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lunes, 1 de noviembre de 2010

Reseña de Necrospectiva Vol. 1. Arica: Cinosargo, 2010. [por Elton Honores]

11/01/2010 12:28:00 p. m.

Fuente: http://eltonhonores.blogspot.com/


Espinoza Bardi, Pablo. Necrospectiva Vol. 1. Arica: Cinosargo, 2010. 91 pp.

Pablo Espinoza Bardi (1978) es un escritor chileno emergente que se inserta en la literatura de terror y horror fantástico. Sus personajes tienen rasgos psicópatas, y se asemejan a monstruos urbanos. Se evidencia una influencia del cine gore, de serie z, Tobe Hooper, y del surrealismo, de los poetas malditos y la estética del mal. En todos sus personajes se percibe la miseria y soledad del hombre, con lo cual lleva al horror a ciertos niveles filosóficos y existenciales. En sus cuentos lo perturbador se vuelve “normal”. Algunos de sus cuentos tienden a innovar la forma, mientras que otros, tienen una estructura más clásica. Desde mi punto de vista los más sugerentes son estos últimos. Comentaré dos de ellos.

En “Lazarópolis II”, el narrador hace una relectura ingeniosa de la resurrección de Lázaro, insertándolo en la temática gore, pues a diferencia de las clásicas imágenes de Lázaro resucitado sin mácula en el cuerpo, aquí se insiste en la corporalidad y materialidad del cuerpo que vuelve a la vida. El evento se convierte en sobrenatural no solo por la resurrección en sí, sino por la presencia del cuerpo, por la descripción del cuerpo real.

En “Rancio”, el narrador, a modo de las confesiones de los personajes de Edgard A. Poe (como en “El gato negro”), se desplaza del presente al pasado. En el relato, la cientificidad resulta vacía frente a un evento inevitable: la muerte. El dueño de la funeraria relata cómo uno de sus ayudantes llega a la locura, pero lo peor de todo no es el hecho sino el que todos en ese pueblo sin nombre, parecen adquirir los mismos rasgos de locura, lo que le lleva a permanecer encerrado en su propio negocio.

A pesar de la estética gore y de horror, el primer relato supone en última instancia, la irrupción de lo sobrenatural en lo natural. Ello nos lleva a pensar en la creencia implícita (quizás no consciente del narrador) de otro mundo más allá de lo natural, en suma, de lo sagrado como lo sostienen C. S. Lewis o J. R. Tolkien. En el segundo relato, la disconformidad con el espacio/tiempo se evidencia a partir de la expansión de la angustia y la locura humana. El siglo XX era definido como el siglo de la angustia. En pleno siglo XXI, este sentimiento parece permanecer bajo formas propias de la ficción.

A veces la ficción tiene fines catárticos (en el sentido griego). Es el caso de este libro, en donde se liberan pulsiones. El “mal” no proviene en última instancia de otro(s) mundo(s), sino del mismo ser humano. Si este axioma es verdadero, la metamorfosis interna depende de cada individuo.

Esperamos que Espinoza Bardi se anime también a escribir, más adelante, alguna novela en el género fantástico, ya que tiene excelentes cualidades como narrador.

Elton Honores
Universidad San Ignacio de Loyola


viernes, 6 de agosto de 2010

PRIMER ENCUENTRO DE ESTUDIANTES DE LENGUA Y LITERATURA DE ZONAS FRONTERIZAS (Arica 3, 4 y 5 de nov)

8/06/2010 03:09:00 p. m.

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PRIMER ENCUENTRO DE ESTUDIANTES DE LENGUA Y LITERATURA DE ZONAS FRONTERIZAS

3, 4 y 5 de noviembre del 2010

CONVOCATORIA

(Segunda Circular)


La Facultad de Educación y Humanidades y la Carrera de Licenciatura en Lenguaje y Comunicación de la Universidad de Tarapacá convocan al Primer Encuentro de Estudiantes de Lengua y Literatura de Zonas Fronterizas, que se realizará en la ciudad de Arica, entre los días 3, 4 y 5 de noviembre del presente año.


El encuentro pretende reunir a un grupo seleccionado de estudiantes-investigadores provenientes de tres sitios geográficos: Chile, Perú y Bolivia, quienes expondrán sus trabajos insertos en tres grandes áreas temáticas: Lingüística, Literatura y Comunicación. En este encuentro se podrá, en algunos casos, lograr una complementación entre las investigaciones, como también, visualizar la unidad o diferencias en la cuestión de las identidades y cosmovisión entre estudiantes de países fronterizos.


El evento se inserta en el marco de la celebración del Aniversario de la Carrera de Licenciatura en Lenguaje y Comunicación. Además de las ponencias presentadas se realizarán actividades artísticas programadas por los estudiantes como muestras fotográficas, recitales poéticos, representaciones teatrales, muestra de cortometrajes, entre otras.


REQUISITOS DE LA PONENCIA

  • Podrán participar todos los estudiantes de literatura, lingüística y comunicación de las universidades del norte de Chile y de las universidades de Perú y Bolivia.


  • Para inscribirse en el Encuentro es necesario enviar un resumen (abstract) de 250 palabras (no excederse), donde se indique el título, tema y los puntos principales a tratar en la ponencia.


  • El resumen (abstract) debe enviarse con copia a las siguientes direcciones de correo electrónico ponencia_­zf@uta.cl, e_ezofron@uta.cl y pedcast@uta.cl. Asimismo, se deberá adjuntar una ficha biográfica que contenga el nombre completo, carrera al que pertenece, semestre, fecha de nacimiento y correo electrónico del ponente.


  • En caso de requerir de algún tipo de material (proyectores, pantallas, grabadoras, etc.) favor de indicarlo junto con el resumen.


  • La recepción de los resúmenes queda abierta a partir de la publicación de esta convocatoria, hasta el día 1 de septiembre del 2010. El comité organizador responderá por el mismo medio a los candidatos seleccionados. Es necesario que, al momento de recibir la respuesta, se envíe el trabajo completo a la misma dirección electrónica. La fecha de dicho envío se especificará en la respuesta del comité.
  • Los trabajos deberán presentarse en letra Times New Roman, 12 puntos, a doble espacio y con una extensión de 9 a 12 cuartillas aprox. (20 min. de lectura), anexando la bibliografía utilizada según sea el caso.

INSCRIPCIONES


  • El costo de la inscripción para expositores nacionales y extranjeros: 16 dólares.
  • Asistentes con derecho a certificación: 8 dólares.


Temáticas literarias en el contexto de la investigación universitaria estudiantil:


  • El discurso poético del siglo XXI
  • Literatura y género
  • Literatura y marginalidad
  • Literatura y discursos en la región andina
  • Problemas teóricos y metodológicos en los estudios literarios.
  • Estudios literarios hispánicos
  • El ensayo en Latinoamérica.


Temáticas lingüísticas y comunicacionales en el contexto de la investigación universitaria estudiantil:

  • Comunicación e interculturalidad
  • Periodismo y globalidad
  • Periodismo y los aportes de nuevas tecnologías de información
  • Tecnologías del habla
  • Lengua y sociedad
  • La comprensión del discurso como proceso estratégico
  • Producción lingüística: el valor epistémico de la escritura.


PARTICIPACIÓN ARTÍSTICA (REQUISITOS Y PAUTAS)


Los participantes en el área de creación literaria podrán enviar sus textos (máximo tres poemas y dos cuentos breves o ensayos de temática libre), teniendo en cuenta que el espacio para su presentación deberá cumplir con las mismas formalidades que las ponencias excepto número de páginas y resumen. En su lugar, el correo debe ir acompañado de una breve bibliografía del autor y datos de contacto. El envío de material literario está sujeto a las mismas fechas que el envío de resúmenes de ponencias.


Para contactarnos

Dirección electrónica: e_ezofron@uta.cl - pedcast@uta.cl

Dirección postal: Facultad de Educación y Humanidades

Carrera de Licenciatura en Lenguaje y Comunicación

Campus Saucache

18 de septiembre Nº2222

Casilla 6-D

Arica, Chile

Teléfonos: (56) (58) 205242 - (56) (58) 205243

Fax: (56) (58) 205241


Para cualquier información relacionada con el encuentro y el envío de las ponencias favor de dirigirse a la dirección electrónica del comité organizador.


Atentamente

Comité Organizador

pedcast@uta.cl



sábado, 2 de mayo de 2009

IRA Y AMOR: LA HISTORIA DE LA POESIA FRENTE AL SIGLO XXI

5/02/2009 09:14:00 a. m.

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"IRA Y AMOR: LA HISTORIA DE LA POESIA FRENTE AL SIGLO XXI"

Conferencia dictada por el Sr. RAUL ZURITA CANESSA, Premio

Nacional de Literatura 2000, el 09 de noviembre de 2001.


Encantado de compartir en esta ciudad maravillosa, donde está el desierto y el Pacífico; dos escenarios, el mar y el desierto que, en cierto sentido, sintetizan y representan, como nada, aquello que se ha dado en llamar el alma humana. Yo, desde acá, puedo mirarlos y observar el color de sus rostros y, al mismo tiempo, ver toda la gama de ocre del desierto de Atacama, de los cerros; es impresionante darse cuenta de que el color de nuestras caras, que los distintos tonos de nuestros rostros, de los rostros que veo ahora son, exactamente, los mismos tonos del desierto; y que, de una u otra forma, el desierto es ese escenario sobre el cual se tienden nuestros rostros imaginarios, grabando nuestros gestos, nuestros "ticks", nuestros ademanes, de la forma que, probablemente, los hombres siempre han querido que se grabasen; es decir, para siempre. Toda la gama de nuestros "ticks", de nuestros gestos, el color de nuestra piel, está grabada para siempre en el desierto de Atacama, por eso me alegra estar acá hoy.


El tema es "Ira y amor: la historia de la poesía frente al siglo XXI". Quiero partir con un poema; poema del poeta italiano Giussepe Ungaretti, nacido hacia finales del 1800, al que le tocó estar como soldado en la Primera Guerra mundial que fue, fundamentalmente, una guerra de trinchera, arrasadora. En esas trincheras escribió este poema que se llama "San Martino del Carzo", porque allí es donde estaba ubicado, en ese momento, el frente de batalla. Pensando en lo que en este segundo, en este momento, en este instante está sucediendo en la tierra que habitamos, me he recordado mucho de esta poesía de Ungaretti:


San Martino del Carzo


De todas estas casas no ha quedado, ni siquiera,

unos jirones de muro;

de tantos a los que amaba no ha quedado, ni siquiera,

eso;

pero en el corazón, ninguna cruz falta,

mi corazón, es el país más desvastado.


De pronto, nos ubicamos con tres mil años de historia, con una sucesión casi ininterrumpida de matanza, de guerra, de tragedia, de invasión, de saqueo, de campos de concentración, de desplazamiento, de éxodo, con la intuición de que este instante, este comienzo del siglo XXI, este umbral que se nos abre, va a ser, para los tiempos futuros, otra colección más de cruces inscritas sobre el corazón. El corazón al que se refiere, primero, Ungaretti, es el corazón humano, en general; un corazón que, prácticamente, no tiene tiempo; es el mismo de hace diez mil años, es el mismo de hoy día y, probablemente, será el mismo corazón de aquel ser que contemple los últimos atardeceres y, al mismo tiempo, es mi corazón; o sea, es el corazón de cada uno de nosotros, en particular. Mi corazón es el país más desvastado, en el corazón humano ninguna cruz falta; mi corazón es el país arrasado, mi corazón sufre todas las ruinas, todos los destierros, todos los desastres, todas las invasiones, todos los bombardeos, todo el dolor.


Y, de pronto, volvemos, y volvemos hacia el primer verso de la historia de occidente; el primer verso escrito del primer poema; ese primer poema es La Ilíada. Hay poemas más antiguos, descubiertos después, pero el padre de los poemas, por lo menos de una tradición a la que nosotros, también, de una u otra forma pertenecemos, ese primer poema es La Ilíada; y el primer verso de La Ilíada dice: "Canta, oh, diosa, la furia del Pelida Aquiles", no dice: canta, oh, diosa, la misericordia de Aquiles; no dice: canta, oh, diosa, el amor de Aquiles; no dice: canta, oh, diosa, la piedad; canta la furia, la ira, la rabia. Como si ya, en ese primer verso, estuviesen escritos dos mil ochocientos años de historia, que no iban a ser sino las reiteraciones hasta el agotamiento, hasta la exasperación, hasta la destrucción de ese primer verso inicial. En ese sentido, los dos mil ochocientos años que siguen a ese verso de Homero, nos hace pensar que, en realidad, nunca hemos salido del ámbito de un poema; en ese poema y en ese verso ya estaban inscritas, ya estaban grabadas esa cohorte incesante de innumerables tragedias, de innumerables dolores, de innumerable violencia que iban a poblar la tierra, y que ya, también, estaba inscrita esta guerra presente, como otra guerra más de una sucesión de catástrofes, atemperada, de tanto en tanto, por pequeños remansos y oasis de paz; uno de esos remansos de paz fue lo que se llamó la paz romana.


Todos los que estamos acá, yo y cada uno de ustedes, de pronto frente a esta historia pareciera que no somos sino sobrevivientes, y que cada uno de nosotros es el sobreviviente de una larga cadena, de una larga sucesión de catástrofes, a la cual nuestros padres, los padres de nuestros padres, los padres de nuestros padres, de una u otra forma han logrado sortear, por eso estamos acá y por eso cada uno está acá. Entonces, la historia es la historia sobreviviente de un río interminable de muertos, que terminan en cada uno de nosotros, tal como nosotros terminaremos en los que nos siguen.


Esta historia, tal como la plantea este primer verso, el verso de la furia, el poema de la ira, que inicia Occidente, nos marca en esta continuidad de una desesperada sobrevivencia y que, más aún, en una tierra y en países de desaparecidos, eso se hace más fuerte y más evidente. Por supuesto, de más está decir que cada uno de los desaparecidos pudimos haber sido alguno de nosotros. En un país de desaparecidos, todos lo demás somos sobrevivientes, pero en un país marcado por los campos de concentración, por las invasiones, por los saqueos, por las hambrunas; o sea, por la violencia incesante ejercida por unos seres humanos sobre otros seres humanos, los padres de nuestros padres fueron sobrevivientes; y aquí estamos, en esta especie de milagro de estar vivo, en esta especie de asombro increíble de que nosotros sorteamos, de una u otra forma, todas estas vallas increíbles, todas estas barreras increíbles.


Por otro lado, paralelamente a esto, también, una sensación sorprendente de que cada uno de nosotros es el producto de otra larga historia paralela, que es la historia de la solidaridad. De una u otra forma, dos seres en un día o en una noche inmemorial, pero que está, también, en el fondo de cada uno de nosotros, inició con un abrazo una cadena que no se detendría, que nada podría detener, y por eso nosotros también estamos acá, porque estar vivo significa la solidaridad de innumerables otros seres que también están vivos. Nadie puede vivir solo, nadie puede sobrevivir solo; el solo hecho de vivir significa que hay millones de millones, de millones de seres humanos que, calladamente, anónimamente, sin que nosotros ni siquiera nos diésemos cuenta, nos ayudaron a ser, precisamente, seres humanos y poder juntarnos, hoy día, en este auditorio de la Universidad de Tarapacá.


El solo hecho de que nos juntemos acá, a esta hora, en esta ciudad y en esta Universidad, en realidad representa un milagro casi imposible; las posibilidades de que nosotros fuésemos exactamente los que somos en este minuto, en este instante, eran demasiado remotas, era como un dado de mil millones de caras, de diez elevado a ocho, por lo menos, en el cual salió, exactamente, la única cara posible, que somos nosotros aquí, y no nosotros en un sentido general, sino que yo soy yo aquí, y no el poeta Fernando Pérez, y ustedes son ustedes; y, además, estamos juntos, lo que es increíble y era muy poco probable en esta cadena de sucesos dentro de nuestra cadena de catástrofes.


La Odisea inicia, así, un periplo. En realidad, su trama más o menos es conocida: Paris, un príncipe, rompiendo todas las reglas y las leyes de la hospitalidad, le roba su mujer a Menelao, rey de Esparta, y comienza la venganza para recuperar a Helena. Probablemente, nunca se ha llegado a grados mayores de expresividad, de emoción y de fuerza como los que esos poemas auguraron; de allí para adelante también nos caerá otro peso, desde que Helena de Troya, la mujer más bella de la tierra, hace su irrupción en este mundo, estaremos condenados a que sólo sea bello aquello que es capaz de traicionarnos, aquello que es capaz de abandonarnos, aquello que es capaz de destruirnos, y esa especie de marca fatal de la belleza es, también, otra parte de este corazón marcado de cruces, de este inmenso cementerio que es el corazón humano, donde ninguna marca falta, donde ninguna herida se ha olvidado, donde ninguna cicatriz se ha borrado. Entonces, llegamos a este mundo, a este siglo XXI, con una especie de experiencia en el sufrimiento, de experiencia en el dolor, gracias a que, paralelamente, se construyó otra historia, y esa otra historia es la historia de la salvación, de la solidaridad.


La poesía ha sido el intento más desgarrador, más sublime y más frustrado por construir, desde este lado de las palabras humanas, una piedad tal, una compasión tan grande que le preserve, a los seres humanos que vienen, de sufrir los horrores y las tragedias que esos mismos poemas debieron cantar y deben seguir cantando. Solamente, para que nunca más dos adolescentes, víctimas de la locura y de la demencia de una lucha absurda y estúpida, tengan que morir de amor, es porque se escribió Romeo y Julieta; sin embargo, el año 1992, sobre un puente en la ciudad de Sarajevo, una fotografía recorre todos los diarios del mundo y todos los noticiarios de televisión: es la fotografía de dos adolescentes abrazados sobre un puente a la salida de Sarajevo, de un musulmán y de una adolescente croata, que mueren abrazados mientras tratan de arrancar de la ciudad dividida en dos bandos, absolutamente irreconciliables, que se están matando unos con otros; esos dos adolescentes pertenecían, cada uno, a uno de esos bandos que estaban destrozándose, y quisieron huir, arrancar, salir de esto por amor, y fueron muertos por amor; fueron muertos por su amor en nombre del odio.


A los poetas de todas las épocas, de todos los tiempos, les ha correspondido el tremendo y terrible papel de seguir gritando amor, amor, amor, en un mundo donde lo único que pareciera prevalecer es el odio, y continuar gritando amor a costa de las ruinas de sus propias vidas; a costa de una infinidad de acumulación de escombros, de desechos, de cosas que se rompen, de pasiones inútiles. Cuatro siglos después de que se escribiera La Ilíada, por alguien que se llamó Homero, del que no se sabe nada, otro poeta que se llama Eurípides, escribió un drama, cuyo título es "Helena", y se va a referir a esta misma Helena de Troya, pero sucederá algo distinto, ahora. Cuando se sabe que Paris se va a robar, indefiniblemente, a Helena, un dios que no quería que esto sucediese, transformó a Helena en una sombra y a la verdadera Helena la escondió en Egipto. Entonces, cuando Paris se roba a Helena, en realidad no se roba a Helena, sino se roba a una sombra igual a Helena, lo que no era Helena. Cuando termina la guerra y, finalmente, los griegos entran en Troya, Menelao vuelve y se encuentra con Helena, y Helena, que ha sido restituida a su forma real y verdadera, le dice: "Yo nunca estuve en Troya, fue sólo mi sombra"; y Menelao le responde: "O sea que sólo por una sombra sufrimos tanto".


Vemos, nuevamente, esa especie de vértigo, casi de abismo, de hombres, seres humanos que se hacen pedazos, que se rompen, que se quiebran enteros, que se matan por ilusiones, por espejismos, por cosas que no son, por sueños; y vemos, nuevamente, que al poema le correspondió, también, nombrar la palabra amor, y decir amor, amor, amor, pero decirlo por sobre una cantidad infinita de ruinas, de ciudades hechas pedazos, de hombres rotos enteros, de corazones destrozados, y que las misma palabras, las palabras que empleamos, el lenguaje, está cansado de tener que nombrar tantas y tantas tragedias, y por eso, agoniza la lengua humana.


Este largo periplo, iniciado con el poema de La Ilíada, ¿está llegando a su fin?, no sabemos. En todo caso, los signos son oscuros, ¿cuáles serán las nuevas palabras y las nuevas lenguas que los hombres ensayarán?, porque éste se está acabando, está agonizando. La civilización de la escritura es la civilización de la violencia; escritura y violencia han estado profunda, íntima y fatalmente ligadas; entonces, lo increíble, lo que todavía puede marcar una especie de pálida señal de sobrevivencia, de espera, es que, contra todo, la palabra amor ha sobrevivido, aunque sea casi ya como un sonido hueco, y esa palabra, archiescrita, archimanoseada, trivializada, banalizada, estupidizada, con todo, ha sobrevivido:


Tanto sueño contigo, que pierdes tu realidad,

¿habrá tiempo, todavía, de alcanzar ese cuerpo vivo

y besar sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero?;

tanto sueño contigo, que mis brazos, habituados a cruzarse

sobre mi pecho, abrazan tu sombra,

tal vez ya no sabrían adaptarse al contorno de tu cuerpo,

y frente a la existencia real de aquello que me gobierna

y me obsesiona desde hace días y años,

seguramente me transformaré en sombra, balance sentimental.

Tanto sueño contigo, tanto hablé, caminé, anduve,

me tendí al lado de tu sombra y de tu fantasma,

que ya no me queda sino ser fantasma entre los fantasmas

y siempre ser más sombra que la sombra que siempre pasea,

alegremente, por el cuadrante solar de tu vida.

(Robert Desnos, poeta francés del siglo XX, nacido el año 1900, muerto el

año 1945 en los campos de concentración alemanes)


Lo abismante, lo absolutamente incomprensible, es que los mismos seres humanos que son capaces de construir o de concebir cosas con una belleza tal como la belleza de ese poema, sean, también, los mismos seres humanos que, al lado, quinientos metros más allá, están construyendo campos de exterminio, están arrojando bombas, están matando gente; es el mismo movimiento.


Este poeta francés, que junto a otros fue uno de los grandes protagonistas del movimiento surrealista, alcanzó a ser liberado de un campo de exterminio en Checoslovaquia y fue reconocido por un estudiante checo, que era un tipo adicto al surrealismo, y le encontró, entre los harapos a este hombre que ya era un esqueleto, un pequeño papelito con un poema escrito, entonces el hombre murió a las tres horas de ser liberado. El poema que le encontró decía:


Tanto sueño contigo,

que ya no me queda nada de ti,

sino ser fantasma entre los fantasmas,

sino ser sombra entre las sombras,

ser la sombra, esa sombra que se pasea,

y se paseará siempre, por tu vida llena de sol.


Lo único que hizo ese hombre, y por eso atravesó el horror humano, la noche humana, la crueldad humana, fue porque corrigió un poema de amor, lo acortó un poco, le quitó algunas palabras. Porque existen esas cosas, porque ese hombre resucitó por tres horas y se le apareció, literalmente, a un estudiante; y se le apareció de la misma forma impresionante y sorprendente con que, de ser cierto, María Magdalena pudo presenciar el hecho absolutamente inaudito, increíble, no probable, de que el ser que ella amaba, había resucitado. Este poeta francés sobrevivió a la noche humana para entregar un poema de amor. Desde ese momento, todos los que podemos leer o escuchar este poema, somos una vida llena de sol, y ese poema es la sombra que se pasea y se pasea siempre por nuestras vidas. Por el sólo hecho de estar vivos, nuestras vidas están llenas de sol, pero esas vidas están cruzadas por cientos y miles de sombras, de seres que no pudieron dejar otro testimonio, precisamente, que el de ser sombras de infinitas víctimas que no sobrevivieron, que no alcanzaron a tender la mano, que no alcanzaron a tener una mano que recogiera esa mano que se extendía.


Partiendo del hecho elemental de que todo ser humano, todo hombre y toda mujer vivos sobre la tierra, todos, incluso el más despreciable, incluso el más asesino, incluso Pinochet y el tipo de Alto Hospicio y el "Mamo" Contreras, incluso ellos, tienen derecho a exigir amor, todo ser humano pide amor por la simple razón, aunque no tenga absolutamente ningún mérito para exigirlo, de que se va a morir; y todo ser humano que pide amor, lo pide frente a la muerte, lo pide frente al hecho de que se está muriendo. Todo ser humano que dice: "Amame, abrázame", lo dice porque se está muriendo, y ese abrazo que pide es el gesto de su permanencia, es el gesto de su sobrevivencia.

En un poema absolutamente conmocionante, uno de los pocos poemas conmocionantes que este hombre escribió, me refiero a Borges, porque contra la creencia, Borges escribió muy pocos poemas conmocionantes, pero uno es éste, se llama "Con qué puedo abrazarte", y termina más o menos así:


Con qué puedo abrazarte,

te ofrezco estrechas calles, ocasos desesperados,

la luna de los suburbios carcomida;

te ofrezco noticias sobre ti misma,

auténticas y sorprendentes nuevas acerca de ti misma;

te ofrezco la lealtad de un hombre que nunca ha sido leal,

te ofrezco mi oscuridad, mi soledad,

el hambre de mi corazón;

estoy tratando de seducirte con el peligro,

con la incertidumbre, con la derrota.


Ese poema, de ese ser que habla en ese poema, es el ser que habla, en realidad, en todos los poemas; hombre, mujer que, realmente, en un momento dado, pide ser abrazado y pide que le den, al menos, la posibilidad de dar un abrazo. No tiene absolutamente nada que ofrecer, salvo su oscuridad, salvo su soledad, salvo el hambre de su corazón, salvo el peligro, salvo la incertidumbre, salvo la derrota y, sin embargo, eso ya es demasiado. Y ya es demasiado porque somos sobrevivientes y el poder ofrecer algo, aunque ese algo no sea más que nuestra propia miseria, ya es demasiado, ya es milagroso.


Por eso, esta historia humana, estos dos mil ochocientos años, son el escenario de pasiones infinitamente contrastadas, de derechos que se exigen desde el martirio, de abusos absolutamente injustificables, de sufrimientos innecesarios y, en todo caso, de una cosa que siempre hermanará a la muerte y al amor. Porque somos seres mortales, porque nos vamos a morir, por esa sola razón podemos pedir amor y pedimos amor. Si fuéramos inmortales, si no nos muriésemos nunca, no necesitaríamos del amor, porque tendríamos la infinidad del tiempo por delante para ser todos los otros seres del universo y hacernos uno con ellos; por el contrario, se dice que una vida sin amor es una muerte en vida.


La poesía tiene el curioso privilegio, y bastante aterrador, por lo demás, de habernos dicho, y para siempre, que el amor y la muerte son dos términos casi sinónimos, y que uno no puede existir sin el otro; y por eso los seres humanos inventaron esa increíble parábola de unir el sufrimiento con el amor infinito, que es la parábola de la cruz; y, por eso, inventaron, también, esa otra increíble parábola de que era posible atravesar la noche y emerger al día, solamente para que el ser que nos amaba pudiese ser testigo de nuestra existencia. Lo impresionante es que cada uno de nosotros, que todos los seres humanos sobre la tierra, atraviesan la noche y resucitan al nuevo día, y la poesía es el recordatorio de que esas grandes parábolas, la parábola de Cristo, o ese testimonio absolutamente impresionante e increíble de Robert Desnos, en realidad somos cada uno de nosotros mismos en cada uno de los instantes de nuestras vidas. Que todos los seres humanos, finalmente, van a dormir, un rato que sea; que todos, o casi todos, en algún momento dado de sus vidas, hablan solos, y en las noches ensayan diálogos increíbles donde las barreras de la muerte o de la distancia, dejan de ser obstáculos infranqueables, y que todos los seres humanos, incluso los más desesperados, se confiesan en las noches y se absuelven, al menos, hasta el próximo día, y que en el simple hecho de acostarnos y levantarnos todos los días, en ese simple y cotidiano hecho diario están contenidas todas las parábolas del universo, todas las religiones, todos los poemas, todas las etnias, todas las creencias, todas las filosofías que, precariamente, nos podamos haber inventado.


Del brazo tuyo he bajado por lo menos un millón de escaleras,

así de breve fue nuestro largo viaje,

pero ya no necesito los transbordos, de los asientos reservados,

de las trampas, de los oprobios de quien cree

que lo que vemos es la realidad;

del brazo tuyo he bajado por lo menos un millón de escaleras,

contigo las bajé, y no porque cuatro ojos puedan ver más que dos,

sino porque sabía que de ambos, las únicas pupilas verdaderas,

aunque muy empañadas, eran las tuyas,

siempre será más verdadero mi amor que lo que yo vea.


También ése es un poema de entre guerras, de otro italiano, de dos tipos que arrancan y el tipo recuerda cómo arrancaba, los transbordos, los asientos reservados, las trampas, el temor de estar huyendo en una tierra ocupada, en una tierra enemiga. Y ya no está la otra persona, "así de breve fue nuestro largo viaje", pero ya pasó, ya no necesito esas cosas, "del brazo tuyo he bajado, por lo menos, un millón de escaleras, contigo las bajé, y no porque cuatro ojos puedan ver más que dos, sino porque sabía que de ambos, las únicas pupilas verdaderas, aunque muy empañadas, eran las tuyas".


Entre Homero y este poema; entre Homero y este poema de Desnos, entre Homero y este poema de Borges, surgió la patrística, los evangelios, las imágenes de la cruz, Platón, La Divina Comedia, Shakespeare, marcándonos un itinerario que es tanto una historia como un sultán, que es tanto un recorrido como un presente perpetuo. Cada vez que yo leo, cada vez que nosotros leemos, siempre ponemos el libro con lo que leemos delante de nuestros ojos; y por el solo hecho de existir un poema, aunque haya sido escrito tres mil años antes, como La Odisea o La Ilíada, y aunque ese poema sea el relato casi exclusivo de desgracias, de masacres y de catástrofes, por el sólo hecho de leerlo y ponerlo delante de nuestros ojos, no detrás, va a ser siempre una dimensión del porvenir, una dimensión de la esperanza, una dimensión del futuro. Nunca va a estar atrás, cada vez que lo leamos va a estar por delante de nosotros.


Al comienzo de La Odisea, en una asamblea de los dioses, Zeus dice la siguiente frase: "Oh, desdicha la de los mortales, echarnos la culpa a nosotros, los dioses, por sus desgracias, sin saber que son ellos mismos con sus locuras, los que se acarrean desgracias no decretadas por el destino; son ellos mismos, no nos echen la culpa a nosotros".


Repito la idea central, la poesía ha sido esa gran piedad que ha querido preservar a los seres humanos que vienen, de las desgracias que esos mismos poemas han debido narrar, contar y cantar. Siempre las desgracias parece que están por delante de nosotros, y siempre pareciera, también, que hay una nueva locura, una nueva demencia que romperá todas las providencias que tomemos y nos arroje, de nuevo, al abismo, al vacío, a la violencia y a la muerte. Pero, el solo hecho de que existan estos pequeños artefactos, estos pequeños objetos hechos con palabras que están a punto de morir, probablemente nos estén diciendo que, con todo, haya un nuevo comienzo, y que es posible que toda esta cantidad de poemas, de poetas, no sean sino el preludio, los que le están preparando el camino a un nuevo Homero que ha de venir, a un nuevo tipo impresionante, a un nuevo artista gigantesco, que por todos nosotros dé cuenta de esta época absolutamente demencial en la que estamos viviendo, y en la que nos correspondió vivir; y, al mismo tiempo, sea capaz, también, de inventarnos un nuevo comienzo.

Creo que, en resumen, es un poco eso: la ira, el amor y la poesía frente al siglo XXI.


ARICA, noviembre de 2001.


lunes, 6 de abril de 2009

JALLA-E: La educación en la literatura americana, desde la visión del oprimido Arica, Chile

4/06/2009 09:35:00 p. m.

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JALLA-E
“La educación en la literatura americana, desde la visión del oprimido”
Arica, Chile
28 de septiembre al 3 de octubre de 2009



PRESENTACIÓN

Ya por muchos conocidas las Jornadas Andinas de Literatura Estudiantiles (JALLA-E), nuevamente se hacen presente en uno de los tantos pueblos de Latinoamérica, Arica-Chile se presenta como el anfitrión de lo que es esta gran fiesta de experiencias y conocimientos, una posibilidad más de seguir ahondando los vínculos académicos y de amistad entre los estudiantes de Latinoamérica, este es el interés principal de los JALLA-E, dar la posibilidad de encuentro e intercambio, posibilitar el dialogo y la discusión, la comprensión de nuestra identidad, de nuestras diferencias y semejanzas, buscando una integración dentro de la diversidad en este gran pueblo que llamamos Latinoamérica, para así seguir construyendo nuestra propia identidad, la cual, fluye en un torrente y nos grita desde el fondo de nuestra América latina.


Áreas temáticas
El eje temático general de las jornadas es “La educación en la literatura americana, desde la visión del oprimido” a través de los estudios literarios, organizados específicamente en las siguientes áreas temáticas:

Eje teórico
El problema del otro
La fundación ideológica de las literaturas nacionales latinoamericanasFábulas de identidad en América Latina

Eje hermenéutico
Discursos canónicos latinoamericanos Discursos no canónicos latinoamericanos
Literatura y opresión
Discurso, Ideología y Conflicto Social en América latina. Estudios culturales e investigación en la literatura latinoamericana

Eje didáctico
Enseñanza en la literatura latinoamericana La literatura latinoamericana y los medios de comunicación

Creación Literaria:
Poesía
Cuentos
Ensayos

Bases para la participación y recepción de ponencias y creaciones
Podrán participar con ponencias todos aquellos estudiantes de pregrado o posgrado en las áreas de Literatura, Filosofía, Comunicación, Historia, Antropología y otras disciplinas afines, matriculados en universidades latinoamericanas.
Podrán asistir estudiantes en cualquier área del conocimiento interesados en los temas, así como público en general de todo el continente.

Las propuestas de ponencia deberán estar dentro de los ejes temáticos expuestos. Cualquier texto que aborde otro tema será descalificado.

Las ponencias deberán ser inéditas o editadas en publicaciones de circulación restringida. La autoría podrá ser individual o colectiva.

La lectura de cada una de las ponencias tendrá un tiempo máximo de 25 minutos.

Las ponencias enviadas no deberán ser inferiores a 8 páginas ni superiores a 15 (excluyendo la bibliografía), en tamaño A-4 y por una sola cara, escritas en letra Arial 12 a espacio doble, en formato Word y deberán incluir en la primera página únicamente y en este orden, el título de la ponencia, el nombre del autor y el correo electrónico de contacto. Las obras citadas y/o referencias bibliográficas, seguirán las normas estándares.

Igualmente, en un archivo de word diferente al de la ponencia deberá enviarse su resumen, sumilla o abstract (máximo 250 palabras), además de los siguientes datos en este orden:
Nombre completo del autor, título de la ponencia, eje y mesa temática a que aplica, conceptos o palabras claves (mínimo 3), requerimientos técnicos para su exposición (proyectores, equipos de sonido, de video, etc.), universidad, carrera, semestre e información de contacto (teléfono, dirección, ciudad, e-mail) del autor.
Nota: Favor evitar las mayúsculas sostenidas, las negrillas, los colores y otros adornos en la tipografía.

La fecha límite para la recepción de trabajos es el 10 de agosto de 2009. Su envío se hará a Ponencias@uta.cl, con la palabra "ponencia" o "creación" en su asunto según corresponda.
La fecha límite para la respuesta al envío es el 31 de agosto. Una vez notificada la aceptación, el ponente deberá confirmar su participación antes del 10 de septiembre para incluirla en el programa. NO SE LEEN PONENCIAS DE AUSENTES. Toda consulta o duda sobre estas pautas se deberán presentar al encargado del comité de propaganda, difusión y convocatoria: Jalla_E@uta.cl



EL BLOG DEL JALLA-E 2009 YA ESTÁ LISTO Y EN RED. TODOS LOS DETALLES, FECHAS, TEMAS, ETC. ESTÁN EN EL ENLACE:

http://jallae-arica2009.blogspot.com/


viernes, 20 de marzo de 2009

Anverso Literario: Cállate Viejo ´e mierda de Luis Seguel Vorpahl

3/20/2009 10:55:00 p. m.

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Dentro de los lanzamientos que Mago Editores realizara a fines del año pasado durante la feria del libro de Santiago, encontramos una novela publicada bajo la colección “Viaje al fin de la noche” llamada “Cállate viejo `e mierda” la cual fue escrita por Luis Seguel Vorpahl, narrador nacido en Pucón en el año 1955 pero afincado en Arica desde hace más de tres décadas.

La presencia y deuda del título con el norte grande, es ineludible; no sólo por tratarse del espacio vital del autor, sino por que este eligió la ciudad fronteriza como telón de fondo para estructurar la diégesis y discurso central de esta, su segunda obra de narrativa extensa.

De forma picaresca y socarrona Seguel Vorpahl equilibra la comicidad y el drama y nos relata las peripecias de un escritor nortino paradójicamente llamado Gracio Espejo, pues su porte físico poco agraciado ante el reflejo y la mirada del resto, personalidad agazapada, temerosa e inadecuada frente al mundo y sus cambios, hacen de él, un desgraciado misántropo que a temprana edad, asume voluntariamente el llamado de abstraerse del espacio que lo rodea.

A fin de superar las barreras físicas y metafísicas que lo anclan a su mundana existencia carente de sobresaltos y marcada a fuego por los valores y aprehensiones de su madre; Espejo vuelca todos sus anhelos y obsesiones en el arte de crear mundos por medio de la palabra. Realidades ficticias que el lector puede conceptualizar rápidamente como representaciones exageradas y romantizadas de Arica y el esplendor que la ciudad gozara a principios del siglo XX producto del comercio, el vertiginoso crecimiento y urbanización que iba de la mano con el turismo.

Este fenómeno, halla su punto más álgido en la arquitectura del tan recordado Hotel Pacífico, la anecdótica visita de figuras como Charles Aznavour, cantante y actor francés que pasara por la ciudad con el fin de rodar un film, y desde luego, hitos de sobra conocidos como el mundial del 62.

Esta visión hiperbolizada y nostálgica del mundo sumado a los personajes que forman parte de las fantasías escriturales de Espejo, gangsters gordos de origen italiano, policías de quijadas prominentes y una femme fatale de tentador nombre con sonsonete gálico y silueta que desquicia, van construyendo a vista y paciencia del lector una trama que discurre por la abúlica y frágil consciencia del protagonista, sus fracasadas relaciones amorosas con atribuladas mujeres, su patética vida laboral y sus tragedias personales que contrastan con la meta-historia que Seguel construye y que corresponde a la ficción dentro de la ficción, o sea, la obra narrativa de Espejo.

La operación del escritor nos revela entonces, una caja china o muñeca rusa, que hilvana a la par de la trama principal, un subordinado segundo nivel de narración propio de serie negra con matices de novela rosa. La protagonista de esta metadiégesis o meta-historia es Lia, una mujer cuyo único talento es una desbordante belleza y la forma en que manipula sus atributos físicos para satisfacer sus pasiones y ego, sin importar las consecuencias que sus deslices provoquen a su alrededor.

Lo notable del juego y el talento del autor, esta en la forma en que mantiene esta dicotomía, verdad-fantasía, haciéndola verosímil para el receptor, pues los hechos se suceden de modo paralelo y se afectan entre sí. La metanarratividad como estrategia textual no es algo nuevo, basta con remontarnos a Las mil y una noches o al mismo Cervantes y así podemos seguir sumando hasta nuestros días, lo destacable del texto Vorpahliano sin embargo, estriba en como se logran comunicar estas dos dimensiones, sin exponer la estructura, el andamiaje que sostiene el acto y que permite la vitalidad del pacto entre lo enunciado, cómo se enuncia y el efecto que provoca en quien lo recepciona.

Seguel Vorpahl trabaja para ello con un doble código lo cual le permite ampliar su espectro comunicativo y abordar otras dualidades no menos importantes. Por ejemplo el par best seller/ novela de sillón. Lo paraliterario, propio de una novela de simple distendimiento, lo encontramos en el tipo de narrador que organiza los hechos y la constitución de su voz. Un análisis pragmático revela su registro, el fraseario vernacular y el dinamismo descriptivo lleno de redundancias, exceso de adjetivización y giros esteriotipados propios del melodrama o culebrón, escritura dirigida a un destinatario popular que sólo quiere enfocarse en la intriga y avanzar en la lectura.

Ahora, si atendemos al diseño; a la forma y la consciencia y control que tiene el escritor dentro de su proceso, para plantearse de antemano la necesidad de un narrador como el recién descrito a fin de no hacer hermética su propuesta, nos topamos con la otra faceta del texto, la de un creador con oficio que sabe mimetizarse y jugar con las expectativas de sus hipotéticos y eventuales lectores. El libro en esta medida, se halla plagado de referencias y técnicas para un interprete más aguzado y crítico, se olfatean guiños constantes a Hemingway, a su decálogo, a su estilo parco, a su juego del dato escondido, y a lo mucho que este aprendió de los clásicos rusos y franceses, la intertextualidad brilla desde la primera línea del texto: “El mundo era una fiesta” parafrasea y reformula la voz principal de Cállate viejo ´e mierda. Asimismo, no hay que ignorar el como se establecen los vasos comunicantes, como se salta sutilmente de la ficción principal al metatexto, y el modo en que se anexan constantes digresiones dirigidas al oficio y la percepción de un lector/escritor. La obra binariamente compuesta atrapa al lector semántico llamado por algunos ingenuo y desafía al lector semiótico conocido también como crítico.

En la misma medida es importante atender a otro par el fundacionalismo/ universalidad, estas dos caras se contraponen en el texto, a ratos de modo satírico en otras de forme grave, pero siempre manteniendo la caricatura como una crítica al creador atrincherado en su feudo físico y mental de provincia, cerrado olímpicamente al mundo mientras sostiene su aislamiento como una bandera de lucha. La abulia de la capital y la indiferencia a todo lo que no sea parte de su esfera, no se restringe. Por un tema de encuadre, si estamos hablando de un escritor más cerca de otras capitales del mundo que de la suya propia, no podemos soterrar el golpe directo al rostro que Seguel da a la realidad productiva y de difusión literaria, existente en nuestro rincón del continente.

El llamado de atención es tanto para los que sienten periféricos y se autocompadecen de su situación como para los que están en el ojo del huracán. De esta manera Seguel asume su causa con el escritor mismo, libre de todo chauvinismo y mirada gregaria o sectarista.

Ligado a esto último, otro punto a reseñar, es el de la enciclopedia. Pues el lector informado con respecto al panorama literario del norte grande y en específico de la región, puede entender mejor algunos chistes y señas, como la que se hace en torno a la figura del aspaventoso Gamael Hernández y la dinámica reunión en el círculo de escritores de la ciudad. Una licencia, entre otras referencias a calles, playas y espacios emblemáticos, que sin embargo no pasan más allá del chiste interno, pues como señale, la doble codificación, permite al lector externo y universal, reconocer en aquel personaje con bigotes a lo Dalí a todo pomposo ente de las letras que se da en diversos contextos mundiales y locales, y que a nivel nacional se resume en la imagen de un Pompier magistralmente ideado por Lihn.

La sufrida reunión no se aleja de cualquier prototípico conventilleo de vacas sagradas y las alegorías al pueblo de turno y su patrimonio urbano, forma parte de la ambientación. Si Vargas Llosa delira con Jirón de la Unión y el tetas negras con Paseo ahumada, porque un narrador nacional no puede trasladar a su público a una pseudo cosmopolita 21 de mayo y las faldas del morro.

La obra en definitiva, es refrescante dentro de la producción novelística del norte grande, no sólo por la limitada cantidad de títulos que al año se dan a conocer y emergen de esta zona, especialmente dentro de lo que podemos llamar narrativa extensa, sino también por el interés y ambición permanente del autor de explorar en su discurso una gama de oposiciones que van revelando en el contraste de pares tan antiguos y manoseados como la frontera lábil entre ficción/realidad, elitesco/popular, cosmopolitismo/fundacional e incluso escritura/oralidad una vertiente sensible y consciente, de carácter desmitificador capaz de traspasar las barreras de lo que se ha presentado como propuesta de novela que surge desde el norte de Chile y que trata en particular de Arica al no caer en los lugares comunes que limitan entre el abismo de las cuestas y el desierto de la línea de la concordia.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Publicado en: Cinosargo.



sábado, 17 de enero de 2009

Recuento del medio año que tenemos en línea: Algunos logros de Cinosargo en estos seis meses de vida

1/17/2009 05:08:00 p. m.

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Recuento del medio año que tenemos en línea: Algunos logros de Cinosargo en estos seis meses de vida por Milvia Alata.

17-1-2009 16.1.46 1.jpgCinosargo anotó un punto en favor de la literatura.

Nuestro compañero y director Daniel Rojas Pachas fue reconocido como corresponsal del año 2008 por la red de diarios digitales de Chile por sus completas e inteligentes notas que han contribuido a revisitar la escritura literaria de la ciudad y el norte del país, además de indagar desde perspectivas interesantes, clásicos universales y grandes autores de nuestra y otras lenguas. El apoyo de nuestros lectores y colaboradores, poetas, narradores y querido público de Cinosargo, que día a día nos visita y lee, fue decisivo para impulsar la votación de nuestro director y querido amigo. Agradecemos el apoyo, los mails y comentarios y estamos más que entusiasmados con el buen año que hemos tenido y nos comprometemos como equipo a continuar trabajando por la literatura y la difusión libre y desinteresada del arte ello con mucha más fuerza y buen ánimo. "

Circulación de la Santísima Trinidad de las cuatro esquinas

17-1-2009 16.1.40 2.jpgMotivaciones.


La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas es un proyecto literario hermano de Cinosargo que cobra vida gracias a cuatro inquietudes (Violeta Fernández, Soledad Echegurú, Daniel Rojas Pachas y Oliver Beltrán) que se han aproximado al mundo poético, narrativo, dramático y ensayístico de Chile por diversas motivaciones y lecturas, pero que coinciden en su interés por la interpretación, el diálogo profundo con los textos (textos en todo su sentido) la creación (también en toda la gama que permite el lenguaje) y la obsesiva defensa y admiración por la autonomía de la palabra.

Antología de la obra de Wilfredo Carrizales en Cinosargo editada por nuestra editorial

Estrenamos nuestro primer libro digital de la colección Cinosargo.

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Intromisiones, Radiogramas y Telegramas Antología de poesía y fotografía de Wilfredo Carrizales

Editorial y revista Cinosargo tuvo el placer de presentar antes del cierre del año 2008, ciclo bastante productivo y fructífero para nuestro equipo literario tanto en materia de creación y gestión cultural, el primer libro digital de nuestra colección, esta empresa va de la mano con la pronta inaguración de nuestra oficina editorial llamada a llevar al papel el trabajo y arte desplegado por todos nuestros redactores.

Esta antología de poesía y fotografía en tal medida, es doblemente espacial, no sólo porque inaugura nuestra labor como editorial independiente si no por que Intromisiones, Radiogramas y Telegramas está íntegramente dedicado a la labor artística del poeta y fotógrafo Venezolano radicado en China, Wilfredo Carrizales, querido amigo y autor que desde nuestros primeros pasos en el nacimiento de este espacio dedicado a la literatura se interesó y unió con confianza al proyecto, apostando de forma fraterna y desinteresada en nuestro empuje y talento.

Agradecidos de su aprecio y sobre todo de su rico trabajo con la pluma y lente, quisimos dar inicio a esta nueva faceta de nuestro quehacer rindiéndole un afectuoso homenaje, salud y poesía.

Apoyo en la difusión y organización de importantes actividades culturales. La visita de Carmen Berenguer, cobertura en lanzamientos de libros y colaboración con otras revistas (El puñal, La Mancha, Des-Honoris Causa y más), coordinación con proyectos editoriales, movimientos y autores nacionales como extranjeros y la presente contribución a la Salc en la promoción del prestigioso Premio Lagar (Concurso de ensayo y poesía 2009)

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Edición de nuestra revista Cinosargo ( VII números) y colecciones especiales de poesía y el magazine de la Santísima trinidad de los cuatro esquinas

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www.cinosargo.cl.kz

Estas son sólo algunas de las muchas actividades, motivadas, realizadas y respaldadas por Cinosargo en este breve lapso. Sólo nos queda agradecer a nuestros lectores y desde luego a nuestros redactores por su comprormiso y pasión por el arte y la literatura. Cinosargo tiene la palabra!!!!!!!!!