domingo, 18 de abril de 2010

ANATEMAS, o plegarias que se desplazan por Ana Montrosis

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Cuando se conoce la historia, la geografía y el universo real de un amigo, los versos tocan no solo la piel sino aquel espíritu que resucita tantas veces como sea necesario. Escribir sobre la existencia personal y sobre todos aquellos demonios internos que se evaporan cuando la vida está en suspenso, es tarea difícil.

“René Silva Catalán” poeta Sanbernardino, posee una trayectoria relativamente nueva y digo nueva porque estos versos a pesar de ser leído en el ambiente literario dentro y fuera de su comuna, se publican recién este año, (Editorial Fuga, 2010). “Silva” tiene a su favor un premio municipal de poesía y un recorrido no menor por los circuitos regionales. El poeta nos aporta a través de su primer libro, una sencillez literaria en lenguaje y tono que hoy se ha oficiado sin quedarse al margen por todas aquellas imágenes y símbolos que el hablante siembra para luego, más tarde, al finalizar la lectura, cosechar ese sabor hondo y calado que entrega ANATEMAS.

Este poemario se ha frecuentado no solamente en las calles de su ciudad, también ha girado en el norte y sur de un Chile que no se detiene ante la mirada de quien paraliza su historia, de quien la narra dividiéndola en dos partes, siendo la primera denominada IGNEA NATURA y la segunda RENOVATUM INTEGRA.

Son los versos del libro ANATEMAS, un cúmulo de plegarias que se desplazan por una ciudad que ha sido el escenario de la partida de un hermano. No es fácil despedirse de un hermano sin aviso. No es fácil vestirme entre los muertos/ para tomar tus trenzas de miel / con mi lengua en delirio/ no es fácil/.

ANATEMAS, es un invocación pagana y cristiana ante aquella muerte inesperada que no es más que la defunción de nuestra fe, que se topa a cada instante, con las figuras y con aquellos arquetipos, por los cuales fuimos educados. Y el sacerdote del tiempo abanica/la cicatriz desnuda/ de mi niño eterno/. El hablante es un niño que delira ante las preguntas de los que ama. Un niño que desnuda su mirada desde que abre los ojos hasta la caída gris de su ciudad poética.

“Silva Catalán“construye ANATEMAS desde varios roles, es el hermano ausente, es el padre y madre herido, es el amado que busca contenerse en la amada y con aquella hija que aún lo hace soñar. Soñé /Qué le diría a la vida si nos preguntara/ si es católico o de ocultista/desayunar cada domingo temprano/en la cama / juntito los tres.

ANATEMAS, es también un duelo que se deja caer en las injustas horas de trabajo como bien lo señala en el poema LA CASONA. Palacio maquillado en la terracota loba/cumbre inhóspita de limosnas/ de tanto sarro de mentiras/pintaron la divinidad desposada/en tu piel. Silva en este duelo persistente camina pidiendo silencio y se disculpa y se despide / No me olvides hija/ sentado en el hollejo del mundo.

El poeta abre y cierra el libro para quien nace y muere un 9 de noviembre de 1982 y un 17 de marzo de 2003.

En memoria de Juan Guillermo Silva Catalán.


San Bernardo, Abril 2010



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