miércoles, 17 de marzo de 2010

HACIA UNA LECTURA ÉTICA DE LA CARTA A LOS DIRECTORES DE MANICOMIOS DE ANTONIN ARTAUD por DENNIS PÁEZ

3/17/2010 05:29:00 p. m.

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LAS ÚLTIMAS DEFENSAS DEL ENFERMO:

HACIA UNA LECTURA ÉTICA DE LA CARTA A LOS DIRECTORES DE MANICOMIOS DE ANTONIN ARTAUD

POR DENNIS PÁEZ

El siguiente trabajo se propone 1)realizar una lectura crítica del texto “carta los directores de manicomios” de Antonin Artaud a la luz de datos biográficos, literarios y contextuales que sean pertinentes para abordar el texto.2) presentar una reflexión sistemática de cómo Artaud, loco de por vida, realiza esta reflexión sobre los manicomios en la escritura, internándose hasta los trasfondos más éticos de abordar en asociación al tema de la locura y las instituciones psiquiatricas.3) reparar en los aspectos éticos que Artaud cuestiona, realizando asociaciones con propuestas éticas contemporáneas y con pensadores de relevancia como Rorty y Habermas.

La realización de este trabajo tuvo como tópico general el abordar las dimensiones éticas implicadas en las instituciones que tratan a los denominados enfermos mentales, los hospitales psiquiátricos, y el examen de las relaciones e interacciones que se dan al interior del organismo y sus respectivas consecuencias. Por cuestiones de espacio este trabajo ha sido reducido para su publicación, por lo que se presenta como un somero análisis introductorio y exploratorio en la temática.

Quiero ir a un manicomio para ver

Si la profundidad de la locura

Me explica el enigma de la vida

Soren Kierkegaard


I- Artaud y la escritura

Fácil es decir que Artaud fue un poeta, dramaturgo, ensayista, novelista, director escénico y actor francés, aparte de loco. Sin embargo, no es fácil dar un primer acercamiento a la obra de Artaud (1896-1948, Francia), tanto por su complejidad como por su fragmentada escritura. No obstante nos convoca el deseo de dirigirnos hacia un texto en particular, asociado estrechamente con la vida del autor, quien experimentó la locura y los diversos modos que la sociedad impone para remediarla y corregirla.

La obra de Artaud, fragmentaria e inconexa en muchos casos, esta constituida en la parte importante por cartas. Esto nos sugiere ya un primer acercamiento a la ética en literatura o a lo ético-literario: ¿Es debida la publicación de material no destinado al público, material privado, construido con otros fines? La pregunta se plantea abierta ya que la respuesta no será parte de este trabajo por motivos de pertinencia y extensión. Sin embargo, saber que son cartas y no otro tipo de texto es ya bastante. Con ello se nos dice que Artaud escribe para alguien, para un destinatario real, al cual considera como lector involucrado, a diferencia de escritos de naturaleza literaria, como la poesía o la novela, en los cuales el lector es pasivo y solo interactúa en razón de cultura u/o entretención. En este caso no, el lector que tuvo en mente Artaud al iniciar el acto de escritura no es un sujeto neutral, sino por el contrario, alguien considerado capaz de entender tan complejo motivo que originó la escritura.

II- Artaud y la locura

Antonin Artaud se da a conocer en un comienzo por la publicación de poemas, artículos de arte y de teatro en diversas revistas. Luego será catalogado como un escritor que compartió con los surrealistas franceses, que hizo teatro, y entre otras cosas consume opio y láudano para curarse de dolores físicos (e inevitablemente psíquicos) que lo atormentan.

Internado mas de alguna vez, Artaud es un personaje caótico, con enfermedades que lo persiguen desde pequeño, como el ataque de meningitis a los cuatro años, y la paranoia que lo acompañara de por vida. Aparte están sus deseos y ansias de irrefrenable búsqueda, indefinida y contradictoria, que lo llevará a ser internado en muchas ocasiones y en diversos centros como en Ville-Évrard, Le Havre y Rodez, Cobh, Dublín, etc.

Fruto de estos encierros, es que Artaud empeorará su estado, volviéndose cada vez mas demente, violento, antisocial, peligroso para el orden público y a la seguridad de las personas que lo circundan. Esta incomprensión de la cual es victima en estos diversos centros, será la causa decisiva en el trastorno de su actitud.

III. Sobre “Carta a los directores de manicomios”: análisis de extractos.

Por medio de esta carta* (publicada en la Pág. 37-38, la otra locura, Laura Forti)

Artaud a dejado su lúcido testimonio sobre la enfermedad que ha sufrido y sobre lo que piensa acerca de los manicomios, los psiquiatras y las instituciones de rehabilitación. Es un documento de inacabable valor dado que fue uno de los más inauditos reclusos de dichas instituciones durante largos periodos, por lo que podemos decir que realmente las conoció en su interior, en su diario funcionamiento y actividad. Poseedor del genio bipolar típico del artista, éste se irá transformado en un sin fin de contradicciones e inconexiones que ya no podrá tolerar su lucidez. Aquejado por dolores corporales, que según él constituyen señales del espíritu al cuerpo, se medicaba con opio para refrenar aquellos achaques.

Pese a todo ello, subsistió la carta que escribió, y conservamos el escrito hasta nuestros días y a la vez tenemos el privilegio de analizarlo pausadamente, develando en primer lugar la lucidez desde la cual se aborda el tema, y en segundo lugar, el sentido crítico del autor frente al tema tratado.

A continuación revisaremos fragmentos de la carta, deteniéndonos en el examen de lo ético que se desprende de ella al final de este apartado.

I-.Señores:

Las leyes y las costumbres les conceden el derecho de valorar el espíritu humano.

Ustedes ejercitan esta jurisdicción soberana e indiscutible a vuestra discreción”

Con estas palabras se inicia el documento. La carta como tal, va expresamente dirigida a los psiquiatras, directores de manicomios rotulados en el tajante y distante Señores que da inicio al texto. El peso de la afirmación con la cual se inicia el documento marca de inmediato la lucidez y claridad con la cual se ejercerá la crítica:

Las leyes y las costumbres les conceden el derecho de valorar el espíritu humano.

Esta primera aproximación alude específicamente a la autoridad del especialista, en este caso, el psiquiatra, de quien se dice que ejerce esta facultad de valorar el espíritu humano según sea su discreción. Por una parte, la frase articula la crítica de inmediato, aludiendo a que los psiquiatras valoran el espíritu del hombre según ellos lo decidan, guiados por sus propios patrones y reglas, según como su disciplina lo ha concensuado.

II.-Cada cien clasificaciones, las mas vagas de las cuales son aun las únicas que puedan utilizarse ,¿Cuántas nobles tentativas se han realizado para aproximarse al mundo cerebral donde viven tantos de vuestros prisioneros?

En esta segunda cita, Artaud se introduce de pleno en lo que constituye las clasificaciones de las enfermedades mentales por un lado y la acentuación en la pregunta sobre la verdadera acción que se ejerce para adentrarse en el mundo del paciente. De este modo, se nos expresa como el enfermo concibe a sus sanadores: Una sarta de psiquiatras que estereotipan y clasifican en tal o cual enfermedad a partir de rasgos observados. Sin embargo, es posible inferir del texto que el personal que atiende al paciente no hace ni siquiera intentos por aproximarse a los pensamientos del paciente. No hay un acercamiento hacia el mundo mental en el cual están insertos los pacientes, sino una clasificación y un tratamiento que en el fondo omite al paciente, reduciéndolo a un conjunto de síntomas abordables de tal o cual manera.

III-. Se sabe –y todavía no lo suficiente- que los hospitales, lejos de ser hospitales,

son prisiones espantosas, en las que los detenidos proporcionan mano de obra gratuita y útil, en las que la brutalidad es la regla y esto es tolerado por ustedes. El instituto para alienados, bajo la apariencia de la ciencia y la justicia, es comparable al cuartel, a la cárcel, al penal.

En este último fragmento extraído de la carta, el autor lanza sus dardos directos y sin eufemismos de lenguaje para expresar ácidamente su apreciación. Denuncia por medio de estas palabras -explicitando que aun no es totalmente difundido pero que ya se sabe-como el interior del manicomio se convierte en una empresa en la cual hay jerarquía determinada, en la cual el rango mas bajo lo ocupan los pacientes, en la que hay abuso y ostención en contra de los enfermos, quienes acatan a golpes cada mandato de seres supuestamente especialistas que no han aprendido jamás como tratar con humanos de tales condiciones, acudiendo a las reglas y la subordinación para la represión de los individuos y de su comportamiento.

Existe en este fragmento también, un recurso abordable desde dos direcciones:

Por un lado se puede decir que Artaud utiliza el ustedes para dirigirse a los directores, y es lo más probable que así haya sido. Sin embargo aquel ustedes puede servir como un apelativo para implícitamente nombrar a los lectores actuales de la obra, o en otros términos más generales, a la sociedad en si: Somos nosotros los que hemos permitido sucedan estas perversiones en las instituciones de nuestras naciones frente a nuestros ojos. Nosotros hemos tolerado un trato indigno de aquellas personas. Hemos dejado que se perviertan las funciones básicas por las cuales cobran sentido las instituciones, somos nosotros, en el fondo, con nuestro silencio, quienes permitimos estos hechos ocurran.

IV-.Sin entrar a insistir en sobre el carácter de perfecta genialidad de las manifestaciones de ciertos locos, en la medida en que podemos apreciarlas, afirmamos la absoluta legitimidad de sus concepciones de la realidad, y de todas las acciones que derivan de ella.

Artaud menciona la genialidad en este fragmento, por que, desde su perspectiva y experiencia, ha convivido y compartido con muchos sujetos que son catalogados como locos o enfermos mentales, sin siquiera ver las manifestaciones artísticas o expresivas que pueden llegar a producir. Sin embargo, la parte mas aguda de este segmento de la carta, esta en la afirmación de la absoluta legitimidad de sus concepciones de la realidad y de todas las acciones que derivan de ella.

Tener que llegar a escribir una carta-denuncia contra lo que pasa en los manicomios

un loco, me parece que es bastante. Pero, encima de esto, que sea un sujeto catalogado de enfermo mental quien nos enrostre que no hemos legitimado todas las posibles concepciones de la realidad ya es demasiado.

Lo que Artaud nos dice en el fondo con estas palabras, es que hemos sido uniformados mentalmente a aceptar ciertas cosas y rechazar otras. Que se nos ha impuesto una realidad ante nuestro vivir, se nos ha entregado una concepción de la vida que nos es ajena y la cual no hemos experimentado por nuestra cuenta.

Artaud desde su locura, es capaz de demostrar lucidamente como la sociedad a desviado el rumbo, a perdido el control, ha dejado en los brazos de otros su responsabilidad última. Desde su enfermedad, nos dice sutilmente, que hemos sido criados al alero de un sistema que nos ha impuesto la realidad que vivimos según su conveniencia, la cual es bastante distinta de la que nosotros creemos existe en razón de bien supremo y común, que nos encontramos gobernados por una lógica ajena a nuestro espíritu.

IV-.Conjeturas en torno a la carta: Aspectos éticos presentes en la carta.

El documento que analizamos es en si un llamado urgente hacia una ética de los enfermos;

Por medio del documento que hemos estado analizando, hemos visto que no existe una congruencia entre los avances científicos en la materia con las prácticas en determinados contextos. Hemos percibido del mismo modo, como el psiquiatra no tiene un real compromiso con su paciente, no hay una intención verdadera que se intente ejecutar de cualquier modo por ayudar al paciente, sino situaciones comunicativas delimitadas, fragmentarias, mediante las cuales es imposible establecer un vinculo fuerte de confianza para conocer al paciente y buscar el método por el cual será posible brindarle ayuda.

Al respecto es interesante la opinión de Guattari:

“E l psicoanalista tiene una relación de palabra con su paciente, pero no esta comprometido con la vida social en la institución, en los problemas biológicos, etiológicos, económicos- sociales.”*

Interesante es también mencionar respecto al tema, los intentos que han establecido Guattari junto a Deleuze, quienes propusieron abolir los hospitales psiquiátricos en Italia por medio de la ley 180. En su lugar, han desarrollado una entre comillas “clínica psiquiatrica”-incluso la denominación se resiste- llamada la borde. En ella se propone que los pensionistas-como se les llama a los pacientes- tengan la posibilidad , como lo expresa Guattari, de desarrollar distintas virtualidades de su personalidad por todo tipo de centros subjetivos, esto es, en otros términos, romper con el clásico dialogismo entre paciente-medico, y dar pie para que el pensionista pueda entablar todo tipo de relaciones interpersonales con los otros pensionistas, o con el personal a cargo, organizando su propia existencia en el lugar.

Es indudable, luego de haber comentado parte importante del testimonio de Artaud, que han sido sobrepasados todos los derechos éticos que cualquier persona posee: ha sufrido una violación constante de su derecho a la salud, ya que no es atendido como debiese, ha sido atacado el principio de sociabilidad, su libertad se encuentra impedida, todos sus valores como persona han sido inhabilitados por su condición, derivándosele a una categoría inferior donde no es mas que un subordinado que debe obedecer ordenes y mandatos, impedido de decisión, de libertad y de acción.

En definitiva, podemos decir que la carta en si es manifiesto de la necesidad de una ética que garantice las relaciones al interior de las instituciones. El deber ser Kantiano no es suficiente en esta época ni lo fue en las anteriores. El deber ser debe estar custodiado, guiado, e inclusive controlado por un imperativo mayor capaz de dominar y de evitar estas desviaciones. No queremos llegar al extremo de que sean vigiladas cuidadosamente las acciones de profesionales en áreas tan complejas, pero tampoco dejar que entre cuatro paredes ocurra lo que la voz del especialista se le antoje ocurra. Es necesario aun, establecer una ética superior, fundada en nuestra necesidad de fraternidad para con el otro, ese otro tan yo como cualquier humano, que siente y vive, y por ello, necesita también de la mano de un hermano de su especie que le brinde lo necesario para seguir su camino.

V-. Aproximaciones de Artaud a Rorty:

El teatro de la crueldad y la experiencia subjetiva radical.

Antonin Artaud, como dijimos en alguna parte de este trabajo, fue en su momento actor y dramaturgo. Esta empresa que emprendió en sus mejores años, culminaría con una idea radical que rondaba la cabeza del artista, y que mas tarde, el filosofo estadounidense Richard Rorty tomaría como argumento para proponer uno de los postulados éticos contemporáneos mas radicales y llamativos, conocido hoy como el liberalismo neo-pragmático de Richard Rorty.

¿Qué tienen en común estos dos personajes? ¿Qué los vincula tan estrechamente como para figurar juntos en un apartado de este trabajo? La respuesta a continuación:

Artaud es el creador una invención teatral, un modelo o tipo de dramatización denominada el teatro de la crueldad. Dicho movimiento teatral, es expuesto en su totalidad en su obra El teatro y su doble que data del año 1938. Por medio de esta forma o modalidad teatral, se busca sorprender e impresionar a los espectadores, mediante situaciones impactantes e inesperadas. Con esto se pretende dejar una huella en el espectador, en otras palabras, se busca que la obra lo marque. De este modo Artaud buscará el impacto, con escenas trágicas de profundo dolor y desgarramiento, apelará al auditorio por medio de la crueldad de las representaciones.

Años más tarde, el norteamericano aplicará estos postulados a su pensamiento, los cuales se pueden rastrear en el planteamiento sobre la experiencia subjetiva radical. Dicha experiencia, es la que nos unifica –dice Rorty- y nos constituye como género humano. Por medio de esta experiencia subjetiva radical que nos ofrece el miedo a la agresión, a ser atacados, ofendidos y al sufrimiento, es que nos construimos como un solo cuerpo, una sola raza que siente su debilidad y se organiza con fraternidad frente al medio ofensivo como especie.

De este modo, Rorty propone que mientras mayor sean estas experiencias subjetivas radicales, mientras mayor densidad y agresividad nos sugieran, mayor será el sentimiento fraternal de solidaridad que iremos construyendo. En base a ello se construirá una ética a partir del impacto de lo aberrante que nos puede ocurrir.

VI-. Aproximaciones desde Artaud a Habermas:

La crítica como instrumento de emancipación.

El texto que analizamos, como hemos dicho anteriormente, se construye como una poderosa crítica a las instituciones psiquiatricas. La forma en como se elabora esta crítica, posee ciertos rasgos que nos hacen situarla en un paralelo frente la actitud crítica revelada por medio de los textos de Habermas.

Habermas encontrará la desviación o el error, en la subordinación de la dimensión social a la técnica, imposibilitándose así la praxis liberadora. A raíz de esto, comienza aparecer en sus diversos textos la concepción de filosofía crítica, la cual se propone nada menos que desarrollar a fondo el interés emancipativo que debe estar bajo las dos dimensiones señaladas. Este interés emancipativo-nos confiesa Habermas- ha sido extraído luego de una extensa lectura de Freud, por la que llegamos finalmente apreciar la coincidencia que se da en el psicoanálisis entre el conocimiento y el interés, la cual parece no darse en nuestra teoría de la sociedad y del conocimiento.

A partir de estas ideas base, es posible establecer la siguiente relación entre las ideas habermasianas y las de Artaud:

Artaud realiza por medio de la carta una crítica a las instituciones psiquiátricas y sus directores. La crítica se elabora poniendo especial énfasis en que las instituciones no están realizando el trabajo que debiesen y es aquí donde podemos percibir el primer paralelo entre ambos autores:

1.-Tal como Habermas critica que la teoría del conocimiento y la de la sociedad no han abordado la que debiera ser su misión impulsora que es la emancipación del hombre, Artaud revelará que las instituciones psiquiatricas tampoco han servido para lo que se han propuesto, que es brindar ayuda y apoyo a los enfermos mentales.

2.-Artaud da cuenta de como no existe coherencia entre interés - conocimiento y aplicación, ya que, si bien existen innumerables avances en el área de la psiquiatría,

su aplicación práctica no se ha concretizado en las instituciones, habiendo un vacío inmenso entre las teoría y la práctica psiquiátrica.

Además de lo anterior, existe otro factor importante. Recordemos que Artaud esta viviendo un periodo donde la modernidad se ha impuesto en la sociedad. Este cambio, traerá problemas también para el hombre, en su intento de adaptación a dichos cambios. Artaud es la evidencia de como el desarrollo de la sociedad industrializada del que habla Habermas, repercute directamente en los individuos, quienes ante la incomprensión por parte del sistema es tildado de loco pese a su genialidad y su lucidez de pensamiento, apartándosele a la periferia, donde sus ideas no tengan relevancia.

En conclusión, Artaud articula una crítica en sentido similar a la que Habermas postularía la suya: Artaud critica esta institución, a los psiquiatras y a la psiquiatría en si , en tanto no se han ocupado del problema en si mismo, sino de organizar clasificaciones de los problemas que presentan los individuos; de modo semejante lo hizo Habermas al demostrar que hemos errado en centrarnos solo en la dimensión técnica e ignorar la dimensión social en la cual se dan las relaciones entre los hombres, la verdadera dimensión emancipatoria, y hemos pecado creyendo que nuestra emancipación depende de esa dimensión que explota y domina la naturaleza , por sobre la dimensión humana.

VII-.Reflexiones y conclusiones finales

Como hemos visto por medio de la carta de Artaud a los directores de manicomios,

los pacientes, representados por Artaud en el escrito, sufren no solo su enfermedad, sino por si fuera poco, un trato indigno justificado por un errado concepto del paciente enfermo mental. Como lo explica el autor, los enfermos que permanecen en dichos centros de “ayuda” son explotados y tratados de manera infrahumana por quienes debieran procurar su pronta mejora.

Los hospitales, y tanto mas los psiquiátricos, desde siempre han sido centro de debate y cuestionamiento ético y bioético. Sin embargo, pese a los muchos años que han pasado desde la carta de nuestro autor y la revelación de los sucesos que ocurren en estas instituciones, las condiciones pareciesen no mejorar.

al respecto Morton Schotzman nos dice: “si trabaja en un hospital psiquiátrico impone reglas a los pacientes: premia la obediencia, castiga la desobediencia y define estas actividades como

Paralelamente, pero desde otra óptica, Foucault afirma: “la practica psiquiatrica producida en hospitales psiquiátricos es una táctica moral, disfrazada de verdad científica”

En el interior de la institución psiquiatrica se produce la reverberación del modelo de autoridad que se da en organismos como la familia: se reproduce un padre-castigador y un hijo-desobediente. Esta lógica se articula mediante una moral convencional, la cual define lo que esta bien y es correcto, de lo que desborda dichos limites.

En tales circunstancias, las palabras de Foucault cobran inusitada relevancia, al analizar como esta incerteza que se tiene frente a la locura demostrada en los pacientes, obliga a los especialistas a mermar dichas conductas consideradas irracionales desde su perspectiva; al respecto Schotzman nos aclara como funciona este no saber científico y como es encubierto bajo la capa de ciencia medica:

`para encuadrar sus actividades en el interior de un modelo médico llama al proceso; al juicio; a la sentencia; a la corrección. Si sus pacientes afirman que no están enfermos se trata de un desafío a sus juicios”

En conclusión, son muchas las cosas que son necesarias revisar en la psiquiatría, desde la teoría misma hasta la práctica misma en un lugar determinado. Guattari, en su paso por Chile, visitó los psiquiátricos, de los cuales aparte de decir que no eran tan brillantes materialmente pero que si había voluntad de hacer cosas, sentencio:

“Al examinar la agenda, comprobé que aparecía una seria de actividades interesantes-talleres, terapias grupales- con los pacientes…de lunes a viernes. Sábado y domingo nada.

Este es el servicio público: un trabajo de funcionarios, muchas veces mal pagado que se ciñe exclusivamente a horarios y actividades prefijadas”

Finalizando, solo cabe agregar que sino cambia el modo de abordar a los pacientes, todo seguirá en las mismas condiciones. Solo si se considera el humano como humano en su integridad, tal vez, tengamos una minima señal esperanzadora de cambio.


REFERENCIAS:

Forti Laura (), la otra locura; mapa antológico de la psiquiatría alternativa. Barcelona, 1982, Tusquets editores.

Foucault Michel () el nacimiento de la clínica: una arqueología de la mirada médica. México,1997, siglo XX1 ed.

Guattari Félix (), el devenir de la subjetividad, Santiago de Chile, 1998, Dolmen editores.

Jaspers Karl () esencia y critica de la psicoterapia, Buenos aires, 1959, Fabril editora.


Denn Ray Páez (Rancagua, 1986-) escritor radicado hace buen tiempo en la ciudad de La Serena. En la actualidad se encuentra concluyendo sus estudios de pregrado en lengua castellana y filosofía en la Universidad de La Serena. Ha publicado algunos textos en revistas literarias del país, destacando los aportes realizados de poesía visual. Ha participado y organizado diversos encuentros de poesía, como también ha asistido a los últimos congresos de literatura en calidad de expositor. Sus principales intereses escriturales van desde la poesía hermética a la poesía visual. En la actualidad trabaja dirigiendo la revista de literatura y artes visuales “Vomitiva”,(www.vomitiva.blogspot.com) y se encuentra en proceso de edición de las que serán sus dos primeras obras: antología prematura y preámbulo al óxido.


lunes, 15 de marzo de 2010

Primer Concurso de Poesía y Prosa Poética "La Poesía está Escondida".

3/15/2010 09:44:00 a. m.

Del 15 de marzo al 7 de mayo del 2010.
Podrán presentar obras los niños, jóvenes y adultos, chilenos o extranjeros, que tengan residencia en la II Región de Antofagasta
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Más información:
www.premiopoesia.cl y www.chile-poesia.cl
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por Elisa Maturana

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El Primer Concurso Regional de Poesía y Prosa Poética sobre la Minería arranca el lunes 15 de marzo.
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“La poesía y el cobre son el alma de Chile. Por eso hemos hecho esta alianza entre la materia y el espíritu, entre dos componentes constitutivos de la esencia chilena en la cultura”, dijo el poeta José María Memet, director del Festival Chile Poesía, quien acompañado por el representantes de Minera Escondida, Eduardo Bravo, y el profesor de literatura y jurado, Sergio Gaytán, anunciaron las bases del Primer Concurso de Poesía y Prosa Poética sobre la Minería para la región de Antofagasta.
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En conferencia de prensa ofrecida en la Sala Museo Andrés Sabella, de la Casa de la Cultura, el poeta destacó la importancia de promover en este concurso la participación de los jóvenes y los niños para involucrar a las nuevas generaciones.
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“Los niños son poetas naturales, donde hay un ampolleta encendida ven un sol”, dijo Memet, más tarde en entrevista en Radio Carnaval, poco después del lanzamiento del evento cultural.
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El concurso, cuyas postulaciones estarán abiertas a partir del lunes 15 de marzo, contempla tres categorías: Niños de 8 a 12 años, Jóvenes de 13 a 18 años y Adultos de 19 años en adelante. Los premios que van desde los 250 mil pesos, para la categoría niños; más un telescopio astronómico y una biblioteca infantil de 20 libros para el primer lugar y la entrega de 5 menciones honrosas de $ 100.000 pesos. En el caso de las categorías jóvenes y adultos el primer premio será de 500 mil pesos y una biblioteca juvenil y adulta. En ambas categorías habrá 5 menciones honrosas de $ 100.000. Las bases están disponibles en Concurso de Poesía.
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El director de Chile Poesía, destacado poeta chileno entre cuyos reconocimientos literarios se encuentran los premios Gabriela Mistral, el Premio Pablo Neruda y la Beca de Excelencia del Consejo Nacional del libro, insistió en la necesidad de dar espacios a la tradición literaria del norte chileno; “El norte tiene una tradición literaria muy potente y queremos ofrecer espacios para recrear sus símbolos; el desierto, el cobre, los mitos, las leyendas, la vida y la historia de los pueblos mineros”.
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El profesor Sergio Gaytán, reconocido literato de la II Región, destacó la importancia de lanzar el concurso desde la Sala Andrés Sabella, nombre de una de las voces poéticas más destacadas de Antofagasta. Gaytán comentó sobre la importancia de contar con espacios de creación y recordó anécdotas sobre encuentros entre los tres escritores – Sabella, Memet y Gaytán - que les permitieron compartir sobre poesía y literatura.
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El representante de la Empresa Minera Escondida Eduardo Bravo, dijo por su parte que la Minera esta comprometida en un amplio programa cultural para la región de Antofagasta y que la intención es continuar apoyando nuevas líneas de trabajo… como poesía y literatura.
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Eduardo Bravo, José María Memet y Sergio Gaytán




domingo, 14 de marzo de 2010

Making Off por Alonso Valencia

3/14/2010 09:14:00 a. m.

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Making Off


Autor: Alonso Valencia


Puta weón la idea es re simple: se trata de un loquito medio perdedor que se cambia de muchas carreras, tira al ostracismo y que tiene una mina. La loca es tela, media cuica no más y más que quererlo le tiene pena. Si po, ella no sabe que le tiene lástima, ella cree que lo ama y él cree amarla también. Igual es mano lograr que él se sienta debiéndole algo, por último que se sienta mal por hacer que la loca invierta tiempo, su tiempo en él; el problema de hacer esa wea es que tendría que trabajar mucho a los personajes y no estoy ni ahí con eso, no es la finalidad, es más aun, por mi que no pasara nada como me decías el otro día: esa cosa de agarrar a los personajes por un día y luego soltarlos como que no ha pasado nada, la radiografía de un día; pero es re difícil lograr eso, por ejemplo ahora ya estamos hablando de los personajes como si existieran, ya me los estoy imaginando y les voy a tener que crear una vida y todo. Ya oh si igual tení razón, tomar a un personaje por un rato no más no quiere decir que no tenga vida, pero es distinto cuando uno crea personajes; querí que les pase algo, querí que les pase las weas que no te han pasado, una wea así como inventarse una vida o capaz que no, capaz que querí contar lo que te ha pasado y darle un pequeño giro, una pequeña vuelta de tuerca pa quedar como ganador. Claro tan ganador quiero quedar, por eso hago la triste historia de un pobre weón, pero puta loco volviendo al tema: había pensado no ponerle nombre a los weones y dejarlos con él y ella, si po como el poema de Benedetti, esa wea cómo se llama…. Puta espera, mi memoria …. Los formales y el frío… si po terrible de mamón el Benedetti pero es reentrete y las hizo todas, sacó hasta un disco de música hazte esa po loco. La wea es que aunque no quiera que pase nada, algo tiene que pasar: buuuu la trama tú cachay po, es como fantasmagórica la wea: a todo esto, hay un poema en el hacedor del mariconcillo del Borges que se llama la trama que es la raja porque se soluciona la wea a nivel discursivo “(estas palabras hay que oírlas no leerlas)” o algo así, la zorra. Sí, no hay drama; después te presto el libro pero tení que devolverlo… jajajja que buena el que presta un libro es weón pero el que lo devuelve es doblemente agüeonao jajjaja, te las mandaste. Ya po, la trama; puta weón escribí una parte del texto, me gusta, espera la busco y te la leo, si igual traje la wea, ya acá va: “Es acá cuando se complica la historia: entran y salen personajes y todo se enredaría si siguiéramos con él y ella. Él es ahora Rubén y ella es ella y la que está a punto de llamar a Rubén, ahora que se siente enfermo después del almuerzo, es María, pero María importa en la medida de que existe Rubén, cuando ella lo deje ya no va importar, así que María podría ser Ana, Francisca o la novia de Rubén”, ya po loco acá tenemos algo: la novia de Rubén es su mina la que te conté al principio la media cuica y wea… y ahora ella la que apareció recién es una loquita que conoció el loco, se miraron un ratito, claro esa wea: sostuvieron la mirada un ratito y después siguen sus caminos y no debería pasar nada de nada, el mundo sigue… él se va no más, pero cuando llega a su casa algo le hace clic, algo cambia, se echa unas pajitas y no pasa nada, come y no pasa nada y comienza a hacerse el weón lisa y llanamente, no le contesta las llamadas a la loca, a su mina y aun cuando parece que los rasgos de su introversión se hacen más cuáticos no po, no es así: el loco comienza con su liberación. Qué como creo que voy a lograr esa wea, no se po… en volá llego y lo escribo así explícitamente no más, ya te pusiste weón viste, le day con esas cagá de que la literatura es decir una cosa por otra y que la idea no es decir que estoy depresivo sino que el lector lo descubra… puras weas no más, así al final lo único que hací es divinizar una wea que no pasa nah… es como un poema del Hoefler, no me lo se pero parafraseo: mientras mis niños juegan con la máquina de escribir me doy cuenta que lo mío (el ser escritor) es puro weveo no más. Si po apoyo esa idea, a mi eso me parece que es un poema valioso o como dice el Zambra, el Alejandro eso sí no ese weón que vive en Copiapó o Vallenar y que los poetas regionalistas alaban tanto, jajajjaj si po esos locos están cagaos, creen que por ser de un lugar deberían apoyarlos más, no pu loco que se las rasquen solitos no más o erí bueno o erí malo todo lo demás es paja molía, es paja mental… yo igual una vez escribí un poema de esa wea… poema no, una reflexión ajajja; puta loco esa wea me dijo un pendejito “me gustaron sus reflexiones” con una voz toda impostada y wea, igual el loco escribe re bien, se le nota que tiene deos pal piano el único problema es que ve a la literatura de manera muy seria cuando la wea es mentira no más, bueno me imagino que es por la edad y porque ve a la literatura como profesión y esa wea te obliga a la sistematicidad y todas esas cagás. Haaa eso, si po el Alejandro Zambra que igual es poeta, pero me gusta más su narrativa, el tipo deja clarita esa wea de que la literatura no salva a nadie… pero esto tení que entenderlo de manera literal po weón, un puchito te puede salvar la vida, unas cervecitas, una loquita, una cachita y hasta una pajita pero la literatura no po, no hay que ser weón… es como otro poema del Hoefler que me gusta, parafraseo otra vez… puta la wea me carga mi memoria loco debería aprenderme las weas… los únicos poemas que se son míos, cacha la perdida de tiempo y espacio, ya acá va es así como: escribo en la pieza del lado mientras mis hijos y esposa duermen porque se que no los hará peores. Puta loco es una wea así, pero genial “que no los hará peores” y tampoco mejores, al final a la hora de los quiubos la literatura no sirve pa na… cuando uno se enferma y vay al hospital y te atienden como el hoyo y veí a locos que se están muriendo porque tienen un corte en la yugular o porque tomaron cloro pa cagarse, no sirve de nada, no hace la diferencia… de que te sirve Rilke, Parra o cualquier weón, de nada o te acorday cuando me acuchillaron, de qué creí que me sirvió la cagá, creí que les dije: no hermanito guarde esa wea de machete leamos a Nietzsche o a Machado… no po weón no podí decir esa wea, ahí con más ganas te cagan por fletillo, jajajjaj si po. Puta loco en qué quedamos con el texto: no, no se que extensión va a tener, pensé que era un cuento pero ahora ya no… una nouvelle quizá jajaj la wea fleta; pero espera po no preguntí esas weas todavía deja explicarte de que se trata la cagá y me digay que te parece. Ya po, el loquito se siente enfermo, pero todavía no se da cuenta que cagó, que la mina lo cagó que fue como un destello… jajaj yo una vez le dije eso a una loquita que fue destello para yo, buena… igual me pegó tremenda pata en la raja jajja… si po, bien dada, jajaj me había bajado lo mariconcillo eufemístico. Ya, la cosa es que el loco empieza a hacer cambios en su vida, se inventa amigos y llama a su polola pa decirle que no se puede juntar y la loca se pone re feliz por el loco, porque cree que el weón está haciendo cosas pa superarse, pa ser feliz… no tiene la puta idea que la van a cortar, si lo sospechara no le hubiese dado permiso pa salir, jajajjaj caga por weona no más. Comienza a tomar solo el loco porque sale de noche y la loca lo llama y tiene que mentir po y las hace todas… se copetea y le habla curao y la wea… pero ese ritmo le cansa, así que busca otras weas pa hacer, como ir al cine pero le flaquean las lucas, arrienda películas pero su abuelo, si po vive con su abuelo un weón comunista, no le presta la tele porque le gusta el fútbol y la wea y que los partidos de Chile, de Inglaterra, de España, Argentina y la wea así que el loco comienza a ver la tele con el viejito esperando por sus películas pero se termina metiendo en la cagá del fútbol; le cabrea eso sí que siempre los camarógrafos sigan a la pelotita, él quiere ver otras cosas como pegarse el cacho que cuando sube un lateral el otro se queda o cuando un weón hace una diagonal y le abre el espacio al que lleva la pelota pa seguir ahí pistiando…. Esas weas de fútbol po loco, así que decide ir a la cancha y se compra un cuaderno y hace dibujitos de los movimientos y se mete, pero un día lo asaltan unos locos de la barra y caga… igual por lo menos se queda con su cuaderno y pa que no sea tan literaria la wea no escribe poemas sino que empieza a dibujar y le gusta, encuentra un sistema que también le da libertad. ¿La loca? ¿La polola? No po ya está a la chucha, el loco está totalmente desconectado de ella, a estas alturas ya ni la llama, le contesta el teléfono por una wea mecánica y porque le agradece también, pero ya fue. Ya po déjame terminar que me tengo que ir, un día dibujando ahí al lado del abuelo cacha en las noticias que la loquita con la que sostuvo la mirada sufrió un accidente y que está pal pico, así que se arma de valor no más y se va al hospital, compra flores y cuando llega le dice a la vieja de la loca que viene de Santiago que se mamó el viaje pa La Serena y la viejurra lo deja entrar solo, ni en el mejor de los casos el weón se hubiese imaginado eso. Ya po le deja las flores en la mesa del lado, la mira y le da un besito así medio tierno medio calentón, inmediatamente el loco sale de la pieza, sale del hospital y se sale del mundo.

y?


Biografía Alonso Valencia: Codirector de la revista el Ascenzor. Profesor de lenguas y estudiante de Magíster. Vive entre Vicuña y La Serena.


viernes, 12 de marzo de 2010

EXHUMADA: POESÍA TRADICIONAL

3/12/2010 05:06:00 p. m.
EXHUMADA: POESÍA TRADICIONAL
(Marcelo Arce Garín, Exhumada. Editorial Mantra, Santiago, 2009)


Cristián Gómez O.


Marcelo Arce Garín ha publicado su primer libro bajo la premisa de escribir sobre su entorno. Exhumada (Ediciones Mantra, Stgo., 2009) recorre las calles rayando las murallas de la marginalidad urbana en el supuesto de que el poema se asemeja, como señala acertadamente José Ángel Cuevas, a la comunicabilidad del graffiti.

Valiéndose de ciertos giros de lenguaje popular, Arce Garín articula un punto de hablada en que la conocida feminización de la voz (Diego Maquieira, Sergio Parra(1)) se torna en este caso no sólo política, sino también contingente. Inmediata, si se quiere, con todos los costos y beneficios que ello puede involucrar.

Desde su título, este libro alude desde una perspectiva maximalista al conflicto todavía irresoluto (o resuelto a medias) de las violaciones a los derechos humanos, más específicamente en su versión de los detenidos desaparecidos y la continuación judicial de tal proceso, esto es, las exhumaciones legales (e ilegales) que se han llevado a cabo ya para identificar los cuerpos y asignar las responsabilidades criminales que corresponda(n), ya para entorpecer esos mismos procesos y entorpecer la actuación de los tribunales chilenos. Pero la referencia coyuntural llega hasta ahí (salvo alguna mención aislada a La Moneda que no modifica lo dicho hasta aquí). En lo que sigue, el retrato privilegia una mirada en torno al personaje de “La exhumada”, sus devenires amorosos y los alrededores de la pobla.

Para esta empresa, la imagen de la prostituta que asume también por asociación el rol de víctima -no sólo de sus condiciones de trabajo, sino también como producto de la historia reciente de nuestro país- habla de un relegamiento doble, de una negación que se suma a otra. En ese sentido, el texto abunda en imágenes que nos retrotraen a lo que Stella Díaz Varín llamaba “el tiempo del asco” y que aquí se transforma en un estética del ídem, una poética de la fealdad como caracterización de esa periferia que habita el/la hablante:

y lanzar un escupo póstumo
en tu oreja leprosa
asesinando la voz que emite
el guatón del distrito
(Arce, 29)

Esta opción fija el lugar de lo popular entre el reconocimiento de una norma lingüística y aquello que fue aplastado después del golpe de estado del '73, aquel San Bernardo que terminó festejando en los cerros colindantes de Chena, mientras bailaba encima de sus muertos. Si por una parte, el uso de términos como “la putifrunci”, “mis cañones no le gustan”, “más encima regodeón”, entre muchos otros de la misma índole busca voluntaria y voluntariosamente dar las pinceladas maestras del retrato popular, por otra el recuerdo de lo acontecido con los cuerpos sienta aun cuando precariamente una mirada biopolítica que se relaciona directa o indirectamente con el trauma de la (post) dictadura.

En el poema que abre el libro, “A mi muchacho le gustaban los Ex...” mezcla sintomáticamente el estribillo de una canción de los Ex(2) (“dime cuantas veces quieres que te lo repita”, Arce, 13) con otras referencias, veladas o no, a ciertos vocablos que fuera del contexto chileno no tendrían mayor significación, pero que al interior de este sistema semiótico cobran la primacía del sentido. Así cuando el o la hablante habla de sí mismo/a, (“Soy la exhumada/oía la ronda de San Miguel/mientras vendaban mis ojos”), es inevitable no asociar esa venda con la de los cuerpos de los ejecutados políticos, cuyos restos aparecieran en las fosas del desierto, o también con el centro de detención de la DINA conocido como “La discotheque” o la “Venda Sexy”, donde la “especialidad” eran las vejaciones sexuales a las que eran sometidos los detenidos y las detenidas.

En un estudio que no debiera ser subestimado, Hillary Hiner da cuenta de los parámetros que han modelado el discurso en torno a las violaciones de los derechos humanos en Chile y cómo estos parámetros han acotado y definido la realidad representable de tales crímenes y atropellos, especialmente en lo que se refiere a una perspectiva de género que, como Hiner se encarga de señalar desde un principio, está ausente casi por completo de este discurso.

Así, Hiner entiende que el paradigma de los Informes de la comisión Rettig y de la comisión Valech, en ambos casos, es el de victimario y víctima, donde el binarismo sexuado entre el polo masculino (agentes del estado, uniformados, militares, que es como se denomina a los responsables de los crímenes) y la contraparte feminizada de las víctimas, ha sido la única forma de referirse a estos hechos, conculcando la posibilidad de incluir otros aspectos y consecuencias de la represión política que, producto del enfoque de ambos informes, están fuera de los mismos.
Hiner explica que aun cuando en el informe Valech se plantea de algún modo la temática de género (cómo evitarla al tener que tratar de las múltiples violaciones sexuales sufridas por muchas de las prisioneras políticas), esta fue asumida exclusivamente en su versión biológica y no en su integridad, careciendo de la complejidad que el caso requería. Esto se ejemplifica cuando la investigadora de la Universidad Diego Portales, señala que el planteamiento del informe Valech al respecto no se diferencia mucho de la postura asumida por las mismas organizaciones de derechos humanos, para las cuales la tortura es sufrida por todos los seres humanos y no por el género (incluso si se subentiende que la mayoría de las veces es un hombre quien resulta víctima)(3).

Nos interesa el punto de vista anterior en la medida en que Exhumada pone de manifiesto esa marginalidad de género que aparece en este caso doblemente ignorada: desde las políticas de Estado que no han logrado satisfacer las demandas de los sectores afectados, así como la pauperización de amplias capas de la población, retratada en una hablante que se vale de su cuerpo en tanto mercancía transable para ejercer una prostitución que carece de todo glamour.
Volviendo, entonces, al poema con que se abre el volumen, podemos releer ese verso que aparece como una cita del estribillo de la mencionada canción de los Ex (“Dime cuantas veces quieres que te lo repita”) como parte de una sesión de tortura. Una sesión en que las preguntas se repiten hasta la náusea, en un ejercicio que no buscaba tanto información que probablemente ya se tenía como la aniquilación física y por sobre todo moral del prisionero, se revive -tal vez- fundamentalmente en la mención de esos ojos vendados junto con la ronda de San Miguel que se oye y “los calzones en los tobillos” (131), estas últimas señales que evocan para el lector el aparataje siniestro de la represión política, específicamente aquel utilizado en centros de detención como el ya citado “La Venda Sexy” o “La discotheque”, conocido así debido a la música ambiental que acompañaba siempre el trabajo de los torturadores. También, como ya hemos señalado, esos calzones en los tobillos indican esa violencia de género (que no fue sufrida sólo por mujeres(4)). Vemos así que en un texto como este primer libro de Arce Garín el tema de los derechos humanos dista mucho de una denuncia ingenua o testimonial de hechos a estas alturas “de sobra” conocidos. La reiteración de un relato que no ofreciera los bemoles y matices que presenta Exhumada no haría más que agotar un tema que, de acuerdo a la versión oficial y consensuada de los hechos, ya aparece como sancionado.

Los procedimientos escriturales de los que se vale en esta ocasión el poeta motivan unas últimas reflexiones. Para Enrique Lihn, la literatura se define por lo que no es. En tanto lenguaje, Lihn está consciente de que la literatura comparte ciertas funciones del lenguaje (la poesía como conocimiento, por ejemplo), pero en su visión de las cosas sólo la especificidad de la obra poética es lo que merece ser estudiado en tanto argumento decisivo para saber qué es poesía, qué es literatura. En el supuesto, claro, que no siempre es compartido, de que las entendamos si no equivalentes, al menos hermanadas, intrísecamente relacionadas. Para ello, Lihn -en su colección El circo en llamas- cita una tajante definición de Roman Jakobson: “El objeto del estudio literario no es la literatura en su totalidad, sino en su literaturidad, es decir, aquello que hace de un escrito una obra literaria”. (Jakobson, en Lihn, 133). Con esto, Lihn quiere recalcar cierta independencia del lenguaje poético, aquella especificidad que para él resultara tan preciada, sobre todo en momentos en los que Lihn escribía en una particular y pública cruzada en defensa de esa literaturidad que veía, no sin justa razón, amenazada por todos lados. Después de su (mala) experiencia cubana y los contratiempos que enfrentaba en el proceso de la Unidad Popular(5), donde para ser de izquierda había que ser el más izquierdista de todos, Lihn se había enfocado en delimitar esas características que pudieran diferenciar a un texto de otro en tanto hecho literario, aquello que distinguiría a la literatura de aquello que no entrara en sus dominios.

Me interesa traer a colación estos conceptos lihneanos en la medida en que nos pueden ayudar a entender los procedimientos retóricos de Marcelo Arce, incluso a tender un puente, si cabe, entre los contextos de uno y otro creador -salvando todas las diferencias. En Exhumada vemos una mezcla de lenguajes que, si bien no es nada nuevo en sí como procedimiento literario, tiene por otra parte la virtud de lograr un paneo urbano que al mismo tiempo crea y representa un entorno, producto de esa misma mezcla. Y he ahí el punto: la técnica expresiva de Marcelo Arce hasta cierto punto pone en jaque la especificidad añorada por Lihn. Evidentemente, tanto el autor de Pena de extrañamiento como los formalistas rusos (la fuente de donde el primero bebe), contemplaron en la formulación de sus propuestas que “Los hechos artísticos testimoniaban que la differencia specifica en arte no se expresaba en los elementos que constituyen la obra sino en la utilización que se hace de ellos” (Eichenbaum, citado en Todorov, 30), i.e., Lihn reservaba la literaturidad no para la mera especificidad de uno o más lenguajes, sino a la forma lograda a a través de ese -esos- lenguaje(s)(6).

Lo que ocurre es que en este primer libro de Arce Garín la condición privativa de la poesía o del lenguaje de la poesía se logra exclusivamente por medio del intento de superación de esa misma autonomía del hecho poético. Que la haya superado o no podría ser motivo de especulación; aquí, sin embargo, nos atendremos a considerar el hecho de los lenguajes de los que se vale Arce Garín para emprender su proyecto creativo, lenguajes entre los que se cuentan -y he aquí nuestra diferencia fundamental con la presentación de Exhumada que hiciera el poeta y crítico Felipe Ruiz- textos poéticos que anteceden al de Garín Arce y que son su punto de partida y de llegada.
Me explico: no hace falta haber leído a Bloom para compartir la idea de que la poesía es un largo tejido complementario, en el que las obras precedentes se van uniendo a las nuevas al mismo tiempo que se van borrando. Un proceso agónico en el que pareciera claro que

ningún poeta, ningún artista, posee la totalidad de su propio significado.
Su significado, su apreciación, es la apreciación de su relación con los
poetas y artistas muertos. (…) Procedamos a una exposición más
inteligible de la relación entre el pasado y el poeta: éste no puede tomar
el pasado como un bulto, una masa indiscriminada; tampoco puede
formarse totalmente basándose en uno o dos seres que personalmente
admira, o en un período concreto de su preferencia. Lo primero
resulta inadmisible; lo segundo es una experiencia importante de
juventud, y lo tercero es una compensación placentera y bastante
deseable. (…) (El poeta) Debe tener plena conciencia del hecho obvio
de que el arte nunca mejora, pero que la materia del arte no es
exactamente la misma en todos los casos. (Eliot, 21)

Lo que intenta decirnos Eliot, ahora en relación con el libro de Arce Garín, es que no se trata de entender la nueva obra sólo en comparación con el pasado, sino que, para lograr su individualidad como obra de arte, ambos polos deben compararse mutuamente, lo que implica (Borges también lo dijo en su momento) que el presente modifica el pasado, debe ser, en consecuencia, capaz de leerlo. Es el sentido de lo temporal (y de lo atemporal), el sentido de lo histórico, lo que en suma hace a un escritor, según Eliot, un escritor tradicional. No la mera reconstrucción arqueológica ni, agregaremos nosotros, la mención de unos cuantos nombres (supuestamente) ilustres. Lo tradicional es la conciencia de esa relación inextricable e inherente con la historia(7). Y Arce Garín lo hace aquí de diferentes maneras, consciente de su lugar de escritura, esto es, como decíamos en un principio, de su contexto: su entorno. Por eso las escrituras que lo preceden no se asumen de manera ni pasiva ni estática, sino que son recontextualizadas, en la búsqueda, que todavía debe continuar, de esa individualidad de la que habla Eliot y que no existe sino es en convivencia con la tradición que lo antecede y que habrá, si logra su objetivo, de modificar. Y eso definitivamente hay que agradecerlo y agradecérselo.


Notas

1.- En la presentación de este libro, Felipe Ruiz (2009) intenta clausurar cualquier posibilidad de leer este texto de Marcelo Arce en conexión con los nombres aquí señalados. Tal actitud reduccionista y contumaz no se condice con la necesidad de contextualizar e historizar este y cualquier otro título, a no ser que podamos suponer que la poesía nace en el aire, sin relación con una tradición literaria que necesariamente lo antecede, por no decir su relación con la Historia, que no sólo le es previa, sino inherente.

2.-Ex fue una banda punk rock (aunque hay divergencias en torno a esta etiqueta) formada por Octavio Bascuñán, Colombina Parra, Hernán Edwards y Pablo Ugarte; su primer disco se titula Caída libre (1996) y la canción que cita Arce Garín (“La corbata de mi tío”) pertenece a este disco. Después de varias separaciones, los Ex continúan tocando en el circuito más independiente.

3.- Aunque no venga al caso aquí, es sumamente interesante la pregunta que se hace Hiner: “¿Cuáles son las relaciones de poder presentes en la relación violencia sufrida por hombres torturados y violencia que aquellos hombres, antes torturados, ejercen en su propia casa?”(67). Naturalmente, todo esto quedó fuera del Informe Valech, aun cuando subyace a la pregunta anterior la interrogante sobre cuáles son las reacciones culturales apropiadas para un hombre chileno que ha sufrido tal tipo de vejámenes.

4.- Testimonios de algunos prisioneros que pasaron por este centro de torturas, relatan como fueron violentados sexualmente por perros especialmente amaestrados para estos efectos. Cfr. www.memoriaviva.cl

5.- Para estos efectos, se pueden consultar, entre otros textos de suma importancia, el de Róger Santiváñez (2009) y el texto del mismo Lihn, “Política y cultura en una etapa de transición al socialismo” (1997).

6.- Raymond Williams ya había demostrado en Marxismo y literatura la falacia que supone tal premisa. Allí señala que la distinción entre lo “denotativo” y lo “connotativo”, entre lenguaje vulgar y lengauje literario en tanto categorías en consecuencia entidades separadas, sólo contribuye a perpetuar las dicotomías sausserianas e idealistas del signo.

7.- Tema aparte es la experiencia atrofiada de la historia que hoy en día, en plena posmodernidad, seamos capaces de experimentar. Para mayores antecedentes, conviene consultar el libro de Jameson (1991) sobre este aspecto.

OBRAS CITADAS


Arce Garín, Marcelo. Exhumada. Santiago: Mantra ediciones, 2009.
Eliot, T.S. Ensayos escogidos. México D.F: Universidad Nacional Autónoma de México, 2000.
Hiner, Hillary. “Voces soterradas, violencias ignoradas. Discurso, violencia política y género en los informes Rettig y Valech”, en Latin American Research Review. Vol. 44, n° 3, 2009. (pp. 50-74)
Jameson, Fredric. Postmodernism, or, The Cultural Logic of Late Capitalism. Durham, NC: Duke University Press. 1991
Lihn, Enrique. El circo en llamas. Santiago: Lom ediciones, 1997.
– – Pena de extrañamiento. Santiago: Editorial Sinfronteras, 1986.
Ruiz, Felipe. “Presentación del libro Exhumada, de Marcelo Arce Garín”, en http://letras.s5.com/fr111109.html
Santiváñez, Róger. “Poesía y revolución: Enrique Lihn en La Habana, circa 1968”, en Anales de Literatura Chilena. N° 11, Junio 2009. (pp. 177-190)
Todorov, Tzvetan. Teoría de la literatura de los formalistas rusos. Buenos Aires: Siglo XXI editores, 2004.
Williams, Raymond. Marxismo y literatura. Barcelona: Ediciones Península, 1980.


jueves, 11 de marzo de 2010

Avisos (Des)Clasificados Vol II - Colección de cuentos de Cinosargo 2009

3/11/2010 08:44:00 a. m.

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Avisos (Des)Clasificados Vol II - Colección de cuentos de Cinosargo 2009


Leer o descargar desde nuestro servidor en scribd







NOTA (((DES)))CLASIFICADA


La presente publicación de Ediciones Cinosargo lleva por título "Avisos (Des)Clasificados. Vol. II" y comprende una serie de narraciones, cuentos y microrelatos que fueron publicados en nuestra página web durante el año 2009. Esta labor antológica junto a su predecesora, anticipa nuestro tercer aniversario y funge como debido complemento a los especiales de poesía y los libros que en todos los géneros hemos venido entregando durante la segunda mitad del 2009 y lo que va del 2010. Sin duda guardábamos una deuda enorme con la narrativa expuesta en nuestras páginas. Este libro y el volumen I vienen a llenar ese vacío.

Es por lo demás gratificante para nuestro medio cultural rendir un homenaje a nuestros colaboradores y a la calidad de su arte. Por ello pretendemos en este primer semestre concretar nuestros proyectos en papel lo cual no implica abandonar el espacio virtual que tanta gratificación y diálogo ha promovido por ello prometemos nuevas versiones de Avisos (Des)Clasificados. Por el momento hemos cumplido con las voces que nos deleitaron durante nuestros inicios en el 2008 y aquellas que a lo largo del 2009 aumentaron tanto en diversidad estética como en distancia geográfica. Por ello orgullosos podemos recalcar en este segundo volumen el crecimiento de nuestra red que abarca diálogo y correspondencia con muchos países de habla hispana, inglés, francés así como amigos escritores del resto de Chile y Latinoamérica radicados en Asia y Europa.

Pretendemos de todos modos seguir creciendo y entregar ediciones nuevas de Avisos (Des)Clasificados en función de las obras que han ido llegando en lo que va de este año a nuestro espacio en la red. Gracias por su preferencia y gracias también a la dedicación de quienes han emprendido esta aventura literaria confiando en nuestro profesionalismo y pasión por la escritura.

Antes de cerrar este breve prólogo no debemos obviar algunas notas acerca de los autores que participan de la colección. De ellos podemos destacar además del talento y generosidad al compartir su arte y amistad desinteresada.

En síntesis tenemos muchos motivos para estar orgullosos de la labor que estamos realizando, sin embargo, sabemos que siempre podemos ampliar nuestro esfuerzo y seguir creciendo por el gusto y placer de crear.

CINOSARGO TIENE LA PALABRA!!!!!!!!!!!!!!!!

DANIEL ROJAS PACHAS

MARZO DEL 2010



Anuar Zúñiga Naime (((México)))

Ana Patricia Moya Rodríguez (((España)))

Javiera Ugalde Alfaro (((Chile)))

Jorge Vargas Prado (((Perú)))

Juan Francisco Remolina Caviedes (((Colombia)))

Guillermo Fernández Escareño (((México)))

Milagro Haack (((Venezuela)))

Esteban Chicardinni (((Chile)))

Teresa Iturriaga (((España)))

Luis Sanchez (((España)))

Joaquín Guillén Márquez (((México)))

Iván Medina Castro (((México)))

Emilio Vilches Pino (((Chile)))

Orlando Mazeyra Guillen (((Perú)))

Juan Mauricio Muñoz Montejo (((Perú)))

Juan Ignacio Malacrida (((Argentina)))

Rodrigo Ramos Bañados (((Chile)))

Juan Luis Castillo Yupanki (((Chile)))

Emig Paz (((Honduras)))

Luis Cermeño (((Colombia)))


Edición anterior.


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Estrenamos Avisos (Des)Clasificados Vol I - Colección de cuentos de Cinosargo 2008.


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miércoles, 10 de marzo de 2010

Sobre El Árbol de los libres a propósito de la situación actual de Chile.

3/10/2010 04:40:00 a. m.

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Sobre El Árbol de los libres a propósito de la situación actual de Chile.

Autor: Daniel Rojas Pachas.


“Los anillos de una serpiente son aún más complicados que los agujeros de una topera”.

Gilles Deleuze


El árbol de los libres “Poetas de la generación NN de Chile” es una antología publicada en México por Arlequín Ediciones el año 2008. La selección estuvo a cargo de Fabián Muñoz y el prólogo del libro lo realizó el poeta nacional Eduardo Llanos.

La obra llegó a mis manos en Serena en agosto del año pasado gracias a uno de los antologados. El poeta y gestor cultural Arturo Volantines me obsequió el texto durante la ceremonia de premiación del concurso de poesía y ensayo “Lagar” del cual fui jurado junto a otra poeta que forma parte del libro con su simbólico poema “Bandera de Chile”. Me refiero a Elvira Hernández.

Desde entonces he querido escribir algo sobre esta antología. Algo más que una simple reseña y enumeración de los autores que participan de ella. No me parece justo sólo loar el criterio de Fabián Muñoz y la poesía de los congregados. Ello me parece poca cosa ante un trabajo valiente y de calidad pues como dice Llanos en el prólogo: “el antólogo bien pudo ahorrarse este trabajo, por el cual Chile no ofrece más pago que las enemistades y el resentimiento, pero asumió el desafío, y eso merece nuestra gratitud

El libro además ofrece en su actualización una gama de sensaciones que se avivan si pensamos en la tragedia que Chile atraviesa. Un devastador terremoto, crisis natural y social con ribetes políticos y económicos que no vamos a anteponer a lo humano pero que quien redacta no puede ignorar al pensar su artículo pues fue también un momento álgido y de crisis el que toco afrontar a las múltiples voces que componen El árbol de los libres. Voces que dialogan con nosotros en su esfuerzo por surcar el oscuro bosque de la represión y censura dictatorial. Muchos de ellos formaron además parte de la llamada neovanguardia y sin duda en su conjunto dan forma al cuerpo extenso y variopinto de la generación de los ochenta con todas sus líneas de percepción de la realidad y formas de comunicar desde lo apocalíptico religioso pasando por lo testimonial, etnocultural y la poesía de las minorías sexuales.

De todos modos obviando el tema taxonómico recalco el espíritu de diálogo que El árbol de los libres provee, gestando charlas inagotables con voces que ya conocía y admiraba por su quehacer: Elvira Hernández, Verónica Zondek, Teresa Calderón, Tomás Harris, Diego Maqueira, Rodrigo Lira, Javier Campos, Gonzalo Millán, Elicura Chihuailaf, Pedro Lemebel, Roberto Bolaño entre otros que con sus relatos en prosa y verso permiten rememorar fragmentos y construir pasajes de lecturas y lugares que en un continuo devenir van dando forma, ritmo y color a la realidad. Asimismo el libro no termina en los límites del papel y su índice pues el entramado al cual da vida permite abordar otros textos y autores no presentes e igual de entrañables que los mentados como Carmen Berenguer y Eugenia Brito y al mismo tiempo descubre percepciones poéticas que al menos para mí, eran desconocidas hasta el momento. Me refiero a poetas presentes en la edición como Natasha Valdés y Galvarino Santibáñez.

Esta apreciación se suma a lo que Eduardo Llanos dice en el prólogo luego de hacer una lista cronológica y geográfica de los autores de su generación: “Tanta convergencia cronológica contrasta con la divergencia de los estilos y los temas, pero marca un contexto histórico común. Debimos asistir a grandes cambios, a veces como espectadores impotentes y otras veces como participantes críticos y activos. Durante los años de terror dictatorial por ejemplo, resultaba notorio que entre nosotros predominaban las posiciones de izquierda, y hasta quienes estaban lejos de la izquierda mostraban también rebeldía anárquica o al menos independencia con respecto de los poderes fácticos –o más bien putrefácticos- que controlaban tras bambalinas la escena nacional”.

Esta visión de Llanos nos habla de los autores de la selección como hijos de su época, inmersos en un estado de terror ideado y puesto en práctica a la manera de los sistemas disciplinarios que Foucault detalla a lo largo de su obra y que Deleuze explica del siguiente modo: “Foucault situó las sociedades disciplinarias en los siglos XVIII y XIX; estas sociedades alcanzan su apogeo a principios del XX, y proceden a la organización de los grandes espacios de encierro. El individuo no deja de pasar de un espacio cerrado a otro, cada uno con sus leyes: primero la familia, después la escuela (“acá ya no estás en tu casa”), después el cuartel (“acá ya no estás en la escuela”), después la fábrica, de tanto en tanto el hospital, y eventualmente la prisión, que es el lugar de encierro por excelencia. Es la prisión la que sirve de modelo analógico”

En tal medida, desde diversos ángulos y con variados estilos los autores presentes en “El árbol de los libres” se preocuparon y más bien podríamos decir se arriesgaron a combatir el silencio haciendo una radiografía de Chile y su devenir sin concesiones y derroches gratuitos de heroísmo. Llanos al respecto agrega: “No pretendíamos ser <> (…) “Sentíamos con dolor y también dolores propios”

Esto va en concordancia con lo que Foucault demuestra al abordar las herramientas que el sistema disciplinario tiene a la hora de Vigilar y Castigar. La disciplina de ese entonces en Chile impactó a muchos, Llanos agrega: “varios sufrieron la prisión política (Zurita, Bolaño, Riedemann, Redolés, Montealegre, España). Además, el exilio, la dispersión geográfica y la atmósfera de terror impidieron que nuestra hornada cultivara los vínculos y esas amistades tan naturales en otras generaciones”

Afirmaciones como esta junto a otras citas tomadas del prólogo de Eduardo Llanos, conforman la materia que sin duda me motivó a escribir sobre “El árbol de los libres” y continuar la redacción del artículo entroncando la catástrofe que enfrenta el país y cómo esta se puede entender desde una lógica diversa a la que tuvo el Chile previo al llamado retorno a la democracia.

Me gustaría referirme a la situación del centro-sur de Chile. Ciudades devastadas con serios problemas de abastecimiento en recursos básicos (luz, agua y alimentos), sumidas en toques de queda, bajo saqueos y con una marcada incomunicación. Mucho se ha dicho además de la negligencia de organismos de gobierno como la Onemi, la prepotencia de ciertas autoridades o el silencio de otras al abordar lo que denominaron de modo reduccionista una cacería de brujas cuando se buscaba hablar de responsabilidades en cuanto a la caída de caminos y edificios relativamente nuevos o la demora o simple ineptitud en la reacción de alerta, eso sin obviar lo que algunos medios festinaron en un comienzo aminorando la envergadura de la situación con una clara mirada centralista y desde el Sheraton en Viña para luego hacer un mea culpa que mostró el verdadero rostro del horror en las poblaciones más alejadas de la mirada del Luminoso (A la manera del cartel en Lumpérica de Diamela Eltit)

Desde luego que este estado de catástrofe nace bajo causas diversas a las de ese Chile que le tocó vivir a los autores del árbol de los libres pues hoy enfrentamos un desastre natural aunque paradójicamente y quizá por una broma macabra del destino, ocurre semanas previas a que un nuevo gobierno de derecha asuma el poder en Chile.

La pregunta de rigor entonces es ¿Cómo perciben lo acontecido los poetas de la generación NN? ¿Qué pensar ahora de la imagen de reloj suizo que Chile promueve ante sus pares de Latinoamérica? y en esa medida no es menor el siguiente cuestionamiento: Cómo perciben lo acaecido los jóvenes poetas de hoy, los pensadores, ensayistas, críticos y artistas que transitan bajo los treinta y que en línea general han crecido en un Chile ambiguo, ya no de polos marcados al estilo guerra fría con hombres grises detrás, sino un Chile de máscaras y apariencias, de socialismo neoliberal o lo que algunos llaman dictadura blanda pero que otros defiende a ultranza como la ruta del éxito y del consabido progreso con cambios invocados en slogans con trademark incluido.

Esos hijos también de su época, ya no responden a la disciplina como podemos verlo en los colegios del Chile actual. Deleuze dice al respecto: “Estamos en una crisis generalizada de todos los lugares de encierro: prisión, hospital, fábrica, escuela, familia. La familia es un “interior” en crisis como todos los interiores, escolares, profesionales, etc. Los ministros competentes no han dejado de anunciar reformas supuestamente necesarias. Reformar la escuela, reformar la industria, el hospital, el ejército, la prisión: pero todos saben que estas instituciones están terminadas, a más o menos corto plazo. Sólo se trata de administrar su agonía y de ocupar a la gente hasta la instalación de las nuevas fuerzas que están golpeando la puerta. Son las sociedades de control las que están reemplazando a las sociedades disciplinarias”.

El panorama de Chile nunca pudo estar más claro, reforma penal, carcelaria, educativa, de transporte y salud y a la par podemos ver los resultados funestos en todos esos ámbitos; niños que se intercambian por error en los hospitales, mujeres dando a luz en baños, cárceles hacinadas y colegios sin mobiliario o contaminados con plomo como ocurre en Arica. Sociológica y tecnológica-mente no estamos preparados. Nos decimos de primer mundo, antes éramos los jaguares ahora estamos en listas rimbombantes empero ¿Cómo respondemos ante una crisis interna? Eso dice mucho más que una cifra o top ten. ¿Cómo enfrentamos un terremoto?, no sólo de la magnitud abismal del que tenemos encima, sino ¿Cómo enfrentamos el que ocurrió no hace tanto en el norte y qué aprendimos de él?… No mucho al parecer…

Bueno esta crisis da como resultado a una nueva generación o un nuevo tipo de Chileno por decirlo de alguna manera. Vástagos de las sociedades que Deleuze llamó de control.

“Esto se ve bien en la cuestión de los salarios: la fábrica era un cuerpo que llevaba a sus fuerzas interiores a un punto de equilibrio: lo más alto posible para la producción, lo más bajo posible para los salarios; pero, en una sociedad de control, la empresa ha reemplazado a la fábrica, y la empresa es un alma, un gas. Sin duda la fábrica ya conocía el sistema de primas, pero la empresa se esfuerza más profundamente por imponer una modulación de cada salario, en estados de perpetua metastabilidad que pasan por desafíos, concursos y coloquios extremadamente cómicos. Si los juegos televisados más idiotas tienen tanto éxito es porque expresan adecuadamente la situación de empresa. La fábrica constituía a los individuos en cuerpos, por la doble ventaja del patrón que vigilaba a cada elemento en la masa, y de los sindicatos que movilizaban una masa de resistencia; pero la empresa no cesa de introducir una rivalidad inexplicable como sana emulación, excelente motivación que opone a los individuos entre ellos y atraviesa a cada uno, dividiéndolo en sí mismo”.

La sociedad que estamos viviendo es un escandaloso reality en el cual nos vamos eliminando por popularidad y convivencia. Por esa viabilidad que prefiere negar o permitir accesos delegando la responsabilidad a los propios usuarios en lugar de desterrar o someter a palos y con la cacha del fusil a sus gobernados. Por un tema de relaciones públicas es mejor vender una imagen políticamente correcta hacia fuera pues vale la pena ocupar el arma del momento, el canibalismo empresarial de grandes redes y abismantes espacios de intercambio que exigen ser operativo a la altura del software del momento. Esta mirada pensando lo que los autores del árbol de los libres tuvieron que enfrentar en su juventud y lo que nos toca a los que estamos pensando y escribiendo en este momento, me hace reflexionar la catástrofe nacional más allá de lo inmediato y situarla sin chauvinismos desde el norte extremo de Chile. Lugar en que habito y desde el cual desarrollo mi literatura.

Acá el panorama es también particular y no menos ambiguo. Arica frontera entrañable y heroica dirán los partidarios de la disciplina de antaño, rememorando aquella cuna de regimientos y bastión de la soberanía en cambio otros, podemos pensar en una Arica post-guerra del pacífico y desterritorializar la discusión. Sobre todo si nos detenemos ante la reacción de Bolivia frente a la tragedia que vive hoy Chile.

Por años los medios con su morbo usual han insistido en mostrar a los bolivianos como un pueblo que a regañadientes espera ver al país por los suelos para lanzar la estocada de gracia. Hacer leña del árbol caído, dirán algunos. Pero la realidad ha contradicho al mito pues ante la falta de agua potable en las zonas afectadas, los bolivianos donaron toneladas del preciado líquido que siempre ha sido el tema de escisión entre los dos países. Una especie de metáfora iluminadora al igual que el gesto del presidente y gabinete de ese país al donar parte sustancial de sus sueldos para los damnificados. Algunos dirán que es una especie de manipulación sentimental otros que es la frugalidad más sincera y humana la que motiva estos actos, cada cual puede tener su punto de vista y argumentar libremente. Nosotros en cambio viviendo en este norte que crece junto a Perú y Bolivia, creo y quizá es sólo mi parecer, no podemos cuestionar el proceder de Bolivia sin hacer un alto y pensar en los repetidos festivales y carnavales con la fuerza del sol (incluido Américo) que muestran la interculturalidad bullente.

Además la economía turística y el comercio, principales sustentos de la región, dependen del cruce e intercambio, de la simbiosis entre las provincias que se encuentran ya no como antes dividas por un soldado y minas antipersonales sino por la posibilidad de ser un inmigrante viable ante los ojos del canon social y económico. Como dice Deleuze: “No es necesaria la ciencia ficción para concebir un mecanismo de control que señale a cada instante la posición de un elemento en un lugar abierto, animal en una reserva, hombre en una empresa (collar electrónico). Félix Guattari imaginaba una ciudad en la que cada uno podía salir de su departamento, su calle, su barrio, gracias a su tarjeta electrónica (dividual) que abría tal o cual barrera; pero también la tarjeta podía no ser aceptada tal día, o entre determinadas horas: lo que importa no es la barrera, sino el ordenador que señala la posición de cada uno, lícita o ilícita, y opera una modulación universal”.

Bueno para no irme por las ramas del árbol quiero recalcar y sintetizar este inestable equilibrio o contradictorio estado que siempre se ha vivido en Chile, usando a días del desastre en el país, otras palabras expuestas por Llanos en su prólogo: “<>: país largo, angosto y montañoso como ninguno, con enorme diversidad de paisajes y de climas (desde el desierto más seco del mundo hasta los hielos “eternos” de la antártica), con gran frecuencia e intensidad de sismos y un número de volcanes que ningún otro país supera (aquí se encuentra 15 por ciento de los volcanes del planeta) (…) Durante tres años concitamos la atención internacional por el triunfo electoral de Salvador Allende, primer socialista en el mundo elegido democráticamente para el cargo de presidente de un país; sin embargo, a partir del derrocamiento de Allende, Pinochet se convirtió en el arquetipo del dictador latinoamericano. (…) Ninguna otra nación de la Tierra aplicó con tanta ortodoxia el modelo neoliberal, y ninguna otra ha acumulado en el último decenio más desigualdad en la redistribución del ingreso. Por si fuera poco, en el año 2000 un miembro del Opus Dei estuvo a punto de ser elegido presidente del país, lo que habría constituido otra plusmarca mundial”.

En el texto citado Llanos casi profético más bien lúcido expone toda una serie de imágenes que pintan por entero el cuerpo de una Chilenidad que se debate entre el morbo sensacionalista y la solidaridad, el oportunismo y la fraternidad desinteresada.

La intención de mi artículo de cualquier modo no ha sido la de politizar la situación pero ante todo lo ocurrido, las tragedias de antaño y la reciente, las provocadas por la lucha de poder en los setenta y las que demuestran el poder real de la naturaleza y la inmediatez del hombre y sus devaneos y desde luego pensando en lo que vendrá durante los siguientes días y por delante, queda pensar en lo que dice Deleuze: “El marketing es ahora el instrumento del control social, y forma la raza impúdica de nuestros amos. El control es a corto plazo y de rotación rápida, pero también continuo e ilimitado, mientras que la disciplina era de larga duración, infinita y discontinua. El hombre ya no es el hombre encerrado, sino el hombre endeudado. Es cierto que el capitalismo ha guardado como constante la extrema miseria de tres cuartas partes de la humanidad: demasiado pobres para la deuda, demasiado numerosos para el encierro: el control no sólo tendrá que enfrentarse con la disipación de las fronteras, sino también con las explosiones de villas-miseria y guetos. (…) ¿Podemos desde ya captar los esbozos de esas formas futuras, capaces de atacar las maravillas del marketing? Muchos jóvenes reclaman extrañamente ser “motivados”, piden más cursos, más formación permanente: a ellos corresponde descubrir para qué se los usa, como sus mayores descubrieron no sin esfuerzo la finalidad de las disciplinas. Los anillos de una serpiente son aún más complicados que los agujeros de una topera”.

Entonces insisto, qué harán los escritores, pensadores y los artistas de una nueva hornada en Chile, pues los que están presentes en la antología “El árbol de los libres”, combatieron, cantaron, relataron, testimoniaron y también cuando fue necesario se evadieron para volver a arremeter contra una realidad adversa y disciplinaria, pero hoy nos toca otro mundo, otra situación y en este momento, otro Chile que en esencia no dista del anterior, no en la superficie quizá, pero si en los mecanismos que nos coartan al tiempo que nos dan alas…

Los medios de masa nos bombardean pero también podemos usarlos para responder y hermanar. Facebook y Twitter fueron de mayor utilidad que el roñoso fax de la Onemi. Creo que la respuesta esta en otro texto de Eduardo Llanos. Me refiero al escrito titulado “Aclaración preliminar” también presente en “El árbol de los libres”. Este texto en su visceralidad y capacidad de crítica siempre me ha parecido de gran vuelo.

Dice así: (…) Pero si ser poeta significa sudar y defecar como todos los mortales, contradecirse y remorderse, debatirse entre el cielo y la tierra, escuchar no tanto a los demás poetas como a los transeúntes anónimos, no tanto a los lingüistas cuanto a los analfabetos de precioso corazón; si ser poeta significa enterarse de que un Juan violó a su madre y a su propio hijo y que luego lloró terriblemente sobre el Evangelio de San Juan, su remoto tocayo, entonces, bueno, podría ser poeta y agregar algún suspiro a esta neblina.

Todo lo dicho en relación con el libro “El árbol de los libres”, con el perdón de la digresión personal sobre la coyuntura, forma a mi parecer parte del diálogo incesante que el trabajo de Fabián Muñoz promueve a través de su selección sobre todo si consideramos que el antólogo Mexicano confiesa al inicio del libro que este proyecto nació después de un paseo por las playas de Con Con al enterarse en su departamento en que cumplía la residencia artística, por medio de la prensa televisiva, del deceso de Pinochet. Esta suma de fenómenos y efectos concatenados lleva a reflexionar sobre nuestra vía para procurar ser libres. Ella no reposa en la superficie del árbol, superficie que por lo demás ha mostrado muchas veces ser acartonada y manipulable en Chile, sino que al contrario subyace bajo esa tierra que se mueve con mucha vitalidad para nuestro disgusto. Busquemos entonces en la raíz o el rizoma que las generaciones anteriores atisbaron, esnifaron y sobre la cual poetizaron en sus relatos, algunos incluso llegaron a perderse en ella por eso la generación actual quizá debe también perderse en ese tránsito sin centros para encontrar nuevas salidas y entradas, nuevos puntos de fuga por entre las ruinas y fragmentos que permitan una alternativa de libertad y no una verdad que se maquilla como el rostro univoco de la felicidad, arco iris procesado y empaquetado para el bien del logo de campaña y la sonrisa en cadena.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Marzo del 2010.