lunes 6 de julio de 2009

Marcela Parra Muñoz: La dualidad y la simetría como aliento poético.


Marcela Parra Muñoz: La dualidad y la simetría como aliento poético.

En su poema “guerra” (Anomalías Ed. Zignos, 2007) Marcela Parra Muñoz, poeta nacida en Temuco el año 81, dice “Si no dividimos” abogando por la dualidad de la naturaleza y la realidad y luego establece una serie de dicotomías muy claras y demostrativas dentro de nuestra pragmática mental.

cuepo / mente

mente/ alma

mundo / universo

femenino / masculino

oriente / occidente

yo y la otredad

Y curiosamente una más privativa para el universo poético, “el gato y la porcelana” aludiendo a la poesía de Juan Luis Martínez PROBABLE E IMPROBABLE DESAPARICIÓN DE UN GATO POR EXTRAVIO DE SU PROPIA PORCELANA a R.I.

Desde esta enunciación en forma de lista de contrastes, se puede vislumbrar una inquietud transversal en la voz de la autora, que la ubica como punto de fuga entre las grandes divergencias y convergencias que estructuran nuestra cosmovisión, límites, represiones y posibilidades.

Y que mejor manera que centrarse en ello, por medio de un fenómeno que ancestralmente ha bifurcado al hombre, exponiendo lo más grotesco y noble de su fuero, la guerra…. Al respecto la autora continua en el poema apelando en contra de una actitud que tienda a uniformar al ser y el pensamiento, a reducir o proveer el dominio a un solo polo; la consecuencia poéticamente evidenciada atañe a la especie, que suele tornarse una masa carente y precaria…

masa oscura (…) sin temperatura (…) un paisaje sin lenguaje ( )

…y cierra …destacando que el objeto muerto y deforme, en potencia está plagado de riqueza y contenido, la que sólo podrá revelarse en la violencia divisionista.

Sin embargo la exploración del tema no cesa en esa única pieza, “Un gesto antiguo”, otro de sus poemas dentro de está antología dedicada a cinco poetas chilenos, presenta una idea de la evolución para nada, carente de la dualidad, además en este punto se introducen nuevas nociones que enriquecen el tratamiento que la poeta hace… me refiero al reflejo, la deformación y la simetría.

Parte en el poema señalando una mutación producto de la evolución de nuestra naturaleza, vista desde lo macro y anatómico, lo constitutivo de nuestro ser

y fuimos desdencientes de las aves

semejantes al caer en picada.

para luego pasar a la consciencia y sus perturbaciones en la búsqueda de la auto-imagen del otro “yo”, en un deseo de auto-identificación

Recurríamos a un gesto antiguo en el espejo

buscando cierto origen del dolor

…proceso fallido por lo cierto… (documento de invertida simetría)

Aquí se establece la deformación inevitable y la imposibilidad de igualdad unívoca en un nivel metafísico y material. El juego de comparar ambas manos, para hallar una simple peca que rompe la armonía o mirar a dos gemelos y sus sutiles divergencias que en el caso del poema, convergen en este anhelo a la manera de “un gesto antiguo” que busca su reconocimiento de modo suplicante y doloroso

-no me mires, estoy desfigurado

No soy yo.

Otro texto interesante de Parra Muñoz, con respecto al tema es el poema imposible escribir la simetría. En él, abiertamente la autora, se propone discutir el tema y lo hace tanto a nivel de contenido como visualmente, aprovechando la página, la disposición del texto y la forma, denotando y connotando, estructural como semánticamente.

Para ello replica el mismo poema como un rostro que se mira en el agua o como una persona ante el espejo confrontando su reflejo invertido, de modo que el mismo texto aparece con las mismas palabras pero con una sutil diferencia, se invierte el orden de los versos de arriba hacia abajo alterando la sintaxis, lo que a su vez afecta la recepción e interpretación del lector en el contraste y la amalgama de estos pares opuestos. En otras palabras, ambas caras demuestran la imposibilidad de igualdad que se propugna metafísicamente en el contenido, pues el tenue cambio en la relación que los versos establecen entre sí, genera una antinomia de significado y sentido. El poema en cuestión, incluye además entre ambos cuerpos textuales opuestos, el siguiente verso referido al tiempo y la existencia.

Si pasado y futuro fuesen simétricos podría por fin

vivir en el presente

La voz demuestra encontrarse atrapada entre pasado y futuro como anversos asimétricos que determinan la situación presente y por ende se vislumbra cómo se encuentra en ella, ubicada ante las proyecciones y los substratos y su oposición que marca un tinte de desequilibrio. De este modo, la poeta arguye la transformación y movilidad de la realidad en todos sus planos, desde lo universal, tiempo, espacio y evolución a lo más social y comunitario, a través de la guerra y el hombre para penetrar finalmente a lo privativo, hombres y mujeres con un rostro, con una vida e intrahistoria afectada por esa ambigüedad mediatizada por ese código de la desigualdad, reflejo, dualidad y deformación que trae como consecuencias en la decodificación y descubrimiento del fenómeno: La desorientación, cuestionamiento de la identidad, urgencia, dolor y violencia. Pero principalmente cuestionamiento y necesidad de identidad y reconocimiento.

De modo que el yo y su par /el “yo” y el otro, cuando ese otro no remite necesaria o privativamente a algo, un objeto o ser externo, se concentra en las propias escisiones, es el “yo” mirándose al espejo interno, reflejándose mayeúticamente en el abismo de su consciencia, desnudando su capacidad de auto-conocerse, definirse, auto-enunciarse y desde luego confrontarse.

Este desafío del yo ante su par interior y viceversa, a la manera de un soliloquio textual, aparece en los textos de Parra, más o menos explícitamente, como por ejemplo en los poemas: “POR ESO NO ESCRIBE DE NOCHE” o “COMER CON PIJAMA” el siguiente pasaje del último de estos escritos es ilustrativo:

Y nacen, y mueren en el ojo que las mira, como si todo el mundo fuese una visión del ojo que las mira, de mi ojo la visión…

Sin embargo esta actitud se exacerba en el poema “Jueves, 20 de Octubre de 2005” aquí el hablante hace un recorrido descriptivo del proceso de deformación que sufre, cambios que en alguna medida, se asemejan a una descomposición pero que también abren luces con respecto a la pubertad, en la cual él mismo declara convertirse en abono para surgir renovado. Nuevamente la dualidad, una especie de mitosis… que en la imperfección de cada poro, presencia de hongos, vello y pliegue, le permite penetrar finalmente a esa bifurcación de los sentidos, las raíces del ser, lenguaje, pensamiento, habla.

Sin embargo la poeta no acaba en ese punto, en otro poema Mary la Acuchilladora nos comunica con otro tipo de individuo, el que bajo procesos similares, sale de la intrahistoria, la no visible y afecta con su presencia a la globalidad y la escritura de lo que a posterior pasará a determinar como discurso general a todos, la historia y rezongo de Mary Richardson. Esto se entronca con exactitud en el poema “BREVE HISTORIA DE LAS PERSONAS EN OCHO PASOS” en los últimos versos del poema, liga lo social y antropológico bajo los términos conjunto, unidad y diferencia refiriéndose a todos aquellos seres, los anónimos y los que se inmortalizan por sus actos en la eternidad que constituye el devenir,

a) La combinación producida por el conjunto de personas suele llamarse historia

Así intrahistoria, historia, conjunto y división, en su colisión, convivencia y síntesis, comprenden en la voz de la autora y entre las muchas lecturas que se pueden extrapolar de sus poemas, un orden y caos, homeostático, propio de la realidad.

b) La combinación producida por el conjunto de personas va en perfecta armonía con el mundo y su desaparición

La poeta, como punto de fuga entre las dicotomías, se sitúa en su quehacer creativo como señala en “guerra” en la posibilidad de abrir agónicamente las potencialidades de toda dualidad y asimetría que se diluye y silencia… “si no dividimos”

Autor: Daniel Rojas Pachas.
Publicado en: Revista Cinosargo


domingo 5 de julio de 2009

Alto Hospicio, la novela gráfica


En tiempos en que el cómic es una justificación para hacer lo mismo de siempre con el regusto de lo rancio disfrazado de innovación emprendedora. En tiempos en que las historias que se pueden contar son aquellas cuyos filos son romos y no hieren ninguna percepción, no agreden una realidad inmutable y de manera autoritaria nos muestra la obligada carta de navegación de lo políticamente correcto. En tiempos en que un escritor de best seller livianitos y de clara inspiración yanacona, ayer beneficiario de Cuba y hoy vocero oficial de anticastrismo más recalcitrante; como es el caso de Roberto Ampuero que nos avisa que escribirá algo mágico y con la identidad entrañable de Valparaíso. En tiempos en que las ucronías retrofuturistas son incapaces de plantearnos una realidad alternativa lejana a la historia de siempre y se conforman (de manera bastante intencional) con recalcar el chauvinismo de nuestro pasado disfrazando su fanatismo ideológico en plagios obvios a los trabajos de Alan Moore.En definitiva... en tiempos en que el cómic oficial baja el lomo, acepta como faldero sirviente un par de caricias y recibe las loas de los medios. Es precisamente en estos tiempos cuando se necesitan historias que nos devuelvan a este mundo con todos sus espantos y horrores. No en vano, el miedo es el más natural de los sentimientos humanos. Y nuestra historia esta escrita en base al horror. No han sido vampiros ni alienígenas quienes nos han dicho – abran la boca, traguen y digan a -Han sido seres humanos. Tipos de carne y hueso como todos. Han sido nuestros vecinos, nuestros padres, nosotros mismos. En fin. Hemos sido todos los que hemos escrito el horror que recorre nuestra memoria. Por supuesto el subterfugio de lo político aparece como argumento para rehuir de todo. El genocidio de los 70 y 80 ocurrido en nuestro país y convertido en pieza de culto atemorizante en el gran museo de la impunidad, han sido el abismo al cual miramos de reojo y tratamos de convencernos de que no abra un nunca más. Pero si los genocidas mueren en la paz de su ancianidad sin recibir castigo...¿qué impide continuar con la tradición de la masacre?. Ser genocida es gratuito. Aterrorizar a un pueblo es gratis. Ser asesino serial en cierta medida es llevar al extremo lo que nos identifica por sobre el resto.Carlos Carvajal es el guía – interprete de la realidad traducida en arte secuencial. El recorrido es una polvorienta autopista de muerte. Si. De muerte pero también de impunidad y negación de la justicia por parte de un estado que desconoce la vida en los márgenes del sistema que administra con eficiencia. Y la justicia se la negaron a niñas. Según el estado prostitutas. Bueno. Es Chile... que mas se le puede pedir.La expedición es por los recovecos más sucios y ciudadanos de Altohospicio. Y desde un punto de vista innovador: el lado humano de un asesino. Esa versión tan criolla de Jack, el destripador. Pero a la vez síntesis histórica de los Krasnoff, Corvalan, Romo y quien sabe que más delincuente dedicado a la tortura durante nuestra historia reciente. Eso es Julio Torres Silva para efectos narrativos Julio Ceballos.Carlos Carvajal toma el relato Altohospico de Rodrigo Ramos Bañados y con la paciencia de quien realiza una autopsia, descubre el significado de cada crimen y la humanidad exultante de cada una de dichas aberraciones se ven plasmadas en paginas de austera y brutal puesta en escena para preguntarnos al final del trayecto de 4 sangre, polvo y suciedad aderezada en ciber cafés oscuros, húmedos y miserables por qué no hay un antes en Altohospicio. Y la respuesta es siempre la misma.En Altohospicio siempre abra un después. Nunca un antes. ¿por qué?. Por que en la tierra de la impunidad, los pueblos del desierto ofrecen los mejores silencios.La ventanilla amarilla del taxi dice: LIBRE. No subo. No le creo. Sigo caminando. Quizás en un polvoriento camino del desierto pueda encontrar algo que me conecte a la naturaleza de un habitante en territorio impune.

Muchas gracias.
Bastardo_Integral_Marxista

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Un dudoso redactor plagado de fetiches y actitudes que lo vinculan de cerca al tétrico panorama de las masacres ocurridas en el norte y que conmovieron a todo el país, nos va dejando su testimonio por medio de posts en un blog a través de esporádicos arribos a diversos cybercafes donde va dando curso al relato de esta sórdida historia.Basada en la novela “ALTO HOSPICIO” del escritor Rodrigo Ramos Bañados ( 2008 ).Editorial “Quimantu“ se complace en presentar la novela grafica :¡¡¡ Muy pronto, en las sulfurosas calles contaminadas !!!Portada : Sebastián DonosoArte & Guión : Carlos Carvajal


Artículo extraido de: http://nacionautonoma2.blogspot.com/


sábado 4 de julio de 2009

RODOLFO KHAN: EL MEJOR POETA DE ARICA

RODOLFO KHAN: EL MEJOR POETA DE ARICA

La poética nortina –y en especial la ariqueña- vuelve a sentir la presencia de un poeta mayor.

Él es Rodolfo Khan, seudónimo de una persona de apellido Torres; pero hablemos de Khan, siempre de Khan.

Y hagámoslo con interés sumo porque este poeta es el más singular y el más brillante de los poetas residentes en la llamada ciudad de la eterna primavera.

En el programa literario radial de la Universidad de Tarapacá, Sapiensa, hace una semana Eduardo Ignacio, Daniel Rojas Pachas y el que escribe alabaron,merecidamente, el crear de Rodolfo Khan.

En esa conversación Eduardo Ignacio y Daniel Rojas expusieron su alto nivel académico justificando la razón del porqué Rodolfo Khan es un gran lírico.

¿Qué hace de la poesía de Khan un ente muy importante?

Lo singular de este aeda es que, gracias a su capacidad creativa y a su vasta cultura, aplica las fórmulas para introducir en su poética elementos científicos, religiosos, filosóficos, históricos y otros, sin dejar de marcar la musicalidad necesaria que embellece sus textos.

Desde los espacios de lo onírico el gran poeta que es Rodolfo Khan trabaja lo justo y necesario en sus poemas. No hay versos inútiles en ella. Todo está bien calculado, dimensionado.

PARAGRAMAS es uno de los poemas mayores del bardo. Construido en cuatro partes de impresionante originalidad (en la que incluye la música necesaria) el texto dice:

“¿Qué magnanimidad es ésta la de observarlo todo tal si/ hubieses dado por fin con un/ lobo solitario?// Si os pareciera id coged un girasol y desbrozadlo// Pero a una mozuela como ésta sólo habríamos de verla caer/ arrobada por el ritual de algún/ rinoceronte negro en celo”.

Aquella es la primera parte. La segunda dice:

“Sea una redada una de esas mañanas de Carnaval/ en que Muriel no deja de cantar en/ ebriedad aún después de haber extraviado sus trompetas/ celestiales// Una juramentada más…ansiosa por batirse así fuere por una próxima impecable obscenidad// Naturalmente la acrobacia inercial de sus desmesuras la ha/ puesto a levitar sobre aquellos/ eremitas/ En ocasiones suele furtivamente despojarse de sus alas/ A la sazón/ en su hipernoia/ imprecaría luego de implorar// Este mandala incandescente es lo que resta de su cataplexis”.

En la tercera parte el poeta cantará:

“A no dudar/ Si alguno de vosotros deslizárase hasta el borde de su propia nihilidad/ Habría de avistarse atado al mástil de su nave”.

Y en la cuarta y última parte dirá:

“Observaréis una vestal merodeando la comarca pero ella/ desconoce que todo camino al/ zigurat ha de pasar por un/ un marjal”.

No son casuales las divisiones –cortes- entre los versos, ni las figuras visuales que allí se marcan.

El poeta Rodolfo Khan sabe lo que está haciendo.

Su poesía no es para nada simple. Es como un gran crucigrama…que él sabe construir y deletrear. Y que nosotros debiéramos saber interpretar, aunque ya su musicalidad, dentro de la hermética, nos saluda.

El poema PARAGRAMAS figura en la antología HEPTADÁRICA, publicada en 2002, antología que reúne a un interesante grupo de poetas jóvenes. Sólo Khan pertenece a una generación de poetas anteriores a ellos.

Khan es de los mismos años de Óscar Hahn, Guillermo Ross-Murray y otras relevantes figuras de la poética nortina chilena.

Reiteramos que hoy Rodolfo Khan es el mayor poeta residente en Arica por lo que lamentamos que aún un libro suyo siga estando inédito, toda vez que este enorme poeta sólo ha sido publicado en la antología citada y en algunas revistas.


Autor: José Martínez Fernández.


viernes 3 de julio de 2009

JORGE TEILLIER: EL POETA QUE QUERIA VOLVER A SER UN NIÑO

El poeta Jorge Teillier nació el 26 de junio en 1935, en el pueblo de Lautaro, Región de la Araucanía. Poeta y profesor de Historia y Geografía, fundador junto a Efraín Barquero, Rolando Cárdenas y Alberto Rubio principalmente de la denominada POESIA LÁRICA o de los LARES. Es decir, los poetas que reverencian a las divinidades del hogar, a los dioses que dan la lumbre en los espacios del cobijo. Son observadores, cronistas, transeúntes, simples hermanos de los seres y las cosas, que aspiran a recuperar la edad de oro que supuestamente experimentaron en la infancia. De inmediato mi intención es dar a conocer los argumentos y señales de por qué este poeta tiene una valiosísima calidad poética y admirable solidez de pensamiento en cuanto a su ética que mantuvo durante toda su existencia. En sus poemas se sintió ese deseo de retornar a la infancia, al calor del hogar y al espacio de su tierra natal. Destaca en su obra la nostalgia por el paraíso perdido, y los rincones olvidados que señalaban el comienzo del bosque y el pueblo fantasma que hoy es Lautaro. Cuando le preguntan a Teillier por su infancia, él responde implacable: “En alguna parte escribí que no hay infancia feliz. Siempre junto una infancia está el Ángel bueno y el Ángel malo, están la dicha y el terror, están el entusiasmo y el aburrimiento. Curiosamente recuerdo mucho el aburrimiento que yo sentía en la infancia y los largos que hallaba muchas veces los días. Pero si ahora hago un balance, pienso que fue una infancia feliz, con una familia que lo fue; con un padre y una madre cariñosos, estimuladores; muy exigentes sí, para que fuera buen alumno – cosa que apenas lograban -. Buenas amistades y una naturaleza que era muy enmarcadora; un río, molino, muchos árboles, gentes de distintas hablas, viejos colonos, franceses, alemanes, junto a mapuches. Tú oías hablar tres o cuatro idiomas en las calles. Ahora lo veo. Tenía un brillo especial, que difícilmente lo tendría una lautarina actual. O de Angol”(1) . Los recuerdos y palabras suman y siguen:”Si me preguntas de la infancia y de la adolescencia, te digo que mi padre era contador de impuestos internos, en la séptima zona como dicen los funcionarios públicos. El viajaba mucho, tenía que revisar contabilidades de industriales y negociantes de región; y desde los cinco años viajaba conmigo. Me dejaba siempre solo en un hotel, con un libro, y que yo paseará por las calles. No era sobreprotección. Al contrario, él quería que yo supiera estar solo en cualquier parte del mundo, desde niño”. Además como el propio poeta declara que nunca fue deportista, ya se estaba gestando en él el intelectual y sensibilidad contempladora de los paisajes que circundan su crecimiento y desarrollo, que después de todo es esa amalgama, lo convertiría en el prolijo poeta al cual todos admiramos y conocemos.

En relación a esto señala:”No recuerdo haber intentado poema alguno hasta los doce años de edad. La poesía me parecía algo perteneciente a otro mundo y prefería leer en prosa, leía como si me hubieran dado cuerda. Leía de todo desde cuentos de hadas y el “peneca” hasta Julio Verne, Knut Hamsun y Panait Istrati, por quien aún vuelan los cardos en el baragán. Desde los doce años escribí prosa y poemas, pero en Victoria, ciudad donde aun suelo vivir, fue donde nació mi primer poema verdadero, a eso de los dieciséis años , el primero que vi, con incomparable sorpresa, como escrito por otro. Recuerdo cómo escribí mi poema que me gusto de verdad , que se llamaba Otoño Secreto, en Lautaro, el año 1952”. ( 2)

Se observa en Jorge Teillier su acentuada formación literaria, la de sus primeras lecturas que señalarían un auspicioso camino y la de una vocación profunda y sincera en la literatura. En ese sentido, le da una merecida importancia a la literatura y al lenguaje como instrumentos de comunicación, expresión y creación. Teillier aún en su adultez veía todas las cosas como si las viera por primera vez. Hay que saber ver la vida como cuando se era un niño. Y la perdida de esta posibilidad impide la expresión de manera original, es decir personal. Teillier escribía lo que le dictaba el verdadero YO y por ello logró una destacada transcendencia y singular espacio en la literatura chilena. Volviendo a la idea de que Teillier era el poeta que quería retornar a ser un niño, él decía:” la infancia no solo es el dominio de la pureza sino que también allí los ángeles de las tinieblas extienden sus alas”. (3) Claramente señala que en su infancia se encontró con el Bien y el Mal, pero para él era algo natural, porque se ha dicho que la maldad está incluso en el átomo. Otro aspecto que percibía el poeta era la visión sobre el tiempo y lo que esta significaba para él:” Para mí la poesía es la lucha contra nuestro enemigo el tiempo, y un intento por integrarse a la muerte, de la cual tuve conciencia desde muy niño, cuando sentía sus pasos subiendo la escalera que llevaba a la torre de la casa donde me encerraba a leer. Sé que la mayoría de las personas que conozco y conocemos están muertas, creen que la muerte no existe o sólo existe para los demás. Por eso en mis poemas está presente la infancia, porque es el tiempo más cercano a la muerte, y no canto a una infancia boba, en donde está ausente el mal, a una infancia idealizada; sé muy bien que la infancia es un estado que debemos alcanzar, una recreación de los sentidos para recibir limpiamente la admiración ante las maravillas del mundo. Nostalgia sí, pero del futuro, de lo que no nos ha pasado pero debería pasarnos”. ( 4)

Teillier explica filosóficamente su pensamiento sobre el tiempo, calificando a este como su enemigo, y un intento de integrarse a la muerte, de la cual tuvo conciencia de muy niño. De manera que el poeta de niño poseía una plena madurez y una visión muy profunda de la vida, además de un grado de preparación y aceptación de la muerte que un niño no logra a racionalizar. Desde ese punto de vista, la muerte tiene continuidad, es decir la eternidad. El poeta declara en una entrevista;” Creo que la angustia fundamental, o la no superada es la angustia de tener que morir. La sentí de niño pero yo la aceptaba como algo natural. En cambio, ahora, me parece antinatural. Una angustia que me vuelve ahora porque hallo que es tan sin sentido vivir como estar muerto. Entonces, no puedo superar esa contradicción. Para un niño es muy fácil morir. Mi hija me decía “murió una compañera de curso y la fueron a sembrar”. Ella veía la muerte como un cuerpo que se deja en la tierra para que florezca. Yo no lo veo así. Pienso como Jacob Bohme, el místico alemán, que dice que “nuestra muerte será la eternidad y la estamos viviendo ahora mismo”. Es decir, nuestra eternidad será nuestra vida eterna pero sin posibilidad de modificarla. Lo que también me parece espantoso porque quiere decir que hay mejorar todo lo malo que tenemos, empezando por descubrirlo. (5) Teillier quería retornar a su infancia, a ser un niño porque él deseaba permanecer en el tiempo por su temor a la muerte, que es algo tan desconocido como repentino, es tan fácil morir y tan difícil vivir. El poeta lo que profundamente buscaba era eternidad y es algo que quizás todos los seres humanos buscamos, cuando vemos que una mujer se tiñe el cabello para cubrir sus canas, y el hombre también por supuesto. Cuando se decide realizar una cirugía plástica en su cuerpo para quitar las arrugas, todo eso es signo de querer volver a ser joven, de no querer que el tiempo y los años sigan pasando hasta envejecer. La eternidad es el estado más próximo a desear una permanencia en el tiempo para ocultar quizás lo único verdadero: “que respiramos y dejamos de respirar”.

AUTOR: Rodrigo Rojas Terán.

BIBLIOGRAFÍA:

(1, 2 Y 5 ).- JORGE TEILLIER. ARQUITECTURA DEL ESCRITOR. HERNÁN ORTEGA PARADA.

(3).- ENSAYO LA TERRIBLE INFANCIA. JORGE TEILLIER.

(4) PRÓLOGO DEL LIBRO MUERTES Y MARAVILLAS. JORGE TEILLIER.



jueves 2 de julio de 2009

Marcelo Lillo: Debo tener muchos enemigos en este país de envidiosos

"El mundo es de los vivos, si no eres vivo te escupen la cara, te patean el culo y no existes, y si no existes estás muerto ¿Quieres estar muerto cabrito?- dijimos a coro". (Marcelo Lillo, en "Gente que baila sola")


De un día para otro los textos de Marcelo Lillo saltaron desde el anonimato de la ciudad de Niebla, a pocos kilómetros de Valdivia a España, sin pasar por Santiago. La vara mágica fue de Ignacio Echevarría, el editor de Roberto Bolaño.
Todo comenzó cuando un cuento de Lillo -que éste envió al concurso de la revista Paula- gustó a Echevarría. De ahí, éste se contactó con el escritor de 50 años, realizó un comentario generoso para Lillo en su columna de Artes y Letras de El Mercurio de Santiago y comenzó la historia.
Hoy Lillo ya publicó el libro de cuentos "El Fumador y otros relatos" que congregó buenas críticas e incluso comparaciones con el mítico cuentista estadounidense Raymond Carver. Ahora lo hace con otra entrega de cuentos denominada "Gente que baila Sola".

-¿Cómo enfrentaste la exposición mediática después de "El Fumador"?
-A 840 kilómetros de Santiago me siento como antes de salir en El Mercurio, y estoy como antes, de verdad: escribiendo, con un pisco sour al mediodía y la pistola bien cargada, por si acaso.

-¿Qué podemos esperar los lectores de "Gente que baila sola"? ¿Y en este sentido te interesa más la opinión de los lectores o la de los críticos?
-La única crítica que me interesa es la de un crítico que ya no ejerce la crítica: Ignacio Echevarría.
Lo demás es de los lectores. ¡Todo! "Gente que baila sola" tiene otro tono que "El Fumador", o eso pienso yo, aunque mi palabra no importa.

-¿Después de "Gente que baila sola" viene la novela?
-Sí o sí. Ya está aprobada por Random House, esperando en Barcelona, bien guardada.
provincia

-¿Por el hecho de vivir en provincia, alguna vez te sentiste un marginal?
-Siempre me siento un marginal, especialmente cuando voy a Santiago (estuve presentando el libro, dando como 18 entrevistas). Siempre voy a serlo porque nací marginal. La provincia (¡qué palabra más fea!) no tiene nada que ver.

-¿A tu juicio, qué engrandece a un debate literario?
-Los debates literarios no deberían existir, salvo si son desarrollados por los lectores, los únicos capaces de hablar de un libro. Los lectores son como el escritor cuando comenzó a escribir.

--¿Cuáles son tus libros de cabecera (imagino a Raymond Carver) y qué escritor nos recomendarías a los provincianos?
-Carver, Cheever y Chejov (CCC); DeLillo, Roth, Coetzee, Flannery O’Connor, el viejo Joyce y el viejo Beckett; Capote, off course, Kosinsky...
Recomiendo a Elfriede Jelinek, a todos los provincianos (¡otra vez!) y capitalinos.

-¿En este sentido consideras que has cosechado a enemigos en materias literarias y si los has cosechado, te interesa?
-Mis enemigos están dentro de mí y me interesan cuando hago salud por ellos. Los de afuera (debo tener muchos en este país envidioso, especialmente en mi querida Valdivia; envidiosos y al mismo tiempo fracasados y sin talento) se los dejo al resto. Aunque no sería malo efectuar un par de combates de boxeo con varios, ¡estoy dispuesto a desempolvar mis viejos guantes!

-¿A tu juicio cuando hay innovación en lo literario?
-Cuando impones tu estilo.


De Rodrigo Ramos Bañados.

miércoles 1 de julio de 2009

Lectura poética masiva Muchísima Fe.


Cultura a la Vena-grupo de gestión cultural- invita a uds. a "Muchísima Fe", lectura poética masiva a realizarse en las dependencias de la Universidad Central (sector parque almagro), el día Sábado 08 de Agosto del presente año entre las 11:00hrs y las 19:00 hrs. El objetivo de esta lectura es reunir la mayor parte de poetas que deseen compartir la experiencia de mostrar sus textos ante el público, por ello, no consideraremos el currículum de los participantes, sino el interés de los mismos de dar a conocer sus trabajos.


Para los interesados es requisito esencial, llenar los datos en la ficha adjunta y reenviarla a info@culturaalavena.com, dicha ficha tiene como objetivo poder realizar un programa de lecturas de los participantes, entregando horas de referencia de salida a escena para cada poeta.


Esperando su buena acogida y su interés por participar.
Se despide,
Atte.
--
Carla Valdés Del Río
RR.PP Cultura a la Vena
Gestión/Producción Cultural
http://carlavaldes.blogspot.com
Editora del Blog de Concursos LIterarios en Chile
http://concursosliterarioschile.blogspot.com


Ficha de inscripción Muchísima fe



domingo 28 de junio de 2009

Semblanzas Profundas: Alfabeto para nadie de Cristián Gómez

El libro alfabeto para nadie de Cristián Gómez (Editorial Fuga 2007) nos presenta desde su primer poema “El más paciente” y a lo largo de todo su cuerpo textual me atrevería a señalar, una dimensión poética que emerge de lo cotidiano, su voz aterriza las expectativas del lector introduciéndonos por espacios conocidos y sospechados. Sin ser repetitivo o cliché, tropezamos en el texto con recintos e instituciones ante las cuales uno lidia diariamente ya sea en la ciudad, el patio de nuestros hogares, durante la cena, al ir al cine, contraer una gripe o hacer zapping el domingo por la noche.

De modo que la voz que emerge, actúa como un canal que va pormenorizando las ataduras del hombre común desde lo macro aplastante e incontrolable que paradójicamente nos controla a todos sin excepción y por completo, con algo tan simple e insubstancial como una cifra, password o cartel de prohibición, para llegar a lo más particular e imperceptible a simple vista, una pantalla en el fuero interno de los enunciantes enunciados, las voces que residen en los poemas, pareciesen someterse a un escáner que nos muestra de modo transparente sus ideas, sentires y pesares, me refiero a la familia del niño afectado por un cáncer, el conductor del camión de helados, un paseante que se siente extranjero al recordar lo que era su ciudad durante la infancia, los poco enterados visitantes de un museo y el pequeño propietario de unas tierras entre muchos más, todos demuestran en sus cuerpos y mentes, los efectos de dicha represión, el malestar, la esperanza fatua de un punto de fuga o el delirio metafísico en una constante atmósfera de asfixia e imágenes falsas y dudosas que se suceden precarias y efímeras como un acelerado videoclip en frenético formato de slideshow tendiendo a hacer dudar al hombre de su propia anatomía y las conductas más básicas y vitales.

Las batallas que hoy en / día se pelean / ocurren todas en el desierto: / las cámaras, las luces, el / público que lo ovaciona: / elementos puramente del / decorado, / que no habrá de modificar / la decisión dividida de los jueces. / Una autobiografía como cualquier otra / revestida de la misma elegancia de / un crepúsculo, un espejo siempre / de sí mismo, una repetición del aire / que respiramos y / dejamos / de respirar
(…)
pero el cabaret El Infierno / sería pronto reemplazado por un estacionamiento de dos pisos que no / tardó mucho tampoco en ser asimismo reemplazado / por uno de tres. La penitenciaría, el mercado, la estación. / No hace mucho almorcé por ahí con un amigo que dice / ya no ser mi amigo. También subieron los precios. / Lo único que ha bajado es la bencina. / Debe ser lo que / estoy tomando.


Me aventuro a afirmar que la poesía de Gómez asume en “Alfabeto para nadie”, una estridencia deforme de la cotidianidad en la cual se entremezclan situaciones en apariencia inconexas pero que van revelando en su rostro limpio y ordenado de la rutina, las secuencias deformes y horrorosas de lo cotidiano que descansan en el absurdo del mundo suburbano, similar a lo que ocurre en Blue Velvet de Lynch ante la aparición de una oreja humana tirada en medio de un jardín o descampado de una población o comuna que se jacta de su lógica y pulcritud moral, otro parangón sería la estética del videoclip realizado por Howard Greenhalgh para el tema grunge “Black Hole Sun” de Soundgarden o un pequeño fragmento presente en la historia de una pareja de jóvenes vagabundos junkies que Jonas Akerlund cuenta en el video que realizó para el tema “Try try try” de Smashing Pumpkins. Todas estas referencias visuales así como la poesía de Gómez, revientan de modo masivo sobre un acartonado paraíso de clase media, se trata de la ironización y desmitificación total del simulacro que puede inspirar el insípido monocorde de los años 60, representado y proyectado por un sueño americano y occidental, molde exitista repetido y reformulado de todas las formas posibles y hasta la saciedad en el mundo actual a través de las promociones de las cadenas de comida rápida, los grandes íconos y discursos de modernidad y progreso de norte a sur en nuestro continente y país.

ok: touché. Así decía mi hermano / cuando hacíamos esgrima con palos de escoba / y terminaba sacándome cresta y media cuando / a los dos se nos pasaba la mano con el ardor de / los guerreros: él moriría poco después, tendido / en una cancha de fútbol, mordiendo no sé / si con desesperación el pasto, de seguro / ya inconsciente, producto de una falla en / el ventrículo derecho del conjunto arterial. / El camión de los helados pasa haciendo sonar / la sirena, los niños están a punto de alcanzarlo y / el conductor sólo piensa en lo fácil que será entregarle / las planillas al supervisor del turno de las mañanas.

Gómez aborda con su poesía el falso rostro de la verdad, el fin de lo mágico, la muerte de la inocencia ante el desenmascaramiento de un espacio de interpretación que nos es vetado por encontrarnos en medio del ojo del huracán, al ser usuarios inconscientes de este sistema. El ojo del poeta en cambio, vate (vidente) y creador empuja desenfadado la mentira al rostro impactado de sus lectores.

Y aplaude la asamblea. La obra gruesa está / acabada, por ahora el principal objetivo es lograr que los / festejos sigan en manos de los que no saben (lo) que / están festejando y todo el mundo vea en ello otra / consecuencia inevitable en un mundo plagado de / consecuencias inevitables.


En otras palabras, se emprende gracias al texto, un recorrido por la historia de todos a través de la mirada de… me atrevo a sugerir; quizá un agonizante hombre que muerde el césped mientras su corazón comienza a constreñirse… el texto en tal medida desciende a la pequeña historia y gesta diaria de modo que la escrituración que en principio se declara en su título nihilista, cerrada y muda a todos, “alfabeto para nadie”, resulta en realidad un alfabeto para todos, abierto y marchante bajo las directrices plurales de la desesperada mudez de la creación que combate sus limitantes intrínsecas (la precariedad de sus propios recursos y medios, la palabra, el alfabeto como imposibilidad) y extrínsecas (la paranoia del medio y sus agentes del miedo)

Por tanto Gómez, partiendo desde lo concreto y material; delantales, carteles, pasillos, ciudad y una blancura o asepsia de los espacios interiores de la misma, ámbitos artificiales determinados por un afán tecnócrata de modernidad y uniformación que pretende familiarizar a los usuarios, hacerlos parte y aunarlos bajo el slogan o la imagen corporativa y sus estrategias de la publicidad y el condicionamiento de las voluntades, organiza un mensaje sensible de “quiénes somos” y “cómo operamos” atravesados por este discurso del control. Entonces, aquel niño afectado por cáncer y su familia o el hombre que sufre una afección cardiaca y su hermano, desambiguan como metáforas del mundo, las estructuras del presente. Pasamos de lo semántico: usos, significaciones y sentidos que el poema a través de su discurso y diseño lingüístico expone, a lo estructural y simbólico de la sociedad, la codificación de nuestras existencias y formas de organización.

Dialécticamente “Alfabeto para nadie”, resulta un texto que asume desde su significación artística una comunicación e interpretación de nuestra época y su épica, con una mirada abierta, crítica y libre de sensiblerías plasmando la lucha de los anónimos y apócrifos que cruzan la calle junto a nosotros o abordan el mismo autobús o colectivo, construyendo en la simpleza de esos actos automáticos, su identidad, mítica, visión y en definitiva verdad, ante las certezas de lo que sin asco debiésemos asumir como un simulacro, poblado de agentes y agencias que construyen y mantienen el alfabeto cotidiano y cerrado, plagado de átomos organizacionales, jerarquías, interrelaciones y su operatividad en grandes sistemas y discursos político-sociales permeando lo más tangible, la institucionalidad y su corpus, recintos como bancos, hospitales y sus pabellones con las consabidas conductas, solicitadas o impuestas, donaciones, filas de pago, créditos, seguros, modales, recato.

Los granjeros de la zona, al hacer la / cosecha del maíz, tienen que tener cuidado / de no electrocutarse con los cables del tendido / eléctrico, derribados durante el último tornado. / Al subirse a sus tractores comprados con un largo / crédito que terminarán de pagar sus hijos, no debieran / estar tocando el suelo. Las estadísticas dicen / que después de una tormenta los índices de / accidentes laborales se incrementan en un / doscientos por ciento, lo que da una cifra / anual de un catorce por ciento acumulado / en las últimas dos décadas.
(…)
Otros aseguran / que la clave se encuentra / en lo sucedido, si por / lo sucedido se entiende / referir con palabras / decorosas / lo que de otro modo / no sería sino un / espejismo

Que el texto nos introduzca a esta revisión de cada objeto cotidiano, espacio y comportamiento, como signo que a su vez desciende a sus respectivos niveles como entidad comunicativa e interpretable, permite al lector extrapolar y llevar el cuestionamiento su realidad, su propia épica. Por ende el recorrido desde mis propias estructuras de mundo y extensiones parentetizadas al ingresar al poema, afectan la lectura pero igualmente estas, se ven afectadas por la lectura y el mensaje poético al salir uno del texto, claro, esto último sólo ocurre si llegamos a realmente abandonar el texto, o sea, si es que somos capaces de dejar de lado por completo la consideración de este alfabeto poético. Quizá materialmente lo hacemos al soltar el libro u hoy en día, al cerrar el pdf o la página web, sin embargo la palabra re-creada por Gómez en su texto, ese alfabeto que no nomina y no reconoce dueño, ciertamente pasa tras su lectura a integrar en la síntesis y contraste con nuestro propio alfabeto, enciclopedia o ideolecto, la nominación particular que como lectores y escritores diarios de nuestra existencia hacemos del mundo y sus contradicciones.

Voy a hablar, entonces, de una letra.

Del componente, simplemente, de un alfabeto.

Cada lector, dicho sea de paso, tiene su propio rostro.


En conclusión, todos somos ese nadie, todos damos un significado al alfabeto, a la realidad desde nuestra propio rostro y verbalización pero en esa incomunicación que implica un babel moderno donde todos sostenemos a ultranza nuestra propia versión de los hechos y la realidad, existe un punto de comunión, el alfabeto que quiere uniformarnos, que quiere hacernos parte de un único discurso, comercial, político, social… El Alfabeto de Gómez en cambio, ese alfabeto innominado y poético, no pretende poner una talla, logo, color o sabor, por el contrario reconoce la posibilidad de seguir cuestionando y negar. Ello se observa de forma más directa en uno de los poemas más interesantes del libro, “Incurable”, en este el hablante del poema se refiere a un paciente de cáncer terminal que a través del discurso poético se homologa con la imagen del poeta, este rechaza la quimioterapia, resignándose a su condición catastrófica y a su finitud dentro de un mundo, ante el cual consciente carga su patología mientras recuerda la escritura como una parte inextirpable de su calidad de ser que pone las cartas sobre la mesa.

Creo / haber escrito algún poema / me dijo el paciente con / cáncer terminal antes de / darse por vencido y / negarse a recibir / una nueva sesión / de quimioterapia./ Creo haber escrito, / creo haber puesto encima / de la mesa las cartas / guardadas bajo la manga.


Autor: Daniel Rojas Pachas.
Publicado en: Cinosargo.