lunes, 5 de julio de 2010

Roberto Piva: Un extranjero en la legión

7/05/2010 12:30:00 p. m.

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Roberto Piva

Un extranjero en la legión

Por Leo Lobos

La ciudad enfocada con su gran angular se parece más a São Paulo del siglo XXI de que a uno de 40 años atrás.

Como no reconocer este sistema urbano-industrial en versos como: “soñé que era un ángel y las putas de São Paulo avanzaban en la densidad exasperante”. Publicó Paranoia el año 1963, su primer libro el entonces joven poeta Roberto Piva, tenia 25 años. Sus versos de largo aliento abrirán rumbos nuevos en la realidad con una contundencia jamás vislumbrada en la poesía brasileña. Entrevistado por Ademir Assunção nos dice ante la pregunta ¿para qué escribir? El propio Kerouac responde: continuar escribiendo para nada. Roberto Piva continua activo, curioso y critico de los sistemas de represión, sean políticos o poéticos, que apartan al ser humano de la verdadera experiencia. Es extremadamente erudito y detenta un repertorio de lecturas rarísimo entre los intelectuales brasileños. En una reciente entrevista cita a Walter Benjamín, que define la poesía como: “una historiografía del inconsciente”. Piva responde: Historiografía inconsciente. Es una visión arquetípica de la poesía que estaría presente en todos los seres humanos y acentuadamente en los poetas, que desenvuelven esa visión mediante técnicas arcaicas de éxtasis. De acuerdo con Jung, los locos, los niños y los poetas son quienes tienen en su inconciente imágenes de las culturas arcaicas.

Piva cree que el arte está próximo a la locura por el delirio de la imaginación. Que la poesía es un arte de minoría y agrega que el siglo XX no será conocido como el siglo del marxismo, pero sí como del surrealismo, pues este es la puerta de emergencia que se abre para salir de todas las pesadillas. Las vanguardias industriales son prefreudianas porque desprecian el inconsciente. El surrealismo aprende de Freud y una parte de los surrealistas ya habían desembarcado también en Jung. Piva dialoga poéticamente con Murilo Mendes y Jorge de Lima, por aquel surrealismo ebrio de Murilo Mendes y el libro Invención de Orfeo del poeta Jorge de Lima, en ambos identifica una tradición visionaria en la poesía de Brasil. Del poeta Oswald de Andrade, nos dice que tiene una gran importancia por su llamado de atención para las culturas indígenas brasileras, la unión con lo sagrado, la llamada del sentido órfico, no puede ser perdido en el hombre. Citando a Nietzsche, nos dice que para los que viven solitarios o en pares aún existen islas donde se respira el perfume de los mares silenciosos.

Roberto Piva esta de vuelta

Con libros agotados desde hace mucho Piva es de aquellos autores cuyos versos circulan no se sabe bien cómo, resistiendo, en su inquietante extrañeza al desierto de conformismo y falta de imaginación imperantes. El primer volumen de sus obras reunidas lleva por nombre Un extranjero en la legión, libro que incluye su creación inicial: sus dos primeros libros -Paranoia de 1963 y Piazzas de 1964, año del golpe militar en Brasil-, los Primeros manifiestos y el poema Oda a Fernando Pessoa, publicado en 1961 bajo la forma de plaquete y nunca incluido en libros posteriores desde entonces.

Como destaca el organizador de estas obras reunidas, el crítico Alcir Pecora -que ha organizado también para la Editora Globo la publicación de la obra, igualmente inusitada y transgresiva, de la escritora Hilda Hilst (1930-2004)- el trazo predominante en los poemas de este período estaría dado por su tono blasfemo, al que le seguiría una etapa psicodélica y un tercer momento más místico y visionario que se extiende hasta los días de hoy.

Esta división ayudará a entender el recorrido creativo de Piva, y ciertas líneas de continuidad en el conjunto de su obra. El vitalismo de extracción romántica, o el vínculo intenso con el surrealismo -que en Piva, a diferencia de otros autores no se degrada en mera retórica sin sentido- y la intertextualidad vertiginosa son algunos de los elementos que pueden ser movilizados para la comprensión de los elementos que se funden en el horno de estos versos.

Un extranjero en la legión, primer volumen de estas obras reunidas, es una cuidada y hermosa edición gráfica a cargo de Raul Loureiro y Claudia Warrak, que contiene además un educativo post-facio escrito por el poeta Claudio Willer (São Paulo, Brasil, 1940) y una cuidada bibliografía preparada por el poeta Fabio Weintraub (São Paulo, Brasil, 1967), útiles para el lector ávido por más informaciones sobre una de las voces más importantes en el panorama de la poesía brasileña contemporánea.

Paranoia

Volviendo a su primer libro, no es un poema urbano, es un poema contra lo urbano, una pesadilla, un delirio de una persona que quiere desaparecer del mapa, un poema donde ve las falencias de la ciudad, con sus sistemas de represión, de opresión, de exaltación de un movimiento para hacer caminar al rebaño. Roberto Piva insiste que la represión no es atributo de un partido, ni de izquierda ni de derecha, sino una forma de hacer a usted olvidar de la autentica libertad cósmica. La televisión nos impone modelos de comportamiento, aunque de vez en cuando aparece en el escenario planetario un individuo que está en ruptura con una serie de valores de la civilización occidental y produce un intercambio beneficioso entre civilizaciones. Pero somos cooptados por la televisión, por el consumo el día entero. Aunque la sociedad de la Roma antigua en el tiempo de Trajano, fue la mayor sociedad de consumo que hubo en el planeta. En el Coliseo se vendían sedas de Arabia, vinos de Palestina, aceitunas, damascos del Oriente, un verdadero Shopping. Dentro luchaban los gladiadores y en torno se hacían compras. El Emperador Caracala, el primer economista moderno, que percibió que no podía gastar más de lo que recadaba, extendió la ciudadanía romana a todo el imperio, y con eso pasó a recaudar mucho más. Para ser ciudadano romano tenías que pagar impuestos. Un día en el mercado de esclavos, compró trescientas mujeres y trescientos adolescentes para dar de presente a sus amigos ¿más consumo que eso?

Para Roberto Piva la vejez tiene su elegancia, tiene su diversidad, tiene su alegría. Cree firmemente en la biodiversidad poética, que los jóvenes están ligados con nuevos valores, que la muerte es un misterio y como todo misterio apunta a lo desconocido y lo desconocido hace parte de la poesía.


*

Roberto Piva nació el 25 de septiembre de 1937 en São Paulo, Brasil. Según el propio Roberto Piva:”Paranoia es una inmensa pesadilla. Transforme a São Paulo en una visión de alucinaciones. Aplique el método paranoico-crítico creado por Salvador Dalí: el paranoico se detiene en un detalle y transforma aquello en una explosión de colores, de temas, de poesía. Hice esto, mas apenas siguiendo la intuición y la inspiración.”

*

Leo Lobos (Santiago de Chile, en 1966). Poeta, ensayista, traductor y artista visual. Laureado UNESCO - Aschberg de Literatura 2002. Ha sido poeta residente en el Centro de Arte de Marnay-sur-Seine en Francia los años 2002-2003 y en Jardim das Artes en San Pablo, Brasil 2004-2006. Ha traducido al castellano a los poetas brasileños Hilda Hilst, Roberto Piva, Claudio Willer, Tanussi Cardoso entre otros.



viernes, 2 de julio de 2010

LOS INVITAMOS A UNA MEDIA VERSION DE LA FURIA DEL LIBRO

7/02/2010 02:46:00 p. m.

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LOS INVITAMOS A UNA MEDIA VERSION DE

LA FURIA DEL LIBRO


Hemos sido invitados por el Festival Iberoamericano de Ediciones, para dar a conocer lo que es la Furia del Libro.

Por eso llamamos a esta mini Furia:

Furia del Libro 2.5


Se realizará

Entre el 5 y el 8 de julio de 2010,

desde las 16.00 a las 20.00 hrs.,

en el Centro Cultural de España,

Providencia 927,

Santiago de Chile.


Participarán más de 20 editoriales independientes.

Autores, editores, talleres, libros, libros, libros.



ACTIVIDADES

(del 5 al 8 de Julio siempre entre las 17.00 y las 18.00 hrs.)


Lunes 05, 17.00 hrs.:

Presentación del libro DIOS ES EL YOTRO,

de Alejandra del Río.

Organiza: Ediciones del Perro Negro

Presentación: Samuel Ibarra
Performance: Irina la loca y Alejandra del Río



Martes 06:

Lectura Mixta:

Poesía
Julieta Marchant
José Ángel Cuevas

Narrativa:
Mónica Ríos
Francisco Casas



Miércoles 07:

Presentación del Libro "Satanás"

de Pablo de Rokha
Editorial Multitud




Jueves 08:

"Déle no más"
Lectura mixta a micrófono abierto.
Para participar, inscribirse en una lista que estará disponible en la Furia del Libro. Se comenzará la lectura a las 17.00 horas en orden de inscripción, y se leerá hasta que comiencen las actividades del Festival de Ediciones.


¡Los esperamos!


(Gracias por difundir)



miércoles, 30 de junio de 2010

El Ministerio de Cultura y los dichos filosofales

6/30/2010 12:41:00 p. m.




El Ministerio de Cultura actual y los dichos filosofales

Escribe Carlos Amador Marchant

(Breve visión de una realidad)


Porque “A veces, el silencio es la peor mentira”, como lo dijo el filósofo español Miguel de Unamuno, nos vamos trasladando por las calles con ese ropaje que alarma.

Después de todas estas semanas donde el fútbol se entremezcló en las poblaciones chilenas, emergimos de nuevo con la realidad que nos deja sentados siempre en el mismo sitio. ¿Somos fetichistas?. Me quedo pensando en esto que nos circunda. ¿Cuánto hemos avanzado en el fútbol?. Mucho. Pero.. ¿Hemos sido capaces de superar a la selección de 1962?. Imposible.

Volviendo a la frase de Unamuno, rescato, busco, como si fuera aguja en el pajar, situaciones que a todos los chilenos nos preocupaban antes de comenzar el Mundial de Fútbol: “el cambio de gobierno y los sorpresivos despidos”. ¿Cuánta gente en este momento quedó sin sus puestos de trabajo?. Y lo peor ¿cuánto silencio se ha interpuesto en medio de esta atrocidad en pleno siglo 21?.

Me preocupa sobremanera, por ejemplo, el Ministerio de Cultura, aquel sitio donde debiera predominar el conocimiento y de donde emergerá la sabiduría de un pueblo, la ayuda real hacia los exponentes del arte y el predominio de la cultura para engrandecer a una nación. Allí, precisamente, casi de inmediato al asumir el actual gobierno, se comenzó a poner en práctica el rastrillo, práctica ya conocida en los tiempos difíciles y que muchos chilenos quieren olvidar. Me preocupa, por otra parte, y permítanme decirlo, el temor de la gente, ese temor que se transforma en silencio (y aquí volvemos a la frase de Unamuno) que nos conduce a pensar que muy poco o nada se avanzó en los últimos veinte años, en el tema de las confianzas, de perder el temor hacia los que se adjudican la chapa de opresor.

“A veces, el silencio es la peor mentira”, claro, porque en los pasillos de esa entidad los rostros despavoridos de los trabajadores, salvo el de sus dirigentes, semejan autómatas.

La sabiduría del gran pensador de Bilbao vuelve a cobrar actualidad. Porque este silencio sinónimo de mentira, no sólo está instalado en la mente de los desprotegidos trabajadores, sino también en las nuevas autoridades que se sentaron a mandar dicho Ministerio. Sabido es que en cada cambio de gobierno (en democracia) los llamados puestos de “extrema confianza” comienzan a ser cambiados. Esto es normal y lícito. Pero no lo es cuando se comienza a rastrillar en trabajadores comunes y hasta en artistas. Más aun, utilizando la “ilegalidad dentro de la legalidad” que involucra los famosos contratos a honorarios, donde cualquier persona puede ser enviada a la casa en el momento que a la empresa o institución se les dé la gana. Lo peor de esto, es que la mayoría de los casos de despidos, fueron ejecutados sin mediar informes o causas del mismo. Más peor aun, cuando se le preguntó a asesores del Ministro Cruz Coke, sobre las verdaderas razones de los atropellos sorpresivos, ellos mirando para todos lados, titubeando, no respondieron nada, incurriendo en mentiras que luego fueron ratificadas por funcionarios que se sintieron aludidos.

Estamos hablando, y esto me preocupa, de un gobierno que recién comienza y que se instaló promoviendo el terror entre los ciudadanos. Que en vez de solucionar problemas, por ejemplo la cesantía, la acrecienta, y deja a su gente, a la gente que votó por él, incluso, en la peor indefensión.
El Ministerio de Cultura cambia su faz, de un estamento donde la gente reía y se saludaba en los pasillos, veo ahora con preocupación, rostros tristes y temerosos.

Me preocupa, por otra parte, la práctica de la mentira y hasta el nepotismo que supuestamente erradicarían, pero que en los primeros meses agigantaron.

Estoy hablando de un Ministro de Cultura que es artista y que como tal debe promover el humanismo. Yo no sé si él sabe o está enterado del accionar de sus asesores y en especial de una de sus asesoras. Espero que no sea así para el bien de su imagen.

Estoy preocupado, y perdonen ustedes, por estas situaciones en un Ministerio que me representa.

¿Será que debemos recurrir a las frases del filósofo griego Aristóteles para graficar estos antecedentes?: “El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona”.

Esperemos se recapacite, por el bien de todos los chilenos y de los artistas.


martes, 29 de junio de 2010

POP - Rodrigo Ramos Bañados [Escrito por Eduardo Jeraldo Farías Alderete ]

6/29/2010 01:28:00 a. m.


Cuando Ramos Bañados nos sorprendió con Kalule su proyecto de novela, no previmos a POP, si bien es cierto, nos habíamos acostumbrado a la crítica y a veces cruel realidad encarnada en sus historias y personajes, esta vez nos encontramos de golpe con esta novela corta, dúctil, ágil, llena de ironía y reveses en que la critica a una realidad que nos determina como sociedad contemporánea aflora cada cierto tiempo en una trama abarrotada de hedonistas, donde la moral, fuere cual fuere el eje que la determine, prácticamente se halla ausente.

Sin embargo como un escenario festivo, esas líneas en que se relata los eventos pasados, nos interioriza de una decadencia constante, nos hace parte al cerrar los ojos y abrir las alas de la imaginación de escenas indescriptibles que apelan a los instintos más atávicos de cada uno de nosotros:

“Los goatseanos son una secta de cochinos, exhibicionistas de Fotolog y sádicos sexuales que se van introduciendo porquerías –u objetos de diámetro creciente- por el ano hasta alcanzar una dilatación exagerada. Así, el orificio logra un tono rojizo, de rosón, de donuts de paco gringo (recuerdo la película Fargo) o de molusco chupador de roquerío.”

El lenguaje directo impacta, modela nuestras escenas, las citas se atiborran para demostrar que vivimos en una sociedad en que orbitamos alrededor de una cultura despiadada en ejemplos y paradigmas, en que la imagen lo es todo o la imagen nos determina, ávidos por ver la película de moda o la de “cine independiente” que de igual manera nos subyuga:

“A Tarantino podría gustarle hacer la película de Romo, la biografía, con una serrucho de utilería y una bolsa de sangre y detrás la imagen de Pinochet, con esos lentes negros de carey. Podría rodar la película en los desiertos de México, país del perfumadito Alejandro González Iñarritu, el de “Amores Perros”, que ya no parece mexicano, que ya no parece latino. Engreído, diría la “Gata Salvaje” de la teleserie.”

Y hay mucho más. A la cultura globalizante , envolvente, Ramos Bañados la enfrenta, la contrapone a la realidad variopinta de esta América Latina, logrando contraponerla y superarla, más allá de una operación de dialéctica a la usanza clásica aún más allá de la dialéctica Marxista, esta realidad vence a la visión globalizante, no como algo que viene a rescatarla, sino que sólo viene a exhibir la realidad que nos envuelve y que muchos,de todos los niveles socioculturales tratamos de mayor o en menor medida de huir. Se diría: “América Latina , apesta”. No lo decimos, pero muchas de nuestras actitudes parecen decirlo.

“San Juan de Lurigancho, Lima=Alto Hospicio x 10= ó miles de casas dormitorio sembradas en el desierto, donde las pieles se ponen ásperas y la cabeza pica con el sol por los costrones de tierra y los ácaros gordos que se escabullen como si el cuero cabelludo fuera cuero de perro y los piojos fueran garrapatas y a Luci parece importarle un carajo, como a los niños gitanos de la Plaza Colón de Antofagasta que corren descalzos y a veces desnudos, con las costillas marcadas en sus pieles de terciopelo y las plantas de los pies negras como carbón y sus opacos cabellos rubios, pegoteados como los pelos con pintura seca de un brocha le dan un valor, un precio, según la parvularia (en ese tiempo, esposa del Farolo), porque así, en esa inmundicia, parecen chicos europeos de campo de concentración Nazi de la película de Spielberg, y para mi estos chicos mugrientos pero rubios, ya eran parte del paisaje de la Plaza Colón como los perros, las palomas, los borrachos y son (serán) inmunes a las enfermedades en contraste con los estornudos de los niños que pasan de la manode sus madres y la parvularia, toda solidaria, ya pensaba quitarle los chicos a las gitanas y darlos en adopción a familias europeas para que tengan una mejor vida, decía con tono bondadoso, un mejor futuro, una familia que los cuidados los transforme en criaturas indefensas, pensaba, y estos chicos de San Juan de Lurigancho, como los de las tomas de terreno de Alto Hospicio, mantienen la misma inmunología antimicrobios, de los gitanos, y sus dientes lucen sanos y fuertes, y su mirada es juguetona como la de los perritos pequeños y saltarines que comparten sus juegos y la española me dice que es buen lugar éste pueblo=ciudad campamento con la mayoría de la calles de tierra, con graffiti en las paredes sobre el Che Guevara, equipos de fútbol y otros de influencia…”

A mano firme, a mano descubierta, con incisiva pluma nos va deleitando el autor, pero eso no es todo, hay una historia aparte, interesantísima , hasta el momento sólo me he limitado a describir y citar el escenario, la… se podría decir con cierta insolencia “utilería”. La línea central del relato va afinándose con una serie de flashbacks utilísimos a la hora de perfilar los personajes. Una acción avasalladora, violenta...

Más allá de lo interesante que pudiera ser recorrer esas páginas bien narradas, descansan dos aspectos: creatividad y espíritu crítico del autor y la excelente edición de Cinosargo. Las pruebas están a la vista, busquen esta novela, léanla, desgránenla e intenten luego decir lo contrario a estas líneas, de hecho, a mi humilde entender compartirán la visión expuesta en este comentario.



lunes, 28 de junio de 2010

EVOCACION E IMPRONTA DE GUILLERMO DEISLER

6/28/2010 08:36:00 a. m.

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EVOCACION E IMPRONTA DE GUILLERMO DEISLER

Por Waldo Rojas



Conocí a Guillermo Deisler hacia comienzos de la década de los sesenta. Apenas unos pocos años mayor que yo, adolescente recién egresado de la secundaria, él era ya hombre casado, padre y jefe de hogar, al mismo tiempo que un creador confirmado en lo que irían siendo las orientaciones diversas de su actividad artística. Todo lo cual no iba, pese a todo, sin algo de incongruo comparado con su aspecto exageradamente juvenil, su humor comunicativo y franco, y sobre todo sus maneras llanas de muchacho formal y de reglada cortesía. Como para todos sus amigos, Guillermo Deisler fue siempre para mí, espontáneamente, Willi (pronunciado así, a la alemana: 'Vili'), sin asomo del desenfado condescendiente que a menudo se disimula en los diminutivos, y que en su caso parecía calzar mejor que la aspereza germánica de su apellido con el aire de cordialidad reposada, familiar, que se desprendía de su trato.

No me es fácil ahora el deber agregar al regusto de referirme a su persona y obra en pretérito unas fórmulas que las rutinas del lenguaje ya han gastado y vulnerado en su real substancia. Porque Deisler se identificó, para mí, desde nuestros primeros encuentros, a la encarnación del sentido pleno de una serie de calificativos personales positivos. Largo sería redundar aquí en todos ellos, aunque quizás pueda resumirlos diciendo que había, de hecho, en su apostura y modos de temprana madurez algo de claramente ejemplar. No me sorprendió más adelante comprobar que prácticamente todos quienes lo frecuentaron coincidieran en tal apreciación. No podría concentrar en pocas palabras el sentido que para mí tuvo entonces esta impresión. Willi Deisler era un joven de entusiasmos al mismo tiempo vivaces y razonables, curioso de saberes y de búsquedas, sinceramente interesado en conocer y comprender la labor ajena, dispuesto al trabajo en común por poco que una iniciativa mostrara algunos visos de novedad. Muchas de sus innumerables actividades en la gráfica y la edición, en el teatro o en la literatura, brotaron justamente al calor de esta generosidad jovial que supo guardar por el resto de su vida. Generosidad de su persona y de sus talentos, y hasta de su duramente ganado peculio personal, sacrificado a menudo en aras de tal o cual proyecto aventurado sugerido por algún amigo.

Sin un ápice de complacencia obituaria, quizás sea precisamente este rasgo el que mejor reúna, ahora, muchos de aquellos calificativos. Por lo demás, sus creaciones plásticas y poéticas encuentran en la prodigalidad de espíritu que fue la suya su marca más elocuente.

Los comienzos de la década de los sesenta, como se recordará, no fueron, por cierto, un período fácil de sobrellevar. Si bien la sangre no siempre llegaba al río –o no todavía‑, en la vida ordinaria del país chileno se multiplicaban los síntomas de todas las rupturas y conmociones sucesivas que irían a tomar cuerpo más tarde en crisis morales y materiales, con sus sobresaltos de esperanzas y su carga de decepciones. Sin ser lo que se entiende por un soñador, ‑cosa que las exigencias de la vida cotidiana de un matrimonio precoz difícilmente le hubieran permitido‑, Willi Deisler sabía mostrarse siempre de un optimismo insobornable. Adherente convencido de las opciones políticas de la izquierda de entonces, su visión de las cosas y la gente rehuía las gesticulaciones dogmáticas. Signo tal vez de los tiempos, esa actitud suya no era entonces lo propio de la mayoría de nuestros artistas e intelectuales militantes o próximos de serlo, y Deisler sabía hacer valer en su momento, con humor o con firmeza, su negativa de la rigidez intelectual o política. Por el contrario, lo suyo calzaba más con el análisis y el reconocimiento de la complejidad relativa de toda realidad humana. En este sentido le soy tributario, justamente, de mucho de las motivaciones que más tarde me llevarían a interesarme por el conocimiento de la vida política y, sobre todo artística y cultural del período de la República de Weimar, que Deisler conocía puntualmente, y en las que a menudo me hacía advertir un grande y dramático momento del destino y del genio de occidente.

Hacia 1964 tomaba forma casi espontáneamente el movimiento de los entonces muy jóvenes poetas de los sesenta, cuyo núcleo original germinaría, básicamente, en la periferia universitaria provincial. Por una serie de razones ligadas probablemente a mis propios orígenes provinciales además de mi trabajo en la Universidad junto a Jorge Teillier, me cupo en un primer momento y sin proponérmelo demasiado, fungir un poco de corresponsal y vínculo entre los jóvenes de Valdivia o Concepción y aquellos de la capital. Deisler se interesó de inmediato en nuestros módicos desvelos revisteriles entre otros afanes laboriosos de publicación. De aquellas circunstancias surgió en alguna medida la idea de las Ediciones Mimbre, cuyo nombre, dicho sea de paso, era un homenaje suyo rendido a un artesano popular, Manzanito, quien había hecho por entones un arte mayor del trabajo sobre dicha recatada materia vegetal. Ninguna dificultad arredró a nuestro amigo en su voluntad de sacar adelante esta aventura. Ni los escollos de los poderes culturales del momento, ni los obstáculos materiales. Sustrayendo tiempo y energías a la brega por la subsistencia, Deisler concibió, ejecutó de su mano y hasta financió de sus denarios aquellas primeras ediciones primorosas de sencillez y de notable gusto gráfico, ilustradas con sus grabados e impresas hoja por hoja en una minúscula prensa tarjetera mecánica adquirida de ocasión.

Así vieron la luz los Personajes de mi Ciudad, de Rolando Cárdenas, Cuerno de Caza, de León Ocqueteaux, y otras tantas publicaciones poéticas y gráficas, entre ellas una "plaquette", Pájaro en Tierra, con un grabado suyo como ilustración de uno de mis poemas, asimismo que la primera edición de mi propio Príncipe de Naipes, de 1966.

Este último fue un obstinado proyecto suyo. Juntos discutimos en su departamento del viejo Santiago histórico, situado en el sector sur de la Alameda, cada uno de los poemas, su orden en el libro, el formato. Férreo en su convicción de que "los poetas escriben y los editores editan", asumió casi todo el coste material del papel, las tintas y la tipografía, a cambio de mi seguramente poco diestra colaboración manual en la confección del impreso, trabajando en ello por las noches, al fin de sus jornada laborales, o durante los fines de semana, en horas restadas a su vida familiar y a su producción plástica. Con este librito, promovido con tesón por el mismo Deisler, debería yo hacer en cierto modo mi entrada oficial en poesía.

Vente años más tarde, en París, por iniciativa de Gustavo Mujica, otro poeta editor animado de muy semejante voluntad, decidimos reeditar este mismo libro en versión bilingüe y evocando el aspecto de aquella primera edición santiaguina. Escribí a Willi Deisler, en su refugio de Alemania. No habíamos vuelto a vernos regularmente desde 1970, instalado como estaba Willi en Antofagasta y yo en Santiago, y después del golpe militar, exilados él en Bulgaria y Alemania y yo inamovible en París. Allá en Chile como en Europa habíamos sostenido, pese a todo, una correspondencia algo espaciada pero regular. Gracias a ella me enteraba del crecimiento en densidad y madurez estética de su trabajo creador en los diversos terrenos de la gráfica, de la escenografía teatral, las ediciones experimentales y de lo que fue sin duda su expresión más original: la poesía visual. Sin demora, Willi aceptó entonces realizar una docena de bellas ilustraciones, sin más retribución que el sentimiento afable de rememorar, entre amigos, una ya antigua aventura común.

No sé si exista en Chile un exponente tan cabal de una obra artística en muchos sentidos excepcional, ligada tan estrechamente a las calidades –y cualidades‑ de la persona real, carnal y, por qué no, cívica, del artista. Ligada también a una labor tan privada de aspavientos como integrada a las circunstancias concretas del contexto histórico e intrahistórico del momento. Una obra al mismo tiempo dispendiosa de sí y concentrada en su propia búsqueda, animada de lo que parece haber sido su nota fundamental, su concepto clave: la comunicación. Valga insistir en que no se trataba ya de la banalidad mediática a la que el sentido de esta palabra ha terminado por reducirse. Aquella a que apunta la obra gráfico-poética de Deisler involucra experiencias muy diversas de lenguajes –literarios, plásticos, cotidianos, socialmente codificados, etc.‑, pero de lenguajes proferidos realmente, propiamente participados y puestos en acto, entre creadores y espectadores, en un flujo de discursos y de objetos que transita por vías ordinarias y sobre soportes corrientes y domésticos: tarjetas postales, afiches, grafittis, publicaciones efímeras o no. El mensaje aquí, una vez consumado su proceso, no fagocita a sus protagonistas ni elimina aquella distancia que genera, justamente, la necesidad o el desafío de la comunicación. De lo que se trata es de una cierta formulación de la experiencia de la distancia; la que separa ciudades o países, pero también culturas y modos de vida, categorías de edad, de condición sexual o social, y que el hecho situado de la comunicación humaniza en un modo de sentimiento y percepción del Otro.

La enfermedad y la muerte arrancaron a Willi Deisler de éste y otros proyectos, que debían agregarse a tantas realizaciones consumadas. Cada uno de ellos lleva, sin duda, el sello de su riqueza interior y de su talante desinteresado. Este último seguramente rindió a aquella un magro servicio a través de su breve vida, pues este artista de ambos hemisferios no persiguió más en Europa que en Chile el reconocimiento a toda costa. Y el que pudo recibir en nuestro país como el que mereció ciertamente fuera de su patria son por eso mismo tanto más significativos. No creo, sin embargo, que hoy por hoy, Deisler solicitaría de nosotros, sus amigos, otra muestra de reconocimiento que la de acercarnos a su obra, ni que nos pidiera celebrarla de otro modo que incorporándola a nuestros hábitos visuales imaginarios, en un esfuerzo por mirar con ojos cada vez distintos el panorama del mundo y las gentes, no más su realidad palmaria que su infinita, inesperada y sorprendente posibilidad de apertura.

W.R.
París, octubre de 1996.