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martes, 9 de marzo de 2010

Los crímenes que marcaron a Antofagasta

3/09/2010 11:19:00 a. m.


El ojo estéril se clavaba despacio en el tubo fluorescente de la sala hasta que el hombre los cerró con sus dedos como quien cierra una cortina. La boca, donde resalaba los labios delgados y secos, estaba echada hacia la izquierda y dejaba ver el detalle entre los dientes. Faltaba dos: el incisivo central y un premolar. Los golpes. El cabello estaba apelmazado por la sangre seca que escurrió cuando echaron la cabeza hacía atrás. La nariz también estaba semidestruida por el efecto de los golpes y el arma cortante. Había detalles en su rictus, como el arqueo de sus cejas que alcanzaba la cuenca del ojo izquierdo. El ojo izquierdo estaba destruido. Su mano izquierda presentaba heridas por el arma. Tal vez ella se protegió.

Los tejidos de la piel comenzaban a perder la rigidez y adoptaba un tono pálido.

“El rictus de la muerte recoge los últimos segundos de dolor, especialmente después de un crimen violento. El cuerpo graba. Uno ve la persona y a través de su expresión trata de entender lo que le sucedió. Lo primero que se hace es el examen externo y hay que fijarse en todo, especialmente en el rostro y la apariencia que tiene aunque no se crea, es fundamental la expresión que tiene el rostro, si bien es cierto cuando se le rompen las rigidez, vuelve a ser normal, pero aquí llegan las personas como quedaron, con el último dolor” asegura Julio Alvarez, quien lleva alrededor de 30 años laborando como tecnólogo del Servicio Médico Legal (SML) y a la par de los médicos forenses, es decir, la morgue de Antofagasta.

En el SML, una casa que no se ve desde la vereda ubicada en 21 de mayo con avenida argentina, se convive a diario con el dolor. Alvarez aclara que es difícil abstraerse pues siempre se debe tener la buena cara, la sonrisa y la amabilidad hacia las personas.

“Todo lo que entra acá es dolor. Cada cosa que entra hay una persona o muchas personas que sufren por lo que pasa. Uno debe ser fuerte en este sentido y tratar de blindarse. Hay que ser lo mejor posible la entrega del fallecido, la atención hacia los familiares y todo el entorno de la muerte que es complicado. A lo mejor es fácil decirlo, pero hacerlo es complicado. Acá la conciencia es fundamental, si se está conciente que hiciste un buen trabajo y te entregaste al máximo, puedes andar tranquilo por la vida sin tener ningún temor que te hallas equivocado y que familias te puedan enrostrar de que no diste el 100% de su trabajo de esclarecer los homicidios”.

La secretaria del SML, bromea con la fama de Alvarez. Muchas entrevistas, dice la mujer. Me pregunta cual es el tema de esta entrevista. Alvarez que convive entre la opaca y blancuzca carne de los cadáveres y con su familia, gesticula y me cuenta sobre los cuatro crímenes que más le impactaron de su carrera.




Niña tocopillana

La tarde en Tocopilla se deshacía en el horizonte, con tonos ocres y anaranjados. Desde su casa ubicada en la parte alta, la ciudad mantenía el aletargamiento de la tarde. Caminó pausada a la escuela Carlos Condell. Después dijo que todo le pareció normal en ese trayecto. Su casa estaba cerca, como casi todo en Tocopilla. Besó a Claudia Andrea, de 7 años, y le dijo que se fuera a su casa, sola, distante a cuatro cuadras, mientras ella esperaba su certificado de notas. La madre se arrepintió toda su vida de aquella decisión.
Lo que aconteció después fue el crimen más espeluznante que Tocopilla tenga recuerdo. El 26 de octubre de 1984 fue violada y asesinada Claudia Andrea González.
Por esa época Julio Alvarez Maturana, daba sus primeros pasos en un trabajo que califica como difícil. “El cuerpo la niñita estaba destrozado, con pérdida de masa encefálica. El cuerpo había sido violado en reiteradas oportunidades por el ano y la vagina. A la niñita la encontraron cerca de unos rieles de la línea férrea. Fue tremendo”.
Dice que uno lo siente más cuando hay niños. “Mi hija tenía la edad de la niñita, y uno quiéralo o no, lo va asociando. Son casos que quedan marcados y uno los recuerda siempre, por la manera de cómo sucedieron los homicidios. Nunca se conoció al culpable”.
Al caso de Claudia Andrea González, se sumó el de María Filomena Mercado Rojas de 9, perpetrados el 3 de junio del 1986 con las mismas características del primero. Todavía están impunes.



Mujer fondeada

Las cosas no siempre son lo que parecen. Juanita Guajardo era una mujer atractiva. Sus facciones era delgadas, finas, y su pelo claro lo salía amarrar en un coqueto moño. Era locuaz, carismática y de caminar cimbreante. Tenía un afán por la estética. Quizás por esto derivó en peluquera. Trabajaba en un salón de belleza ubicado en Condell con Latorre. Resultaba frecuente observarla en el sector. Llamaba la atención.
Su otra faceta la sacaba a relucir de noche y aquello los sabían taxistas y habitués de los pocos boliches del centro. Sandra Le Roy era una bailarina que por aquellos días interpretaba semidesnuda las canciones de Flashdance. No se supo si hubo amenazas, o pasiones detrás de su desaparición. El mito dice que ella había dado a conocer ciertos secretos. Lo claro es que sus victimario(s) quisieron fondear su cadáver, por esto y con métodos dignos de los aparatos de seguridad de la época, amarraron a su cintura un riel y la lanzaron al mar. Sin embargo su cuerpo apareció la mañana del 21 de febrero de 1983 uno metros más al sur del lugar de su actual animita.
Julio Alvarez recuerda que el cadáver de Juanita Guajardo estaba descompuesto y blancuzco pues llevaba muchos días en el mar. “Se hicieron bastantes pericias para identificar de quien se trataba. Estando en el mar la piel se va desintegrando y la misma fauna la va carcomiendo. No tenía orejas ni ojos, ni nariz ni parte de cuero cabelludo. Los animales atacaron las partes blandas. Posteriormente se determinó que ella había fallecido de asfixia por inmersión. Fue lanzada viva al mar”.
Recordó el caso de un joven ahogado que lisa y llanamente fue devorado por los animales. “A los meses sólo apareció un fémur. Este permitió identificar a la persona a través de exámenes de ADN” dijo.
“Los animales marinos devoran todo”.




Bazar Glorita


Hay monstruos célebres en el mundo. El venezolano Ramón Eladio Salcedo (42), es conocido ahora como "monstruo del martillo", tras asesinar en diciembre de 2008 a martillazos a su pareja y a su pequeña hijastra y confesar además haber hecho lo mismo con su primera esposa, ratificó no estar arrepentido de lo que hizo: "Las maté por infieles. Dios me va a ayudar a salir de la cárcel y una vez libre comenzaré una nueva vida con otra pareja".
En el caso del crimen del Bazar Glorita, ubicado en Matta 2723, los “monstruos del martillo” de Antofagasta todavía andan libres por la calle. Sucedió un viernes 16 de febrero de 2005 y sin duda, por las características, fue el crimen más brutal de los últimos 20 años en la ciudad. Lo confirma Julio Alvarez.
Celia del Rosario Legua recibió 30 golpes de martillo en la cabeza, brazos y tórax, mientras su sobrina, Yeimy Alejandra Loayza, de sólo 4 años, recibió 12 martillazos en diversas partes de su cuerpo.
“A mi me tocó retirar los cadáveres del bazar –recuerda Alvarez-. Ví el arma que se ocupó, un martillo mediano. Los cuerpos estaban destruidos por el efecto de los martillazos. Colaboramos en la autopsia con el médico. Son cosas fuertes que a uno le llama la atención, especialmente por el estado como llegaron los cadáveres. Ahí uno se pregunta ¿Por qué tanta violencia? ¿Por qué ensañarse tanto con las personas? ¿Había una niña? Y eso es lo que uno no entiende, cómo un ser humano puede perder tanto su forma de ser y actuar tan violentamente. Uno se explica como puede haber tanta violencia. A lo mejor están de por medio el alcohol o drogas, y después el victimario recapacita cuando ya es demasiado tarde. Alguien normal no hace tanto daño”.



64 puñaladas

Alfred Hitchcock puso nueve puñaladas perfectas en la película Psicosis. La escena de la ducha quedó en la historia del cine. La imagen de la actriz Vivian Leight, todavía retuerce los sesos por la crudeza del acto de acuchillar.
64 puñaladas en diversas partes de cuerpo recibió Carolina Lissette Arias González de 22 años, en un impactante parricidio de corte pasional que estremeció hace un par de semanas a Antofagasta. A diferencia del resto de los crímenes expuesto, en este caso el autor, Jimmy Alejandro Miranda Ortega de 26 años de edad se encuentra recluido en el Centro de Readaptación Social de Antofagasta, en su calidad de autor.
“La mujer llegó con 64 puñaladas según lo que contó el médico, por todas partes del cuerpo, especialmente en la parte posterior. Fue un crimen brutal. Aquello no lo había visto nunca en Antofagasta. Nunca presencia algo tan feroz, desde que estoy trabajando acá. También de la inusitada violencia que ocupa el hecho ante este tipo de cosas. Menos mal que esto no es tan frecuente pues de lo contrario, estaríamos llenos de grandes homicidios”.
“Con el paso de los años uno aprende en el sentido de que uno no puede vivir constantemente en lo que pasa. Tu trabajo es tu trabajo. Uno no puede vivir que la labor que desempeña le sirve a la comunidad, pues las personas que sienten víctimas depositan en uno y en el médico toda la responsabilidad de que uno puede esclarecer y que esto se esclarezca. Uno siempre actúa con la visión de la víctima sobre que le pasó, y tratar de esclarecer el hecho junto al médico. Cuando uno vive con esa presión no se podría vivir, y uno tiene que separar las cosas. El trabajo se hace con profesionalismo. Una vez que terminas el trabajo, está tu familia. Con ellos uno vive, de lo contrario no se podría”.

Fuente: http://escritoresprovincianos.blogspot.com/


lunes, 16 de noviembre de 2009

Cinosargo y el primer encuentro de escritores en Antofagasta en la prensa nacional

11/16/2009 10:49:00 p. m.


Dos premios nacionales de literatura en Antofagasta

El poeta Raúl Zurita y el narrador José Miguel Varas, además de la guionista de teleseries Nona Fernández

Una verdadera pleyade de escritores nos visitará el miércoles en el "Primer Encuentro de Escritores" que se llevará a cabo desde las 9 horas hasta las 18 horas, en el salón auditórium de la municipalidad, ubicado en Séptimo de Línea Nº 3505.

Entre los de mayor renombre destacan los Premios Nacional de Literatura, Raúl Zurita y José Miguel Varas.

Las charlas son abiertas a la comunidad, y la invitación la hace la alcaldesa Marcela Hernando.

El proyecto responde a la Biblioteca municipal nº 122, a cargo de Miriam Palacios que depende de la Dirección de Turismo y Cultura de la Municipalidad de Antofagasta.(leer más)




El Encuentro de Escritores de Antofagasta, para alguno ya es un hecho histórico, por varias razones. Es el primero que se organiza en el siglo XXI; nunca antes se había logrado la participación de dos premios nacionales, juntos, en Antofagasta; que juntará a escritores consagrados y otros realmente emergentes; que se consiguiera a la guionista de una teleserie de destacado rating (la misma de Iorana, Alguien te mira, y la reciente ¿Dónde está Elisa?).

La lectura de poemas y experiencia literaria de los autores, se podrá escuchar en vivo y en directo, este miércoles, en el Salón de la I.Municipalidad (cerca del Líder, y no Casa de la Cultura), entre las 09.00y las 16.30 hrs. Están todos y todas invitadas. Es gratuito y no se requiere de invitación previa. Es decir, es altamente democrática. Algo del quién es quién. (leer más)




MUNICIPALIDAD INVITA A PRIMER ENCUENTRO DE ESCRITORES


Con la presencia de destacados escritores a nivel local, regional y nacional se llevará a cabo el primer “Encuentro de Escritores” organizado por la Municipalidad de Antofagasta, el que busca desarrollar inquietudes literarias por medio de la realización de talleres guiados por los propios protagonistas.

Ocho horas en torno al mundo literario permitirá el primer “Encuentro de Escritores” instancia en donde niños, jóvenes, adultos y adultos mayores podrán conocer de cerca, las obras de los premios nacionales José Varas Morel (2005) y Raúl Zurita Canessa (2000), además de connotados escritores provenientes de Santiago, Iquique, Arica y Copiapó.

Esta actividad es organizada por la Biblioteca Pública Nº 122 “Mario Bahamonde Silva”, de la Dirección de Turismo y Cultura, y se efectuará este miércoles 18 de noviembre en el Salón Auditorio del municipio desde las 09.30 hasta las 18.00 horas. (leer más)




18:32 horas.- Con la presencia de destacados escritores a nivel local, regional y nacional se llevará a cabo el primer “Encuentro de Escritores” organizado por la Municipalidad de Antofagasta, el que busca desarrollar inquietudes literarias por medio de la realización de talleres guiados por los propios protagonistas.

Ocho horas en torno al mundo literario permitirá el primer “Encuentro de Escritores” instancia en donde niños, jóvenes, adultos y adultos mayores podrán conocer de cerca, las obras de los premios nacionales José Varas Morel (2005) y Raúl Zurita Canessa (2000), además de connotados escritores provenientes de Santiago, Iquique, Arica y Copiapó.

Esta actividad es organizada por la Biblioteca Pública Nº 122 “Mario Bahamonde Silva”, de la Dirección de Turismo y Cultura, y se efectuará este miércoles en el Salón Auditorio del municipio desde las 9.30 hasta las 18 horas.

Pero esta festividad no sólo propiciará charlas y exposiciones respecto a los diversos géneros literarios, sino que también permitirá la interiorización sobre la experiencia que ha permitido a estos literatos ocupar un espacio en el gran mundo de la literatura. (Leer más)



miércoles, 4 de febrero de 2009

Alto Hospicio publicada por Editorial Quimantú

2/04/2009 04:53:00 a. m.

AltoHospicio.jpg


Quimantú y la publicación de la primera novela de Rodrigo Ramos Bañados.

Hace unos meses en la red de diarios digitales de Chile, publiqué una nota sobre el interesante proyecto novelístico titulado Alto Hospicio del escritor y periodista Antofagastino Rodrigo Ramos Bañados, en ese entonces la obra ya había concluido, se hallaba cerrada como serie de aparición periódica en su blog homónimo y prometía en un último post; una eventual edición en papel por parte del grupo Editorial Quimantú . En diciembre del año recién pasado, esa promesa llegó a destino, el libro estaba editado. Unas semanas más tarde, la obra estaba en mis manos cortesía del autor.

Disfruté su lectura, aún cuando ya conocía la historia a plenitud gracias a la red, y es que la experiencia que uno vive al toparse cara a cara con un libro, siempre es especial; sobre todo si la obra que se disfruta goza no sólo de calidad y brío en su contenido, sino que en lo relativo a su edición, se percibe un respeto pleno a la elección y libertad creativa del publicado. El trabajo de Editorial Quimantú es sobresaliente, pues sin transgredir su principio base que aboga por no castigar al lector con el precio de sus libros, presenta un óptimo diseño de portada e impresión y lo más importante, respeta a cabalidad las condiciones particulares del título de R.R.B; al ser una obra nacida al alero del formato epistolar que permiten los blogs.

Intención que en primer lugar demuestra una madurez del autor al experimentar en su trabajo debut dentro de la narrativa extensa, pues más allá de lo anecdótico de diseñar una novela por entregas, a lo largo de varios meses y siguiendo la estructura de bitácora a tiempo real, con las ventajas correspondientes de intertextualidad y difusión masiva que permite Internet, R.R.B vincula lo mediático-tecnológico con su historia a fin de sacar provecho al máximo a las posibilidades narrativas de interacción con el lector; ya que fácilmente cualquier visitante podía con un simple comment tras la lectura, hacerse parte del proceso creativo e ingresar a la historia como cómplice del testimonio del protagonista, narrador-bloguero que confiesa su implicancia en los crimines de Alto Hospicio día por medio y semana a semana a vista y paciencia de los internautas.

Este factor nos permite añadir algo indispensable respecto al traspaso del contenido de la obra desde la triple w al papel, la inclusión en el libro de numerosos comentarios de los seguidores en línea de la obra. El riesgo de Quimantú en este aspecto, es saludable para la narrativa nacional, sobre todo si damos a conocer que esta novela, constituye otro estreno, no menor, el nacimiento de la colección “Creando en-señas” de la histórica casa editora.

Quimantú busca con esta línea, abrir una veta y catálogo a fin de promover nuevos talentos y apuestas creativas en la literatura Chilena. Un buen paso en conjunto por parte del autor y su editorial, pues el texto con el cual uno llega profundamente a interactuar, goza de calidad y brío.

Alto Hospicio: Un viaje al infierno de todos.

Alto hospicio de R.R.B no es otra historia al uso sobre el norte grande, no es una oda gratuita a la pampa y el salitre, felizmente el escritor demuestra un increíble bagaje como lector y cinéfilo, además de gran valor y capacidad para asumir creativamente la apuesta total de mirar directo al abismo y enviar desde allí sondas que hablan a su destinatario de la otra cara de Chile y en especial del desierto con un rostro menos placentero y para nada romantizado; pulcro gracias al esplendor de la minería, el fragor de aquellos sufridos hombres de trabajo y los procesos histórico-sociales de hace dos siglos.

Rodrigo Ramos opta por explorar como un solitario viajero del delirio otra veta, los límites de lo fronterizo son su obsesión y ello se aprecia en todas las dimensiones de la novela, lo cual dota a esta de una gran riqueza en cuanto a estilo y diseño. La pieza en su origen multimedia se plantea como un mecanismo arriesgado que se comunica con sus posibles lectores a través de estrategias textuales que desafían ante todo, las convenciones de la ficción, al hacer como ya mencione, del receptor un cómplice de los hechos narrados, un silente vouyeur poniéndose de primera mano al tanto de las confesiones de una mente también fronteriza, una consciencia al límite de la sanidad a la cual se puede interpelar como narrador/bloguero siendo un lector/activo con un comment directo, minutos después de colgado un capítulo/post. La edición en papel recoge ese sentir al respetar las fechas y las opiniones tal cual se publicaron en reacción a la voz del protagonista que usa el medio electrónico para desahogar su ambivalente culpa, la que hora a hora, nos revela a un decadente y aplastado periodista radicado en el norte, fracasado en su primer matrimonio, lascivo y dedicado en su pasado inmediato a escribir notas sobre asesinos seriales famosos tales como Chikatilo o Garavito, columna apreciada por Julio Ceballos, y primera instancia para el nexo de ambos. El fanático acérrimo de Luis Dimas, se vuelve gracias a esas notas, chofer incondicional del decadente reportero demostrando que tras la fachada de prolijo taxista reposa un depredador en serie que cobraría la vida de numerosas jóvenes en Alto Hospicio, llegando a ser condenado y remitido a la prisión de Acha en Arica. El periodista por su parte que termina por convertirse en copiloto del viaje sangriento de Ceballos, justifica su grado de implicancia como testigo, incitador y encubridor de los violentos asesinatos, a través de la labor que realiza como periodista, pues al igual que un fotógrafo de NatGeo no está en sus manos intervenir ante las fuerzas de la naturaleza que privilegian la ley del más fuerte.

El abordar de esta manera el delicado tema que constituye una página negra en la historia policial y humana del país, sin atenuar la sordidez del caso, sin filtrar la oscuridad inherente del demencial submundo que duerme en alto hospicio, infame sexto mundo brutalizado por la indiferencia cruel y explotación del tercer mundo que es Iquique, Ramos Bañados, libera a la pieza de toda retórica y lugar común que tienden a parcializar el tema buscando dirigir las impresiones del lector hacia la conmoción a favor de las víctimas y el repudio total y satanización de un solo culpable; cuando el psicópata, más allá de ser impulsado por la sublimación personal de sus deseos, encuentra un contexto idílico para desarrollarse al amparo de la psicopatía social y morbosa, en que todos jugamos desde la acción y exceso de bulla al silencio y vista al lado, un rol sutil. Papel que R.R.B desnuda sin concesiones, mostrando los labiles pilares, otro borde frágil, frontera que horizontalmente nos balancea sobre un matadero y hecatombe que preferimos no ver, o dejar sepultado en la memoria; tal como dijo Bolaño en una de sus últimas entrevistas cuando le preguntaron qué consideraba era el infierno a lo cual él escritor respondió, es como Ciudad Juárez, que es nuestra maldición y nuestro espejo, el espejo desasosegado de nuestras frustraciones y de nuestra infame interpretación de la libertad y de nuestros deseos. A lo que se puede añadir además una frase del protagonista de Alto Hospicio para entender ese infierno latente y cotidiano que… “espera como los muertos, en lo más hondo del mar”.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Publicado en: La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.