. Más que perder; no se supo ganar. Así, como la cultura de las batallas fue esencial en los triunfos de Alejandro, pareciera que el Estado Mayor revolucionario no conocía Waterloo.

Tampoco se pensó en el factor de la traición, que siempre ha estado presente en la historia de Atacama hasta el día de hoy. Siempre el traidor aparece desde mismo intestino, como ayer y como hoy. Como en Cerro Grande, al traidor lo condena el pasado. Quiero decir, que si el traidor perteneció dedicadamente a un sector, tiende éste a regresar a esa trinchera. Pasa, por ejemplo, con los que estuvieron a favor o en contra del Gobierno de Allende. No podemos culpar sólo a la traición de la derrota de Cerro Grande. Pero, claro, la batalla tuvo un sólo y fatal pestañeo de parte del Ejército Constituyente, y eso fue cuando fallaron las armas. Esto lo reconoce, el General de División e Inspector General del Ejército de Chile, Don Francisco Javier Díaz(La Guerra Civil de 1859, Relación Histórica Militar; Imprenta de la Fuerza Aérea de Chile, 1947, Stgo. de Chile.).

La Batalla de Cerro Grande tuvo dos factores más que fueron gravitantes y están relacionados con el armamento. La calidad de las armas del Gobierno era muy superior. El ingenio de Anselmo Carabantes fue notable en la construcción de las armas Constituyentes; pero, también, eran, en cierta forma, armas artesanales, que rápidamente fueron quedando inútiles en la contienda.

Otro factor, fue la actitud de Pedro León Gallo de no repetir el ataque con corvos de la Quebrada de Los Loros. Los corvos permanecieron quietos, y cuando Ramón Arancibia, por cuenta suya, cargó con un puñado de atacameños, ya era demasiado tarde.

La actitud de Pedro León Gallo de evitar muertes se sostuvo hasta el final de la Guerra. Por lo mismo, cuando una parte del Ejército Constituyente sobreviviente, atrincherado adentro de la ciudad de La Serena, encabezado por Elías Marconi, le propuso volver a la carga, Pedro León Gallo se negó rotundamente e, incluso, su actitud frente a la capitulación fue coherente; a pesar que parte del ejército se mantenía intacto en Atacama. Pedro León Gallo siempre fue valiente y mesurado.

Tal vez, también gravitó en él, la negación de plegarse de los revolucionarios capitalinos.

Durante 5 horas de combate, el Ejército Constituyente mantuvo fuerte ventaja. Las tropas de Gobierno no tenían capacidad de movimiento y eran envueltos por los revolucionarios. Así, se mantuvo el combate, con notoria ventaja para los revolucionarios. Los distintos asaltos, tantos del Buin como del Séptimo de Línea fueron rechazados. Varias veces el ejército de Gobierno estuvo a punto del desbande. Sólo que en algún momento, Vidaurre vio que el centro revolucionario se debilitaba por la falta de fuego, y aprovechó, en pocos minutos, de fusilar la oficialidad revolucionaria. Allí, cayeron los oficiales constituyentes: Manuel María Aldunate, Samuel Claro, Guillermo Parker y varios más. Quirico Romero, uno de los más cercano a Gallo cayó fusilado de pié.

Tal vez, como Napoleón, el General Gallo, confió que la batalla de todas maneras se iba a ganar, y que no le era necesario usar el corvo. La ventaja que mantuvo durante toda la batalla, la perdió en un pequeño momento. Ahí, Vidaurre se alzó con el triunfo, sino la historia de Atacama indudablemente sería otra.

A pesar de la derrota, se quebró para siempre en Chile, la Nación de una sola mirada; nació la visión de otra forma de organizarse y de organizar el Estado.

A partir de esta revolución, el norte atacameño se reconoce a sí mismo, con características propias; toma una primera conciencia de su distinción en el mundo.

Y, el sueño más grande soñado por un atacameño —el sueño de Pedro León Gallo— quedó como una semilla.


domingo, 1 de febrero de 2009

EN EL MUDO CORAZON DEL BOSQUE (Colaboración de Arturo Volantines)

2/01/2009 03:46:00 p. m.

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EN EL MUDO CORAZON DEL BOSQUE


Fresco el texto, recién retirado del Fondo de Cultura Económica; me meto a una taberna y de un trago largo e intenso me lo leo: En el Mudo Corazón del Bosque, de Jorge Teillier. Este libro póstumo, de poesías creadas en distintos años, incluso con un poema escrito por el autor a los 17 años; me acerca nuevamente a la intimidad del poeta y a mi propia interioridad.
Poemas que aquí aparecen como “Estación Sumergida”, “Conversación con Evtushenko”, “Cuartetos Imperfectos a Heidi Schmidlin” son de factura, por la sencillez y la sinfonía del mundo posicionado por el poeta, por la despreocupación en la construcción de los versos a favor de una frescura expresiva y por la niebla -que recorre toda la obra de Jorge Teillier- haciendo eterno a sencillos hechos: "como soplando las semillas de un cardo/ echaste a volar por la tierra tus palabras..."; y volviendo, además, cotidiano a lo histórico y a lo noticioso, como lo puede percibir la muchacha que espera ver una estrella desde la ventana de su pueblo.
La tradición es uno de dos paradigmas en que sustenta esta poesía. Lo lárico, es decir, la poesía que deviene de los ancestros tutelares, y no sólo de la ruralidad. Muchas veces Jorge Teillier tuvo que aclarar que la poesía lárica podía ser de la ciudad, de la montaña y del litoral. Por eso, prefiero el concepto ethós, porque expresa mejor la espiritualización de la vida. Incluso, el poeta consideraba el bar como un lar moderno, donde se comparte y se viaja como si éste fuera un barco y los parroquianos fueran sus tripulantes. La poesía del hogar y del coloquio tiene mucha informalidad. En esta poesía las cosas cobran vida: los bosques, los trenes y los aprecios. Lo extraordinario: hay una "puesta al día" de las honduras del pueblo, sin tensionar los versos y sin las piruetas culteranistas.

Lo local y lo pasado le determinan cierta atmósfera, inclusive en este poema escrito a los 17 años. Veo en lo perdido la verdadera sustancia de su poesía. Se refiere a lo que ya no vendrá, con cierta nostalgia y mucha niebla constituyente. La inconformidad le respira. Esta poesía es subterráneamente rebelde, tiende al encuentro de cosechas mejores. Por lo tanto, debajo de la lluvia y de los potreros abandonados se puede ver el verdadero optimismo del poeta por tiempos angélicos y frutosos.
El poder de la poesía chilena, como una armada bajando del océano del cielo, se verifica exitosamente aquí. No puedo dejar de sentir niebla por lo leído, pero también alegría por el canto original y tradicional de Jorge Teillier. Creo que esta poesía salvará, corregirá al decir de Seamus Heaney, a Chile de caer en una sociedad fáustica. El ethós diezmado casi no lo vemos, pero en la poesía del patriarca "silbando en el bosque" afortunadamente nos alumbra, como un lúcumo bailando florecido: prometiéndonos algo más que la muerte colgando de un segundo.

Arturo Volantines