lunes, 8 de marzo de 2010

Avisos (Des)Clasificados Vol I - Colección de cuentos de Cinosargo.

3/08/2010 08:53:00 a. m.

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Estrenamos Avisos (Des)Clasificados Vol I - Colección de cuentos de Cinosargo 2008.


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NOTA (((DES)))CLASIFICADA

La presente publicación de Ediciones Cinosargo lleva por título "Avisos (Des)Clasificados. Vol. I" y comprende una serie de narraciones, cuentos y microrelatos que fueron publicados en nuestra página web durante el año 2008. Iniciamos esta labor antológica anticipando nuestro tercer aniversario y como un debido complemento a los especiales de poesía y los libros que en todos los géneros hemos venido entregando durante la segunda mitad del 2009 y lo que va del 2010. Sin duda guardábamos una deuda enorme con la narrativa expuesta en nuestras páginas. Este libro viene a llenar ese vacío.

Es por lo demás gratificante para nuestro medio cultural rendir un homenaje a nuestros colaboradores y a la calidad de su arte. Por ello pretendemos en este primer semestre concretar nuestros proyectos en papel lo cual no implica abandonar el espacio virtual que tanta gratificación y diálogo ha promovido por ello prometemos nuevas versiones de Avisos (Des)Clasificados. Por el momento ya estamos preparando el volumen II que incluye a los autores del 2009 y así sucesivamente pretendemos seguir creciendo con las ediciones venideras de nuestro espacio en la red.

Gracias por su preferencia y gracias a la dedicación de quienes han emprendido esta aventura literaria confiando en nuestro profesionalismo y pasión por la escritura.

Antes de cerrar este breve prólogo no debemos obviar algunas notas acerca de los autores que participan de la colección. De ellos podemos destacar además del talento y generosidad al compartir su arte, la multiplicidad de nacionalidades. Desde nuestros inicios en mayo del 2008 la revista logró establecer un nutrido intercambio con otras regiones de nuestro país, América y el mundo, ese afán sólo ha crecido con el devenir y esperamos que los lectores de esta publicación y de las entregas mensuales que hacemos de la Santísima y Cinosargo aprecien el espíritu de integración. Una de nuestras principales improntas lo cual implica trascender aquellos límites fantasmales y hasta cierto punto absurdos como las fronteras, la edad, la distancia y la muchas veces invocadas trayectorias que escinden las voces literarias. Como punto a nuestro favor destacamos el conjugar prosas de destacados escritores (premiados y con años de dedicación) junto con autores emergentes. Todos en un plano horizontal de retroalimentación. En síntesis tenemos muchos motivos para estar orgullosos de la labor que estamos realizando, sin embargo, sabemos que siempre podemos ampliar nuestro esfuerzo y seguir creciendo por el gusto y placer de crear.

CINOSARGO TIENE LA PALABRA!!!!!!!!!!!!!!!!

DANIEL ROJAS PACHAS

MARZO DEL 2010


Narradores presentes en esta edición


César Rozas ((Chile)))


Carlos Morales Fredes ((Chile)))


Víctor Sampayo ((México)))


Roberto Flores Salgado ((Chile)))


Patricio Barrios Alday (((Chile)))


Nelson Gómez León ((Chile)))


Daniel Rojas Pachas ((Chile)))


J.Carlos de León ((México))


Gustavo Marcelo Galliano ((Argentina)))


Wilfredo Carrizales ((Venezuela-China)))


Daniel Pulido ((Colombia)))


Ignacio Cardenal (((El Salvador)))


Mauricio Cuadros ((Chile)))


Amanda Espejo ((Chile)))


sábado, 6 de marzo de 2010

Para la sed de la muerte (Poemas inéditos de Ulises Varsovia)

3/06/2010 07:54:00 p. m.


Para la sed de la muerte

Selección (1979. Inédito)


Para la sed de la muerte

Escribo para la sed de la muerte

que acerca hacia mí sus temblorosos labios.

Ella me busca en mi propio interior,

la siento echar sus redes en mis noches,

y sueño con náufragos que forcejean.

Un poco el hombre son sus palabras,

y las palabras que arranco a mi vida

yo sé que no existen, se han muerto.

Murieron inmoladas por mi vida.

Todos los días la muerte revisa mi cuarto,

remueve, olfatea rincones y estantes,

se inclina implacable en mi viejo cuaderno,

y una por una devora las letras cautivas.

Ay, si mañana perdiera el sentido

de la poesía,

si de pronto sus claves secretas

me fueran para siempre extrañas,

¿qué podría ofrecer a la sed de la muerte?

Escribo con sangre para sus labios.

Escribo con furia de fiera acosada:

detrás de las huellas de mis palabras

escucho acercarse su olfato felino.

Moriría si mañana equivocara los rumbos.

Escribo para la sed de la muerte.



Ruidos del mar

El mar otra vez estrellando sus olas

contra el origen del sueño,

espantando con ruidos de espumas disueltas

el suave sopor de la noche.

Hay en su larga insistencia mensajes,

una voz repitiendo apotegmas

que quiere mi mente arrancar de su cárcel.

Este mismo sonido ancestral

estremeció el corazón del ser primitivo.

Tal vez en la edad del rayo,

en la edad de los dioses originales,

un hombre escuchó la conducta nocturna del mar

y veló las altas mareas conjeturando.

Pudo ser el lamento de niños ahogados,

o la cólera adusta de un dios ofendido

que aullando exigía tributos rituales.

Pudo ser simplemente un arcano,

un tenaz testimonio que nadie comprende,

algo que nos llama desde no sé dónde.

Y allí se quedaron las olas gimiendo,

hacienda crujir su alfabeto sonoro,

por miles de años indescifradas.

Hoy me repite su larga canción y vigilo:

mi sueño no puede aplacar su exigencia,

y continúo las luchas del ser primitivo.



La realidad de las cosas

La realidad de las cosas me envuelve

y no puedo cogerla.

Hay algo en mí que rechaza,

algo detiene o perturba las claves

que emanan del mundo y en mí se extravían.

Con mi corazón palpo volúmenes,

toco el transcurso del agua o del tiempo,

y extraigo un rumor inaccessible,

un agitado temblor de alas o labios

que asume temblando mi tenso instrumento.

Sé que a la tierra ha venido el reinado,

la monarquía del ojo que capta

el sutil movimiento,

las relaciones moleculares de la materia.

Pero yo veo más allá de lo medible,

en las lindes finales de la muerte y lo viviente.

La edad acumulada de la tierra,

el prístino aliento del mundo recién inaugurado,

el trajín de los pasos desnudos del hombre

depositando en el tiempo su heroica instancia.

Y no puedo coger, sin embargo,

los numeros que salen del átomo ciego,

la exacta dimension donde el espacio

será capturado por la arquitectura,

el origen de la lluvia y sus procesos.

Llevo en mi interior velocidades muertas.

La realidad de las cosas me envuelve

y no puedo cogerla.



Árbol de invierno

La lluvia su ruido atroz

anoche sobre los techos,

su lucha por alcanzarme,

su inmensa pasion antigua

por arrancarme del sueño,

su deseo de amor torrencial

haciendo vibrar mis vegetales cuerdas.

Obscuras reminiscencias

saltaron desde la lluvia a mi lecho.

En la aurora soy un árbol que camina

despojado en la rapiña del otoño.

Huyendo sin dirección mis raíces

se aproximan al imperio de la lluvia.

Una mano dice adiós a la distancia.

La titánica lucha del viento

acomete mi cuerpo desnudo,

sopla con furia en mis últimas hojas

desordenando mis resistencias.

En su amor desmesuradamente hostil,

en sus besos terribles que muerden,

detuvo mi vida sus pasos para siempre.

Ahora llegó de repente en la noche

su voz malherida a buscarme.

En la aurora hay una mano que me llama.

Soy un árbol detenido en el invierno.

Cazador de sonidos

Un relámpago venga a mi mente

y trastorne los hilos de la inteligencia,

rompa, desgarre sus fibras,

y arroje a un infierno de llamas

la pura medida de luz y equilibrio.

En el centro de un gran torbellino

de ideas convulsionadas,

al fondo de las desorientaciones,

perdido en las selvas espesas del alma

donde el número y la forma se extravían,

oh misteriosa palabra en tinieblas,

adoro tu sombría claridad irreductible,

tu ritmo arrancado al proceso invisible

de los crecimientos naturales.

Al corazón de tus letras dementes

que giran sin orden en el infinito,

a tus rutas de tránsito ciego

voy con mis manos desnudas tactando,

acechando tus felinos movimientos,

pleno de ardientes poderes que luchan

contra el orden implacable de la muerte.

Voy cazador de sonidos confusos

armando una trama de voces dispersas,

y mi dolor de tenaz sacerdote

oficia en la más abismal soledad

un rito de tenaces tentativas.

Y casi consigo seguir existiendo,

casi detengo en su vuelo impalpable

la insigne armonía, el conjuro.

Pero regresan mis manos vencidas

desde las profundidades,

no pudo mi mente encontrarse anulada,

desnuda de idiomas terrestres

en el tránsito abstruso de los apotegmas.

Muero, pues, de miseria verbal,

agonizo de hermosas canciones

que vagan sin rumbo en la amada tiniebla,

donde bajó trepidando mi vida

y no pudo coger las recónditas claves.

Ahora que venga la muerte a mi boca,.

No soy digno de amar la Palabra.

Soy esclavo de la ley y el equilibrio.


Rito otoñal

Una mañana de otoño me encierra

en su aliento, su densa humedad

donde tiritan de frío las hojas.

Siento caer a la tierra láminas muertas,

delgados tributos que entrega el follaje

para seguir existiendo.

Al pie de los árboles pego mi oido,

y escucho, escucho el tic-tac de la muerte,

su paso de danza ritual

extendida en el gran escenario silvestre.

Cuántas veces rodé en la hojarasca,

cubrí de amarillas insignias mi cuerpo,

besé enloquecido los mustios despojos

en un deseo salvaje por destruirme.

En un deseo de paz vegetal, de raíces,

desnudo de besos debajo del cielo,

cuando a la tierra acudí en holocausto

y el otoño no quiso llevarme.

Esta mañana de nuevo regreso,

acudo otra vez a mi patria en ofrenda,

y las hojas me miran sin entenderme.

Es que tal vez soy la muerte que pasa,

es que tal vez voy danzando en el bosque

y a mi paso la tierra recobra sus hijas.

Es que tal vez soy el gran victimario.

Ay, yo no sé lo que soy en la niebla,

yo no sé dónde están mis raíces,

yo no sé qué camino tomar

para cumplir con mi ciclo y dormirme.

Por eso esta fría mañana de otoño

que encierra mi vida en su gris envoltura,

he querido escribir estas líneas,

he querido buscarme por dentro.


Ulises Varsovia

Nací el 2 de julio de 1949 en Valparaíso, cuyo mar y sus tempestades marcaron definitivamente mi persona y mi poesía.

Estudié varias asignaturas humanísticas, y trabajé en tres universidades, tanto en historia como en historia del arte, al mismo tiempo que escribía poesía. En 1985 salí a doctorarme a Alemania, y como mi mujer es suiza, pude trabajar y quedar-me en San Gallen, ciudad en cuya universidad hago un par de lecciones.

He publicado 28 títulos de poesía, cinco de ellos en Chile, y tres dedicados a

Valparaíso, el último: Hermanía: La Hermandad de la Orilla, en Apostrophes

de Santiago (www.apos.cl). El libro más antiguo que he publicado es Jinetes

Nocturnos, de 1974, pero tengo otros inéditos más antiguos. En 1972 publiqué

un cuadernillo, Sueños de Amor, que circuló sólo entre amigos.

Me han publicado más de 70 revistas de literatura de todo el mundo, en varios idiomas, y repetidas veces, y estoy en numerosas páginas web.

En agosto del año 2006 salió a la luz en Sevilla, España, mi libro de poemas Anunciación. Ángeles y Espadas, publicado por la Asociación Cultural Myr-tos. Esta misma entidad acaba de publicar mi Antología Esencial y Otros Poe- mas (1974-2005), que incluye dos poemas de cada poemario publicado, es decir, 52 poemas "esenciales", y tres poemas de 12 libros inéditos, lo que hace un total de 88 poemas. Lo último mío aparecido es Vientos de Letras, también antológi-co, en colaboración con el poeta andaluz Alexis R. , editado por Myrtos.

De los 28 poemarios publicados, sobresalen Jinetes Nocturnos, de 1974/75 ,

Tus náufragos, Chile, de 1993, Capitanía del Viento , de 1994 , El Transe-

únte de Barcelona , de 1997, Madre Oceánica, Valparaíso, de 1999 , Mega-lítica, de 2000, Ebriedad , de 2003, y la Antología Esencial.

jueves, 4 de marzo de 2010

Estrenamos el número XV de la Santísima Trinidad Edición febrero del 2010

3/04/2010 08:57:00 a. m.

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Estrenamos el número XV de la Santísima Trinidad

Edición febrero del 2010

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Autores presentes en esta edición


Eduardo Farías Alderete

- Camanchaca, cuando la niebla cubre el alma.

- Al margen del cuerpo de Florencia Smiths. La materialización de una polisemia.

Daniel Rojas Pachas

- Todo cae por su propio peso: A propósito de ciertas lecturas aberrantes de escritor a escritor.

-Revista Antítesis: Fuga de lo presente como gesto de actualidad.

Rolando Gabrielli

-Bolaño vs Bolaño

-De la tradición de Oliver Welden

Dennis Páez

-Notas para una aproximación a la poesía de Humberto Díaz Casanueva

Rodrigo Ramos Bañados

-Dios bendijo a la aristrocacia chilena.

Nelida Baros

-Anda libre en el surco: Premio Lagar

Carlos Amador Marchant.

-Iquique y el vals de los recuerdos.




miércoles, 3 de marzo de 2010

Capítulo 1 de la novela Kalule (ficción sobre un terremoto en el norte de Chile)

3/03/2010 01:49:00 p. m.

Autor: Rodrigo Ramos Bañados.
Fuente: Escritores desde el límite.

1.


Maremoto espectacular. Tremendo.
De esa manera etiquetó Masaaki Oka al video de la catástrofe en el Youtube. Después de 12 horas, el video quedó entre los más destacados del día.
Estos fueron los cinco primeros comentarios que hicieron murmurar Masaaki desde su habitación en un hotel de Miraflores, en Lima. Después de leerlos, mordisqueó el trozo de pizza Hut.



Lusitanus :

FINALMENTE alguém também usa a palavra MAREMOTO que é o Português de Tsunami.... agora só por causa do grande maremoto na indonesia chamam tsunami a tudo,o Maremoto ocasiona uma onda oceânica a que os japoneses puseram o nome de Tsunami.

Shamgelo:

la naturaleza es unica e impredescible!saludos desde Quito_ecuador, les invito a visitar mi canal!!!

Pipiseba:


Putos!!!


CaioOczez


Fim do mundo Não ! coisas de natureza !


Peruano

Mueranse rotos mugrosos ¡Viva Perú, carajo!


Vekita 2183:

North of Chile.... 8.5 Richter







Tembló fuerte en toda la zona, pero allí donde las casas casi colgaban desde los cerros hacia el mar fue terremoto, el peor. Peor que mil bombas de Hiroshima.
Luego el pánico.
Una enorme nube gris de polvo en suspensión cubrió lo que llamaban el hoyo o la cuchara pues si uno miraba desde la plaza hacia el horizonte, el mar le ganaba al cielo. Dentro eran distinguibles sollozos, gritos, quebradizas de vidrio, zumbidos eléctricos y ladridos que se cruzaban con el chillido de las alarmas automáticas de autos y explosiones parecidas a petardos de Año Nuevo.

Otros escucharon el ruido a motor ahogado que expelía la Termoeléctrica entre las 15 horas y las 16 horas cuando quemaba el aire. Otros aferrados a árboles contemplaron nerviosos desde la plaza como la municipalidad de cartón se venía abajo.

Las casas se torcían como serpentinas y se desplomaban una a una como en cámara lenta.
En un minuto desapareció la vecina, el amigo, la conversación, la tía, las luz, el cuñado, el agua, el primo, las poblaciones, las madres, los hijos, los sueños, la electricidad, la dignidad, la vergüenza, el pueblo y el futuro.
Era la 13.20 de la tarde bajo un potente sol de verano cuando se torció el rumbo de las cosas.
El periodismo no se hizo problemas, encogió aquel momento y lo denominó como infierno y habló de mega: megaterremoto y megatsunami. Después el resto de Chile siguió el show del terremoto por televisión.


Cuando apenas la tierra dejó de temblar los sobrevivientes de inmediato huyeron hacia los cerros. Parecían hormigas. Otros lo hicieron en sus autos por la cuesta Barriles que llevaba al interior, a la carretera Panamericana que cruzaba el desierto.
En la entrada de la cuesta se generó una obvia congestión vehicular. Media hora de espera o más. Cundió el pánico. El sentido común descartó el camino costero aunque no faltó el desesperado. El terremoto, en tanto, desprendió peñascos desde los cerros que fueron a dar hacia la cuesta. Lo peor lo sacó un camión pequeño. Uno le dio de lleno y tumbó hacia un costado. Todos querían salvar el pellejo, razón para no imaginar lo que sucedió al interior del camión. El conductor murió desangrado tras agonizar varias horas.

Dramas como ése armaban el rompecabezas de la catástrofe.


Otros ayudaron a familiares, vecinos o amigos a salir desde las enredaderas de escombros.
Otros apagaron el fuego.
Otros se apostaron fuera de sus casas derrumbadas como soldados.
Otros sollozaron inmóviles por algún cadáver o por la impotencia de no saber qué mierda hacer con éste.
Otros se descargaron contra los celulares.
Otros robaron.
Otros vociferaron discursos apocalípticos en la plaza.
Otros violaron.
Otros se fotografiaron para el Facebook.
Otros se fugaron.
Otros cargaron los cadáveres hacia el cerro amarrados sobre un colchón. Otros, en la desesperación, se los llevaron en auto. Otros los amarraron a lo que quedaba de sus casas. Otros cargaron lavadoras y televisores al cerro. Otros entregaron los cadáveres al mar como si lanzaran algún animal.
Otros se amarraron a los postes de alumbrado.


Sólo pareció seguro seguir a los ancianos. Aquellos sobrevivientes del terremoto y maremoto de 1952 parecían preparados a pesar de las burlas de sus familiares. Guardaron velas, linternas como Biblias y aspirinas. Cosas de viejos, les dijeron.
Estos vieron o escucharon sobre la aparición de aquel mismo pez del terremoto y maremoto de 1952. En aquella ocasión a éste le llamaron kalule, el pez maldito.


Siguió la lengua de mar.


Por semanas la imagen del mar tragándose a la ciudad fue lo más buscado en Youtube.
En el lugar y en el momento indicado. Eso respondieron los jóvenes del video que acompañaron al japonés. No fueron los únicos contentos con el desastre.
La casi una hora de grabación exhibió al mar desprendiendo hileras de casas. Muchas cayeron una sobra otra como efecto dominó, entre ellas la peluquería del viejo Kubota. La otra parte del video que dio la vuelta al mundo fue el rescate por un helicóptero desde la copa de un árbol de la plaza de los dos niños colombianos. Uno tenía siete años y el otro nueve.
La catástrofe fue entre Navidad y Año Nuevo, un sábado cerca de las 12.45 horas con todo el calor de un día de verano y cuando la mayoría se aprestaba almorzar. Se respiraba ambiente festivo en el pueblo, especialmente por las competencias entre las poblaciones por levantar, con desechos y madera, el mejor mono para quemar a las 00 horas del uno de enero.
El otro que celebró fue el científico japonés Hiromu Nakata. Con el terremoto recuperó su prestigio perdido.


martes, 2 de marzo de 2010

INVITACIÓN LANZAMIENTO DEL LIBRO MIL MANERAS DE AMAR

3/02/2010 09:17:00 a. m.

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MIL MANERAS DE AMAR

Por
Arturo Volantines


La poesía rehúye a los fuertes de ambiciones, a los rabiosos y ansiosos de poder, especialmente a los políticos palaciegos. Cuando más exitosos parecieran los gobiernos y los Estados más lejos se ubica la poesía.

Definitivamente este poder y la poesía tienen mala convivencia. El poder institucional puede empezar a articularse en la intemperie y vertebrarse a través de los clanes, sectas y partidos políticos; pero, cuando se adueña del poder, los poetas son los primeros enviados a los ghettos. Los Estados autoconformes se alejan de la creación y la creatividad, ya que buscan casi siempre la cristalización de la eterna juventud y construir un Estado que dure mil años. Claro, al poco andar éstos terminan derrumbándose o, a lo menos, convirtiéndose en un festín nerónico.

Por ello, las políticas culturales del Estado de Chile y del CNCA. son un puente y son un claro en el bosque latinoamericano, porque al financiar y difundir el arte apuestan a su propia sobrevivencia. Es un puente; sin embargo, difícil, pero estimulante, ya que encaminan fórmulas refrescantes y fluidas que pueden resolver nudos destructivos, y servir profundamente al arte y al pueblo.

Cuando la verdadera poesía pasea por el poder político se incomoda, le sale urticaria y alergia nerviosa; se exila debajo de los puentes, como algunos personajes que andan con el “Marqués de Villa Rica” o como los desterrados de la Revolución Constituyente .

Por esto mismo, la poesía se aviene con los pulgosos; se apega bien a los pobres, anda en la ciénaga; siempre revolviéndola en la revolución; siempre “es soldado y es amante” ; anda desnuda debajo de las estrellas por más que el mismo poeta quiera vestirla de retórica y privilegios; anda, definitivamente, con los más necesitados y anda, también, con los “bandidos y vagabundos” ; y es absolutamente generosa con los que no tienen nada y quieren darlo todo.

Por ello, “Mil formas de amar” es una volada desde el alma; es la volada desde la poesía que se pone de pie aunque no tenga piernas; y, aunque sea muda, habla desde el corazón, y se puede escuchar como el viento acompaña al árbol; ésta es la poesía que se echa a volar haciendo del destino del poeta algo más que cáscara y cacareo.

Marco Antonio nos deja entrar a su intimidad, a su visión poética, a su luminoso corazón y nos ofrece una vendimia, donde el amor, la desilusión y la reflexión poética cabalgan por la página en blanco en busca de una respuesta a su destello. Su poesía descansa en un arco que va desde ese amor que pareciera que no se concreta, pero que estremece. En cada caída se levanta: Un gesto aquí, una sonrisa allá; la imagen de esa mujer que lo despierta y despierta su poesía. Se trata de un navegante que vuelve sobre el tema, como el albatros vuelve a sumergirse en el mar.

Marco Antonio desafía las fórmulas poéticas para decir su decir; para construir un diálogo directo, y no caer sólo en el garlito de este buen decir a cuestas de disfrazar lo que el destino le indica.
Marco Antonio avanza desde la poesía del amor que martilla y canta en su corazón, porque las razones del amor son muchísimas. Pero, Marco Antonio avanza hacia otros temas aventurándose en un discurso propio. Creo, firmemente que la poesía y el arte parten del corazón cuando hay corpus que transmitir, y que se puede colgar en aire como si fuera una nube a punto de llover.

La poesía no puede estar comprometida con la nada sino con los avatares del hombre que “…si todavía respira/ debe inventar unas piernas,/ unos brazos, un corazón,/ para luchar por el mundo” . Por ello, a los eruditos y académicos se le hace imposible entrar a la obra, porque no es el negocio, ya que el negocio de ellos es cobrar; un cobrar tan externo que sacan una pistola como los nazi para analizar una obra o como ese funcionario de la Biblioteca Nacional que lo fui a buscar para que fuera jurado de un concurso de poesía, y lo primero que me preguntó es cuánto pagaba.
Esta poesía es un testimonio de vida contra la muerte, contra los imposibles; es desabrocharse de un cerro de imposiciones que al cuerpo se le ha impuesto, pero de allí nace libre y cobra vida como un tejido eléctrico por las palabras. Esta poesía nos da señales que no todo está perdido, y que todavía la humanidad tiene una oportunidad. Esta poesía impone un derecho a la vida.

Marco Antonio no es sólo un poeta detenido en lo amoroso sino también se preocupa del destino de los otros, del miedo y del dolor que percibe y del claroscuro de la vida. Esta poesía busca ser un espejo, donde el poeta dialoga con el otro que es el mismo; un diálogo para comprenderse a sí mismo y para aclararse y saber encontrarse, tal vez con la aceptación del destino particular del poeta. Esta poesía completa lo que falta al poeta, a lo menos es el complemento para sentirse íntegro y, fundamentalmente, es su respiración, porque a pesar de los tremendos desafíos, apuesta en la vida y no en el cementerio.


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Marco Antonio nació en la ciudad de La Serena, Región de Coquimbo, el 17 de mayo de 1983. Producto de una grave complicación durante el parto sufrió una parálisis cerebral que afectó parte de su sistema motriz, impidiéndole caminar. A los dos años y medio ingresó al “Centro de Evaluación, Diagnóstico e Intervención Infantil”(CEDIN.), y paralelamente al “Centro de Rehabilitación Infantil”; ambos lugares claves para su desarrollo personal. Antes de los ocho años y gracias a significativos avances en su rehabilitación, entró a kinder en el Colegio José Gaspar Marín. Fue en ese lugar, en séptimo básico y bajo la tutela de su profesora de castellano, Manuela Rojas, descubrió sus dotes artísticas, en especial en el área de las Letras y la Poesía. Poco después, a raíz de un concurso poético de la comuna se incorpora a las actividades públicas de la literatura regional. Hizo sus estudios en el bicentenario Liceo Gregorio Cordovez de La Serena. Participa activamente en revistas literarias, recitales y acciones de arte. Gracias al apoyo del programa “Creando Chile en mi Barrio” del Consejo de la Cultura y las Artes y “Quiero mi Barrio” del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, Marco Antonio publicó su primer libro llamado “Esperanza de Amor”(2008). Es miembro de la Sociedad de Creación y Acciones Literarias de la Región de Coquimbo (SALC.).