miércoles, 30 de junio de 2010

El Ministerio de Cultura y los dichos filosofales




El Ministerio de Cultura actual y los dichos filosofales

Escribe Carlos Amador Marchant

(Breve visión de una realidad)


Porque “A veces, el silencio es la peor mentira”, como lo dijo el filósofo español Miguel de Unamuno, nos vamos trasladando por las calles con ese ropaje que alarma.

Después de todas estas semanas donde el fútbol se entremezcló en las poblaciones chilenas, emergimos de nuevo con la realidad que nos deja sentados siempre en el mismo sitio. ¿Somos fetichistas?. Me quedo pensando en esto que nos circunda. ¿Cuánto hemos avanzado en el fútbol?. Mucho. Pero.. ¿Hemos sido capaces de superar a la selección de 1962?. Imposible.

Volviendo a la frase de Unamuno, rescato, busco, como si fuera aguja en el pajar, situaciones que a todos los chilenos nos preocupaban antes de comenzar el Mundial de Fútbol: “el cambio de gobierno y los sorpresivos despidos”. ¿Cuánta gente en este momento quedó sin sus puestos de trabajo?. Y lo peor ¿cuánto silencio se ha interpuesto en medio de esta atrocidad en pleno siglo 21?.

Me preocupa sobremanera, por ejemplo, el Ministerio de Cultura, aquel sitio donde debiera predominar el conocimiento y de donde emergerá la sabiduría de un pueblo, la ayuda real hacia los exponentes del arte y el predominio de la cultura para engrandecer a una nación. Allí, precisamente, casi de inmediato al asumir el actual gobierno, se comenzó a poner en práctica el rastrillo, práctica ya conocida en los tiempos difíciles y que muchos chilenos quieren olvidar. Me preocupa, por otra parte, y permítanme decirlo, el temor de la gente, ese temor que se transforma en silencio (y aquí volvemos a la frase de Unamuno) que nos conduce a pensar que muy poco o nada se avanzó en los últimos veinte años, en el tema de las confianzas, de perder el temor hacia los que se adjudican la chapa de opresor.

“A veces, el silencio es la peor mentira”, claro, porque en los pasillos de esa entidad los rostros despavoridos de los trabajadores, salvo el de sus dirigentes, semejan autómatas.

La sabiduría del gran pensador de Bilbao vuelve a cobrar actualidad. Porque este silencio sinónimo de mentira, no sólo está instalado en la mente de los desprotegidos trabajadores, sino también en las nuevas autoridades que se sentaron a mandar dicho Ministerio. Sabido es que en cada cambio de gobierno (en democracia) los llamados puestos de “extrema confianza” comienzan a ser cambiados. Esto es normal y lícito. Pero no lo es cuando se comienza a rastrillar en trabajadores comunes y hasta en artistas. Más aun, utilizando la “ilegalidad dentro de la legalidad” que involucra los famosos contratos a honorarios, donde cualquier persona puede ser enviada a la casa en el momento que a la empresa o institución se les dé la gana. Lo peor de esto, es que la mayoría de los casos de despidos, fueron ejecutados sin mediar informes o causas del mismo. Más peor aun, cuando se le preguntó a asesores del Ministro Cruz Coke, sobre las verdaderas razones de los atropellos sorpresivos, ellos mirando para todos lados, titubeando, no respondieron nada, incurriendo en mentiras que luego fueron ratificadas por funcionarios que se sintieron aludidos.

Estamos hablando, y esto me preocupa, de un gobierno que recién comienza y que se instaló promoviendo el terror entre los ciudadanos. Que en vez de solucionar problemas, por ejemplo la cesantía, la acrecienta, y deja a su gente, a la gente que votó por él, incluso, en la peor indefensión.
El Ministerio de Cultura cambia su faz, de un estamento donde la gente reía y se saludaba en los pasillos, veo ahora con preocupación, rostros tristes y temerosos.

Me preocupa, por otra parte, la práctica de la mentira y hasta el nepotismo que supuestamente erradicarían, pero que en los primeros meses agigantaron.

Estoy hablando de un Ministro de Cultura que es artista y que como tal debe promover el humanismo. Yo no sé si él sabe o está enterado del accionar de sus asesores y en especial de una de sus asesoras. Espero que no sea así para el bien de su imagen.

Estoy preocupado, y perdonen ustedes, por estas situaciones en un Ministerio que me representa.

¿Será que debemos recurrir a las frases del filósofo griego Aristóteles para graficar estos antecedentes?: “El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona”.

Esperemos se recapacite, por el bien de todos los chilenos y de los artistas.


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