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martes, 23 de febrero de 2010

Poemas de Denn Ray Páez

2/23/2010 05:25:00 p. m.

psu.jpg



*Regresé


Y regresé

pase la estúpida prueba

de la vida

crucé la avenida

del tiempo

juegué a ser hombre

a sentir

a vivir

a morir

y hoy con los parpados

tiznados de óxido

con las amígdalas convertidas

al credo del silencio

pronuncio en voz baja en una plana

la nadería que soy

el hallazgo

yo

otro que confiesa

experimenta en escritura

la memoria de desaparecer

de entumecerse

en la silueta de los verbos

que ametrallaron mi tránsito

a un resumido signario

jamás cifrado

el hallazgo

yo

otro que escapa

efimero aturdido

al espacio nublado

de aquel austero devenir















*Pertenencias


Tengo el ego rokhiano

hundido hasta la tripa

tengo la palabra atascada

en la médula

tengo la soledad entrampada

en la letra

el paladar ácido

amargo

decolorado.

tengo la página en cielo

la escritura desvelada transitando

sonámbula el parque desértico

de mi pena

tengo mis días contados

mis horas sumadas

mis minutos marcados

tengo, ésta ausencia que me invade

estas palabras a medio andar

que me combaten y me apedrean

me aman me alaban y me derrocan

tengo estos signos que

se persignan cuando los enuncio

tengo esa memoria

que olvide se desmemoria

esta escritura que va

de canto dulce

a amarga euforia

tengo el deseo

el silencio el tiempo las cosas

las palabras los libros

las prosas los versos

pero me falta perderme

a ver si encuentro

forma de-tenerme










*testimonio


la escritura en mi siempre fue desgarro.

heridas empusadas desporandose volcánicas

a la página que las soporta

la escritura en mi siempre fue presión.

desbordes de prisiones, expurgar el caos

en mil modos de expresiones

la escritura en mi siempre fue búsqueda.

Exploración a ciegas,

pasos en pantanos sombríos

intransitados

vértigo puro,

caída al hondo terruño de la pasión

la escritura en mi siempre fue vivir

entre verso y verso sentir en imágenes transcurrir

entre coma y punto oír la orquesta del partir







Reseña del autor:

Denn Ray Páez (Rancagua, 1986-) escritor radicado hace buen tiempo en la ciudad de La Serena. En la actualidad se encuentra concluyendo sus estudios de pregrado en lengua castellana y filosofía en la Universidad de La Serena. Ha publicado algunos textos en revistas literarias del país, destacando los aportes realizados de poesía visual. Ha participado y organizado diversos encuentros de poesía, como también ha asistido a los últimos congresos de literatura en calidad de expositor. Sus principales intereses escriturales van desde la poesía hermética a la poesía visual. En la actualidad trabaja dirigiendo la revista de literatura y artes visuales “Vomitiva”,(www.vomitiva.blogspot.com) y se encuentra en proceso de edición de las que serán sus dos primeras obras: antología prematura y preámbulo al óxido.




viernes, 29 de enero de 2010

TACONES BAJO LA LLUVIA DE ANITA MONTROSIS O LOS DIVERSOS ROSTROS DE LA FEMINEIDAD.

1/29/2010 02:18:00 p. m.

Escrito por Eduardo Jeraldo Farias Alderete

Enfrentarse a la primera obra de un poeta es una tarea delicada, se busca la impresión final de los versos, el peso específico de los versos, así, como en una cata de vino se descubre el cuerpo, el bouquet, etc. Sorprende la fluidez de los versos, sorprende a veces el intencionado vaivén de las palabras, el remate sorpresivo pero eficiente, rimas incompletas que dan una riqueza inusitada a los textos. La composición de los poemas, es breve, enjundiosa, tajante la mayor de las veces, creando unidades compactas que se entrelazan en un solo leitmotiv: la femineidad.

Lo último debe sonar obvio, pero no es tan así, sobre todo para aquellos acostumbrados a una voz femenina contestataria, áspera, refractaria, fuerte y a menudo de palabras gruesas. Mas en Tacones bajo la lluvia encontramos una voz femenina, igual o más intensa que aquellas antes mencionadas, así el lector, que por fortuna es hombre descubre los matices firmes de lo femenino en el universo, volviéndose el universo femenino y agudo.

Si se es mujer, a mi juicio, resultaría desconcertante entrar en ese salón de espejos, con nombres y sin nombres que es este libro de poemas. Razonamiento de hombre , dirán las detractoras. Error común es separarnos tajantemente en géneros. Fuera de esta discusión que ha llevado sus siglos, si no es que milenios, encontramos en Tacones bajo la lluvia una serie de imágenes arraigadas en la espiritualidad de la mujer, abuela, madre, hija, hermana, bailarina, etc.

Lector, no es un atlas, no un muestrario donde encontrarás diversos aspectos de mujer, no. Es como un óleo general , un mural, si así les place donde se impregnan imágenes , siluetas, historias , escenas , el frío del invierno, la moralidad cristiana, algo de paganismo , todo en un sincretismo que evoca nuestra propia historia, esa en que éramos amamantados por nuestras madres, esa proximidad que fue variando en los pasos de nuestras existencias. Es lo natural y obvio.

Así las cosas, habrán lectores en cuya memoria se evocaran paisajes sureños y la abuela, antiguas Iglesias católicas, la imaginería y la Virgen de Lourdes. En otros, los declives del matrimonio, los episodios álgidos del mismo, cartas que no debieron ser escritas, ni leídas ni conservadas, o las sombras de lo abstracto, el umbral del sentimiento descarnado: la confesión.

Es cierto, es delicado tratar de analizar la primera obra de una poeta, buscar ese sesgo técnico, depositar a distancia la lupa de la crítica, demostrar todo lo que uno ha aprendido respecto de la literatura, pero es abismante enfrentarse a un trozo de alma plasmado en los versos, las imágenes asaltan con una crudeza que impactan, se debe leer Tacones bajo la lluvia, para entender la dimensión de lo antes dicho. Es recomendable ir con los ojos bien abiertos, con el corazón más vidente que los mismos ojos.



lunes, 21 de septiembre de 2009

JOSÉ ÁNGEL CUEVAS, POETA PRESENTE Y ESENCIAL DE CHILE

9/21/2009 06:05:00 a. m.



JOSÉ ÁNGEL CUEVAS, POETA PRESENTE Y ESENCIAL DE CHILE


por José G. Martínez Fernández.



EL MERCURIO del último domingo, 13 de septiembre, trae una extensa entrevista a uno de los poetas que más ha mantenido el principio identidad creativa-independencia política.


Él es José Ángel Cuevas, amigo del gran poeta ariqueño Rodolfo Khan, amigo mío y de muchos que nos hemos decepcionado del juego político de los que ayer abrazaban una causa y hoy la traicionan.


Cuevas es un poeta noble, entendida aquí la nobleza como símbolo de respeto por su hacer y pensar con honestidad, sin transar y sin alejarse, aunque sea levemente de los principios sociales que en los sesenta-setenta abrazó.


No sorprende, por ello, que señale en la entrevista que valoriza a aquellos que se quedaron en Chile en la época oscura de la patria y que ahora sufren la indiferencia de un sistema que ellos, con sus batallas épicas-utópicas, ayudaron a construir.


La decepción como elemento vital de una Nación que no ha sido reconstruida en afán de justicia es lo que denuncia José Ángel Cuevas.


Pero no sólo el importante poeta que es él ha estado en esa batalla. Habemos varios desilusionados.


Muchos no conocen a este aeda y por ello nosotros damos una pequeña muestra de su talento con la publicación de uno de sus poemas.





OTRO AMOR



¿Para qué quiero otro amor?
¿Para ir carreteando por la Gran Avenida sin un peso
y hablarle del Tiempo de la UP
revolverme en estos 15 años
sacando mugre del
Tarro?

Emborracharme y gritar en Tugurios
empapelados con banderas chilenas
polietileno
poliuretano.

Pasar por la Alameda a las 3 de la mañana
cuando todos se hayan ido las muchedumbres
cubiertas de smog
Y duerman.

¿Para qué quiero otro amor?
¿para llevarla a comer pescado frito
y sentarnos a mirar los pájaros
sin un peso para hotel
un peso para bailar abrazados hasta que amanezca?



Es evidente lo que el bardo nos ha querido decir.



Un reciente libro, de más de cuatrocientas páginas, que le editó una importante Universidad, sirve de punto mayor para conocer la gran esfera lírica de José Ángel Cuevas.





domingo, 5 de abril de 2009

LA POÉTICA HUMANITARIA Y BELLA DE LUIS ARIAS MANZO

4/05/2009 10:03:00 p. m.

Luis ARIAS MANZO 182.jpg


LA POÉTICA HUMANITARIA Y BELLA DE LUIS ARIAS MANZO

por José Martínez Fernández.


Luis Arias Manzo es un importante poeta chileno, que, aparte de hacer sus creaciones, se ha dado a la tarea de difundir a bardos de todo el orbe en su sitio POETAS DEL MUNDO, el cual dirige con mano diestra y experta.

En dicho espacio Luis Arias Manzo ha hecho de su lucha por la paz, la justicia, la solidaridad, un verdadero apostolado. No un apostolado casi místico, sino que un apostolado real.

Cuando Chile sufrió su quiebre democrático él tenía sólo 17 años. Dos años más tarde se fue del país.

Muchos años vivió en Argentina.

Los últimos 12 años de su exilio estuvo en la patria de Sartre y Camus, en la tierra de Eluard y Aragon. Es decir radicó en Francia.

Volvió a estos lares (Chile) en 1991. Aquí instaló -en Santiago- una librería.

El poeta es autor de tres libros: AGUALUNA, MIL AÑOS DE AMOR e INSTANTES. El tercer libro es el relato de un viaje, por tierra, a Brasil. Tiempos del exilio anterior al francés. Todos son libros de poemas, todos tienen su calidad intrínseca del hablante poético comprometido con principios humanitarios.

En AGUALUNA encuentro yo los logros mayores de Luis Arias Manzo. Lo onírico es un ente muy claro en sus poemas llenos de belleza verbal y de temas infaltables en un luchador como ha sido él. La paz es el primer elemento perseguido por Arias Manzo. No esa paz “relamida”, “falsa” y “vacua”. Su poética por la paz se sustenta en la búsqueda de un mundo mejor: social y humanamente.

Desde ese punto de vista Luis Arias Manzo no es sólo un poeta de calidad, sino que un hacedor que busca un mundo mejor. Ese mensaje ha sido, quizás, el que lo ha llevado a ser invitado a lejanos países donde ha compartido palabras con altos personajes.

El que sigue es uno de los poemas que integran su primer poemario.

Agualuna XIV

Amor de agualuna, hace unos días tuve un sueño;
Estábamos en un bosque de árboles nativos
Éramos un grupo de guerreros y guerreras,
Luchábamos por causas justas y divinas,
Y de pronto vino la asonada,
Éramos presa de una emboscada
De donde nadie salió con vida,
Fuimos salvajemente asesinados,
Pero antes tuvimos tiempo para un pacto
El que todos con nuestra sangre firmamos.

Pasaron los años y los siglos,
Las edades de los calendarios,
Vinieron las guerras y las ocupaciones,
La blasfemia de las leyendas de los ancestros,
Y la impostura de los verdaderos guerreros,
Las masacres y los golpes de Estado
Las torturas y los crímenes sin nombre,
Como si hubiesen sitiado al mundo,
Todo lo veía en una secuencia de imágenes
Que desangraban mi nombre.

De pronto apareció la luz apagada por los años.
Era una mirada conocida y sufrida por el tiempo.
Me tomó la mano, la apretó hasta doler.
Te estaba buscando, me dijo.
Te he buscado y por fin te encuentro.
Sabes, ya estamos todos de vuelta,
Ya todos estamos cumpliendo con el pacto,
Regresamos del bosque de luciérnagas,
Allí donde nos quemaron la piel y los huesos,
Pero olvidaron de quemarnos el alma.

Me he despertado de aquel recuerdo, amor,
Y en mi interior enardecido por los incendios,
Que vibra como se estremecía con tu mirada,
No puedo dejar de ver la línea discontinua
Del horizonte en llamas de sol y tierra sombría.
Amor, déjame encontrar el abrigo en tu fortaleza,
Dame la explicación a tantas cabalgatas de oro
Por llanuras mil veces transitadas en llanto y espera,
Mi alma se me aprieta como nudos marinos,
Dame tus besos de agualuna, quiero sentir que vivo.

Leído el poema queda claro que el vate Luis Arias Manzo nos ha resumido la historia del dolor humano, que se ha guiado por el camino en que el hombre no debe buscar ser lobo del hombre, sino su semejante en derechos y obligaciones y que ello le ha costado caro, porque la libertad de todos tuvo un alto costo.

Fueron millones los hombres que, a través de la historia, sacrificaron sus vidas para construir una sociedad como la de hoy y, aún así, queda todavía mucho trecho por recorrer.

La poética hermosa de Luis Arias Manzo ha interpretado muy bien al hombre y su lucha a través de los tiempos.



miércoles, 18 de marzo de 2009

Poemas inéditos de Héctor Hernández Montecinos del libro NGC 224

3/18/2009 08:56:00 p. m.

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Acusamos recibo de un adelanto del nuevo libro del poeta Héctor Hernández Montecinos, presentamos una muestra de la obra, poemas escritos y una serie de colages en papel.


ALTERACIÓN Y ALTERIDAD

Compadre:

bájese los pantalones

apúnteme. aciérteme en el paisaje fallando. yo pondré luego una pastilla debajo de la lengua.

me apuntó pero no me miraba. no era mi pecho frente a él. apuntaba a nuestro pasado antes de estar juntos. un hilo de sangre cae. en la comisura de los labios. la pastilla me dan ganas de ser él.

y luego ella

y la vida juntos

compadre:

bájese los pantalones (con todos sus significados). hágame sentir huérfano matando al padre y a la madre. dentro de mí. autor y autoridad: mátalos

entra

sale

dispárame en el ojo. en la sensación de observarte. cloro y estilo dirían por ahí. blanca inhalación de mente. todo huele como una voz en dos partes. en dos días. hoy escribo por casualidad. desperté con los tornillos en la cabeza.

la nominación. equivocarse en el momento más oportuno. no sé cómo se llama este arte. ni mi conciencia.

hoy desperté con las sábanas quebradas

el aliento a iglesia

y el cabello muerto

los ojos envician. él abajo. yo adentro. devenir y pulsión son una amalgama de necesidad. ya no leer. el cerebro es vicioso. una herida que llama a besarse. minerales en la garganta. desde la nariz todo es caer. desde los ojos todo es reescritura.

abuso

locura

extensión de la piel (papel)

halo de sangre

todo se mueve

en silencio.


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AUTORIZADO A LA INVISIBILIDAD



Me obligo y escribo
para no perderme el momento de las heridas
sobre el libro de los desórdenes,
que destruye páginas en mi cráneo
metiéndole aire a la acrobacia
de tirarse al vacío
con un lápiz entre sus dedos
aunque la noche y su hondura
sean una estrategia para la ruptura
que significa acarrear palabras
y alejarse a terminar un patio de piedra
donde uno y otro se leen
en la extrañeza de lo propio y lo ajeno,
como los rubíes y la sangre.

Lectura de dos ojos
de dos manos
en dos creo más que en mí
dos hemisferios norte y sur del deseo;
el poema es soledad
pero nunca está solo,
los músculos de la necesidad se ejercitan
sin que uno se dé cuenta,
cualquier dolor es la excusa
para un dolor mayor que se nos estaba olvidando.

Cerrar el libro y declinar
para que la muerte resuelva todo
bajando la velocidad de los líquidos
que gotean por una escalera
ubicada entre mi cerebro y mi autoría.

El papel es un temperamento
de una velocidad desconocida,
salir de aquí o quedarse con él
renunciando a todo lo que tenga nombre
porque las palabras son una trinchera
agazapada en la incertidumbre.

Permutación: país o casa
¿para qué definir?

Lo que se habla tiene toxinas
y moribundo es todo lo que se ha dicho,
lo que hay entre tú y yo
es un viaje por el lado equivocado
de todo lo que significa esconderse.

Se mira lo que se quiere
y se observa lo que se necesita
¿me ves aquí?


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EL CANTO DE LAS CALAVERAS


Una lágrima de un muerto más otra

de un pájaro: así nacen los ríos en el cielo.

Los ríos:

llenos de aire. Las lágrimas de un muerto:

sin ninguna pendiente. Fría y horizontal.

Muchos ríos son un país

verde y blanco como flores y libros

que nacen en el fondo del mar.

Un poeta vende violines por vanidad

pero los violines son de cactus

y el desierto está lleno de ellos.

Mira: esos hombres esperan que de las carreteras

se vayan las moscas y las piedras

para hacer un templo

lleno de mendigos y sardinas en cuatro patas

con zapatos feos.

Entran los vasallos y las damas

transformados en palomas y palindromas,

sonríen ante la fotografía

del canto de una calavera.

Garganta seca: sin palabras

pedacitos de va, astillas de ob

sílabas enteras pero impares: el viento.

Dijo: los muertos son de piedra

como sus lágrimas en el fondo del río.

Dicen: nunca se detiene

el polvo,

piedra y río muertos.

Parecen vacas las que beben

leche de ese hígado

que duele como chile con rencor. Pero uno

siempre derrama, problemas de pulso.

Síntesis: dos muchachos se sacan

la máscara, marinero y náufrago,

como una reescritura

que terminará hundiéndose igual ¡cuidado!

Un par de estrellas negras desaparecen

en la noche y los borrachos del cabaret

son su coro.



miércoles, 25 de febrero de 2009

POEMAS DE GLADYS GONZÁLEZ: GRAN AVENIDA

2/25/2009 04:49:00 p. m.

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Acusamos recibo de la obra GRAN AVENIDA de la escritora Gladys González, de esta, presentamos una selección.



GRAN AVENIDA

GLADYS GONZÁLEZ



"Los seres buenos se hacen mejores con el dolor;
los malos nos hacemos peores."
Gabriela Mistral



I

Paraderos




Paraíso


Aquí no hay glamour
ni bares franceses para escritores

sólo rotiserías con cabezas de cerdo
zapatos de segunda
cajas de clavos. martillos. alambres y sierras
guerras entre carnicerías vecinas y asados pobres

este no es el paraíso ni el anteparaíso



El territorio del corazón



Bajaba del colectivo
y miraba tu calle
desde Gran Avenida
hasta Santa Rosa
caminaba
alrededor de tu casa
marcando el territorio del corazón
como un perro

te esperaba
en las escaleras del metro
por si ibas a trabajar
en la mañana
o si regresabas
para almorzar
después
vino la noche
y Aretha Franklin
el ron con cocacola
y el whisky en los bares
las llamadas telefónicas
entre fiesta y fiesta
los viajes en taxi en la madrugada
para ir a buscarte borracho
a los paraderos

vinieron el descontrol
los baños públicos
las peleas
las esposas y las antiguas amantes
el viaje a Argentina
los perros muertos
los almuerzos en el mercado
y los poemas

todas las noches
te busco
sentada en las cunetas
donde vas a beber
te espero en el bar
hasta que se hace de día
y apareces
con un librito
en la gabardina
un librito
en el que está dibujado
mi corazón



Barquitos de papel


Veo la pobreza de mi barrio
las calles inundadas
llenas de barquitos de papel
que los niños recortan

Veo la pobreza de mi barrio
barquitos de papel
naufragando como lucecitas
en el barro



Me dice

Me dice que escribía en boletas
y papelitos de cigarros
mientras ella
se iba al baño
a mirarlo por la ventana

Me dice que ella es su muerte
y que no quiere morir todavía
porque la muerte
es mujer fatal

Me dice que ella es su crisantemo
y le recita haikus
en el cerro San Cristóbal
mientras los animales
se vuelven histéricos con la lluvia

Él recoge las mejores cartas
y las guarda en su libro de budismo
recitando mal a Girondo
mientras ella
se aleja
con sus senos de magnolia
volando
sobre la ciudad


La chica más linda



La chica más linda de la fiesta
tiene una bolsa plástica en la cabeza
marcas de tinta en los dedos
sus huellas digitales
en toda la ciudad




Un paradero



En Gran Avenida
hay un paradero
y una chica
que lo habita

su corazón está oxidado
como las vigas de metal
que sostienen la estructura
por tantas historias
tatuadas en forma violenta
sobre la superficie

en Gran Avenida
hay un paradero
aún más triste
y una chica que lo habita

un paradero que ha visto todo
y que se convierte
en el esperadero silencioso
de la persistencia



Cicatriz



El lado salvaje del amor,
muchacho,
me lo llevo
en este último viaje
junto a un toque de morfina
y con la sensación
de ser una eterna cicatriz
que vaga por la ciudad



Taxi


Tú y yo
en un taxi
mudos

cada uno en un extremo
el pelo mojado
y el viento
entrando por la ventana
esparciendo las cenizas del cigarrillo

mudos
sin excusas
para dejar
de volver a hacerlo



Doméstica




Esta primavera
he comenzado a hacer mi cama
todas las mañanas
después de levantarme

Busco domesticarme con pequeños rituales
lavar platos
pagar cuentas
hacer el desayuno
............. almuerzo
............. once
............. y cena

Busco la manera perfecta
de arreglar mi cabello
y de hacer aeróbicos
en el gimnasio

todo

para verte desde lejos
y engañarme
con que mi vida
ya no se escribe
hacia abajo
que ya no es
un verso largo
y menos un poema




"Pero yo sé guardar y usar lo triste y lo barato
en el mismo bolsillo donde llevo esta vida
que ilustrará las biografías."

Julio Cortázar






II

El tatuaje de la última batalla




Pavimento



Toda yo alambrada
recogida por los muslos
la carne floreciendo por las púas
la planta de los pies deshaciéndose
y sellando la tragedia en el pavimento
como una marca de sol




Pedacitos de muerte



Esta noche
no intercambiamos jeringas
ni besos
nos declaramos la intensidad en el rostro
nos guardamos la sangre salvaje
para no contagiarnos desde el amor





Estampada



Sigo estampada
como un pedazo de género barato
como un muestrario de dolores
que se vende apilado
al aire libre
recordando las historias
que han pasado por esta tela
los dedos que han delineado
cada figura del grabado

tomo las tijeras
saco trozos para pegarlos en mi libreta
intercalo las palabras
con el tejido
para coser vestidos
tengo vestidos de calle
tengo vestidos de fiesta
tengo vestidos de cama
tengo vestidos
estampados en batallas
que no se han terminado de escribir




Lamiendo las paredes



Camino en las noches
por mi departamento
lamiendo las paredes
para sentir el sabor de la violencia
que dejaste la última vez
masturbándome despacio
sin placer
con el corazón amarrado
a un costado
por el desprecio


Publicado originalmente en Revista Cinosargo


viernes, 20 de febrero de 2009

Picnic en el Central Park poesía de Leo Lobos

2/20/2009 04:10:00 p. m.

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Acusamos recibo de la obra Picnic en el Central Park del poeta, ensayista, artista visual y traductor Leo Lobos. De su poemario publicamos como primicia una selección de textos e ilustraciones de su autoría. Más información del autor en: www.leolobos.blogspot.com




Picnic en el Central Park

- poesía -

Leo Lobos




Jazz on the park


Leemos el diario en Jazz on the Park (el hotel donde nos hemos mudado), me siento encerrado.
Nos han invitado al concierto de Peter Salett, y es sin duda una buena idea para salir de aquí al paso del estado en el que nos encontramos. Un taxi móvil nos lleva al Club que está prácticamente copado, entramos sin dificultad con la ayuda de los ángeles custodios en medio de luces cegadoras, tomamos bebidas blancas, escuchamos con atención mientras hermosas mujeres rubias son
mecidas por la música.


New York, Estados Unidos, 1999.






Urban Night life


Salimos de ahí disparados a seguir girando
por el lado oscuro de la ciudad
un grupo de rastas fuma en las afueras
de un local nocturno donde esta noche toca un demonio,
quiero irme, aunque el aroma de tranquilidad que aquí se respira me retiene, comemos verduras que ellos venden bajo el pórtico de un rascacielos donde nos refugiamos de la lluvia. Uno de ellos recorta fotografías de revistas y pinta los marcos donde las expone sobre un pedestal - maleta, otro, dibuja en un enorme block a grandes trazos innumerables imágenes difusas.
Quemamos la antigua imagen que teníamos de ellos y de paso
las nuestras se hacen cenizas
que el viento
lleva.


New York, Estados Unidos, 1999.





Tres mujeres, un piano, un gato
y una tormenta.



A Alexandra Keim.



Es difícil ser un pájaro
y volar contra la tormenta sobre
la cicatriz de la Tierra
mejor es como un gato estar
siempre atento a las brasas
cerca de la chimenea
y escuchar
siempre atento escuchar
a tres lenguas diferentes hablar
un idioma a la vez fascinante
a la vez misterioso y conocido
oír e ir en su música
en sus luces y propias
y universales sombras
fotografiar
por tan solo un segundo
fotografiar con la mirada sus perfiles
de ser posible
flotar
dentro
de la sala
como
un pájaro
en
la
tormenta

Marnay-sur-Seine, Francia, 2002.






Drie vrouwen, een piano, een kat en een storm



voor Alexandra Keim.



Het is moeilijk om een vogel te zijn
en tegen de storm in over het litteken
van de Aarde te vliegen
beter is het om als een kat altijd
bedacht te zijn op de gloeiende kolen
dicht bij de schouw
en om te luisteren
altijd bedachtzaam te luisteren
naar drie verschillende talen die
een taal spreken die terzelfder tijd boeiend
terzelfder tijd mysterieus en gekend is
om te horen en te lopen in hun muziek
in hun klaartes en eigen
en universele schaduwen
om te fotograferen
slechts gedurende een seconde
met de blik hun profielen te fotograferen
indien mogelijk
te drijven
binnen
in de kamer
gelijk
een vogel
in
de
storm



Traductor – vertaling: Fa Claes.
Rijmenam, Bélgica, 2008.



ilustracion 2 por Leo Lobos.JPG




Árboles


Los árboles serán barcos
casas navegantes
papeles
que llevarán
letra muerta impresa
sobre sí
océanos
nubes poderosas
lluvias eléctricas
tierra
árboles
serán


Castro, Isla de Chiloé, Chile, 1998.




Una Visita al Zoológico Fantasma



"Libre de la enfermedad aun en medio de la enfermedad"
Yagyu Munenori



He visto tanta mierda de perro
en las calles de París que debo
caminar con cuidado en la noche
es cuando me parece entonces
escuchar a niños y niñas fantasmas
reír en la fila a la entrada del
zoológico que para ellos aquí se levanta:
un desfile de elefantes blancos cruza
la plaza del Louvre haciendo
malabares con obras de arte y restos
de arqueologías extraterrestres, jirafas
corren por los Campos Elíseos comiendo
las luces navideñas que crecen en
sus árboles, ballenas, delfines,
patos salvajes nadan por el Sena
tragando turistas desprevenidos
que encienden flashes en sus narices
leones copulan hambrientos
sobre los tejados como reliquias
de cristal de una ciudad inminente...
Hipopótamos ebrios se atascan en sus
calles serpenteantes, en sus arcos triunfales,
en su torre famosa...
Galeristas confusos
corren tras caballos libres de
carrusel que llevan grabada una estrella
de oro en su flanco...

Bandadas de aves tropicales cubren la luna
de plumas de plástico que
osos vestidos a la moda soplan
con ventiladores nucleares desde
globos que intermitentes suben
y bajan por escaleras invisibles
que aguilas ciegas traen
desde Nôtre-Dame...
Campanas-nubes cargadas de
perfumes humanos llueven
al final de esta noche sobre
el zoológico de plasma y todo
vuelve en los ojos de un gato
sabiamente
a ser luz solar
y París
es
otro día.



París, Francia, 2002 - Cerquilho, São Paulo, Brasil, 2003.




ilustracion 4 por Leo Lobos.JPG




Perdidos en La Habana


Se puede ver a lo largo de Cuba verdes
o rojos o amarillos descascarándose con el
agua y el sol, verdaderos paisajes de estos
tiempos de guerra
Después de tres botellas de ron
ella lloraba en el lobby
del Capri, mientras le leía poemas que no eran míos,

Hablaba de las playas a las que llegó
en motocicleta, cuando aún el sol brillaba
los cubanos son niños que lo miran todo decía

Otro él, aparece desde el centro del salón y necesito
más de un segundo para
reconocerle
me acerco y me cuenta de mujeres, palacios de salsa,
de bailes mágicos
no hay, pienso
no existe una isla
sin orillas...
No quiero habanos
no tengo dólares
mejor será
desaparecer antes que la noche



El Vedado, La Habana, Cuba, 1995.





El canal pasará


Como el Ecuador
bajo nuestros pies descalzos
a la salida del sol
entre una y otra costa
volarás
como si no volaras
como
si no salieras
de aquí

Olvidarás

porque olvidar
es también
maravilloso




Santiago de Chile, 1995.





Dar vueltas por la jaula de los meridianos


A Blaise Cendrars (1887-1961).


Parece ser la razón
el fondo del corazón esta lejos
de aquí
y el caminar
y el móvil
y el avión
tienen un mismo horizonte



Santiago de Chile, 1997.





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Sal y toros



La vida esta llena de sonido y furia
todos los abortos de esta época son polvo centellante
son escudos familiares tejidos con alambre de púa
una búsqueda espiritual
una interrogación indefinidamente postergada
Debilidad y escritura
Dirijo en la vía expresa
asisto al noticiario en la televisión colorida
respiro todos los días aire poluido
Oh astro dios de la felicidad
dónde
en cuál de las 12 lunas que se suceden
en el cielo esta el auxilio
la sal
los toros de la Plaza de Pamplona




Santiago de Chile, 2005.





Un dolor que no perdona


Alabada seas santa muerte, porque sin tu ayuda la humanidad no podría liberarse de la soberbia. Alabada seas santa muerte, porque tu divina belleza es el premio que dios da a los justos.

La manzana The Beatles
da vueltas y vueltas
en el equipo lector
de música digital

En tanto

La libélula
parece que todo lo silenciara
con su soberbia terrestre

La lealtad tiene un corazón tranquilo
y el helicóptero funerario
parece
alejar para siempre de este mundo
un
dolor
que
no
perdona



Puente Alto, Chile, 2007.


William Burroughs

Los poetas nos esfumaremos en anocheceres de luciérnagas
viviremos en una luz al final del último y mayor de los sueños humanos

Igual que los marinos del viejo continente vislumbraron una tierra redonda
Los peregrinos soñamos relámpagos de regiones más allá de la muerte
Abiertas a todo el que este dispuesto a dar un paso hacia lo desconocido
Como del agua a la tierra
De la palabra al silencio
Del tiempo al espacio

Nos haremos menos materiales
En eso consiste el arte con los ojos bien abiertos
Y aportar al desarrollo de los órganos necesarios para la vida en el espacio

Que peligroso es vivir amigo mío
Pocos sobreviven
Pero no rehuiremos el peligro cuando tenemos
un universo por ganar y nada por perder



Puente Alto, Chile, 2007.


Leo Lobos
(Santiago de Chile, 1966)


Poeta, ensayista, traductor y artista visual. Laureado UNESCO-Aschberg de Literatura 2002. Realiza una residencia creativa en CAMAC, Centre d´Art Marnay Art Center en Marnay-sur-Seine, Francia los años 2002-2003 con apoyo Fondo Internacional para la Cultura y la Fundación francesa Frank Ténot. Ha realizado exposiciones de sus dibujos, pinturas y una residencia creativa los años 2004-2005 en el centro de cultura Jardim das Artes en Cerquillo, SP, Brasil. Ha publicado entre otros: Cartas de más abajo (1992), +Poesía (1995), Perdidos en La Habana y otros poemas (1996), Ángeles eléctricos (1997), Camino a Copa de Oro (1998), Turbosílabas. Poesía Reunida 1986-2003 (2003), Un sin nombre (2005), Nieve (2006), Vía Regia (2007), No permitas que el paisaje este triste (2007). Sus ensayos, dibujos y poemas han sido publicados en revistas y antologías en Chile, Argentina, Perú, Brasil, Cuba, Estados Unidos, México, España, Portugal, Francia y Alemania. Como traductor desde el portugués ha realizado versiones en castellano de autores como Roberto Piva, Hilda Hilst, Claudio Willer, Tanussi Cardoso, Helena Ortiz, José Castelo entre otros. Sus dibujos, poemas visuales y pinturas forman parte de colecciones privadas y publicas en Chile, México, Estados Unidos, Brasil, España y Francia. El 2003 recibe la beca artística del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes del Ministerio de Educación de Chile y el 2008 la beca de creación para escritores profesionales del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile. Su obra ha sido traducida parcialmente al portugués, inglés, francés y holandés.

www.leolobos.blogspot.com

E.mail: tallerleolobos@yahoo.com

Publicado originalmente en Cinosargo



jueves, 12 de febrero de 2009

Poemas de Waldo Rojas

2/12/2009 11:52:00 p. m.

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Príncipe de naipes

Helo aquí, barquiembotellado en la actitud de su gesto más corriente,
es el soberano de su desolación,
sus diez dedos los únicos vasallos.
Silencioso como el muro que su sombra transforma en un espejo,
nada cruza a través de la locura
de este príncipe de naipes,
este convidado de piedra de sí mismo, el último en la mesa
-frente a los despojos-
cuando ya todos se han ido.
Aquí se detuvo la soledad de la adolescencia con un fuerte silencio
retumbante,
y aquí yace él sobre sus ojos como el único brillo:
.......... un Arlequín de Picasso, se diría, pero menos sublime
.......... y con la espada de Damocles en la mano.

Él es el Príncipe del Naipe, "después de mí un Diluvio de agua
hirviente,
... y aun todas las aguas errantes del planeta
que nunca nadie llevará hasta mi molino".





Ajedrez

Antonius Block jugaba al ajedrez con la Muerte junto al mar
sobre la arena salpicada de alfiles y caballos derrotados.
Su escudero Juan, mientras tanto, contaba con los dedos las jugadas,
sin saberlo,
en la creencia de que lo que contaba eran peregrinos de una extraña
caravana.

(Y a mí que no me gusta el ajedrez sino en raras
circunstancias.
Yo, que pude luego de perder estruendosamente una partida
beberme una botella con el ganador y sostenerle el puño en alto).

Pero Antonius Block sin duda era un eximio ajedrecista
no obstante haber perdido el último partido de su vida.
Antonius Block, quién volvía de las Cruzadas, no tuvo en cuenta
que a Dios no le habría gustado el ajedrez
aun cuando de veras hubiera algún día existido.

Afortunadamente todo esto sucedía en una sala de cine.
El mundo en miniatura en tres metros cuadrados a lo más.
Los otros personajes han pagado las consecuencias al terminar la función.

Sería bueno sostener ahora que el ajedrez está algo pasado de moda.
A pesar de la costumbre por los símbolos
y de los cuadraditos blancos y negros irreconciliables
en que se debate la vida

....................................... a coletazos.

Moscas

Vivíamos la tarde de un domingo abrumador.
Era verano en el hemisferio que pisábamos, según el orden de los astros.
Enredados en el ocio paseábamos de silla en silla a tropezones.
Era Verano por la tarde y el resto del cuadro lo ponían
las moscas.

Había un Universo disperso por la pieza:
....................................... botellas vacías,
hojas de algún diario, un plumero impotente entregado al polvo,
y bostezando hasta quejarse ardía el aire por los cuatro costados.

"No hay peor poema que el que no se escribe", me dije callado
gritándome al oído,
y lo único real, consistente en sí mismo, eran las moscas.
Muchas moscas, torpes moscas cayéndonos encima en arribos
sucesivos y despegues.

Ardía el aire por los cuatro costados y nos sobraba un par de brazos,
estaban de más las piernas y todo el cuerpo era lujo inútil,
artículo suntuario adquirido a la fuerza
en virtud de la artimaña de un hábil vendedor.

Saltimbanquis del aire, trapecistas, migajas de un gran demonio pulverizado,
esas tiernas, sucias moscas, diminutos ídolos del asco universal.

No habíamos sobrevivido a nuestra fábula feroz:
un joven matrimonio derretido sobre el suelo, melaza pura
a merced de un día de Verano, a merced de la estrategia
de las moscas.
Y era domingo como cien veces más fue domingo en los veranos
desde aquel día,
y desde cada día en que el sol encendía el aire
y un zumbido tañía en los vidrios y crecía una inquietud por todas partes.
Algo que desde afuera penetraba, un cierto líquido agresivo,
un licor cáustico que diluía la carne o la memoria,
algo que le pasaba al tiempo no nos tenía conformes.

¿Quién detiene el cauce de las cosas y los hechos
en este punto, como un puente que se desploma,
mientras pasa el día mutilado arrastrando los miembros trabajosamente?

No hay peor poema que el que no se escribe, me dije,
entretanto
la poesía rescataba a sus heridos de los dientes para adentro;
de los ojos para afuera lo único real eran las moscas.


A este lado de la verdad


A este lado de la Verdad
donde me quedo a ver si nazco,
el Río, símbolo de nada,
zanja el fluyente rencor
de las piedras y del cieno,
trenza el limo su lechosidad
en la que cuaja el verdor de la
alimaña,
y yo, que digo un límite
para todo lo que repta, corre o pasa,
sueño un sueño en el que nombro
a ls cosas por su muerte
y muerdo aquello que se agita
cual el filamento del limo
en el agua destrenzada,
así de limpia, así de pulcra,
puesto que aves ahí mismo vuelan
sus distintos vuelos,
helechos aguardan repetir su clave
y es posible que peces sobrenaden
a la emboscada del copioso desove.

Cuanto existe en este Lado
capaz de estertor o movimientos
se yergue, se entierra, se encrespa o reaparece
a despecho de cualquier fiereza
en tanto el aire, el virginal, el cauto,
en mi boca despereza su espasmo de guadaña.

A este lado de la verdad, verdor y landas,
descorro yo la gasa pálida,
contemplo el estupor de lo que veo
como desde adentro de una pulsante llaga,
o es que veo que me miran mientras digo
lo que hago y callo lo que muerdo,
y es por eso esta apostura vergonzante
y es por eso, además, que ahora pasa
a grandes voces como el cortejo de un ajusticiado
toda esta agua indigna de su solemnidad,
que sopla una brisa de inocencia abyecta,
que rompe el pétalo la luz que vivifica
y desde el fondo de esa linfa de putrefacciones
-símbolo de todo cuanto pasa-
muerde el hongo a traición su hueso algodonoso,
y tanta calma, tanta,
........................... (Ahh, Realidad Espejeante)

que las palabras me van pesando
con la fuerza obtusa de un cerrojo
.................................... herrumbrado.



San Juan de Pirque, Chile, septiembre/octubre de 1973.



De rerum natura

Ciel, air et monts découverts.
Tertres vineux et forêts verdoyantes...
RONSARD

Cosas de la naturaleza que hablaron para nadie,
nuevamente resulta que enmudecen, para vergüenza mía,
con una mudez cuánto más clara.
Ya no podría asegurar que soy el que contempla,

........................................ totalidades de mi nada,

la suma interminable o el diezmo sin rencores
a cuya sombra recrudecen nuestras ruinas.

A la manera de una cifra impávida
cruza nuestro tiempo por la urdimbre de esas confabulaciones,

germinaciones, metamorfosis, quietudes,

actos sin más potencia que el oscuro sí mismo
para el que ajenas a cualquier Voz indócilmente trabajan.

..... Porque,
..... piedra, agua, más los verdores de pronto irisados
..... por la flor que anuncia el ortigal silvestre,
..... no me dicen que alguien pueda nombrarlos de otro modo.

Ni siquiera están pidiendo congregarse
a la emboscada de otro Reino que este mismo paraje
en el que inmóviles o apenas agitados
dialogan mutuamente y se acercan sin lenguajes.

Aquí donde me hallan, reducido por el Arte Falaz de la Palabra
a imitar el remedo brutal con que replican al acoso de nuestras imitaciones,
el guijarro del remanso seguirá llamando al agua
reteniéndola en su signo inaplacable.



Mascarada final


Toda esa alegría mojada por las lágrimas de la araña vienesa,
y como las hojas sobre las hojas caídas desde siempre
encima del guijarro del bosque artificial,
máscaras calzadas sobre máscaras.
Toda esa locura de voces que sonríen, de risas que repliegan
un silencio de labios encarnados,
.......................................... para ti,
que estás contigo mismo como una pesadilla
con su víctima.

A la espera por las habitaciones, en mitad del baile interminable
donde el gesto emblemático del antifaz y el guante
desata las reptaciones de la seda,
el vuelo inflamado del tul al capricho del vals.
Metalizado el aire por los bronces,
el agua de la fuente luminosa crispada en su rencor
privado de poderes.
Tu aliento por la boca como un cuerpo retráctil,
mientras -promesa o amenaza, qué más da-
bien pudiera el palacio estallar en trizas
sólo a causa del brillo de sus luces interiores.
Pero no.

..... Oscuro paraje, oscuridad, el dorso de la luz,
..... su moneda ciega.

Es así como vienes a mi encuentro, Damisela, oculta y presente como ellos,
pero bajo otra forma del temblor del mismo velo,
tu paso esponjado, inconmovible, distinta del color de tanto Paje,
tanto Rey, tanto Bufón, Gitana, Arlequín,
Verdugo,
tanto Corsario, Cazador, Obispo
................................................ contra mi desnudez.

Aquí es donde me tienes, cual una mancha o un fauno de marmolería,
confundido en un rincón con el muérdago del muro empapelado,
y así de real como lo quiere tu visita,
más que nunca.
..................... Libre esta vez de azar o miedo
a causa de tu celo irremediable, a merced suya.
Ya ves como coinciden mi beso y tus cambiantes deseos,
porque ya no podría razonar.
Me limito pues a mantener sobre mis labios
la quemadura o el hielo del mucílago de tu beso,
..................................... ardida, escarchada Dama Negra.




lunes, 9 de febrero de 2009

Murciélaga de Verónica Quense

2/09/2009 05:32:00 p. m.

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Murciélaga de Verónica Quense

Murciélaga que según Lemebel “hace cantar las claves poéticas en el jardín huraño de la palabra” palabra subvertida y subversiva que la autora conduce y que en el poema sálvese quien pueda a modo de acróstico,

Q de sálvese quien pueda
U de huir a la frontera
E de elefante sosteniendo al mundo
N de mil palabras negras
S de surge nuevamente
E de aburrida eternidad
(Sálvese quien pueda)

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Quense, jugando con su apellido revela -sometiendo a juicio del lector- parte honda de su inquietud, temas y voces que reposan y bullen en el imaginario de fotopoemas y fotogramas ungidos por la autora.

El sálvese quien puede de la Q es una salvaje invocación que expone el desamparo del hombre -solos como dividuos- estamos cortados de raíz del mundo y en guerra con nosotros mismos; desmembrados peleamos por una oportunidad como depredadores hambrientos sin importar más que la supervivencia

En la calle
hay mujeres indígenas
que hacen dormir a sus hijos
envueltos en cartones
mientras intentan vender collares
que nadie compra (Misa)


-el yo profundo y desensibilizado se debate en un hoy en que la empatía es un hocico de perro rabioso.

De tanto andar en avión los ricos
nos convirtieron en piedras del paisaje
nuestros pueblos sombras en quebradas (la tierra de allá abajo)


Espaldas apuntando a la tierra
curvas curvándose lentas
pesadas de abuso y pobreza
(…) Nuestro ataúd un horroroso cubo (Espaldas)


h- U -ir a la frontera: La periferia y frontera se presenta a lo largo del poemario como un símbolo que evoca la idea de salida, refugio de una racionalidad e injusticia recalcitrante que se puede entender y juzgar mejor desde los bordes;

me escondo en una micro
después en el metro
me pierdo en el parque forestal
(…)
compro un libro de Silvia Plath
me escondo en su bosque de invierno
(Me escondo en una micro)


En las postrimerías, mientras más lejos se encuentra el hablante del centro y su fuerza gravitatoria la mirada, como hombre y sociedad, está menos intervenida en su lógica y sentir y aunque no se goza de los privilegios del sirviente y el esclavo, se puede pensar y pensarse panorámicamente.

Por un momento se borró la ciudad
con su crueldad con sus fronteras
con su injusticia y su impunidad (…)
por un momento el mar
inundo mi ciudad y mi memoria (Un viento marino)


El “ser periférico” al no constituirse como siervo o entidad reprimida por el sistema siempre será un ser proscrito ante aquellas ideas fuertes y violencia represiva del centro y su ideario de normalización. Esto se produce por la calidad de rebelde de aquel que habita en los extramuros . De modo que se atacan sus actos directos, manifestaciones y despliegue de sus deseos más íntimos.

¿No fueron sus dioses
los que silenciaron a mis diosas
y quemaron la voz
en sus castigos retorcidos y morbosos? (No hicieron lo posible)

O se castiga lo que simplemente representan sus elecciones más básicas y vitales, creencias, convicciones; la expresión de su sexualidad por ejemplo.

Si nos movemos nos cachan
abrázame
y nos cagan por lesbianas
entonces suéltame la mano
conversa normal (Disimula que viene un paco)


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La memoria se evoca en la obra a través de aquel animal solemne E-lefante que sostiene como un atlas al mundo. Pese al raspado y las fisuras que el hombre hace al omitir, olvidar y manipular su transito reseñado en las páginas de la historia, no podemos negar que nuestro minúsculo universo humano gira por obra y gracia de los testimonios y la inmortalidad que confiere la palabra y los discursos –su represión o hiperbolización, premeditada o fortuita, van creando consciencias, identidad y distribuyendo los roles de cada quien.

¿No fueron sus filósofos
los que me nombraron perra
encerrándome el pensamiento
y callándome la palabra? (No hicieron lo posible)


N de mil palabras Negras: Páginas enlodadas y que son la vergüenza de nuestra caminata por el mundo, estás son producto de la conjunción de las tres voces anteriores, la furia carnívora del hombre siendo el lobo de su par; ante ello sálvese quien pueda de aquel ejercicio de un poder central; jerarquía que somete a los que no comulgan con su decir, enviándolos a la periferia
como prisión, celda, exilio u hogar, la frontera en ese caso, huir, es la salida de un demencial mundo falocéntrico y un logos asesino que se completa en la historia, en ese elefante lleno de cicatrices y al cual se dispone a cumplir nuestras desviaciones quemando su piel, raspando su carne para ver cuanto más podemos re-escribir con la comodidad del olvido y la sangrienta mecánica del palimpsesto como gatillo del silencio.

Hombre blanco decir matar malos
y mundo asesino
hombre blanco decir comprar
y mundo consumir (Hombre blanco decir comer)


La historia se presenta como un proceso macro que el poder y sus detentadores utilizan cual gran maquinaria discursiva que aplasta al individuo, produce mudos, historias pequeñas que se consideran intrascendentes y dispensables.

Muda
sin palabra que me salve (No hay)


Aquel S-urge nuevamente podemos entenderlo como la muestra fiel de un eterno retorno y ciclo absurdo en que resumimos nuestro diseño espiritual y social como especie. La tarea de sufrir, de repetirnos hasta la saciedad es una predecible caminata en círculos por el mismo paisaje en el cual lo único que se sucede y cambia es el rostro de los viajeros, ellos han dejado sus testimonios, sus acciones que son rescatadas como hazañas o infamia en la historia. De ese modo influyen y pasan la posta a nosotros los sucesores que haremos lo mismo, retomar sus pasos, a veces desviando la ruta, en otros casos como meras copias aprovechando el mapa trazado de antemano…

En mi país nada cambia
pasa lo que tiene que pasar
la tendencia es la tendencia
la estadística es la estadística
y las cosas humanas siguen siendo
cosas perdidas en el tiempo (Todo sigue casi igual)


…y al final, tarde o temprano, llegaremos al mismo resultado, la misma meta que da fe del recorrido, ese cauce que nos arrastra a todos; y que la autora sintetiza como idea en la última letra de su apellido y elemento del acróstico: E- de aburrida eternidad, destino que por falta de invención y coraje para salir de los límites, comunicaremos a los que vendrán para dejarlos repitiendo la comedia sin sentido.

Calle que desaparece islas
calle como cuenca de río
que nos contiene a todos
en una corriente humana
que no dejará de moverse (Calle)

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El aludido poema Sálvese quien pueda termina:

Si alguien conoce el remedio por favor llámeme
Salgo en la guía.


El llamado en verdad lo hace Quense con este animal poético llamado murciélaga que recorre las noches y silencios en un vuelo que da fluir lingüístico y visual a tierras eriazas, espacios, tiempo y voces que se suceden en una bitácora que recobra la presencia de aquellas bastedades, al parecer, sacadas de otro mundo, infierno y paraíso cotidiano (olvidados por negligencia) Inmóvil spleen y ternura que la poeta eterniza y da cauce en una imagen que busca deslizarse ante nuestros ojos indiferentes, logrando por encima de la represión; herir con belleza el trémulo suspiro de no poder lidiar con una lágrima, -impotencia hecha silencio por la crueldad- y que en cada poema, verso y palabra del libro, gracias al acto agónico de leer y mirar, se confronta –pues más allá del miedo y la violencia- logramos reconocernos en ese espejo que expone todas las máscaras infinitas y denuncia las gratuitas e incomodas omisiones

Autora: Soledad E. Díaz

Textos y fotografías: Propiedad de Verónica Quense

Publicado originalmente en: La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas

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