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martes, 13 de diciembre de 2011

Después de Parra, ¿qué? [por Rolando Gabrielli]

12/13/2011 07:19:00 p. m.

Volvamos a la escena del crimen. Hace algunas dècadas debieron otorgarle el Premio Cervantes a Nicanor Parra. Los lauros tienen su historia. Borges no recibió el Nobel y debió compartir el Cervantes contra los reglamentos del propio certamen
. Su compañero de lauro, el poeta Gerardo Diego, pagó las consecuencias años después en 1984 cuando se encontró con el autor de Ficciones y éste lo ignorò. Borges soy Gerardo. Borges no contestó. Soy Gerardo Diego, insistió. Y Borges desde lo màs hondo del sarcasmo y la ironía borgeana le respondió. ¿Es Gerardo o es Diego? Cosas veredes, Sancho, en la tierra del Quijote.
Una anécdota en la ruleta de los premios que a veces consagran la mala leche de un jurado o su silencio feroz, que es la misma antesala de un supuesto olvido.
Parra decidió hace años esperar la gloria o el juicio final de la poesía chilena entre Cartagena e Isla Negra, en la plácida y benigna zona costera de Las Cruces. La primera gran contradicción de Parra frente a P.Neruda, fue gritar a los cuatro vientos: Viva la cordillera de los Andes/muera la cordillera de la costa, donde vivía el autor de las Residencias y ahora alli reside Nicanor, esperando ser el mejor poeta de Isla Negra. Ha reconocido pública y privadamente, que siempre Neruda fue un problema para él y que allí está el origen de la antipoesía. Todo esto y màs, es ya conocido y reiterativo, forma parte del repertorio parriano. Lo que no deja de sorprender es la obsesión por Neruda, es un verdadero longplay a lo largo de màs de medio siglo, y Parra tal vez desconozca que a Borges le sucedía lo mismo.
En Borges, la bitàcora que escribió su amigo Adolfo Bioy Casares, hay varias referencias al poeta chileno. La última es del 7 de marzo de 1984. Neruda ya había muerto hacía casi 11 años. "Veo a Borges, dice Bioy, en la televisiòn, en diálogo con Antonio Carrizo. Desafía a Carrizo a recordar un buen verso de Neruda." De paso censura a Quiroga, Arlt, la Mistral. Las referencias a Neruda son diversas y denotan, cuando menos, una curiosa ocupación por el quehacer poético del colega trasandino. Curiosamente Borges también dijo de Parra cuando le preguntaron por él, que nombre tan feo, como alguien se puede llamar así. Parra le dedica un poema irónico a Borges.
Quédate con tu borges .
él te ofrece el recuerdo de una flor amarilla
vista al anochecer
años antes que tú nacieras
interesante puchas qué interesante
en cambio yo no te prometo nada
ni dinero ni sexo ni poesía
un yogur es lo + que podría ofrecerte.
Poesía cotidiana, coloquial, popular, antipoesía, para algunos lenguaje simple, directo, una suerte de democratización del poema, pero recuerdo que Parra me decía que el creía en un hablante piscológico de cinco pisos. Y pienso que allì está su mejor poesía, aunque no se puede diseccionar a un poeta, su obra por parte como si se fuera a rellenar un pavo. Aunque es inevitable. Ahora que Parra lleva desde 1973 haciendo sombra con Neruda en solitario, su obra y todo lo que le rodea y que prácticamente ha quedado solo con la muerte de otro referente y adversario en su tiempo, Gonzalo Rojas, es muy poco lo que podemos esperar. Su discurso para el 23 de abril, puede ser una pieza antológica o un gran chiste. Me inclino, porque en medio de la humildad, y circunstancias fijará posiciones dentro de la poesía.
Se comenta que es el último grande, es probable, en la tradición chilena de la poesía innovadora y también del poeta tribuna, aunque Parra se ha retirado aparentemente, pero sus dardos están ahì.
Dice, Parra, que no escribe, que copia lo que dicen los niños, lo que lee en los muros y caminos, toma apunte sobre las voces que llegan a sus oídos endecasilábicos.
Gonzalo Millán, uno de los poetas más originales de Chile, desaparecido tempranamente, poeta mudo, según Enrique Lihn, dijo que no se puede escribir como habla la gente. En una entrevista del 2006 a Javier García del diario La Nación, (a menos de 50 días de su muerte) Millán se refiere al tema de la antipoesía al cual se le solía vincular: "–Creo que la antipoesía está rodeada de muchos mitos. Hay una visión de que las cosas ocurren en sucesión, pero cuando leía a Nicanor Parra, también leía a Pablo de Rokha. En general, me atraían las imágenes disonantes, no tanto el lenguaje coloquial. En ese tiempo me interesaba Armando Uribe más que Parra, porque en Uribe había un trabajo con el verso, y a través de él llegabas a Ezra Pound y Wallace Stevens. En cambio, la antipoesía se hace pasar por poesía espontánea, porque aunque Parra quiere que escribamos como hablamos, eso nunca se logra. La poesía no se encuentra tirada en la calle ni es inspiración, sino que se construye".
Millán ha sido indiscutiblemente un constructor tenaz de poesía, un poeta que asumió la palabra y la vida, y su ojo se detuvo espaciosamente en todo, con morosidad y la yema casi inflamada de sus dedos, habla de sus días azarosos, intermitentes frente a la página en blanco, sus eternos desvelos. En esa contra-corriente del trabajo con el lenguaje y distanciándose del facilismo poético, veo a Uribe, Rubio, Hahn, Silva Acevedo, Waldo Rojas, Welden, por citar a algunos muy conocidos, aunque màs atrás, Gonzalo Rojas, Lihn y Teillier, se clasifican en esta apuesta de "trabajar la poesía" como si todo estuviera escrito. Una labor de topos en una topografía difícil como es la geografía y escritura chilena, por su riqueza, complejidad y abundancia de poetas.
Parra trabajó en ese mismo orden, buscando, ensayo y error, escribiendo en el día a día, me consta, lo veía rascarse la cabeza frente a sus cuadernos cuadriculados, haciendo apuntes, rayando, verdaderas ecuaciones, explicándose a sí mismo como frente a un pizarrón, "por dónde va la cosa". El profesor Parra se preguntaba hacia dónde iba la poesía y su tarea era encontrarle la quinta pata al gato. Hace muchos años que Nicanor Parra puso sus cartas sobre la mesa. Ya no hay gato encerrado, como diría el propio antipoeta. Trazado dejò un camino, pero una ruta se bifurca en otros senderos y surgen nuevos caminos.

viernes, 19 de noviembre de 2010

De archivos viejos y futuros: Bolaño sigue en cartelera [por Rolando Gabrielli]

11/19/2010 10:12:00 a. m.




.....mi primera visión de Bolaño en México, como un joven salvaje al que yo no le atribuía mayores habilidades detectivescas, pero que acabó teniéndolas y formidables. Era un detective extraordinario. Carlos Monsivàis

Carlos Monsivàis tenía dibujado en su huellas dactilares el mapa de México. Al menos eso noté cuando le di la mano. Su obsesión era su México lindo y querido, donde se durmió finalmente, pero no ignoró las entrañas mismas de la nación ni fue un maquillador de la realidad o un ficcionador del alma azteca en todas sus interioridades, subjetividad y realidad. Croniqueò un México al desnudo, profundo. DeFoliò el distrito capitalino, cada día escribía una nueva hoja, página que no pasaba de moda, con todas sus moscas, aire enrarecido y amebas. Respiró con sus ensayos y por su gran patrimonio que es el pulmón histórico, vivo, cultural, de un país de dimensiones desconocidas para los propios mexicanos. Todo lo que olía a México le interesaba y de alguna manera registraba una visión crítica, creativa e ilustrada, con su palabra. Monsivàis formaba parte de la geografía popular mexicana. Su cuerpo y mente estaban hechos en México y de México. Dejó impresas las voces y ecos, la razón de ser, gozos y desencantos, tristezas, la creatividad, vida y muerte del pueblo azteca. México ha sido un imán para grandes escritores, artistas, músicos, intelectuales de varios continentes, ayer, hoy y mañana. En su geografía se escribieron Cien años de Soledad, El Volcán y Los Detectives salvajes, para no desmenuzar más de lo necesario.

No sé si Monsivàis escribió sobre este curioso fenómeno mexicano de atraer cultura, como si la que tuviera le fuera poco. Imposible olvidar la ola de españoles post Guerra Civil con León Felipe a la cabeza, quien hizo camino en el país azteca, entre decenas de artistas e intelectuales españoles.

No me he detenido en la inmensa, profunda y necesaria obra, el ejercicio diario sobre la vida que hizo y ejerció sistemáticamente Monsivàis sobre otros autores, en especial los extranjeros, algunos mencionados, pero si recogió con discreción absoluta, algunas opiniones sobre el chileno Bolaño, quien trabajó, a mi manera de ver, su literatura, como un viaje iniciàtico, obsesivo, en permanente renovación, sin fronteras ni concesiones. Bolaño cita de paso a Monsivàis en Los Detectives Salvajes y el cronista de México, comenta esa obra y dice de su autor: “La influencia de Bolaño al mismo tiempo resulta inevitable y sorprende. Es un autor que se ha ido destacando de forma acelerada. En los últimos años, se ha convertido a tal punto en una referencia y, por eso, me planteo la pregunta qué hay después de Bolaño".

Curiosamente es la misma pregunta que le hice a Piglia y fue censurada. La borraron en el diario y enganché con otra. Pero Piglia también está extrañado, no sabe que viene y si lo sabe, calla y si calla otorga algo de alguna manera, porque Bolaño trazó una tercera orilla.

La pregunta es válida, los provocadores en el buen sentido de la palabra, no abundan en estos tiempos. Más y más escritores se apegan cada día a la sorpresa del terror, al golpe efectista, a la banalidad envolvente y no a la literatura como fenómeno de reflexión. Están más cerca de la editorial y del agente que del lector.

Monsivàis recuerda al autor de 2666 "en actitudes de provocación que, en ese momento, me parecieron sólo provocaciones, pero que acabaron respondiendo a toda una estructura del pensamiento; siempre acompañado de otros jóvenes que igualmente parecían ser sólo irrupciones en el escenario." Bolaño no abandonó este talante, aunque con actuaciones menos de perfomance callejeras, no dejó de dispararle al establecimiento, al mono literario, en especial chileno. Le sobreviven a estos desplantes, su erudición, lecturas y la literatura escrita, que al final de cuentas es lo único que respalda a un escritor. Ese es su capital, en definitiva. Lo demás son deudas impagables. “Le recuerdo también, insiste Monsivàis, en conversaciones que tuve con él, como un hombre profundamente obsesionado con la literatura. Concretamente, con la idea de que no le iban a engañar; de que la literatura no era lo que le decían, sino lo que estaba ahí en la página." Eso lo demuestra su pulcritud ante la página en blanco y el ordenador, la revisión permanente de sus borradores, la selección de sus materiales, el repaso de sus papeles. Se erigió como un fiscal de su propia palabra, un juez kafkiano, pero que iba hasta el final o un detective bolañiano, minucioso, dedicado, insobornable.

Lo cierto es que Bolaño sigue en cartelera. Fue una idea notable crear La Cátedra Roberto Bolaño en la Universidad chilena Diego Portales. Casi un acierto frente a la mezquindad histórica con los escritores de la diáspora chilena, cuyo ejemplo más patético es el recobro de la Mistral a través del más grande puzzle de la historia literaria chilena, durante décadas, para que fuera conocida casi en su integridad en Chile.

Ignacio Echeverría, critico español, amigo de Bolaño y editor de 2666, acaba de visitar la Cátedra R. B., el pasado 11 de noviembre donde disertó sobre La Lengua de los novelistas. Nunca nos enteramos del contenido de estas conferencias. ¿No se editan? ¿Los diarios comentan los chismes, declaraciones vagas? ¿Son solo para iniciados? ¿Son el secreto mejor guardado de la literatura chilena? ¿Para qué sirve la tan alabada Internet? Bolaño, en su adolescencia literaria, tenía que robarse los libros de las librerías del D.F. Hoy Internet populariza un poco más la lectura, pero hace falta un empujón de mayor actualidad y selectividad. Para Echeverría la obra de Bolaño comenzó a conocerse primero en España, donde residía, que en América latina y después en Estados Unidos. Difiero, me parece que el gran detonante de Bolaño fue el Rómulo Gallegos, premio emblemático venezolano a su novela Los Detectives salvajes (1999), que ganaron los maestros del boom latinoamericano Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes. Y aún así le costó remontar en el reconocimiento en la península. El olfato de Herralde-Anagrama fue proverbial, soberbio, de lince en la llanura. Un año antes la había editado y se consagró en Caracas meses después. Sorprende que en su reciente visita a Chile, Nicanor Parra le haya dado a conocer a Echeverría al poeta Enrique Lihn, tan citado por Bolaño e importante en la toma de decisiones en su vida literaria. Además de la inmensidad poética de Lihn, editado en España hace décadas de décadas y vamos, no necesita presentación un intelectual de su nivel. Lihn también estuvo en Barcelona. Aunque, en poesía nada debiera sorprendernos, un género sospechoso, incierto, ninguneado, algo reiterativo, salvo honrosas excepciones.

Lo interesante es que se ha comenzado a escribir la primera biografía de Bolaño y está a cargo de la periodista y poeta argentina Mónica Maristain. Fue directora de Playboy para Latinoamérica. Seguramente nos presentará un Bolaño al desnudo y lo sacará como un conejito de su manga o sombrero. Son las sorpresas de la literatura y de autores míticos que disparan las más diversas opiniones y sensaciones entre sus lectores y detractores.

Monsivàis, no tenía complejos, decía lo que pensaba y escribía. Le llamó la atención la relación que calificó de áspera entre Bolaño y Paz, aunque no creo se vincularan mucho por la disparidad de edades y estatus. Pero Bolaño terminó por reconciliarse con el personaje mexicano de mayor reconocimiento internacional y peso específico en México. Con Neruda, Bolaño no dio tregua. Dijo que solo escribió tres libros válidos. Una boutade, porque la obra de Neruda es lo que es. Pedro Pàramo, le bastó a Rulfo para pasar a la inmortalidad; con Ficciones Borges; Cien años de Soledad, Gabriel García Márquez; Rayuela de Cortazar; Ulises de Joyce etc.

"Monsiváìs tenía su opinión sobre Los Detectives Salvajes, obra que aún no lee Carlos Fuentes. Dice él. Realmente, esa obra me pareció rápida, iconoclasta y consolidadora, escrita con esa furia que ahora, injustamente, se considera también la buena literatura, sin respeto por lo que entonces era canónico y sin saber que se convertiría en canónico”.

En el itinerario Bolaño, surge el mito, que según algunos fue prefabricado en Estados Unidos y que el autor de Estrella distante, es producto del mercado, de un cambio por el gusto de las lecturas latinoamericanas en Norteamérica. Se va más lejos en esta tesis, que circuló en una universidad de Nueva York y que sostiene que se ha reemplazado las lecturas sobre Isabel Allende e inclusive Gabriel García Márquez que copó la banca literaria en Estados Unidos durante décadas. El ex presidente Bill Clinton, le recitó de memoria pasajes al propio Garcia Márquez de 100 años de soledad, durante una visita del colombiano al país del norte. Esta tesis habla muy mal del público lector norteamericano, de las editoriales, de los manipuladores del mercado y refleja una suerte de estupidez colectiva. No olvidemos que el mercado norteamericano, sus editoriales, han privilegiado su propia literatura y la de habla inglesa, y que América latina, forma parte de la orilla que el río inunda y hace desaparecer.

El mito, según, esta visión se debe a su muerte prematura, biografía, experiencia personal en el golpe militar de Pinochet. El mismo Bolaño se encargó de restarle importancia a su incidente histórico con la dictadura militar, porque es ridículo ante los miles de muertos, secuestrados, torturados, desaparecidos, exiliados. "Los descubridores del mito Bolaño", dicen, apostaron a su pasado hippie, filosofía contestataria, (que dicho sea de paso la conservó hasta el final de sus días) y a una suerte de desadaptado joven intelectual en el DF y vagabundo por Europa, aunque todo eso tuvo sus tiempos limitados, porque en México leía como un condenado a muerte y en Europa escribía y leía como si fuera la ultima noche. Lo de la adicción a las drogas, un acento norteamericano al parecer indispensable para el glamour del escritor maldito, me parece bastante antojadizo y corre por cuenta del marketing descarado. No era un Rimabud latinoamericano, ni un Teillier, que vivió en el límite y una cuarta más. Algunas notas norteamericanas sobre la obra de Bolaño lo comparan con el cantante Kurt Cobain, quien fue una leyenda de la música, murió joven, se dice de un disparo por su propia mano en la cabeza y que sí vivía el mundo de las drogas. Susan Sontag, una de sus más grandes admiradoras, lectoras y descubridoras, recomendó traducir el Nocturno de Chile. (New Directions en Estados Unidos) Fue al meollo. El Bolaño chileno. Ahí hay que bucear y reconocerse en el Chile pinochetiano, y no por casualidad ese Nocturno se iba a llamar Tormenta de Mierda. Alguien maquilló el título como si pensara en José Asunción Silva, pero la mierda siguió cayendo durante largos 17 años y medio, hasta que por fin el mundo sacó paraguas.

Bolaño fue rebelde en México, etapa de su juventud, donde la mayoría lo es de alguna manera, lo vital es que noveló y bien esa época. Le dio un sentido a su vida y no estiró la cuerda hasta el final como su amigo el poeta co fundador del infrarrealismo, Mario Santiago Papasquiaro. (Ulises Lima en L.D.S). Murió en el mito, pero la obra no relumbró, fue más personaje que literatura.

Ciertamente se nota un deseo de presentar alguien más allá del escritor y su literatura. Algunos viajeros me comentan que es de snob leer a Bolaño en Estados Unidos y he dicho que es estùpido, porque es un escritor que va más allá de la moda o de un manoseo mercachifle. Lo interesante es leerlo. ¿Lo estarán leyendo? Hay 45 millones de personas que hablan español en Estados Unidos y los 260 millones restantes inglés, el mercado es por partida doble. Otros tantos son bilingües. la literatura de Bolaño puede ser interesante para cierto lector norteamericano porque es fronteriza, como ocurre con paisajes de Los Detectives salvajes y 2666, para no entrar en más detalles. Realidad vecina

Bolaño fue un parricida a tiempo completo, no solo un contestatario, más que un parriano. Enfiló sus cañones a los selectos hombres del boom latinoamericano, en especial los tres sobrevivientes, y al pope de la poesía chilena y latinoamericana: Neruda, ya fallecido, oleado y sacramentado por la crítica, el público lector y el pueblo. No tuvo reparos ni reparó en su cometido: descabezar e instalarse con su propia música, con menos refinamiento que Nicanor Parra, pero en su estilo. Le salvó lo escrito y su erudición, pero no disfrutó su merecida fama en vida, muy poco, alcanzó a olfatear mejores tiempos que se venían en una avalancha de nieve cálida. Por ahí hay mucho que biografiar, su estadía en España, no del todo satisfactoria para decir lo menos, incómoda. El mito hay que desmitificarlo y ahondar en sus realidades y época. Habría que hilvanar esos días en que firmó más de 20 contratos cuando le acechaba su ceremonia vikinga, su último cumpleaños, el viaje de despedida a Irlanda y la consagración que debió dispararle todos los sentidos como suele ocurrir en el último viaje, con millares de mariposas revoloteándole el estómago y un hígado moribundo.

A un autor del tamaño de Bolaño, de su impronta, le seguirán lloviendo halagos, criticas, denuestos, porque el espejo de la literatura depende del cristal con que se mire. Algunos hablarán del joven Bolaño de vida insurrecional, poética; del pendenciero, irascible, cagafiesta, porque dio un paso más allá del tradicional intelectual aguafiestas, del escritor doble perno, atornillado a sus obsesiones- enemigo de sus enemigos-; del trotskista-anarquista indefinible, mitad Lautreamont y Borges, en la doble ceguera de la videncia. Bolaño es un escritor chileno, hecho en México y España, pero de corte rioplatense, por su visión crítica, irónica, erudita, de tanto acercamiento a Cortázar, Borges, Lamborghini y con un lenguaje siempre "atemorizante" en la audacia personal, en la manera de ver la vida. A pesar de esta "ortodoxia literaria" de clásicos vivos y muertos, sobresalía en él una auténtica marginalidad, una búsqueda del otro en la ausencia de un todo. Su revolución estaba en el cambio permanente desde su esquina y sombra. Es allí donde boxeaba mejor. Daba sus mejores golpes. Hacía sentir el peso de sus palabras. Se descubrió asimismo como anarquista, de tanto arar por el centro de las orillas. En esta filosofía se identifica con Nicanor Parra, demoledor de sistemas establecidos y un francotirador que dispara a todo lo que se mueve. Detrás de toda la puesta en escena literaria de Roberto Bolaño, en definitiva está un poeta, el poeta que él fue irremediablemente.

http://rolandogabrielli.blogspot.com/

jueves, 19 de agosto de 2010

¿Qué premia el Premio Nacional de Literatura de Chile?

8/19/2010 01:28:00 p. m.



"Esto es lo que aprendí de la literatura chilena. Nada pidas que nada se te dará. No te enfermes que nadie te ayudará. No pidas entrar en ninguna antología que tu nombre siempre se ocultará. No luches siempre serás vencido… No escatimes halagos a los imbéciles, a los dogmáticos, a los mediocres sino quieres vivir una temporada en el infierno. La vida sigue aquí, más o menos igual”. Roberto Bolaño



El Premio Nacional de Literatura de Chile tiene un imán corrosivo en las letras nacionales y nació hace 68 años como un fondo anual para contrarrestar la indigencia para los desvalidos escritores sin protección de ninguna naturaleza, aunque tiene el pomposo titulo de máximo galardón, no ha dejado de ser un lauro para el ninguneo, chaqueteo, sacar los trapitos al sol de ganadores y perdedores, de los eternos postergados y todo ese manejo debajo de la uña oficial del gobierno de turno. Los premios tienen una cierta gracia que otorgan los jurados y sellan una carrera de toda una vida, la obra de todos los años juntos, algo Proustiano, como remunerar el insomnio y desvelo del tiempo perdido y acumulado. Los corrillos entorno al Premio Nacional duran semanas y van subiendo de tono a medida que se aproxima la fecha. Las fichas se van acomodando y todos saben que si no es en esta carrera, habrá que esperar otros cuatro años, porque los premios son bianuales y le corresponde a un narrador y luego a un poeta. Un cicatearía ejemplar para una economía que tiene como afrontar estos temas de la cultura más allá del mercado y del uso de los dineros del Estado en asuntos rentables. El premio debiera ser anual.

Una de las frases más dramáticas se la leí a Pablo de Rokha cuando recibió tardíamente el Premio Nacional, ya se había muerto su esposa y suicidado dos hijos: Ahora para qué, se pregunto el autor de Los Gemidos. El se suicidó posteriormente tras escribir su magistral poema Canto del Macho anciano (Estamos muy cansados de escribir universos sobre universos) y cuando lo velaron en la Casa Central de la Universidad de Chile, me encontré con Antonio Skàrmeta, hoy candidato al Premio y profesor mío en la Escuela de Periodismo en la Universidad de Chile. El muerto hizo un silencio grande esa noche. Pocos gestos vi alrededor del ataúd. ¿O la muerte es tan pulcra que no exige nada? Nicanor Parra no cabía en su pellejo cuando obtuvo el premio, era una canonización de su antipoesía entre la Cordillera de los Andes y el océano Pacifico enmarcada por el desierto de Atacama y los glaciares de La Patagonia. Es memorable la entrevista que le hizo en La Reina, Mario Benedetti y vaticinó a un poeta suicida, que este 5 de septiembre cumple 96 años. ¿Parra querrá enterrar la poesía antes de partir? Qué pocos recursos nos quedan cuando vivimos a la intemperie. Los poetas llegan a tener fama, pero no dinero. El marketing y la máquina de hacer billetes está enfocada a las páginas llenas de palabras que superan las 150, 300 carillas, entretienen, banalizan, cotidianean, hacen fiesta con el yo, manosean la carne, la psiquis, divierten, crean suspenso o simplemente cuentan historias, que podrían ser nuestras propias historias. Los escaparates tienen nombre y color. La poesía tiene que pasar dos/ y tres veces/ por la mano de un lector, / para hacer sombra. /Por un cedazo se escurre / Es sal y agua en ojo ciego/ Radar y luz /sueño si en ti nace/ la palabra trigo/Prueba palabra prueba/mi historia/en un reloj de arena/el espejismo/la sed de una palabra nueva. (Rolando Gabrielli)


Quizás no era para menos, Vicente Huidobro no recibió el famoso premio, De Rokha se había disparado con un calibre 45 un año antes que Parra recibiera su premio y Gonzalo Rojas permanecía en la antesala del limbo nacional. Pero la lista de olvidados es más grande y avergüenza, en especial en la época de la dictadura, que ignoró a dos poetas indispensables de la literatura chilena, como lo son Enrique Lihn y Jorge Teillier. A Gabriela Mistral, como se sabe le dieron el Premio Nacional seis años después del Nobel. Rosamel del Valle, otro poeta vital, absolutamente ignorado, y el mismo olvido con María Luisa Bombal, una narradora de excepción. Todo esto ya es historia vieja, conocida y repetida, pero son los antecedentes de una memoria que vuelve a repetir los mismos errores y pasos de Alzheimer administrado con justicia oficial.

Se dice que Teillier vivía como poeta, pero pareciera ignorarse que creó la Escuela Làrica, todo un mundo poético de resonancia que supera las fronteras chilenas. Lihn, pienso, que también vivía como poeta y ambos partieron pronto, pero dejaron una obra significativa y son puntos de referencia en la poesía chilena e iberoamericana. El Premio Nacional también se perdió a Gonzalo Millán, quien lo hubiese prestigiado doblemente con su innovadora poética.

Qué Sady Zañartu y Campos Menéndez, dos premios de pacotilla, entre otros, nos guíen por un mejor derrotero en el año del Bicentenario. De los alrededor 50 Premios Nacionales, sólo 15 son poetas y Chile, es sabido, es un país de poetas que supera con creces sus fronteras y su poesía renueva la lengua española.


Un Premio Nacional es para una obra que nos habla a los chilenos con un lenguaje que crea mundos nuevos, registra la vida y la muerte, la felicidad, los sueños, las pasiones, interpreta una época, da cuenta de ella, asume la voz de los sin voz, guión escrito por un loco que alquila un centro psiquiátrico para darle cuerda a la historia de la locura colectiva. Puede ser un largo monólogo como la geografía accidentada, la memoria, el presente o el futuro, lo real o la ficción. El límite lo ponen las palabras y aún así, sigue existiendo el horizonte. No todo es confites y golosinas o serpentina. La jubilación del Premio Nacional es una canallada. Debieran haber, existir otros mecanismos de selección, sin inscripción y que durante un año, previo al lauro, una Comisión de estudiosos, debatiera el premio a través de términos estrictamente literarios. Puede que un autor haya escrito tres o cuatro obras, pero sean significativas, y no tenga 40 años. Poner un corsé, una camisa de fuerza a un lauro que debiera ser guía de textos de estudio sobre autores nacionales para colegios y universidades. Es más que un absurdo, negligencia, estupidez y desidia cultural. ¿Por qué el Estado no publica una serie de Clásicos del Bicentenario? Más de alguna sorpresa se encontrarían.


Ahora estamos en el 2010 y a principios de septiembre se fallará y hay más candidatos que los que recoge la fotografía grupal de esta nota, presidida por Roberto Bolaño, quien tuvo el descuido, poco antes de morir de presentar su candidatura al Premio Nacional, (obviamente no llevaba chance alguna) y preside con mucho derecho esta nueva justa y ajustes de cuentas literarias. Isabel Allende, la mayor best seller femenina del habla española, quien el 2002 tras coger una rabieta en Santiago, dijo que jamás se volvería a postular al Premio Nacional y años después se nacionalizó norteamericana, es la favorita entre las favoritas. Caso único de una candidata apoyada por todos los expresidentes de Chile. Volvió a Chile este año y dijo estar dispuesta a abrirse paso a codazos para alcanzar el máximo lauro, porque "se lo merece". Roberto Bolaño fue lapidario especialmente con ella al llamarla "escribidora". Allende replicó cuando el autor de 2666, ya no estaba en la palestra: "Me tenía un odio parido. Fue uno de los que dijo las peores cosas", atestigua. ¿Leíste sus libros, te produce algún respeto lo que hacía?, pregunta la periodista Leila Guerrero, de La Nación de Argentina. "No, ninguno", responde Isabel Allende. No leíste nada, insiste la reportera. "Eché una mirada a un par de libros y me aburrió espantosamente. Agrega Isabel Allende que "tras su muerte, nadie la recordará. "Los nietos, con suerte", dice. Y extiende el olvido a todos los escritores. Bueno, comenta la periodista, de Borges alguien se acuerda. "Unos cuantos... gatos. Cuatro gatos que se morirán y no se acordará nadie. De Cervantes se acuerdan otros cuatro gatos porque se los obliga a leer el Quijote. Nuestro destino es perecer. Los escritores que perduran son Shakespeare, Homero. Hablan de las pasiones, de la envidia, y en esos grandes temas un escritor encuentra la inmortalidad. Pero todas las demás pequeñas historias son pan para hoy y hambre para mañana. No queda nada". En mi opinión, siguiendo a Allende, ella ha dicho que recibe muchos textos inéditos y que prácticamente no los lee. Nunca he leído o escuchado una entrevista de ella, donde hable de literatura, tendencias, lenguaje, todo lo que comprende el mundo literario.


Germàn Marín, a su derecha, en la fotografía, es un viejo amigo de décadas, de los setenta, librero, autor de diversas novelas post golpe y a pesar de ser reconocido y contar con sus lectores, el oficialismo no lo tiene en la lista. Diamela Eltit, flamante ganadora del José Donoso, hace horas, renunció a su candidatura en esta oportunidad al Premio Nacional, lo que abre aún más las puertas a la Allende, que representa a las féminas, el feminismo y a su enorme aureola de winner y "antimachista doctorada". Todas íbamos, pero no podíamos ser reinas, parodiando a la Mistral, quizás diga Isabel Allende.


A la derecha, haciendo marco con la fotografía, el inefable Enrique Lafourcade, el único candidato de derecha pura, un delfín de la dictadura de Pinochet, el más anciano de todos, con una obra voluminosa, en las postrimerías de su tiempo, el más irónico de todos los postulantes. Podría ser una salida, para un gobierno de centro derecha, pero temo quedará en la estacada frente a la mujer que ha enviado Hollywood a la larga y angosta faja, donde un premio de literatura se viene a pelear como un Oscar. De barba, a la izquierda un viejo profesor de inglés del Pedagógico de la Universidad de Chile, Poli Dèlano, amigo en ese entones, del círculo de Neruda por relaciones familiares, autor de una treintena de novelas y cuentos, exiliado en México y residente en Nueva York. Su amigo, mi amigo, el poeta Efraín Barquero, último Premio Nacional de Literatura, no viajará a Chile a votar porque está enfermo en Francia y ha cedido su voto al poeta Raúl Zurita, ex esposo de Diamela, quien ya no está en el sorteo, la tómbola literaria chilena. 14 millones de pesos y una pensión vitalicia de unos 600 mil pesos mensuales.) El dólar anda en los 500 pesos, pero puede bajar y subir, es una moneda ascensor que usa paracaídas, flotador, traje de buzo y de alpinista) Barquero dijo, mi voto es para Poli Dèlano, amigo de toda mi vida y me consta, nos reuníamos en las largas noches de la bohemia santiaguina en distintas casas en Ñuñoa o en la Sociedad de Escritores de Chile (SECH), entidad que impulsó el galardón con el apoyo del presidente Pedro Aguirre Cerda. ¿A quién transferirá el voto el poeta de Purgatorio, Raúl Zurita? ¿Todos los caminos conducen a Sausalito? ¿El premio es una cuestión de género? ¿Quién cortará el bacalao del Premio nacional 2010? Está la autoridad del Estado, -Ministro de Educación- universitaria, (Universidad Católica y de Chile) el último escritor laureado y la Real Academia de la Lengua. Los cinco jinetes del jurado. Ninguna mujer es miembro. Sólo un escritor. En la puerta del horno se queman los panes más horneados. El jurado está vivo, como el mundo de Bolaño, "y nada vivo tiene remedio y esa es nuestra suerte"


Falta en la foto, por un descuido, porque escribo a control remoto a miles de kilómetros, con la distancia del tiempo y de los metros cuadrados, millas para otros, el profesor de Estética también del Pedagógico, Juan Guzmán, un terror para los alumnos de castellano que debían memorizar un capítulo del Quijote. El Pelado Guzmán, era su apodo, no dejaba volar un pensamiento fuera de su clase y dentro de ella sin su autorización, la Estética se arrodillaba en silencio. Puede haber otros candidatos, pero siento que de este muestrario, con la excepción de Diamela Eltit, que no va en esta oportunidad, debe salir el ganador. (Todo acto generoso e inteligente, merece un paréntesis, y creo que Diamela Eltit, a quien no conozco, se separó a tiempo de un premio con muchos bombos y platillos). Cuantos repetirán al final de la jornada, el emblemático verso nerudiano: será de otro como antes de mis besos. Me refiero al lauro.

Un Premio Nacional no lo debiera darse después de los 50 años, porque se transforma en los pies del ataúd. Algunos candidatos frisan los 75 años, otros superan los 80, y esto termina siendo lo más parecido a una maratón en el desierto de quien aguanta más sin agua, pero al final se muere de sed. Que penoso deben ser los cementerios de elefantes blancos. ¿Menos que los escritores transformados en empleados públicos?

Un escritor debe escribir, aunque le duelan las muelas. Los premios son necesarios cuando comienzas la carrera, no cuando te llevan en una silla de ruedas a aplicarte los santos óleos al altar dudoso del azar. Escribir es la consigna hasta con guantes de box. No olvidar el gusano de la poesía, es mi mensaje.

No voy a vaticinar, lo que parece ya un hecho, pero sí diré que el próximo Premio Nacional de Poesía del 2012/¿Habrá mundo?, será Oscar Hahn, un poeta extraordinario, clásico, chileno, nacionalizado norteamericano, pero su poesía y lenguaje, son chilenazos, aunque provenga de la tradición española del Siglo de Oro, y sin duda de la chilena, que contamina como el smog de Santiago hasta las pupilas de Bécquer.

Habrà 2012?/què dicen los Mayas/con su red de pescadores/ inframundo/inframundo/atrapados o nadaremos/por las aguas/del mar y cielo juntos/àngeles de un mismo vuelo/No sabemos, no sabemos/la publicidad inunda todo/la mentira/que se repite sin ojeras/sonriente/ufanándose con su diente de oro/ reluciente espejo le haces brillar/la falsa sonrisa/a la muerte. (Rolando Gabrielli)



Epílogo


Detrás del premio está la historia de la literatura chilena y una pasión de pertenecer a ella, registrarse. Me gustó el gesto del autor del magnífico y revolucionario libro de cuentos, La Difícil Juventud (1954) Claudio Giaconi, tenía 27 años, y se perdió en la bruma de los bares de Estados Unidos y convirtió en leyenda, ausencia, mientras escribía por tres largas décadas una interminable y misteriosa novela intitulada F. Autoexiliado, recibió una L en su pasaporte a control remoto, cortesía de la dictadura por sus escritos, para variar, y no sólo vivió en NY, sino estuvo en París, Roma, Bruselas, México, como periodista y viajero. Un mito alejado de la farándula que regresó por fin a Chile en 1990. La vida se le iría por el humo del cigarrillo el 2007. Un paréntesis con quien le puso pantalones largos a la narrativa chilena y forma parte de una historia sin el gran premio.

Tres países influyeron en Bolaño. Chile, México, España, pero sobre todo las lecturas obsesivas que hizo de sus autores favoritos, los que empujaron su vida, mundo y aventuras hacia la novela, el cuento y la poesía. Se autoproclamó latinoamericano y por patria identificó a sus dos hijos. Fue obsesivo en sus gustos y disgustos literarios, que expresó contundentemente. Irónico, mordaz, sarcástico, sin compasión por quienes no sentían simpatía ni admiración.

Desde luego no todo es literal en Roberto Bolaño y el duro epígrafe que lleva esta nota, representa un sólo ángulo del tema país que despedaza como un tigre acorralado, sobre todo, del afecto o desafecto que tiene por Chile, donde nació. La influencia de Parra, Lihn, es notable, y las mismas residencias nerudianas, como las lecturas borgianas, cortazarianas, alemanas en todos los sentidos de la lengua y del gran crucigrama de la literatura. No así la narrativa chilena, no la veo por ningún lado. Cosas veredes, Sancho. ( La verdad, el paréntesis vuelve ameritarlo: no tuvimos en su oportunidad narradores como Rulfo, Onetti, Cortázar, Borges, Gabriel García Márquez, Carpentier, Vargas Llosa, Cabrera Infante y dejamos sólo al gran Pepe Donoso, hasta que llegó Roberto Bolaño) Y con este telón de fondo, RB se enfrentó al establecimiento literario azteca, chileno, español y las "vacas sagradas del boom latinoamericano" Es una lógica de supervivencia plantar picas en Flandes, asesinar al padre y a la madre, a quien se pusiera por delante, para encabezar la nueva manada. Neruda no escapó del ojo de Bolaño, y se transformo en obsesión contra el Pope de la poesía chilena. Si le hubiesen levantado una estatua como a Pushkin, pienso que Bolaño la habría intentado derribar.

Es mi punto de vista, no tengo generación, ni barranco que me ataje, por eso una lengua sin pelos no necesita ir a un peluquero. Que de los 70 fracasados, los ochenta tortuosos, los 90 con smog, o del fin de siglo sin más patria que la palabra. Quizás la memoria se transforme en la cucaracha de Kafka y publique sus propios poemas, aquellos que jamás podrán ser incinerados.


Rolando Gabrielli©2010

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jueves, 29 de julio de 2010

Ojo al ojo de Millán [por Rolando Gabrielli]

7/29/2010 02:35:00 p. m.


rolando gabrielli



Ojo al ojo,
de Millán,
donde pone la palabra,
está el poema.
Rolando Gabrielli©2010

Me gusta volver a los poemas de Gonzalo Millàn, como un viejo soldado del Ejèrcito de Salvaciòn, fanàtico, ciego y detenido al mismo tiempo en una esquina cualquiera del tiempo y la vida, sin que nadie me atienda, ni escuche. A buscar un beneficio anònimo, sin otro intermediario que el esfuerzo personal. Soldadito de trinchera, sin ninguna posibilidad de grandes ni pequeños titulares, neones de la oscuridad, mis coetàneos aplauden frente al mar y la cordillera hace eco. Otros suscriben la antologìa de la Patria. O el gran premio de la posteridad floral de los juegos y la primavera eterna.

La palabra en el desierto es un grano de sal y arena. Norte y Sur, Millàn el màs precoz de todos, sin duda artesano, dedicado, laborioso, moroso y voluptuoso seductor de la palabra, con su esmeril encantado. Recuerdo aquellos paisajes de su propio oficio sobre una amplia mesa, rodeado de diccionarios, autores, escribiendo a mano sobre la hoja en blanca, a veces tan estìtica. Su antigua casa en las faldas del Cerro San Cristòbal, en las proximidades de La Chascona nerudiana o en Tobalaba, Ricardo Lyon, donde Santiago le remara el cuerpo, sus muebles, biblioteca y mujer. El poeta no depende de sì mismo, ni su escritura de una sola palabra.

Es un ejercicio solitario, empujado por viejas memoriosas lecturas y los recuerdos, imàgenes, obsesiones compartidas, circunstancias, una època irrescatable. La primavera y los veranos como telòn de fondo de un conjunto de olores que se traducen en una manera de estar, sentir, pasar, ser, respirar.

En Limbo City uno tiene el tiempo para el juego del pasado, dejar que la hoja liviana tome altura y no se haga necesario registrar si las nubes acosaron con sus retazos blancos el cielo azul invicto de la mañana.

La poesìa de Gonzalo Millàn es como la yema de sus dedos, tàctil y visual, recurrìa a observar lo inesperado y creo le gustaba tocar la madera de sus versos que ponìa en 9 versiones hasta dar con la última que es la definitiva. Jugaba con la miniatura de la palabra y los objetos que construìa con cajas y palos de fòsforos. Levantaba un universo a la medida del asombro y cotidianidad, al uso de los materiales visuales, manuales y siempre se remitìa a la palabra. Los poetas objetivistas estàn en sus sentidos y textos,
Relaciòn Personal interpreta, recrea y rehace los primeros pasos del amor y la adolescencia, la pareja que dibuja y desdibuja en sì misma, su ventura iniciàtica. En el orden de los dìas y la poesìa, un primer libro, que se convierte para el lector màs exigente en un fruto maduro: el poeta ya habìa plantado la semilla en la tierra.

Miro y me miro en las dos ediciones de Relaciòn Personal, la original, pequeña como una persiana verde que esconde a dos còmplices. Contraportada verde, el jardìn del amor, donde se gana y pierde, la rosa y la espina. Esta ediciòn data de 1968 y contiene 42 poemas que son alfilerazos al corazòn de un lector que va dispuesto a entrar en un libro que contiene el ritmo de la vida, sus olores, sabores, encantos y desencantos, la experiencia de un buceador que sabe reparar el dolor con humor, que conoce sus limitaciones, sabe encontrar en la memoria un mejor presente. Se siente la pelusilla de los dias adolescentes. El fruto puede caer o no en la palma de la mano del joven, pero la palabra està madura. Un libro que todo iniciado en la adolescencia debiera leer con los ojos bien abiertos, porque es un libro para hacerse còmplice del autor y entrar en el paisaje dorado, oscuro, ìntimo, divertido de un muchacho que no llegaba a los 20 años o los rondaba al filo de la navaja juvenil, la màs filosa de todas. Màs que subjetividad en Relaciòn Personal, hay objetividad de los subjetivo, el ojo cruel, gozoso, amoroso, irònico, ridìculo, de la vida y de la relaciòn con la pareja, compañera, amiga, los objetos, el paisaje, las circunstancias, la memoria y todo lo que te rodea y desprende de si mismo.

Relaciòn Personal vuelve a editarse el 2006, como portada el rostro de Millàn, en blanco y negro y las dimensiones del texto son muy superiores a las del original. Incluye un total de 47 textos, pero a mì lo que màs me interesa de esta nueva ediciòn aumentada es el Apèndice, donde se incluyen tres poemas largos escritos por Gonzalo a los 19 años y que fueron editados, dos de elllos, en ediciones Orfeo, una revista que incluìa a los futuros grandes poetas chilenos o al menos los que figuraban por ese entonces. No es por la edad del autor, que me llaman la atenciòn, sino por su originalidad, calidad, estructura, manejo artesanal de la palabra, oficio, y belleza de su contenido, el significado que vemos detràs de las palabras.

No sè, como dice Alejandro Zambra, editor de la segunda Relaciòn Personal, que Millàn le debe màs a Flaubert o a Robbe -Grillet, que a Neruda. Lo que si pude comprobar en la mesa de disecciòn del poema, es que Gonzalo usaba el mètodo del biòlogo, un cuidadoso examen de la materia prima y una comparaciòn continua de un trozo o espècimen con otro. Es lo que recomienda Ezra Pound en el ABC de la lectura. Admiraba a Huidobro, lo supe por sus propias palabras: Cada dìa se me crece màs Huidobro, me dijo. Lo veìa con Apollinaire. No era lector de una sòla lectura. Estàn los poetas malditos a los que todos levantamos una y otra vez un altar en nuestra adolescencia y de manera merecida. Santones de una iniciaciòn necesaria. Millàn, como Parra, como todos los poetas chilenos que buscaban su propio camino, intentaban escapar de la influencia nerudiana. Màs que comprensible respirar con la propia sombra, aunque fuera coja, desvalida y anduviera a tientas, huèrfana.

La fuga de la hija ùnica, me parece extraordinario, un texto que se inicia con una advertencia de la hija a la madre, pero que es màs que ello, simplemente una certeza de lo que va a ocurrir irremediablemente, como un relato cuyo desenlace serà inevitable. La muchacha sabe todo de antemano y le pide protecciòn quizàs para que no ocurra lo que tal vez ve como felicidad: Tàpame con el plumòn azul de la infancia, un verso de resguardo, dèjame seguir siendo niña a tu lado. Pero ella ve claro a su pretendiente y lo describe con detalles inequìvocos, que yo dirìa, la certeza de la aventura y el amor. Trae un sol tatuado en el brazo//y una mancha de petròleo en la mejilla. Imàgenes claras que reflejan su decisiòn y el conocimiento de su amada còmplice a travès del relato del poema, el texto sabe todo: Èl viene a travès de los rieles/despertando durmientes con su voz de campana./Ya cruzò el puente/y sus pisadas/ se fueron como balsas por el rìo/El ya llegò al bosque y dos ramas de aromo/ van borrando sus pasos. Su paso no deja huellas, sus pisadas nadie las encontrarà, todo un enigma, y la hija le da nuevos datos a su madre: ÈL viene solo y ademàs le da una salida, porque aùn està a tiempo de retenerla a su lado. Di a los barcos que salgan al camino//y que con sus redes lo atrapen como un lobo/ y advierte, pero èl los torearà, madre con su pañuelo/ y les tirarà puñados de arena en sus ojos. Di, madre, a los carniceros que abandonen sus locales/ y salgan a detenerlo con sierras y cuchillos. Pero se ve que viene preparado, dispuesto a todo, èl bajarà su estrella que tiene cogida en un hilo/y con su honda de espino les pegarà en el pecho. Llama a mi padre y dile que abra el ropero//y que dispare,dorada, su escopeta de ajìes/Escucha, madre se acerca La rodilla tiene abierta un pantalòn de mezclilla/y en su camisa sucia hay agujas de pino/Dile a mi padre que tome el hacha/yvaya a cortar los rieles/Madre, sàcame los ojos con un gancho de ropa/ytàpame los oìdos con cera de abejas...Es decir, impìdele que me lleve, pero es tan improbable, que de todas maneras te aviso, comunico y pongo en autos. Pero sigue argumentando con videncia acerca del peligro, el riesgo que corre ante lo inevitable. En sus bolsillos trae una argolla de cortina y mi canciòn favorita sale de su pecho/Dile a los niños que vayan a meterle miedo/que dibujen rostros de fiera rojos carbones/Escucha, madre/se aproxima/Di a los pájaros de vidrio que le hagan zancadillas/Di a los cerdos negros que se coman sus dedos/Que èl se llevarà mis pechos como dos sombreros/y mi sexo ondearà en el suyo como un pañuelo. Lo inevitable siempre parece inevitable. Madre, que tengo miedo/padre, silba a tus toros./ Madre, bùscame un hermano/El vagabundo ya llega con sus manos de fuego/y siento sus caracoles verdeando mis piernas. ¿Còmo evitar, neutralizar la fuerza del deseo? Madre. Padre. El vagabundo/Que abandonen la taberna los ociosos y los ebrios/con sus bocas de barriles, emborràchenlo de vino.

Madre, el vagabundo...quebrò los màstiles con sus manos quemadas/partiò los cuchillos blancos de los carniceros/escupiò los ajìes de la escopeta dorada/los hilos del tren reparò con barro/les pegò en el traste a los niños que le asustaron/quebrò la zancadilla de pàjaros con su zapato roto/marcò el lomo de los cerdos con su mano de fuego/estrangulò el vino azulenco que pateò en su vientre/

Madre Padre/El vagabundo llega/ Ambos progenitores estàn avisados, ya no sòlo es la madre, la primera en proteger la honra y vida de la hija. Siente que ella no puede sola a lo largo del poema recurre a otros poderes y fuerzas.Ha sacado el plumòn como una hoja de mis brazos/Me ha marcado la frente con su mancha de petròleo//y ha puesto la argolla en el cuello de mis senos.¿Quièn puede detener la lìvido compartida?
Madre, padre, el vagabundo ha llegado/Vagabundo, vagabundo, nos alejamos por los rieles/Mis pechos penden de su espalda como dos sombreros/Vagabundo...Vagabundo.../Mi sexo flamea en su sexo como una bandera/Madre...Padre...Vagabundo.../Mi amor me lleva por los rieles.

El tercer texto de Apèndice de esta ùltima versiòn de Relaciòn Personal, se llama Desierto, un tema que siempre me ha motivado y puesto alas a mi memoria y pasiòn por ese espacio de nadie y de todos, tan personal, ìntimo, dueño de sì mismo y que nada exige. El desierto son sus propios recursos, fuerzas, la paciencia del dìa a dìa, su humildad hipnòtica frente a los elementos que le rodean y asedian, ante el viajero que no se cansa de visitarlo. Convivir con èl, es otra cosa. Tuve esa experiencia por unas dìas y noches, en la soledad de sus caminos salobres del norte chileno, con su camanchaca que huele a otro tiempo y se impregna en los pulmones. La humedad que la aridez pareciera confundir, el desierto la entrega en sus noches y amaneceres, y en el dìa el sol vertical quema, es dueño absoluto y es el mejor traductor del clima del desierto. Viene de siglos este tiempo silencio, pasivo, siempre en espera, alucinado por su propio tiempo.

El desierto es la armonìa con la nada y con todo, un acto tan personal de reunirse consigo mismo. Capaz de usar espejismos para brindar esperanza al màs extraviado de sus seguidores, pienso que no tiene lìmites en su compasiòn y creatividad. El desierto se autohabita y tambièn el hombre le acompaña sobre la superficie y se adentra en sus minas, en la riqueza de sus vèrtebras, y hace de la roca algo màs que silencio y olvido.

¿El desierto està para magnificar o apreciar la soledad? ¿Su objetivo es superar el tiempo? ¿Su belleza radica en su silencio o en lo que dejamos de escuchar? El desierto no se mira en el tiempo que dejò atràs, ni se prepara para el mañana, son otros los interesados en ver las cosas distintas, aunque el desierto que yo conozco, cambia de colores, temperaturas, pero se mantiene firme, permanece en lo que es.

¿Quièn ha dicho que el desierto se divierte? Es la pregunta rotunda del verso con que Gonzalo Millàn inicia sus 29 versos sobre este espacio extremo que ocupa un tercio de la tierra y esconde el misterio de la discreciòn por propia voluntad. Yo lo he visto, viejo, y con la barba seca y entierrada//sentado en el cràneo de una vaca/Y no se rìe con las piedras como dicen /Ni juega a la ronda/en las mañanas con los cerros (¿Recordando a la Mistral?) Ordena sus viejos tarros de conservas/donde guarda tierras de colores/y sale en las tardes, con un sombrero de polvo/a recoger papeles en la lìnea de los trenes/Los domingos, en un remolino de arena/baja a la plaza de piedras del poblado/y levanta las faldas de las muchachas/que salen de la iglesia/Pero se equivoca quien dice que se divierte/Dirè que en las noches, solitario/cuando escucha el remedo de los trenes/coge piedras pàlidas como làgrimas/y quiebra ventanillas con sollozos y alaridos. Este desierto de Millàn es un desierto que sufre su condiciòn de tal. Desde un principio nos enteramos que no està a gusto con la reparticiòn de la vida. Un personaje adusto, desamparado, y la soledad no le viene como modo de vida, ni es el aspirante a sòlo ver pasar sin consecuencias. El desierto no sòlo se mira interiormente, sino ve que màs allà de su lìmite se termina el desierto, aunque desconoce que toma otros caminos, cauces, maneras el espacio y el hombre que le habita para crear su propio desierto.
Pero no es nada, suena/ y se pierden/y queda silencioso el viejo del desierto/Ordena su museo de espectros/mira sus piedras/patea sus tarros oxidados/y va con el esqueleto de su perro/a sentarse a la orilla del camino/a mirar si viene un hombre, a lo lejos.

¿El desierto es humano? ¿Se humanizò? ¿Què espera el desierto y por què sigue creciendo si no està agusto con su aspecto? Este desierto del joven poeta se sabe pobre y de alguna manera va a la orilla de su propia vida con la esperanza que llegue la mano del hombre a cambiar las cosas. El desierto chileno, Pisagua, es un lugar de extrañamiento, destierro, deportaciòn, exilio, privaciòn de la libertad para polìticos y personas de izquierda. El desierto tuvo la oportunidad de compartir por distintas èpocas la humillaciòn del hombre por el hombre. Conocer la làgrima seca y el olvido, la pena del abuso de autoridad.

La Làgrima seca
Desierto/destierro/despierto/en el duro arenal/viento de la sal/mar de la ventana/paìs la làgrima rota/sin dientes pules la sonrisa/del muerto/el esqueleto la calavera/que el tren mirò al pasar/con su humo la locomotora/aturde el sol/las manos recogen sal/los ojos recogen sal/la arena recoge sal/la sal conserva la memoria/El mar, nadie/olvida losmuertos. (Rolando Gabrielli)

El desierto de Atacama (Pato Negro en quechua) es el que tengo en mi memoria y florece cada diez años, siendo el màs seco del planeta. Y sobre todo a su gente, cuyos rostros cincelados por el propio desierto no dejan impasible a nadie.

Rolando Gabrielli©2010


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jueves, 29 de abril de 2010

Parricidio presidencial

4/29/2010 07:33:00 a. m.


No leen a Nicanor en Chile,
y en España, lo publican
a los 95 años
cuando ya se evaporan las palabras
y los crisantemos recorren tumbas ajenas.
Oye, la muerte se pregunta si esto es cierto,
hay trenes que nunca se detienen.
Muchos no saben
si está vivo o muerto,
y si no murió, me pregunto,
en el terremoto de Chillán
que hundió la ciudad bajo los muertos,
ni en el de Concepción del 2010,
cuando el eje de la tierra giró
en el año del bicentenario,
¿por qué su Excelencia
lo baja a la tierra humilde y soleada,
como si la poesía muriera
a deshora,
por omisión,
o antes de tiempo,
de olvido?
Su antipoesía negra oscura violeta,
atraviesa la geografìa del poema
copulando entre las rosas
con su polen al viento.

Rolando Gabrielli©2010


Del epilogar

El Presidente de Chile, Sebastián Piñera “mató” esta semana al poeta Nicanor Parra y citó a Robinson Crusoe, el novelesco personaje de Daniel Defoe, como si hubiese sido un hombre de carne y hueso.

Se trata de los más recientes “lapsus” del mandatario, que comienza a aparecer con cada vez mayor frecuencia en medios electrónicos o redes sociales como protagonista de metidas de pata que lo convierten en blanco de bromas.

Este viernes, al inaugurar una feria literaria con motivo del Día del Libro, Piñera dio por muerto a Nicanor Parra, el creador de la ‘Antipoesía’, que a sus 95 años sigue vivo en el pueblo costero de Las Cruces y de quien acaba de salir a la venta esta semana la antología “Parranda Larga”.

“Podrán encontrar en esta feria lo mejor de nuestra literatura, lo mejor de nuestra creatividad, lo mejor de nuestro talento, partiendo por nuestros Premios Nobel, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, siguiendo con nuestros premios Cervantes como es el caso de Gonzalo Rojas y mi amigo Jorge Edwards que está presente con nosotros”, dijo Piñera en su alocución.

“También algunos que ya nos dejaron, como es el caso de Vicente Huidobro, Pablo de Rokha o un gran antipoeta, como es Nicanor Parra”, añadió.
Agencia Efe de España

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viernes, 9 de abril de 2010

El Aleph de Raúl Ruiz: Los misterios del cineasta

4/09/2010 03:15:00 p. m.

rolando gabrielli


Raùl Ruiz es un clàsico del cine, un raro ejemplar del celuloide chileno, ha multiplicado los cuadritos blancos y negros hasta sumar màs de cien pelìculas desde que vimos su primera Premiere: Tres Tristes Tigres, en 1968, en el Teatro Marconi de avenida Providencia. RR, como miles de chilenos, se exiliò en 1974 en Francia, despuès del golpe militar que encabezò Pinochet, pero a èl no se le borrò la pelìcula y siguiò filmando en Europa, con la visiòn de su calidoscopio infinito, siempre con su propio alfabeto. EL Aleph de Raùl Ruiz se extendiò por el mundo y nunca olvidò su identidad chilena, dejò rodar el ojo màgico a uno y otro lado del ocèano como si las aguas no le permitieran parpadear. A Raùl lo veìa rodar La Colonia Penal, donde hice un papel extra, de esos instantàneos, insòlitos, con que el cineasta homenajeaba a la realidad, a sus amigos, sueños y a su eterna ficciòn que le soplaba sobre el hombro. Fueron dìas alucinantes, vertiginosos, electrizantes, tiempo convertido en imagen robada a los sueños. Partiò a Francia Ruiz y siguiò rodando para parar sòlo cuando su hìgado le acaba de pedir hacer un alto en Lisboa, Portugal, donde filmaba hace dos semanas Los misterios de Lisboa. Fuentes del diario La Naciòn de Chile, han revelado esta sorprendente informaciòn, donde califican de delicado el estado de salud del reconocido cineasta, aunque sostienen, que no existe riesgo vital. La informaciòn explica que al autor de El tiempo recobrado, La Isla del tesoro y Las tres coronas del marinero, le extirparon un tumor del hìgado y que se encuentra en recuperaciòn en la capital lusitana.

Ruiz volviò por primera vez a Chile en 1987 y para mi sorpresa lo encontrè en Ahumada, como un visitante màs. Me invitò a tomar unos vinos y a comer unas empanadas y aprovechò de explicarme que el regimen militar le habìa quitado la fatìdica letra L, lo que sellaba como prohibidos a esos pasaportes de algunos chilenos a los que se le impedìa volver a Chile. Nos reìmos recuerdo, porque el vaso que èl escogiò traìa dibujada una trizadura en forma de L. (Esto ya lo he contado. Mi memoria aùn funciona y no se disfunsiona).
Raùl es uno de los cineastas màs singulares que me ha tocado ver y disfrutar en el cine. Su imaginaciòn no tiene techo, como su libertad, pasiòn y visiòn de la realidad. Siempre ha encontrado una puerta de escape para sus propuestas. Esperamos que en esta ocasiòn la use para seguir filmando, contàndonos a su manera lo que aùn le sigue interesando y asombrando de este mundo que se enreda como una cola de chancho. Raùl Ruiz es un experimentador sin lìmites ni tiempo y cree en la imagen que ordeña con paciencia la instrospecciòn, sabe y denuncia, que existe una saturaciòn peligrosa de imàgenes a travès de estas nuevas herramientas que nos ponen el mundo del cine a la mano, pero cuyo riesgo està en la banalidad de la imagen por la imagen.

La intensa y dilatada trayectoria cinematogràfica de Raùl Ruiz es conocida por sus crìticos y pùblico. Francia, posiblemente haya sido el paìs que màs le haya honrado, con la cesiòn de los derechos para filmar su màs célebre novela: En Bùsqueda del tiempo perdido, de Marcel Proust, un clásico, y su revista emblemàtica de la cinematografìa europea, Cahiers du Cinema, le dedicara un nùmero especial e ìntegrò a su obra y poètica cinematogràfica. Ese privilegiò lo compartiò en esa mìtica publicaciòn, con autores como Rohmer, Bresson, Godard, Eisenstein, Pasolini, Hitchcock, Welles.. Ha sido jurado en el Festival de Cannes en la Riviera francesa y tenido como actores y actrices en alguna de sus pelìculas a Marcelo Mastroiani, (la ùltima actuaciòn de este legendario actor italiano, fetiche de Fellini) Catherine Deneuve.

El Festival de Berlìn le otorgò el Oso de Plata, "por su aporte cinematogràfico a nuestro tiempo". Ruiz ha sido profesor visitante en Harvard y conferencista en distinntas universidades europeas y norteamericanas.

De RR se pueden decir muchas cosas, se han dicho y se seguiràn diciendo, pero tengo la impresiòn que le agregò un tercer ojo al cine chileno. Siempre pensè que el ojo de Raùl Ruiz tenìa otros ojos que comprometìa su filmografìa con la realidad dentro de la realidad, algo màs que la ficciòn corriente, a la que se suele apelar como un recurso real. Filma, a mi entender, la realidad de la ficciòn y viceversa, en un mundo barroco, donde la ironìa, el espacio, la memoria, los laberintos, el tiempo sin tiempo, convierten el rodaje en una pelìcula fil(r)mada por Raul Ruiz. Si era preciso, filmaba la espalda de la realidad, como su presente y futuro, en un pasado que recoge todas las memorias, como un gran espejo sin fondo. Siempre fue y serà, el rollo de Ruiz. Es como si naciera una segunda pelìcula del propio expectador, claro, rodada por Ruiz.

Cuando comenzò a viajar a Chile y filmar, acuñò una frase de profunda ironìa: "Vivo en Chile, pero paso 11 meses al año viajando por Europa". Era su reconocmiento explìcito a su chilenidad. Nunca la ha abandonado, aunque como Claudio Arrau, Roberto Bolaño, Gabriela Mistral, pertenece al mundo, cuyo paraguas y sombrero universal, les protegiò allende de las fronteras chilenas, a estos grandes artistas que por alguna razòn o varias, no pudieron seguir viviendo en su paìs.
No serìan los ùnicos, unos antes, Roberto Matta, otros despuès, decenas de artistas, dirìa yo, en un ir y venir, quedarse fuera, retornar, viajar en lo que somos. El sombrero sin cabeza de la diàspora.

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sábado, 20 de febrero de 2010

La Lengua tiene Congreso en Valparaíso

2/20/2010 11:31:00 a. m.










Valparaìso, el legendario puerto chileno, una de las principales entradas a Amèrica latina por el ocèano Pacífico, serà sede del V Congreso Internacional de la Lengua, del 2 al 5 de marzo pròximo.

Organizado por el Instituto Cervantes, la Real Academia Española y la Asociaciòn de Academias de la Lengua Española, el Congreso serà marco del lanzamiento del Diccionario de Americanismos, la versiòn abreviada de la Nueva Gramàtica de la Lengua Española y sendas ediciones conmemorativas de los dos Premios Nobeles de Chile: Gabriela Mistral Pablo Neruda. Asimismo, se editarà una antologìa de la poesìa hispanoamericana de autores entre 35 y 50 años.
Tres personajes vinculados con la cultura de Chile seràn los homenajeados, en un evento que destacarà tambièn el Bicentenario de independencia de España de algunas repùblicas latinoamericanas. Estos protagonistas destacados son: el venezolano Andrès Bello, quien creò la Universidad de Chile en 1842, el Còdigo Civil, una Gramàtica del idioma castellano, entre otras obras, y los poetas Nicanor Parra y Gonzalo Rojas, ambos vivos y que juntos representan casi dos siglos de poesìa.

Valparaìso, fue una de las puertas de Amèrica latina hasta la puesta en marcha del Canal de Panamà en 1914, y por ahì ingresò Rubèn Darìo, padre del modernismo y allì editò en 1888 Azul, libro con el cual iniciò la revoluciòn poètica en el idioma español. Pablo Neruda, quien le da un nuevo aire a la palabra poètica despuès de Darìo, escogiò entre sus lugares favoritos para vivir, a Valparaìso y allì fundò una de sus casas emblemàticas: La Sebastiana. Esta nota, la preside una fotografìa del escritorio de Neruda en La Sebastiana, cuyo ventanal mira la bahìa y guarda los secretos del vate de Isla Negra.

Y en esta fiesta de la lengua, la palabra la tiene la poesìa: Nicanor Parra, vuelve a torcer el cuello al cisne y su anti-Poesìa que es màs poesìa que anti, le da un tercer aire a la poètica en idioma español.

Valparaìso es uno de los grandes poemas de Chile, puerto enmarañado de calles y cerros, donde el color es parte de la metafìsica de sus cerros que ignoran los abismos que sus casas crean e invitan a volar. El puerto es tierra firme, rodeado de mar, pero en sus cerros y geografìa quebrada, en su mundo de escaleras, es el aire el que pesa en el paisaje y sostiene a las personas suspendidas en sus sueños y realidades. Hay quienes califican a Valparaìso de disparate urbano, guiño a la mescolanza de estilos, escalera al màs allà, digo, pasos que escucho en mi otra infancia. Valparaìso es mi piso barroco/ojo de viento rojo azul negro/no tiene norte ni sur el puerto/sus vocales viajan de boca en boca/agua que cae al mar/escaleras a lomo de mula/palabras sin brùjula/dragones de un mismo fuego.

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Epilogo

La Agenda del V Congreso Internacional de la Lengua, ha tenido un cambio sustancial en el marco de los discursos inaugurales del evento a solo dos semanas de iniciarse el evento. Las autoridades chilenas, eliminaron de la lista de participantes a los escritores Mario Vargas Llosa y a Jorge Edwards. Las malas lenguas culpan al apoyo de ambos escritores a la candidatura del actual presidente electo de Chile, Sebastian Piñera. El 2 de marzo solo hablaran la Presidenta Michelle Bachelet, el Rey de Espana, Juan Carlos y la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel Las autoridades chilenas han dicho que el cambio se debe al factor tiempo. No mencionan al poeta Oscar Hahn, quien en principio figura como el orador que clausurarà el evento. Chile, paìs de poetas.

Del doble Epilogar

Las autoridades culturales oficiales chilenas, a travès de la ministra Paulina Urrutia, han reiterado que el programa del V Congreso se desarrollarà tal y como se acordò desde un principio con la participaciòn inaugural del autor de La ciudad y los perros, Mario Vargas Llosa y Persona Non Grata, Jorge Edwards.

Autor: Rolando Gabrielli
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miércoles, 3 de febrero de 2010

Bolaño vs Bolaño

2/03/2010 01:14:00 p. m.

Bolaño vs Bolaño

rolando gabrielli

Por la ventana entra el rumor del mar mezclado con las risas de los ùltimos noctàmbulos, un ruido que tal vez sea el de los camareros recogiendo las mesas de la terraza, de vez en cuando un coche que circula con lentitud por el paseo marìtimo y zumbidos apagados e identificables que provienen de las otras habitaciones del hotel. Ingebor duerme; su rostro semeja el de un àngel al que nada turba el sueño..." El Tercer Reich

Pareciera todo indicar que esta novela de Roberto Bolaño, El Tercer Reich, que saldrà a circulaciòn el pròximo 4 de febrero, no contaba con el aval editorial de su autor. Relegada desde 1989 en un cajòn de Blanes, el mìtico autor de Los Detectives Salvajes, la calificaba de "una mierda insalvable". Dueño de una retòrica sin servilleta ni smoking, Bolaño asì se referìa a su ùnica novela inèdita de 400 pàginas, en una entrevista brindada en el 2001 al periodista Antonio Lozano. Ya no està fìsicamente el prolijo y meticuloso cirujano de la palabra, Bolaño, para enmendarse planas asì mismo. Uno de sus ùltimos esqueletos ha salido del closet y se expondrà al juicio de los lectores y crìtica, y en su ausencia, muchos veràn a Bolaño vs Bolaño, en una comparaciòn retospectiva de su obra. Cuando un pelo del lobo anda suelto es que la propia bestia anda suelta.

Juegos de guerra y ficciòn, mundos terminales de Roberto Bolaño desarrollados en la Costa Brava, algunas luces y embriones, pistas, del formidable narrador que conocerìamos despuès. Se habla de una novela primeriza, pero cerrada, no quemada, y los Max Brod que le rodearon, dos especìficamente, advierten de alguna manera que si no la mandò a quemar es por que es publicable. El poeta chileno Bruno Montanè, uno de sus amigos, es una historia ya conocida, dijo que Bolaño le llamaba a esta novela La estrategia del Mediterràneo y que le parecìa que tenìa una estructura demasiado lineal, alejada del novelista que llegò a ser. Jorge Luis Borges, uno de los referentes de Bolaño, retocò su primer poemario y otros libros, que considerò no tenìan la madurez y maestrìa que èl le asignaba a su palabra. Bolaño no tuvo la oportunidad con una serie de materiales que dejò antes de morir prematuramente. Su fama habìa llegado poco antes de morir y se habìa transformado un referente post boom en Amèrica latina, que despuès desembocarìa en un autor de culto tambièn, por carambola, en Estados Unidos, y sobre todo el olfato, ojo, instinto , valor y generosidad de Susan Sontag, quien lo introdujo al paìs del norte.

A Lozano, Bolaño le dijo casi en un mea culpa, que nunca màs escribirìa una novela sin tener clarìsima la estructura, la forma y el argumento. Esto es en su opiniòn, sin tener la historia en la cabeza y a su gusto. A Bolaño le gustaban los juegos estrategos y la novela, en forma de diario, es un ensayo de estos juegos, el llamado El Tercer Reich, y cuyo personaje, Udo Berger, es un campeòn en su paìs. A Bolaño le obsesionaba el nazismo y era un conocedor profundo de la Segunda Guerra Mundial.

Esta novela primeriza, que no de principiante segùn el crìtico Ignacio Echeverrìa, habìa saltado del cajòn y mecanografiada perfectamente, al ordenador, unas 60 pàginas, lo que hace suponer que Bolaño le meterìa mano. Aunque existen huellas de su trabajo de correciòn a mano en las pàginas mecanografiadas. Una novela, sin duda, nunca termina de afinarse por a b c motivo, falta algo, sobra y se hace necesario el bisturì final que disecciona el cuerpo para darle màs vida y no convertirlo en un cadàver. La suerte està echada, el gran patrocinador de la obra de Bolaño, el español Herralde, està feliz y considera que su lanzamiento es un acierto. Ha dicho que se trata de una obra que crea una atmòsfera ominosa , de peligro y horror latente.

Bolaño mantuvo la novela como un proyecto posible hasta el final de sus dìas. dejò otros inconclusos, como Los sinsabores del verdadero policìa y Diorama, retazos de novelas. Pablo Neruda, en quien Bolaño no confiaba, pareciera haber vaticinado su destino, refirièndose al mismo poeta antes de morir: me publicaràn hasta los calcetines. Dicho y hecho.

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