lunes, 22 de marzo de 2010

La Literatura y el lado oscuro de la luna

3/22/2010 07:30:00 a. m.

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La Literatura y el lado oscuro de la luna

COMENTARIO AL LIBRO EL TERCER ESCALÓN DE NANCY MENDOZA‏

Abordar la escritura de cuentos es una tarea de difícil consecución y se sabe que el intento es de mayor esfuerzo que el que requiere la construcción de una novela, porque además de la condensación y unidad temática, el cuento exige mantener el interés irreductible del lector por cada uno y hasta el final del libro. En cambio, la novela permite a su autor entrelazar variadas historias, anécdotas, permitirse digresiones y dispersión en sus páginas, lo que no permite el cuento.

Si bien, la mayoría de los cuentos de Nancy Mendoza son de corte trágico, (tratan de un crimen, accidente, sucesos paranormales, mujeres abusadas e impotentes de defenderse, etc.) los acontecimientos limítrofes con lo que se puede soportar, es notable la capacidad narrativa que nos ubica claramente en un contexto dado, definición de personajes, lugares y ambientes que nos llevan al desierto y norte chileno o bien, nos traslada a tiempos ancestrales desaparecidos (Los Molles) y la bien hilada trama que nos lleva con rapidez a un desenlace que no nos permite despegarnos de ella.

Nancy Mendoza posee oficio, por eso es capaz de mantenernos unidos a su narración y no lo desperdicia relatando cualquier acontecimiento, tal vez sin proponérselo ella aborda temas que conmocionan al lector, lo conmueven e intimidan profundamente (El Espejo) y de pronto se piensa en el suspenso de Edgar Allan Poe o bien en Borges con sus paseos y devaneos que realiza a través del tiempo, del Dios Tiempo, que permanece inconmovible ante el desfile de nuestras vidas, generalmente llenas de vicisitudes y misterios que no tendrán explicación más que como pasos hacia otras dimensiones o fantasmas que rodean nuestra existencia y que no vemos.

El mundo que ha construido Nancy Mendoza, en su libro de cuentos, es la catarsis, tal vez, que ella construye para resarcirse del padecimiento que le provoca este mundo que como artista percibe con agudeza hasta la conmoción profunda y demuele sus esperanzas en un género humano más benigno. De esta forma, N. Mendoza se yergue a través de su pluma y nos encara y enrostra estos seres malignos, oscuros para que no olvidemos lo crueles que podemos llegar a ser.

En cuanto a los temas que se abordan: crimen, terror y suspenso o sucesos paranormales, no es común en las letras chilenas, especialmente en nuestro género femenino. Si bien, las mujeres hemos ido ganando espacios largamente acallados, se han ido planteando nuevos desafíos, además de los ya conocidos acercamientos al erotismo y caída de tabúes, como Marta Brunet, María Luisa Bombal, Pía Barros y Ana María del Río, Andrea Maturana y propuestas renovadoras y rupturistas como la de Diamela Eltit, son en consecuencia un abanico de posibilidades que actualmente las mujeres se atreven a encarar.

En el cuento Alas Rotas, cuento trágico de una niña pequeña que sufre deformación física, pese a ello se vislumbra una fórmula esperanzadora que escapa a la comprensión que tenemos o atisbamos de la realidad. De tal forma, la Literatura se transforma en acción salvífica ante el absurdo, el dolor sin límites, el escritor a través de su imaginación levanta salidas, capta revelaciones que respaldan este escape de la realidad y a la vez “destapan” esta misma, dado que nos agrede constantemente y nos desagrada al punto que solamente la imaginación “la gran buceadora” como dijo Einstein, es la que verdaderamente nos acerca a la verdad, y puede transmutar en algo maravilloso y distinto que nos salva de todo dolor o absurdo. Al mismo tiempo, que nos trae reminiscencias del escritor Pedro Prado, con su novela Alsino, similar personaje en algunos aspectos.

El libro de N. Mendoza, es fruto de un trabajo constante y serio a través de mucho tiempo y que me aventuro en precisar que no es de las autoras que se precipitan en publicar, sino hasta que están muy seguras del trabajo literario que entregarán. En este oficio, se requiere lo que ella demuestra ampliamente y se requiere, valentía, riesgo, oficio, libertad imaginativa, sensibilidad y ruptura con los viejos moldes que nos han deparado, para escribir desde su genuina inventiva.


Aída Esther Mora

Escritora

Directora Rev. de Arte y Literatura

Artemisa


Concepción, Noviembre 17 de 2009.


miércoles, 17 de marzo de 2010

HACIA UNA LECTURA ÉTICA DE LA CARTA A LOS DIRECTORES DE MANICOMIOS DE ANTONIN ARTAUD por DENNIS PÁEZ

3/17/2010 05:29:00 p. m.

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LAS ÚLTIMAS DEFENSAS DEL ENFERMO:

HACIA UNA LECTURA ÉTICA DE LA CARTA A LOS DIRECTORES DE MANICOMIOS DE ANTONIN ARTAUD

POR DENNIS PÁEZ

El siguiente trabajo se propone 1)realizar una lectura crítica del texto “carta los directores de manicomios” de Antonin Artaud a la luz de datos biográficos, literarios y contextuales que sean pertinentes para abordar el texto.2) presentar una reflexión sistemática de cómo Artaud, loco de por vida, realiza esta reflexión sobre los manicomios en la escritura, internándose hasta los trasfondos más éticos de abordar en asociación al tema de la locura y las instituciones psiquiatricas.3) reparar en los aspectos éticos que Artaud cuestiona, realizando asociaciones con propuestas éticas contemporáneas y con pensadores de relevancia como Rorty y Habermas.

La realización de este trabajo tuvo como tópico general el abordar las dimensiones éticas implicadas en las instituciones que tratan a los denominados enfermos mentales, los hospitales psiquiátricos, y el examen de las relaciones e interacciones que se dan al interior del organismo y sus respectivas consecuencias. Por cuestiones de espacio este trabajo ha sido reducido para su publicación, por lo que se presenta como un somero análisis introductorio y exploratorio en la temática.

Quiero ir a un manicomio para ver

Si la profundidad de la locura

Me explica el enigma de la vida

Soren Kierkegaard


I- Artaud y la escritura

Fácil es decir que Artaud fue un poeta, dramaturgo, ensayista, novelista, director escénico y actor francés, aparte de loco. Sin embargo, no es fácil dar un primer acercamiento a la obra de Artaud (1896-1948, Francia), tanto por su complejidad como por su fragmentada escritura. No obstante nos convoca el deseo de dirigirnos hacia un texto en particular, asociado estrechamente con la vida del autor, quien experimentó la locura y los diversos modos que la sociedad impone para remediarla y corregirla.

La obra de Artaud, fragmentaria e inconexa en muchos casos, esta constituida en la parte importante por cartas. Esto nos sugiere ya un primer acercamiento a la ética en literatura o a lo ético-literario: ¿Es debida la publicación de material no destinado al público, material privado, construido con otros fines? La pregunta se plantea abierta ya que la respuesta no será parte de este trabajo por motivos de pertinencia y extensión. Sin embargo, saber que son cartas y no otro tipo de texto es ya bastante. Con ello se nos dice que Artaud escribe para alguien, para un destinatario real, al cual considera como lector involucrado, a diferencia de escritos de naturaleza literaria, como la poesía o la novela, en los cuales el lector es pasivo y solo interactúa en razón de cultura u/o entretención. En este caso no, el lector que tuvo en mente Artaud al iniciar el acto de escritura no es un sujeto neutral, sino por el contrario, alguien considerado capaz de entender tan complejo motivo que originó la escritura.

II- Artaud y la locura

Antonin Artaud se da a conocer en un comienzo por la publicación de poemas, artículos de arte y de teatro en diversas revistas. Luego será catalogado como un escritor que compartió con los surrealistas franceses, que hizo teatro, y entre otras cosas consume opio y láudano para curarse de dolores físicos (e inevitablemente psíquicos) que lo atormentan.

Internado mas de alguna vez, Artaud es un personaje caótico, con enfermedades que lo persiguen desde pequeño, como el ataque de meningitis a los cuatro años, y la paranoia que lo acompañara de por vida. Aparte están sus deseos y ansias de irrefrenable búsqueda, indefinida y contradictoria, que lo llevará a ser internado en muchas ocasiones y en diversos centros como en Ville-Évrard, Le Havre y Rodez, Cobh, Dublín, etc.

Fruto de estos encierros, es que Artaud empeorará su estado, volviéndose cada vez mas demente, violento, antisocial, peligroso para el orden público y a la seguridad de las personas que lo circundan. Esta incomprensión de la cual es victima en estos diversos centros, será la causa decisiva en el trastorno de su actitud.

III. Sobre “Carta a los directores de manicomios”: análisis de extractos.

Por medio de esta carta* (publicada en la Pág. 37-38, la otra locura, Laura Forti)

Artaud a dejado su lúcido testimonio sobre la enfermedad que ha sufrido y sobre lo que piensa acerca de los manicomios, los psiquiatras y las instituciones de rehabilitación. Es un documento de inacabable valor dado que fue uno de los más inauditos reclusos de dichas instituciones durante largos periodos, por lo que podemos decir que realmente las conoció en su interior, en su diario funcionamiento y actividad. Poseedor del genio bipolar típico del artista, éste se irá transformado en un sin fin de contradicciones e inconexiones que ya no podrá tolerar su lucidez. Aquejado por dolores corporales, que según él constituyen señales del espíritu al cuerpo, se medicaba con opio para refrenar aquellos achaques.

Pese a todo ello, subsistió la carta que escribió, y conservamos el escrito hasta nuestros días y a la vez tenemos el privilegio de analizarlo pausadamente, develando en primer lugar la lucidez desde la cual se aborda el tema, y en segundo lugar, el sentido crítico del autor frente al tema tratado.

A continuación revisaremos fragmentos de la carta, deteniéndonos en el examen de lo ético que se desprende de ella al final de este apartado.

I-.Señores:

Las leyes y las costumbres les conceden el derecho de valorar el espíritu humano.

Ustedes ejercitan esta jurisdicción soberana e indiscutible a vuestra discreción”

Con estas palabras se inicia el documento. La carta como tal, va expresamente dirigida a los psiquiatras, directores de manicomios rotulados en el tajante y distante Señores que da inicio al texto. El peso de la afirmación con la cual se inicia el documento marca de inmediato la lucidez y claridad con la cual se ejercerá la crítica:

Las leyes y las costumbres les conceden el derecho de valorar el espíritu humano.

Esta primera aproximación alude específicamente a la autoridad del especialista, en este caso, el psiquiatra, de quien se dice que ejerce esta facultad de valorar el espíritu humano según sea su discreción. Por una parte, la frase articula la crítica de inmediato, aludiendo a que los psiquiatras valoran el espíritu del hombre según ellos lo decidan, guiados por sus propios patrones y reglas, según como su disciplina lo ha concensuado.

II.-Cada cien clasificaciones, las mas vagas de las cuales son aun las únicas que puedan utilizarse ,¿Cuántas nobles tentativas se han realizado para aproximarse al mundo cerebral donde viven tantos de vuestros prisioneros?

En esta segunda cita, Artaud se introduce de pleno en lo que constituye las clasificaciones de las enfermedades mentales por un lado y la acentuación en la pregunta sobre la verdadera acción que se ejerce para adentrarse en el mundo del paciente. De este modo, se nos expresa como el enfermo concibe a sus sanadores: Una sarta de psiquiatras que estereotipan y clasifican en tal o cual enfermedad a partir de rasgos observados. Sin embargo, es posible inferir del texto que el personal que atiende al paciente no hace ni siquiera intentos por aproximarse a los pensamientos del paciente. No hay un acercamiento hacia el mundo mental en el cual están insertos los pacientes, sino una clasificación y un tratamiento que en el fondo omite al paciente, reduciéndolo a un conjunto de síntomas abordables de tal o cual manera.

III-. Se sabe –y todavía no lo suficiente- que los hospitales, lejos de ser hospitales,

son prisiones espantosas, en las que los detenidos proporcionan mano de obra gratuita y útil, en las que la brutalidad es la regla y esto es tolerado por ustedes. El instituto para alienados, bajo la apariencia de la ciencia y la justicia, es comparable al cuartel, a la cárcel, al penal.

En este último fragmento extraído de la carta, el autor lanza sus dardos directos y sin eufemismos de lenguaje para expresar ácidamente su apreciación. Denuncia por medio de estas palabras -explicitando que aun no es totalmente difundido pero que ya se sabe-como el interior del manicomio se convierte en una empresa en la cual hay jerarquía determinada, en la cual el rango mas bajo lo ocupan los pacientes, en la que hay abuso y ostención en contra de los enfermos, quienes acatan a golpes cada mandato de seres supuestamente especialistas que no han aprendido jamás como tratar con humanos de tales condiciones, acudiendo a las reglas y la subordinación para la represión de los individuos y de su comportamiento.

Existe en este fragmento también, un recurso abordable desde dos direcciones:

Por un lado se puede decir que Artaud utiliza el ustedes para dirigirse a los directores, y es lo más probable que así haya sido. Sin embargo aquel ustedes puede servir como un apelativo para implícitamente nombrar a los lectores actuales de la obra, o en otros términos más generales, a la sociedad en si: Somos nosotros los que hemos permitido sucedan estas perversiones en las instituciones de nuestras naciones frente a nuestros ojos. Nosotros hemos tolerado un trato indigno de aquellas personas. Hemos dejado que se perviertan las funciones básicas por las cuales cobran sentido las instituciones, somos nosotros, en el fondo, con nuestro silencio, quienes permitimos estos hechos ocurran.

IV-.Sin entrar a insistir en sobre el carácter de perfecta genialidad de las manifestaciones de ciertos locos, en la medida en que podemos apreciarlas, afirmamos la absoluta legitimidad de sus concepciones de la realidad, y de todas las acciones que derivan de ella.

Artaud menciona la genialidad en este fragmento, por que, desde su perspectiva y experiencia, ha convivido y compartido con muchos sujetos que son catalogados como locos o enfermos mentales, sin siquiera ver las manifestaciones artísticas o expresivas que pueden llegar a producir. Sin embargo, la parte mas aguda de este segmento de la carta, esta en la afirmación de la absoluta legitimidad de sus concepciones de la realidad y de todas las acciones que derivan de ella.

Tener que llegar a escribir una carta-denuncia contra lo que pasa en los manicomios

un loco, me parece que es bastante. Pero, encima de esto, que sea un sujeto catalogado de enfermo mental quien nos enrostre que no hemos legitimado todas las posibles concepciones de la realidad ya es demasiado.

Lo que Artaud nos dice en el fondo con estas palabras, es que hemos sido uniformados mentalmente a aceptar ciertas cosas y rechazar otras. Que se nos ha impuesto una realidad ante nuestro vivir, se nos ha entregado una concepción de la vida que nos es ajena y la cual no hemos experimentado por nuestra cuenta.

Artaud desde su locura, es capaz de demostrar lucidamente como la sociedad a desviado el rumbo, a perdido el control, ha dejado en los brazos de otros su responsabilidad última. Desde su enfermedad, nos dice sutilmente, que hemos sido criados al alero de un sistema que nos ha impuesto la realidad que vivimos según su conveniencia, la cual es bastante distinta de la que nosotros creemos existe en razón de bien supremo y común, que nos encontramos gobernados por una lógica ajena a nuestro espíritu.

IV-.Conjeturas en torno a la carta: Aspectos éticos presentes en la carta.

El documento que analizamos es en si un llamado urgente hacia una ética de los enfermos;

Por medio del documento que hemos estado analizando, hemos visto que no existe una congruencia entre los avances científicos en la materia con las prácticas en determinados contextos. Hemos percibido del mismo modo, como el psiquiatra no tiene un real compromiso con su paciente, no hay una intención verdadera que se intente ejecutar de cualquier modo por ayudar al paciente, sino situaciones comunicativas delimitadas, fragmentarias, mediante las cuales es imposible establecer un vinculo fuerte de confianza para conocer al paciente y buscar el método por el cual será posible brindarle ayuda.

Al respecto es interesante la opinión de Guattari:

“E l psicoanalista tiene una relación de palabra con su paciente, pero no esta comprometido con la vida social en la institución, en los problemas biológicos, etiológicos, económicos- sociales.”*

Interesante es también mencionar respecto al tema, los intentos que han establecido Guattari junto a Deleuze, quienes propusieron abolir los hospitales psiquiátricos en Italia por medio de la ley 180. En su lugar, han desarrollado una entre comillas “clínica psiquiatrica”-incluso la denominación se resiste- llamada la borde. En ella se propone que los pensionistas-como se les llama a los pacientes- tengan la posibilidad , como lo expresa Guattari, de desarrollar distintas virtualidades de su personalidad por todo tipo de centros subjetivos, esto es, en otros términos, romper con el clásico dialogismo entre paciente-medico, y dar pie para que el pensionista pueda entablar todo tipo de relaciones interpersonales con los otros pensionistas, o con el personal a cargo, organizando su propia existencia en el lugar.

Es indudable, luego de haber comentado parte importante del testimonio de Artaud, que han sido sobrepasados todos los derechos éticos que cualquier persona posee: ha sufrido una violación constante de su derecho a la salud, ya que no es atendido como debiese, ha sido atacado el principio de sociabilidad, su libertad se encuentra impedida, todos sus valores como persona han sido inhabilitados por su condición, derivándosele a una categoría inferior donde no es mas que un subordinado que debe obedecer ordenes y mandatos, impedido de decisión, de libertad y de acción.

En definitiva, podemos decir que la carta en si es manifiesto de la necesidad de una ética que garantice las relaciones al interior de las instituciones. El deber ser Kantiano no es suficiente en esta época ni lo fue en las anteriores. El deber ser debe estar custodiado, guiado, e inclusive controlado por un imperativo mayor capaz de dominar y de evitar estas desviaciones. No queremos llegar al extremo de que sean vigiladas cuidadosamente las acciones de profesionales en áreas tan complejas, pero tampoco dejar que entre cuatro paredes ocurra lo que la voz del especialista se le antoje ocurra. Es necesario aun, establecer una ética superior, fundada en nuestra necesidad de fraternidad para con el otro, ese otro tan yo como cualquier humano, que siente y vive, y por ello, necesita también de la mano de un hermano de su especie que le brinde lo necesario para seguir su camino.

V-. Aproximaciones de Artaud a Rorty:

El teatro de la crueldad y la experiencia subjetiva radical.

Antonin Artaud, como dijimos en alguna parte de este trabajo, fue en su momento actor y dramaturgo. Esta empresa que emprendió en sus mejores años, culminaría con una idea radical que rondaba la cabeza del artista, y que mas tarde, el filosofo estadounidense Richard Rorty tomaría como argumento para proponer uno de los postulados éticos contemporáneos mas radicales y llamativos, conocido hoy como el liberalismo neo-pragmático de Richard Rorty.

¿Qué tienen en común estos dos personajes? ¿Qué los vincula tan estrechamente como para figurar juntos en un apartado de este trabajo? La respuesta a continuación:

Artaud es el creador una invención teatral, un modelo o tipo de dramatización denominada el teatro de la crueldad. Dicho movimiento teatral, es expuesto en su totalidad en su obra El teatro y su doble que data del año 1938. Por medio de esta forma o modalidad teatral, se busca sorprender e impresionar a los espectadores, mediante situaciones impactantes e inesperadas. Con esto se pretende dejar una huella en el espectador, en otras palabras, se busca que la obra lo marque. De este modo Artaud buscará el impacto, con escenas trágicas de profundo dolor y desgarramiento, apelará al auditorio por medio de la crueldad de las representaciones.

Años más tarde, el norteamericano aplicará estos postulados a su pensamiento, los cuales se pueden rastrear en el planteamiento sobre la experiencia subjetiva radical. Dicha experiencia, es la que nos unifica –dice Rorty- y nos constituye como género humano. Por medio de esta experiencia subjetiva radical que nos ofrece el miedo a la agresión, a ser atacados, ofendidos y al sufrimiento, es que nos construimos como un solo cuerpo, una sola raza que siente su debilidad y se organiza con fraternidad frente al medio ofensivo como especie.

De este modo, Rorty propone que mientras mayor sean estas experiencias subjetivas radicales, mientras mayor densidad y agresividad nos sugieran, mayor será el sentimiento fraternal de solidaridad que iremos construyendo. En base a ello se construirá una ética a partir del impacto de lo aberrante que nos puede ocurrir.

VI-. Aproximaciones desde Artaud a Habermas:

La crítica como instrumento de emancipación.

El texto que analizamos, como hemos dicho anteriormente, se construye como una poderosa crítica a las instituciones psiquiatricas. La forma en como se elabora esta crítica, posee ciertos rasgos que nos hacen situarla en un paralelo frente la actitud crítica revelada por medio de los textos de Habermas.

Habermas encontrará la desviación o el error, en la subordinación de la dimensión social a la técnica, imposibilitándose así la praxis liberadora. A raíz de esto, comienza aparecer en sus diversos textos la concepción de filosofía crítica, la cual se propone nada menos que desarrollar a fondo el interés emancipativo que debe estar bajo las dos dimensiones señaladas. Este interés emancipativo-nos confiesa Habermas- ha sido extraído luego de una extensa lectura de Freud, por la que llegamos finalmente apreciar la coincidencia que se da en el psicoanálisis entre el conocimiento y el interés, la cual parece no darse en nuestra teoría de la sociedad y del conocimiento.

A partir de estas ideas base, es posible establecer la siguiente relación entre las ideas habermasianas y las de Artaud:

Artaud realiza por medio de la carta una crítica a las instituciones psiquiátricas y sus directores. La crítica se elabora poniendo especial énfasis en que las instituciones no están realizando el trabajo que debiesen y es aquí donde podemos percibir el primer paralelo entre ambos autores:

1.-Tal como Habermas critica que la teoría del conocimiento y la de la sociedad no han abordado la que debiera ser su misión impulsora que es la emancipación del hombre, Artaud revelará que las instituciones psiquiatricas tampoco han servido para lo que se han propuesto, que es brindar ayuda y apoyo a los enfermos mentales.

2.-Artaud da cuenta de como no existe coherencia entre interés - conocimiento y aplicación, ya que, si bien existen innumerables avances en el área de la psiquiatría,

su aplicación práctica no se ha concretizado en las instituciones, habiendo un vacío inmenso entre las teoría y la práctica psiquiátrica.

Además de lo anterior, existe otro factor importante. Recordemos que Artaud esta viviendo un periodo donde la modernidad se ha impuesto en la sociedad. Este cambio, traerá problemas también para el hombre, en su intento de adaptación a dichos cambios. Artaud es la evidencia de como el desarrollo de la sociedad industrializada del que habla Habermas, repercute directamente en los individuos, quienes ante la incomprensión por parte del sistema es tildado de loco pese a su genialidad y su lucidez de pensamiento, apartándosele a la periferia, donde sus ideas no tengan relevancia.

En conclusión, Artaud articula una crítica en sentido similar a la que Habermas postularía la suya: Artaud critica esta institución, a los psiquiatras y a la psiquiatría en si , en tanto no se han ocupado del problema en si mismo, sino de organizar clasificaciones de los problemas que presentan los individuos; de modo semejante lo hizo Habermas al demostrar que hemos errado en centrarnos solo en la dimensión técnica e ignorar la dimensión social en la cual se dan las relaciones entre los hombres, la verdadera dimensión emancipatoria, y hemos pecado creyendo que nuestra emancipación depende de esa dimensión que explota y domina la naturaleza , por sobre la dimensión humana.

VII-.Reflexiones y conclusiones finales

Como hemos visto por medio de la carta de Artaud a los directores de manicomios,

los pacientes, representados por Artaud en el escrito, sufren no solo su enfermedad, sino por si fuera poco, un trato indigno justificado por un errado concepto del paciente enfermo mental. Como lo explica el autor, los enfermos que permanecen en dichos centros de “ayuda” son explotados y tratados de manera infrahumana por quienes debieran procurar su pronta mejora.

Los hospitales, y tanto mas los psiquiátricos, desde siempre han sido centro de debate y cuestionamiento ético y bioético. Sin embargo, pese a los muchos años que han pasado desde la carta de nuestro autor y la revelación de los sucesos que ocurren en estas instituciones, las condiciones pareciesen no mejorar.

al respecto Morton Schotzman nos dice: “si trabaja en un hospital psiquiátrico impone reglas a los pacientes: premia la obediencia, castiga la desobediencia y define estas actividades como ”

Paralelamente, pero desde otra óptica, Foucault afirma: “la practica psiquiatrica producida en hospitales psiquiátricos es una táctica moral, disfrazada de verdad científica”

En el interior de la institución psiquiatrica se produce la reverberación del modelo de autoridad que se da en organismos como la familia: se reproduce un padre-castigador y un hijo-desobediente. Esta lógica se articula mediante una moral convencional, la cual define lo que esta bien y es correcto, de lo que desborda dichos limites.

En tales circunstancias, las palabras de Foucault cobran inusitada relevancia, al analizar como esta incerteza que se tiene frente a la locura demostrada en los pacientes, obliga a los especialistas a mermar dichas conductas consideradas irracionales desde su perspectiva; al respecto Schotzman nos aclara como funciona este no saber científico y como es encubierto bajo la capa de ciencia medica:

“`para encuadrar sus actividades en el interior de un modelo médico llama al proceso; al juicio; a la sentencia; a la corrección. Si sus pacientes afirman que no están enfermos se trata de un desafío a sus juicios”

En conclusión, son muchas las cosas que son necesarias revisar en la psiquiatría, desde la teoría misma hasta la práctica misma en un lugar determinado. Guattari, en su paso por Chile, visitó los psiquiátricos, de los cuales aparte de decir que no eran tan brillantes materialmente pero que si había voluntad de hacer cosas, sentencio:

“Al examinar la agenda, comprobé que aparecía una seria de actividades interesantes-talleres, terapias grupales- con los pacientes…de lunes a viernes. Sábado y domingo nada.

Este es el servicio público: un trabajo de funcionarios, muchas veces mal pagado que se ciñe exclusivamente a horarios y actividades prefijadas”

Finalizando, solo cabe agregar que sino cambia el modo de abordar a los pacientes, todo seguirá en las mismas condiciones. Solo si se considera el humano como humano en su integridad, tal vez, tengamos una minima señal esperanzadora de cambio.


REFERENCIAS:

Forti Laura (), la otra locura; mapa antológico de la psiquiatría alternativa. Barcelona, 1982, Tusquets editores.

Foucault Michel () el nacimiento de la clínica: una arqueología de la mirada médica. México,1997, siglo XX1 ed.

Guattari Félix (), el devenir de la subjetividad, Santiago de Chile, 1998, Dolmen editores.

Jaspers Karl () esencia y critica de la psicoterapia, Buenos aires, 1959, Fabril editora.


Denn Ray Páez (Rancagua, 1986-) escritor radicado hace buen tiempo en la ciudad de La Serena. En la actualidad se encuentra concluyendo sus estudios de pregrado en lengua castellana y filosofía en la Universidad de La Serena. Ha publicado algunos textos en revistas literarias del país, destacando los aportes realizados de poesía visual. Ha participado y organizado diversos encuentros de poesía, como también ha asistido a los últimos congresos de literatura en calidad de expositor. Sus principales intereses escriturales van desde la poesía hermética a la poesía visual. En la actualidad trabaja dirigiendo la revista de literatura y artes visuales “Vomitiva”,(www.vomitiva.blogspot.com) y se encuentra en proceso de edición de las que serán sus dos primeras obras: antología prematura y preámbulo al óxido.


lunes, 15 de marzo de 2010

Primer Concurso de Poesía y Prosa Poética "La Poesía está Escondida".

3/15/2010 09:44:00 a. m.

Del 15 de marzo al 7 de mayo del 2010.
Podrán presentar obras los niños, jóvenes y adultos, chilenos o extranjeros, que tengan residencia en la II Región de Antofagasta
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Más información:
www.premiopoesia.cl y www.chile-poesia.cl
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por Elisa Maturana

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El Primer Concurso Regional de Poesía y Prosa Poética sobre la Minería arranca el lunes 15 de marzo.
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“La poesía y el cobre son el alma de Chile. Por eso hemos hecho esta alianza entre la materia y el espíritu, entre dos componentes constitutivos de la esencia chilena en la cultura”, dijo el poeta José María Memet, director del Festival Chile Poesía, quien acompañado por el representantes de Minera Escondida, Eduardo Bravo, y el profesor de literatura y jurado, Sergio Gaytán, anunciaron las bases del Primer Concurso de Poesía y Prosa Poética sobre la Minería para la región de Antofagasta.
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En conferencia de prensa ofrecida en la Sala Museo Andrés Sabella, de la Casa de la Cultura, el poeta destacó la importancia de promover en este concurso la participación de los jóvenes y los niños para involucrar a las nuevas generaciones.
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“Los niños son poetas naturales, donde hay un ampolleta encendida ven un sol”, dijo Memet, más tarde en entrevista en Radio Carnaval, poco después del lanzamiento del evento cultural.
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El concurso, cuyas postulaciones estarán abiertas a partir del lunes 15 de marzo, contempla tres categorías: Niños de 8 a 12 años, Jóvenes de 13 a 18 años y Adultos de 19 años en adelante. Los premios que van desde los 250 mil pesos, para la categoría niños; más un telescopio astronómico y una biblioteca infantil de 20 libros para el primer lugar y la entrega de 5 menciones honrosas de $ 100.000 pesos. En el caso de las categorías jóvenes y adultos el primer premio será de 500 mil pesos y una biblioteca juvenil y adulta. En ambas categorías habrá 5 menciones honrosas de $ 100.000. Las bases están disponibles en Concurso de Poesía.
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El director de Chile Poesía, destacado poeta chileno entre cuyos reconocimientos literarios se encuentran los premios Gabriela Mistral, el Premio Pablo Neruda y la Beca de Excelencia del Consejo Nacional del libro, insistió en la necesidad de dar espacios a la tradición literaria del norte chileno; “El norte tiene una tradición literaria muy potente y queremos ofrecer espacios para recrear sus símbolos; el desierto, el cobre, los mitos, las leyendas, la vida y la historia de los pueblos mineros”.
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El profesor Sergio Gaytán, reconocido literato de la II Región, destacó la importancia de lanzar el concurso desde la Sala Andrés Sabella, nombre de una de las voces poéticas más destacadas de Antofagasta. Gaytán comentó sobre la importancia de contar con espacios de creación y recordó anécdotas sobre encuentros entre los tres escritores – Sabella, Memet y Gaytán - que les permitieron compartir sobre poesía y literatura.
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El representante de la Empresa Minera Escondida Eduardo Bravo, dijo por su parte que la Minera esta comprometida en un amplio programa cultural para la región de Antofagasta y que la intención es continuar apoyando nuevas líneas de trabajo… como poesía y literatura.
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Eduardo Bravo, José María Memet y Sergio Gaytán




domingo, 14 de marzo de 2010

Making Off por Alonso Valencia

3/14/2010 09:14:00 a. m.

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Making Off


Autor: Alonso Valencia


Puta weón la idea es re simple: se trata de un loquito medio perdedor que se cambia de muchas carreras, tira al ostracismo y que tiene una mina. La loca es tela, media cuica no más y más que quererlo le tiene pena. Si po, ella no sabe que le tiene lástima, ella cree que lo ama y él cree amarla también. Igual es mano lograr que él se sienta debiéndole algo, por último que se sienta mal por hacer que la loca invierta tiempo, su tiempo en él; el problema de hacer esa wea es que tendría que trabajar mucho a los personajes y no estoy ni ahí con eso, no es la finalidad, es más aun, por mi que no pasara nada como me decías el otro día: esa cosa de agarrar a los personajes por un día y luego soltarlos como que no ha pasado nada, la radiografía de un día; pero es re difícil lograr eso, por ejemplo ahora ya estamos hablando de los personajes como si existieran, ya me los estoy imaginando y les voy a tener que crear una vida y todo. Ya oh si igual tení razón, tomar a un personaje por un rato no más no quiere decir que no tenga vida, pero es distinto cuando uno crea personajes; querí que les pase algo, querí que les pase las weas que no te han pasado, una wea así como inventarse una vida o capaz que no, capaz que querí contar lo que te ha pasado y darle un pequeño giro, una pequeña vuelta de tuerca pa quedar como ganador. Claro tan ganador quiero quedar, por eso hago la triste historia de un pobre weón, pero puta loco volviendo al tema: había pensado no ponerle nombre a los weones y dejarlos con él y ella, si po como el poema de Benedetti, esa wea cómo se llama…. Puta espera, mi memoria …. Los formales y el frío… si po terrible de mamón el Benedetti pero es reentrete y las hizo todas, sacó hasta un disco de música hazte esa po loco. La wea es que aunque no quiera que pase nada, algo tiene que pasar: buuuu la trama tú cachay po, es como fantasmagórica la wea: a todo esto, hay un poema en el hacedor del mariconcillo del Borges que se llama la trama que es la raja porque se soluciona la wea a nivel discursivo “(estas palabras hay que oírlas no leerlas)” o algo así, la zorra. Sí, no hay drama; después te presto el libro pero tení que devolverlo… jajajja que buena el que presta un libro es weón pero el que lo devuelve es doblemente agüeonao jajjaja, te las mandaste. Ya po, la trama; puta weón escribí una parte del texto, me gusta, espera la busco y te la leo, si igual traje la wea, ya acá va: “Es acá cuando se complica la historia: entran y salen personajes y todo se enredaría si siguiéramos con él y ella. Él es ahora Rubén y ella es ella y la que está a punto de llamar a Rubén, ahora que se siente enfermo después del almuerzo, es María, pero María importa en la medida de que existe Rubén, cuando ella lo deje ya no va importar, así que María podría ser Ana, Francisca o la novia de Rubén”, ya po loco acá tenemos algo: la novia de Rubén es su mina la que te conté al principio la media cuica y wea… y ahora ella la que apareció recién es una loquita que conoció el loco, se miraron un ratito, claro esa wea: sostuvieron la mirada un ratito y después siguen sus caminos y no debería pasar nada de nada, el mundo sigue… él se va no más, pero cuando llega a su casa algo le hace clic, algo cambia, se echa unas pajitas y no pasa nada, come y no pasa nada y comienza a hacerse el weón lisa y llanamente, no le contesta las llamadas a la loca, a su mina y aun cuando parece que los rasgos de su introversión se hacen más cuáticos no po, no es así: el loco comienza con su liberación. Qué como creo que voy a lograr esa wea, no se po… en volá llego y lo escribo así explícitamente no más, ya te pusiste weón viste, le day con esas cagá de que la literatura es decir una cosa por otra y que la idea no es decir que estoy depresivo sino que el lector lo descubra… puras weas no más, así al final lo único que hací es divinizar una wea que no pasa nah… es como un poema del Hoefler, no me lo se pero parafraseo: mientras mis niños juegan con la máquina de escribir me doy cuenta que lo mío (el ser escritor) es puro weveo no más. Si po apoyo esa idea, a mi eso me parece que es un poema valioso o como dice el Zambra, el Alejandro eso sí no ese weón que vive en Copiapó o Vallenar y que los poetas regionalistas alaban tanto, jajajjaj si po esos locos están cagaos, creen que por ser de un lugar deberían apoyarlos más, no pu loco que se las rasquen solitos no más o erí bueno o erí malo todo lo demás es paja molía, es paja mental… yo igual una vez escribí un poema de esa wea… poema no, una reflexión ajajja; puta loco esa wea me dijo un pendejito “me gustaron sus reflexiones” con una voz toda impostada y wea, igual el loco escribe re bien, se le nota que tiene deos pal piano el único problema es que ve a la literatura de manera muy seria cuando la wea es mentira no más, bueno me imagino que es por la edad y porque ve a la literatura como profesión y esa wea te obliga a la sistematicidad y todas esas cagás. Haaa eso, si po el Alejandro Zambra que igual es poeta, pero me gusta más su narrativa, el tipo deja clarita esa wea de que la literatura no salva a nadie… pero esto tení que entenderlo de manera literal po weón, un puchito te puede salvar la vida, unas cervecitas, una loquita, una cachita y hasta una pajita pero la literatura no po, no hay que ser weón… es como otro poema del Hoefler que me gusta, parafraseo otra vez… puta la wea me carga mi memoria loco debería aprenderme las weas… los únicos poemas que se son míos, cacha la perdida de tiempo y espacio, ya acá va es así como: escribo en la pieza del lado mientras mis hijos y esposa duermen porque se que no los hará peores. Puta loco es una wea así, pero genial “que no los hará peores” y tampoco mejores, al final a la hora de los quiubos la literatura no sirve pa na… cuando uno se enferma y vay al hospital y te atienden como el hoyo y veí a locos que se están muriendo porque tienen un corte en la yugular o porque tomaron cloro pa cagarse, no sirve de nada, no hace la diferencia… de que te sirve Rilke, Parra o cualquier weón, de nada o te acorday cuando me acuchillaron, de qué creí que me sirvió la cagá, creí que les dije: no hermanito guarde esa wea de machete leamos a Nietzsche o a Machado… no po weón no podí decir esa wea, ahí con más ganas te cagan por fletillo, jajajjaj si po. Puta loco en qué quedamos con el texto: no, no se que extensión va a tener, pensé que era un cuento pero ahora ya no… una nouvelle quizá jajaj la wea fleta; pero espera po no preguntí esas weas todavía deja explicarte de que se trata la cagá y me digay que te parece. Ya po, el loquito se siente enfermo, pero todavía no se da cuenta que cagó, que la mina lo cagó que fue como un destello… jajaj yo una vez le dije eso a una loquita que fue destello para yo, buena… igual me pegó tremenda pata en la raja jajja… si po, bien dada, jajaj me había bajado lo mariconcillo eufemístico. Ya, la cosa es que el loco empieza a hacer cambios en su vida, se inventa amigos y llama a su polola pa decirle que no se puede juntar y la loca se pone re feliz por el loco, porque cree que el weón está haciendo cosas pa superarse, pa ser feliz… no tiene la puta idea que la van a cortar, si lo sospechara no le hubiese dado permiso pa salir, jajajjaj caga por weona no más. Comienza a tomar solo el loco porque sale de noche y la loca lo llama y tiene que mentir po y las hace todas… se copetea y le habla curao y la wea… pero ese ritmo le cansa, así que busca otras weas pa hacer, como ir al cine pero le flaquean las lucas, arrienda películas pero su abuelo, si po vive con su abuelo un weón comunista, no le presta la tele porque le gusta el fútbol y la wea y que los partidos de Chile, de Inglaterra, de España, Argentina y la wea así que el loco comienza a ver la tele con el viejito esperando por sus películas pero se termina metiendo en la cagá del fútbol; le cabrea eso sí que siempre los camarógrafos sigan a la pelotita, él quiere ver otras cosas como pegarse el cacho que cuando sube un lateral el otro se queda o cuando un weón hace una diagonal y le abre el espacio al que lleva la pelota pa seguir ahí pistiando…. Esas weas de fútbol po loco, así que decide ir a la cancha y se compra un cuaderno y hace dibujitos de los movimientos y se mete, pero un día lo asaltan unos locos de la barra y caga… igual por lo menos se queda con su cuaderno y pa que no sea tan literaria la wea no escribe poemas sino que empieza a dibujar y le gusta, encuentra un sistema que también le da libertad. ¿La loca? ¿La polola? No po ya está a la chucha, el loco está totalmente desconectado de ella, a estas alturas ya ni la llama, le contesta el teléfono por una wea mecánica y porque le agradece también, pero ya fue. Ya po déjame terminar que me tengo que ir, un día dibujando ahí al lado del abuelo cacha en las noticias que la loquita con la que sostuvo la mirada sufrió un accidente y que está pal pico, así que se arma de valor no más y se va al hospital, compra flores y cuando llega le dice a la vieja de la loca que viene de Santiago que se mamó el viaje pa La Serena y la viejurra lo deja entrar solo, ni en el mejor de los casos el weón se hubiese imaginado eso. Ya po le deja las flores en la mesa del lado, la mira y le da un besito así medio tierno medio calentón, inmediatamente el loco sale de la pieza, sale del hospital y se sale del mundo.

y?


Biografía Alonso Valencia: Codirector de la revista el Ascenzor. Profesor de lenguas y estudiante de Magíster. Vive entre Vicuña y La Serena.


viernes, 12 de marzo de 2010

EXHUMADA: POESÍA TRADICIONAL

3/12/2010 05:06:00 p. m.
EXHUMADA: POESÍA TRADICIONAL
(Marcelo Arce Garín, Exhumada. Editorial Mantra, Santiago, 2009)


Cristián Gómez O.


Marcelo Arce Garín ha publicado su primer libro bajo la premisa de escribir sobre su entorno. Exhumada (Ediciones Mantra, Stgo., 2009) recorre las calles rayando las murallas de la marginalidad urbana en el supuesto de que el poema se asemeja, como señala acertadamente José Ángel Cuevas, a la comunicabilidad del graffiti.

Valiéndose de ciertos giros de lenguaje popular, Arce Garín articula un punto de hablada en que la conocida feminización de la voz (Diego Maquieira, Sergio Parra(1)) se torna en este caso no sólo política, sino también contingente. Inmediata, si se quiere, con todos los costos y beneficios que ello puede involucrar.

Desde su título, este libro alude desde una perspectiva maximalista al conflicto todavía irresoluto (o resuelto a medias) de las violaciones a los derechos humanos, más específicamente en su versión de los detenidos desaparecidos y la continuación judicial de tal proceso, esto es, las exhumaciones legales (e ilegales) que se han llevado a cabo ya para identificar los cuerpos y asignar las responsabilidades criminales que corresponda(n), ya para entorpecer esos mismos procesos y entorpecer la actuación de los tribunales chilenos. Pero la referencia coyuntural llega hasta ahí (salvo alguna mención aislada a La Moneda que no modifica lo dicho hasta aquí). En lo que sigue, el retrato privilegia una mirada en torno al personaje de “La exhumada”, sus devenires amorosos y los alrededores de la pobla.

Para esta empresa, la imagen de la prostituta que asume también por asociación el rol de víctima -no sólo de sus condiciones de trabajo, sino también como producto de la historia reciente de nuestro país- habla de un relegamiento doble, de una negación que se suma a otra. En ese sentido, el texto abunda en imágenes que nos retrotraen a lo que Stella Díaz Varín llamaba “el tiempo del asco” y que aquí se transforma en un estética del ídem, una poética de la fealdad como caracterización de esa periferia que habita el/la hablante:

y lanzar un escupo póstumo
en tu oreja leprosa
asesinando la voz que emite
el guatón del distrito
(Arce, 29)

Esta opción fija el lugar de lo popular entre el reconocimiento de una norma lingüística y aquello que fue aplastado después del golpe de estado del '73, aquel San Bernardo que terminó festejando en los cerros colindantes de Chena, mientras bailaba encima de sus muertos. Si por una parte, el uso de términos como “la putifrunci”, “mis cañones no le gustan”, “más encima regodeón”, entre muchos otros de la misma índole busca voluntaria y voluntariosamente dar las pinceladas maestras del retrato popular, por otra el recuerdo de lo acontecido con los cuerpos sienta aun cuando precariamente una mirada biopolítica que se relaciona directa o indirectamente con el trauma de la (post) dictadura.

En el poema que abre el libro, “A mi muchacho le gustaban los Ex...” mezcla sintomáticamente el estribillo de una canción de los Ex(2) (“dime cuantas veces quieres que te lo repita”, Arce, 13) con otras referencias, veladas o no, a ciertos vocablos que fuera del contexto chileno no tendrían mayor significación, pero que al interior de este sistema semiótico cobran la primacía del sentido. Así cuando el o la hablante habla de sí mismo/a, (“Soy la exhumada/oía la ronda de San Miguel/mientras vendaban mis ojos”), es inevitable no asociar esa venda con la de los cuerpos de los ejecutados políticos, cuyos restos aparecieran en las fosas del desierto, o también con el centro de detención de la DINA conocido como “La discotheque” o la “Venda Sexy”, donde la “especialidad” eran las vejaciones sexuales a las que eran sometidos los detenidos y las detenidas.

En un estudio que no debiera ser subestimado, Hillary Hiner da cuenta de los parámetros que han modelado el discurso en torno a las violaciones de los derechos humanos en Chile y cómo estos parámetros han acotado y definido la realidad representable de tales crímenes y atropellos, especialmente en lo que se refiere a una perspectiva de género que, como Hiner se encarga de señalar desde un principio, está ausente casi por completo de este discurso.

Así, Hiner entiende que el paradigma de los Informes de la comisión Rettig y de la comisión Valech, en ambos casos, es el de victimario y víctima, donde el binarismo sexuado entre el polo masculino (agentes del estado, uniformados, militares, que es como se denomina a los responsables de los crímenes) y la contraparte feminizada de las víctimas, ha sido la única forma de referirse a estos hechos, conculcando la posibilidad de incluir otros aspectos y consecuencias de la represión política que, producto del enfoque de ambos informes, están fuera de los mismos.
Hiner explica que aun cuando en el informe Valech se plantea de algún modo la temática de género (cómo evitarla al tener que tratar de las múltiples violaciones sexuales sufridas por muchas de las prisioneras políticas), esta fue asumida exclusivamente en su versión biológica y no en su integridad, careciendo de la complejidad que el caso requería. Esto se ejemplifica cuando la investigadora de la Universidad Diego Portales, señala que el planteamiento del informe Valech al respecto no se diferencia mucho de la postura asumida por las mismas organizaciones de derechos humanos, para las cuales la tortura es sufrida por todos los seres humanos y no por el género (incluso si se subentiende que la mayoría de las veces es un hombre quien resulta víctima)(3).

Nos interesa el punto de vista anterior en la medida en que Exhumada pone de manifiesto esa marginalidad de género que aparece en este caso doblemente ignorada: desde las políticas de Estado que no han logrado satisfacer las demandas de los sectores afectados, así como la pauperización de amplias capas de la población, retratada en una hablante que se vale de su cuerpo en tanto mercancía transable para ejercer una prostitución que carece de todo glamour.
Volviendo, entonces, al poema con que se abre el volumen, podemos releer ese verso que aparece como una cita del estribillo de la mencionada canción de los Ex (“Dime cuantas veces quieres que te lo repita”) como parte de una sesión de tortura. Una sesión en que las preguntas se repiten hasta la náusea, en un ejercicio que no buscaba tanto información que probablemente ya se tenía como la aniquilación física y por sobre todo moral del prisionero, se revive -tal vez- fundamentalmente en la mención de esos ojos vendados junto con la ronda de San Miguel que se oye y “los calzones en los tobillos” (131), estas últimas señales que evocan para el lector el aparataje siniestro de la represión política, específicamente aquel utilizado en centros de detención como el ya citado “La Venda Sexy” o “La discotheque”, conocido así debido a la música ambiental que acompañaba siempre el trabajo de los torturadores. También, como ya hemos señalado, esos calzones en los tobillos indican esa violencia de género (que no fue sufrida sólo por mujeres(4)). Vemos así que en un texto como este primer libro de Arce Garín el tema de los derechos humanos dista mucho de una denuncia ingenua o testimonial de hechos a estas alturas “de sobra” conocidos. La reiteración de un relato que no ofreciera los bemoles y matices que presenta Exhumada no haría más que agotar un tema que, de acuerdo a la versión oficial y consensuada de los hechos, ya aparece como sancionado.

Los procedimientos escriturales de los que se vale en esta ocasión el poeta motivan unas últimas reflexiones. Para Enrique Lihn, la literatura se define por lo que no es. En tanto lenguaje, Lihn está consciente de que la literatura comparte ciertas funciones del lenguaje (la poesía como conocimiento, por ejemplo), pero en su visión de las cosas sólo la especificidad de la obra poética es lo que merece ser estudiado en tanto argumento decisivo para saber qué es poesía, qué es literatura. En el supuesto, claro, que no siempre es compartido, de que las entendamos si no equivalentes, al menos hermanadas, intrísecamente relacionadas. Para ello, Lihn -en su colección El circo en llamas- cita una tajante definición de Roman Jakobson: “El objeto del estudio literario no es la literatura en su totalidad, sino en su literaturidad, es decir, aquello que hace de un escrito una obra literaria”. (Jakobson, en Lihn, 133). Con esto, Lihn quiere recalcar cierta independencia del lenguaje poético, aquella especificidad que para él resultara tan preciada, sobre todo en momentos en los que Lihn escribía en una particular y pública cruzada en defensa de esa literaturidad que veía, no sin justa razón, amenazada por todos lados. Después de su (mala) experiencia cubana y los contratiempos que enfrentaba en el proceso de la Unidad Popular(5), donde para ser de izquierda había que ser el más izquierdista de todos, Lihn se había enfocado en delimitar esas características que pudieran diferenciar a un texto de otro en tanto hecho literario, aquello que distinguiría a la literatura de aquello que no entrara en sus dominios.

Me interesa traer a colación estos conceptos lihneanos en la medida en que nos pueden ayudar a entender los procedimientos retóricos de Marcelo Arce, incluso a tender un puente, si cabe, entre los contextos de uno y otro creador -salvando todas las diferencias. En Exhumada vemos una mezcla de lenguajes que, si bien no es nada nuevo en sí como procedimiento literario, tiene por otra parte la virtud de lograr un paneo urbano que al mismo tiempo crea y representa un entorno, producto de esa misma mezcla. Y he ahí el punto: la técnica expresiva de Marcelo Arce hasta cierto punto pone en jaque la especificidad añorada por Lihn. Evidentemente, tanto el autor de Pena de extrañamiento como los formalistas rusos (la fuente de donde el primero bebe), contemplaron en la formulación de sus propuestas que “Los hechos artísticos testimoniaban que la differencia specifica en arte no se expresaba en los elementos que constituyen la obra sino en la utilización que se hace de ellos” (Eichenbaum, citado en Todorov, 30), i.e., Lihn reservaba la literaturidad no para la mera especificidad de uno o más lenguajes, sino a la forma lograda a a través de ese -esos- lenguaje(s)(6).

Lo que ocurre es que en este primer libro de Arce Garín la condición privativa de la poesía o del lenguaje de la poesía se logra exclusivamente por medio del intento de superación de esa misma autonomía del hecho poético. Que la haya superado o no podría ser motivo de especulación; aquí, sin embargo, nos atendremos a considerar el hecho de los lenguajes de los que se vale Arce Garín para emprender su proyecto creativo, lenguajes entre los que se cuentan -y he aquí nuestra diferencia fundamental con la presentación de Exhumada que hiciera el poeta y crítico Felipe Ruiz- textos poéticos que anteceden al de Garín Arce y que son su punto de partida y de llegada.
Me explico: no hace falta haber leído a Bloom para compartir la idea de que la poesía es un largo tejido complementario, en el que las obras precedentes se van uniendo a las nuevas al mismo tiempo que se van borrando. Un proceso agónico en el que pareciera claro que

ningún poeta, ningún artista, posee la totalidad de su propio significado.
Su significado, su apreciación, es la apreciación de su relación con los
poetas y artistas muertos. (…) Procedamos a una exposición más
inteligible de la relación entre el pasado y el poeta: éste no puede tomar
el pasado como un bulto, una masa indiscriminada; tampoco puede
formarse totalmente basándose en uno o dos seres que personalmente
admira, o en un período concreto de su preferencia. Lo primero
resulta inadmisible; lo segundo es una experiencia importante de
juventud, y lo tercero es una compensación placentera y bastante
deseable. (…) (El poeta) Debe tener plena conciencia del hecho obvio
de que el arte nunca mejora, pero que la materia del arte no es
exactamente la misma en todos los casos. (Eliot, 21)

Lo que intenta decirnos Eliot, ahora en relación con el libro de Arce Garín, es que no se trata de entender la nueva obra sólo en comparación con el pasado, sino que, para lograr su individualidad como obra de arte, ambos polos deben compararse mutuamente, lo que implica (Borges también lo dijo en su momento) que el presente modifica el pasado, debe ser, en consecuencia, capaz de leerlo. Es el sentido de lo temporal (y de lo atemporal), el sentido de lo histórico, lo que en suma hace a un escritor, según Eliot, un escritor tradicional. No la mera reconstrucción arqueológica ni, agregaremos nosotros, la mención de unos cuantos nombres (supuestamente) ilustres. Lo tradicional es la conciencia de esa relación inextricable e inherente con la historia(7). Y Arce Garín lo hace aquí de diferentes maneras, consciente de su lugar de escritura, esto es, como decíamos en un principio, de su contexto: su entorno. Por eso las escrituras que lo preceden no se asumen de manera ni pasiva ni estática, sino que son recontextualizadas, en la búsqueda, que todavía debe continuar, de esa individualidad de la que habla Eliot y que no existe sino es en convivencia con la tradición que lo antecede y que habrá, si logra su objetivo, de modificar. Y eso definitivamente hay que agradecerlo y agradecérselo.


Notas

1.- En la presentación de este libro, Felipe Ruiz (2009) intenta clausurar cualquier posibilidad de leer este texto de Marcelo Arce en conexión con los nombres aquí señalados. Tal actitud reduccionista y contumaz no se condice con la necesidad de contextualizar e historizar este y cualquier otro título, a no ser que podamos suponer que la poesía nace en el aire, sin relación con una tradición literaria que necesariamente lo antecede, por no decir su relación con la Historia, que no sólo le es previa, sino inherente.

2.-Ex fue una banda punk rock (aunque hay divergencias en torno a esta etiqueta) formada por Octavio Bascuñán, Colombina Parra, Hernán Edwards y Pablo Ugarte; su primer disco se titula Caída libre (1996) y la canción que cita Arce Garín (“La corbata de mi tío”) pertenece a este disco. Después de varias separaciones, los Ex continúan tocando en el circuito más independiente.

3.- Aunque no venga al caso aquí, es sumamente interesante la pregunta que se hace Hiner: “¿Cuáles son las relaciones de poder presentes en la relación violencia sufrida por hombres torturados y violencia que aquellos hombres, antes torturados, ejercen en su propia casa?”(67). Naturalmente, todo esto quedó fuera del Informe Valech, aun cuando subyace a la pregunta anterior la interrogante sobre cuáles son las reacciones culturales apropiadas para un hombre chileno que ha sufrido tal tipo de vejámenes.

4.- Testimonios de algunos prisioneros que pasaron por este centro de torturas, relatan como fueron violentados sexualmente por perros especialmente amaestrados para estos efectos. Cfr. www.memoriaviva.cl

5.- Para estos efectos, se pueden consultar, entre otros textos de suma importancia, el de Róger Santiváñez (2009) y el texto del mismo Lihn, “Política y cultura en una etapa de transición al socialismo” (1997).

6.- Raymond Williams ya había demostrado en Marxismo y literatura la falacia que supone tal premisa. Allí señala que la distinción entre lo “denotativo” y lo “connotativo”, entre lenguaje vulgar y lengauje literario en tanto categorías en consecuencia entidades separadas, sólo contribuye a perpetuar las dicotomías sausserianas e idealistas del signo.

7.- Tema aparte es la experiencia atrofiada de la historia que hoy en día, en plena posmodernidad, seamos capaces de experimentar. Para mayores antecedentes, conviene consultar el libro de Jameson (1991) sobre este aspecto.

OBRAS CITADAS


Arce Garín, Marcelo. Exhumada. Santiago: Mantra ediciones, 2009.
Eliot, T.S. Ensayos escogidos. México D.F: Universidad Nacional Autónoma de México, 2000.
Hiner, Hillary. “Voces soterradas, violencias ignoradas. Discurso, violencia política y género en los informes Rettig y Valech”, en Latin American Research Review. Vol. 44, n° 3, 2009. (pp. 50-74)
Jameson, Fredric. Postmodernism, or, The Cultural Logic of Late Capitalism. Durham, NC: Duke University Press. 1991
Lihn, Enrique. El circo en llamas. Santiago: Lom ediciones, 1997.
– – Pena de extrañamiento. Santiago: Editorial Sinfronteras, 1986.
Ruiz, Felipe. “Presentación del libro Exhumada, de Marcelo Arce Garín”, en http://letras.s5.com/fr111109.html
Santiváñez, Róger. “Poesía y revolución: Enrique Lihn en La Habana, circa 1968”, en Anales de Literatura Chilena. N° 11, Junio 2009. (pp. 177-190)
Todorov, Tzvetan. Teoría de la literatura de los formalistas rusos. Buenos Aires: Siglo XXI editores, 2004.
Williams, Raymond. Marxismo y literatura. Barcelona: Ediciones Península, 1980.