jueves, 11 de marzo de 2010

Avisos (Des)Clasificados Vol II - Colección de cuentos de Cinosargo 2009

3/11/2010 08:44:00 a. m.

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Avisos (Des)Clasificados Vol II - Colección de cuentos de Cinosargo 2009


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NOTA (((DES)))CLASIFICADA


La presente publicación de Ediciones Cinosargo lleva por título "Avisos (Des)Clasificados. Vol. II" y comprende una serie de narraciones, cuentos y microrelatos que fueron publicados en nuestra página web durante el año 2009. Esta labor antológica junto a su predecesora, anticipa nuestro tercer aniversario y funge como debido complemento a los especiales de poesía y los libros que en todos los géneros hemos venido entregando durante la segunda mitad del 2009 y lo que va del 2010. Sin duda guardábamos una deuda enorme con la narrativa expuesta en nuestras páginas. Este libro y el volumen I vienen a llenar ese vacío.

Es por lo demás gratificante para nuestro medio cultural rendir un homenaje a nuestros colaboradores y a la calidad de su arte. Por ello pretendemos en este primer semestre concretar nuestros proyectos en papel lo cual no implica abandonar el espacio virtual que tanta gratificación y diálogo ha promovido por ello prometemos nuevas versiones de Avisos (Des)Clasificados. Por el momento hemos cumplido con las voces que nos deleitaron durante nuestros inicios en el 2008 y aquellas que a lo largo del 2009 aumentaron tanto en diversidad estética como en distancia geográfica. Por ello orgullosos podemos recalcar en este segundo volumen el crecimiento de nuestra red que abarca diálogo y correspondencia con muchos países de habla hispana, inglés, francés así como amigos escritores del resto de Chile y Latinoamérica radicados en Asia y Europa.

Pretendemos de todos modos seguir creciendo y entregar ediciones nuevas de Avisos (Des)Clasificados en función de las obras que han ido llegando en lo que va de este año a nuestro espacio en la red. Gracias por su preferencia y gracias también a la dedicación de quienes han emprendido esta aventura literaria confiando en nuestro profesionalismo y pasión por la escritura.

Antes de cerrar este breve prólogo no debemos obviar algunas notas acerca de los autores que participan de la colección. De ellos podemos destacar además del talento y generosidad al compartir su arte y amistad desinteresada.

En síntesis tenemos muchos motivos para estar orgullosos de la labor que estamos realizando, sin embargo, sabemos que siempre podemos ampliar nuestro esfuerzo y seguir creciendo por el gusto y placer de crear.

CINOSARGO TIENE LA PALABRA!!!!!!!!!!!!!!!!

DANIEL ROJAS PACHAS

MARZO DEL 2010



Anuar Zúñiga Naime (((México)))

Ana Patricia Moya Rodríguez (((España)))

Javiera Ugalde Alfaro (((Chile)))

Jorge Vargas Prado (((Perú)))

Juan Francisco Remolina Caviedes (((Colombia)))

Guillermo Fernández Escareño (((México)))

Milagro Haack (((Venezuela)))

Esteban Chicardinni (((Chile)))

Teresa Iturriaga (((España)))

Luis Sanchez (((España)))

Joaquín Guillén Márquez (((México)))

Iván Medina Castro (((México)))

Emilio Vilches Pino (((Chile)))

Orlando Mazeyra Guillen (((Perú)))

Juan Mauricio Muñoz Montejo (((Perú)))

Juan Ignacio Malacrida (((Argentina)))

Rodrigo Ramos Bañados (((Chile)))

Juan Luis Castillo Yupanki (((Chile)))

Emig Paz (((Honduras)))

Luis Cermeño (((Colombia)))


Edición anterior.


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Estrenamos Avisos (Des)Clasificados Vol I - Colección de cuentos de Cinosargo 2008.


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miércoles, 10 de marzo de 2010

Sobre El Árbol de los libres a propósito de la situación actual de Chile.

3/10/2010 04:40:00 a. m.

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Sobre El Árbol de los libres a propósito de la situación actual de Chile.

Autor: Daniel Rojas Pachas.


“Los anillos de una serpiente son aún más complicados que los agujeros de una topera”.

Gilles Deleuze


El árbol de los libres “Poetas de la generación NN de Chile” es una antología publicada en México por Arlequín Ediciones el año 2008. La selección estuvo a cargo de Fabián Muñoz y el prólogo del libro lo realizó el poeta nacional Eduardo Llanos.

La obra llegó a mis manos en Serena en agosto del año pasado gracias a uno de los antologados. El poeta y gestor cultural Arturo Volantines me obsequió el texto durante la ceremonia de premiación del concurso de poesía y ensayo “Lagar” del cual fui jurado junto a otra poeta que forma parte del libro con su simbólico poema “Bandera de Chile”. Me refiero a Elvira Hernández.

Desde entonces he querido escribir algo sobre esta antología. Algo más que una simple reseña y enumeración de los autores que participan de ella. No me parece justo sólo loar el criterio de Fabián Muñoz y la poesía de los congregados. Ello me parece poca cosa ante un trabajo valiente y de calidad pues como dice Llanos en el prólogo: “el antólogo bien pudo ahorrarse este trabajo, por el cual Chile no ofrece más pago que las enemistades y el resentimiento, pero asumió el desafío, y eso merece nuestra gratitud”

El libro además ofrece en su actualización una gama de sensaciones que se avivan si pensamos en la tragedia que Chile atraviesa. Un devastador terremoto, crisis natural y social con ribetes políticos y económicos que no vamos a anteponer a lo humano pero que quien redacta no puede ignorar al pensar su artículo pues fue también un momento álgido y de crisis el que toco afrontar a las múltiples voces que componen El árbol de los libres. Voces que dialogan con nosotros en su esfuerzo por surcar el oscuro bosque de la represión y censura dictatorial. Muchos de ellos formaron además parte de la llamada neovanguardia y sin duda en su conjunto dan forma al cuerpo extenso y variopinto de la generación de los ochenta con todas sus líneas de percepción de la realidad y formas de comunicar desde lo apocalíptico religioso pasando por lo testimonial, etnocultural y la poesía de las minorías sexuales.

De todos modos obviando el tema taxonómico recalco el espíritu de diálogo que El árbol de los libres provee, gestando charlas inagotables con voces que ya conocía y admiraba por su quehacer: Elvira Hernández, Verónica Zondek, Teresa Calderón, Tomás Harris, Diego Maqueira, Rodrigo Lira, Javier Campos, Gonzalo Millán, Elicura Chihuailaf, Pedro Lemebel, Roberto Bolaño entre otros que con sus relatos en prosa y verso permiten rememorar fragmentos y construir pasajes de lecturas y lugares que en un continuo devenir van dando forma, ritmo y color a la realidad. Asimismo el libro no termina en los límites del papel y su índice pues el entramado al cual da vida permite abordar otros textos y autores no presentes e igual de entrañables que los mentados como Carmen Berenguer y Eugenia Brito y al mismo tiempo descubre percepciones poéticas que al menos para mí, eran desconocidas hasta el momento. Me refiero a poetas presentes en la edición como Natasha Valdés y Galvarino Santibáñez.

Esta apreciación se suma a lo que Eduardo Llanos dice en el prólogo luego de hacer una lista cronológica y geográfica de los autores de su generación: “Tanta convergencia cronológica contrasta con la divergencia de los estilos y los temas, pero marca un contexto histórico común. Debimos asistir a grandes cambios, a veces como espectadores impotentes y otras veces como participantes críticos y activos. Durante los años de terror dictatorial por ejemplo, resultaba notorio que entre nosotros predominaban las posiciones de izquierda, y hasta quienes estaban lejos de la izquierda mostraban también rebeldía anárquica o al menos independencia con respecto de los poderes fácticos –o más bien putrefácticos- que controlaban tras bambalinas la escena nacional”.

Esta visión de Llanos nos habla de los autores de la selección como hijos de su época, inmersos en un estado de terror ideado y puesto en práctica a la manera de los sistemas disciplinarios que Foucault detalla a lo largo de su obra y que Deleuze explica del siguiente modo: “Foucault situó las sociedades disciplinarias en los siglos XVIII y XIX; estas sociedades alcanzan su apogeo a principios del XX, y proceden a la organización de los grandes espacios de encierro. El individuo no deja de pasar de un espacio cerrado a otro, cada uno con sus leyes: primero la familia, después la escuela (“acá ya no estás en tu casa”), después el cuartel (“acá ya no estás en la escuela”), después la fábrica, de tanto en tanto el hospital, y eventualmente la prisión, que es el lugar de encierro por excelencia. Es la prisión la que sirve de modelo analógico”

En tal medida, desde diversos ángulos y con variados estilos los autores presentes en “El árbol de los libres” se preocuparon y más bien podríamos decir se arriesgaron a combatir el silencio haciendo una radiografía de Chile y su devenir sin concesiones y derroches gratuitos de heroísmo. Llanos al respecto agrega: “No pretendíamos ser <> (…) “Sentíamos con dolor y también dolores propios”

Esto va en concordancia con lo que Foucault demuestra al abordar las herramientas que el sistema disciplinario tiene a la hora de Vigilar y Castigar. La disciplina de ese entonces en Chile impactó a muchos, Llanos agrega: “varios sufrieron la prisión política (Zurita, Bolaño, Riedemann, Redolés, Montealegre, España). Además, el exilio, la dispersión geográfica y la atmósfera de terror impidieron que nuestra hornada cultivara los vínculos y esas amistades tan naturales en otras generaciones”

Afirmaciones como esta junto a otras citas tomadas del prólogo de Eduardo Llanos, conforman la materia que sin duda me motivó a escribir sobre “El árbol de los libres” y continuar la redacción del artículo entroncando la catástrofe que enfrenta el país y cómo esta se puede entender desde una lógica diversa a la que tuvo el Chile previo al llamado retorno a la democracia.

Me gustaría referirme a la situación del centro-sur de Chile. Ciudades devastadas con serios problemas de abastecimiento en recursos básicos (luz, agua y alimentos), sumidas en toques de queda, bajo saqueos y con una marcada incomunicación. Mucho se ha dicho además de la negligencia de organismos de gobierno como la Onemi, la prepotencia de ciertas autoridades o el silencio de otras al abordar lo que denominaron de modo reduccionista una cacería de brujas cuando se buscaba hablar de responsabilidades en cuanto a la caída de caminos y edificios relativamente nuevos o la demora o simple ineptitud en la reacción de alerta, eso sin obviar lo que algunos medios festinaron en un comienzo aminorando la envergadura de la situación con una clara mirada centralista y desde el Sheraton en Viña para luego hacer un mea culpa que mostró el verdadero rostro del horror en las poblaciones más alejadas de la mirada del Luminoso (A la manera del cartel en Lumpérica de Diamela Eltit)

Desde luego que este estado de catástrofe nace bajo causas diversas a las de ese Chile que le tocó vivir a los autores del árbol de los libres pues hoy enfrentamos un desastre natural aunque paradójicamente y quizá por una broma macabra del destino, ocurre semanas previas a que un nuevo gobierno de derecha asuma el poder en Chile.

La pregunta de rigor entonces es ¿Cómo perciben lo acontecido los poetas de la generación NN? ¿Qué pensar ahora de la imagen de reloj suizo que Chile promueve ante sus pares de Latinoamérica? y en esa medida no es menor el siguiente cuestionamiento: Cómo perciben lo acaecido los jóvenes poetas de hoy, los pensadores, ensayistas, críticos y artistas que transitan bajo los treinta y que en línea general han crecido en un Chile ambiguo, ya no de polos marcados al estilo guerra fría con hombres grises detrás, sino un Chile de máscaras y apariencias, de socialismo neoliberal o lo que algunos llaman dictadura blanda pero que otros defiende a ultranza como la ruta del éxito y del consabido progreso con cambios invocados en slogans con trademark incluido.

Esos hijos también de su época, ya no responden a la disciplina como podemos verlo en los colegios del Chile actual. Deleuze dice al respecto: “Estamos en una crisis generalizada de todos los lugares de encierro: prisión, hospital, fábrica, escuela, familia. La familia es un “interior” en crisis como todos los interiores, escolares, profesionales, etc. Los ministros competentes no han dejado de anunciar reformas supuestamente necesarias. Reformar la escuela, reformar la industria, el hospital, el ejército, la prisión: pero todos saben que estas instituciones están terminadas, a más o menos corto plazo. Sólo se trata de administrar su agonía y de ocupar a la gente hasta la instalación de las nuevas fuerzas que están golpeando la puerta. Son las sociedades de control las que están reemplazando a las sociedades disciplinarias”.

El panorama de Chile nunca pudo estar más claro, reforma penal, carcelaria, educativa, de transporte y salud y a la par podemos ver los resultados funestos en todos esos ámbitos; niños que se intercambian por error en los hospitales, mujeres dando a luz en baños, cárceles hacinadas y colegios sin mobiliario o contaminados con plomo como ocurre en Arica. Sociológica y tecnológica-mente no estamos preparados. Nos decimos de primer mundo, antes éramos los jaguares ahora estamos en listas rimbombantes empero ¿Cómo respondemos ante una crisis interna? Eso dice mucho más que una cifra o top ten. ¿Cómo enfrentamos un terremoto?, no sólo de la magnitud abismal del que tenemos encima, sino ¿Cómo enfrentamos el que ocurrió no hace tanto en el norte y qué aprendimos de él?… No mucho al parecer…

Bueno esta crisis da como resultado a una nueva generación o un nuevo tipo de Chileno por decirlo de alguna manera. Vástagos de las sociedades que Deleuze llamó de control.

“Esto se ve bien en la cuestión de los salarios: la fábrica era un cuerpo que llevaba a sus fuerzas interiores a un punto de equilibrio: lo más alto posible para la producción, lo más bajo posible para los salarios; pero, en una sociedad de control, la empresa ha reemplazado a la fábrica, y la empresa es un alma, un gas. Sin duda la fábrica ya conocía el sistema de primas, pero la empresa se esfuerza más profundamente por imponer una modulación de cada salario, en estados de perpetua metastabilidad que pasan por desafíos, concursos y coloquios extremadamente cómicos. Si los juegos televisados más idiotas tienen tanto éxito es porque expresan adecuadamente la situación de empresa. La fábrica constituía a los individuos en cuerpos, por la doble ventaja del patrón que vigilaba a cada elemento en la masa, y de los sindicatos que movilizaban una masa de resistencia; pero la empresa no cesa de introducir una rivalidad inexplicable como sana emulación, excelente motivación que opone a los individuos entre ellos y atraviesa a cada uno, dividiéndolo en sí mismo”.

La sociedad que estamos viviendo es un escandaloso reality en el cual nos vamos eliminando por popularidad y convivencia. Por esa viabilidad que prefiere negar o permitir accesos delegando la responsabilidad a los propios usuarios en lugar de desterrar o someter a palos y con la cacha del fusil a sus gobernados. Por un tema de relaciones públicas es mejor vender una imagen políticamente correcta hacia fuera pues vale la pena ocupar el arma del momento, el canibalismo empresarial de grandes redes y abismantes espacios de intercambio que exigen ser operativo a la altura del software del momento. Esta mirada pensando lo que los autores del árbol de los libres tuvieron que enfrentar en su juventud y lo que nos toca a los que estamos pensando y escribiendo en este momento, me hace reflexionar la catástrofe nacional más allá de lo inmediato y situarla sin chauvinismos desde el norte extremo de Chile. Lugar en que habito y desde el cual desarrollo mi literatura.

Acá el panorama es también particular y no menos ambiguo. Arica frontera entrañable y heroica dirán los partidarios de la disciplina de antaño, rememorando aquella cuna de regimientos y bastión de la soberanía en cambio otros, podemos pensar en una Arica post-guerra del pacífico y desterritorializar la discusión. Sobre todo si nos detenemos ante la reacción de Bolivia frente a la tragedia que vive hoy Chile.

Por años los medios con su morbo usual han insistido en mostrar a los bolivianos como un pueblo que a regañadientes espera ver al país por los suelos para lanzar la estocada de gracia. Hacer leña del árbol caído, dirán algunos. Pero la realidad ha contradicho al mito pues ante la falta de agua potable en las zonas afectadas, los bolivianos donaron toneladas del preciado líquido que siempre ha sido el tema de escisión entre los dos países. Una especie de metáfora iluminadora al igual que el gesto del presidente y gabinete de ese país al donar parte sustancial de sus sueldos para los damnificados. Algunos dirán que es una especie de manipulación sentimental otros que es la frugalidad más sincera y humana la que motiva estos actos, cada cual puede tener su punto de vista y argumentar libremente. Nosotros en cambio viviendo en este norte que crece junto a Perú y Bolivia, creo y quizá es sólo mi parecer, no podemos cuestionar el proceder de Bolivia sin hacer un alto y pensar en los repetidos festivales y carnavales con la fuerza del sol (incluido Américo) que muestran la interculturalidad bullente.

Además la economía turística y el comercio, principales sustentos de la región, dependen del cruce e intercambio, de la simbiosis entre las provincias que se encuentran ya no como antes dividas por un soldado y minas antipersonales sino por la posibilidad de ser un inmigrante viable ante los ojos del canon social y económico. Como dice Deleuze: “No es necesaria la ciencia ficción para concebir un mecanismo de control que señale a cada instante la posición de un elemento en un lugar abierto, animal en una reserva, hombre en una empresa (collar electrónico). Félix Guattari imaginaba una ciudad en la que cada uno podía salir de su departamento, su calle, su barrio, gracias a su tarjeta electrónica (dividual) que abría tal o cual barrera; pero también la tarjeta podía no ser aceptada tal día, o entre determinadas horas: lo que importa no es la barrera, sino el ordenador que señala la posición de cada uno, lícita o ilícita, y opera una modulación universal”.

Bueno para no irme por las ramas del árbol quiero recalcar y sintetizar este inestable equilibrio o contradictorio estado que siempre se ha vivido en Chile, usando a días del desastre en el país, otras palabras expuestas por Llanos en su prólogo: “<>: país largo, angosto y montañoso como ninguno, con enorme diversidad de paisajes y de climas (desde el desierto más seco del mundo hasta los hielos “eternos” de la antártica), con gran frecuencia e intensidad de sismos y un número de volcanes que ningún otro país supera (aquí se encuentra 15 por ciento de los volcanes del planeta) (…) Durante tres años concitamos la atención internacional por el triunfo electoral de Salvador Allende, primer socialista en el mundo elegido democráticamente para el cargo de presidente de un país; sin embargo, a partir del derrocamiento de Allende, Pinochet se convirtió en el arquetipo del dictador latinoamericano. (…) Ninguna otra nación de la Tierra aplicó con tanta ortodoxia el modelo neoliberal, y ninguna otra ha acumulado en el último decenio más desigualdad en la redistribución del ingreso. Por si fuera poco, en el año 2000 un miembro del Opus Dei estuvo a punto de ser elegido presidente del país, lo que habría constituido otra plusmarca mundial”.

En el texto citado Llanos casi profético más bien lúcido expone toda una serie de imágenes que pintan por entero el cuerpo de una Chilenidad que se debate entre el morbo sensacionalista y la solidaridad, el oportunismo y la fraternidad desinteresada.

La intención de mi artículo de cualquier modo no ha sido la de politizar la situación pero ante todo lo ocurrido, las tragedias de antaño y la reciente, las provocadas por la lucha de poder en los setenta y las que demuestran el poder real de la naturaleza y la inmediatez del hombre y sus devaneos y desde luego pensando en lo que vendrá durante los siguientes días y por delante, queda pensar en lo que dice Deleuze: “El marketing es ahora el instrumento del control social, y forma la raza impúdica de nuestros amos. El control es a corto plazo y de rotación rápida, pero también continuo e ilimitado, mientras que la disciplina era de larga duración, infinita y discontinua. El hombre ya no es el hombre encerrado, sino el hombre endeudado. Es cierto que el capitalismo ha guardado como constante la extrema miseria de tres cuartas partes de la humanidad: demasiado pobres para la deuda, demasiado numerosos para el encierro: el control no sólo tendrá que enfrentarse con la disipación de las fronteras, sino también con las explosiones de villas-miseria y guetos. (…) ¿Podemos desde ya captar los esbozos de esas formas futuras, capaces de atacar las maravillas del marketing? Muchos jóvenes reclaman extrañamente ser “motivados”, piden más cursos, más formación permanente: a ellos corresponde descubrir para qué se los usa, como sus mayores descubrieron no sin esfuerzo la finalidad de las disciplinas. Los anillos de una serpiente son aún más complicados que los agujeros de una topera”.

Entonces insisto, qué harán los escritores, pensadores y los artistas de una nueva hornada en Chile, pues los que están presentes en la antología “El árbol de los libres”, combatieron, cantaron, relataron, testimoniaron y también cuando fue necesario se evadieron para volver a arremeter contra una realidad adversa y disciplinaria, pero hoy nos toca otro mundo, otra situación y en este momento, otro Chile que en esencia no dista del anterior, no en la superficie quizá, pero si en los mecanismos que nos coartan al tiempo que nos dan alas…

Los medios de masa nos bombardean pero también podemos usarlos para responder y hermanar. Facebook y Twitter fueron de mayor utilidad que el roñoso fax de la Onemi. Creo que la respuesta esta en otro texto de Eduardo Llanos. Me refiero al escrito titulado “Aclaración preliminar” también presente en “El árbol de los libres”. Este texto en su visceralidad y capacidad de crítica siempre me ha parecido de gran vuelo.

Dice así: (…) Pero si ser poeta significa sudar y defecar como todos los mortales, contradecirse y remorderse, debatirse entre el cielo y la tierra, escuchar no tanto a los demás poetas como a los transeúntes anónimos, no tanto a los lingüistas cuanto a los analfabetos de precioso corazón; si ser poeta significa enterarse de que un Juan violó a su madre y a su propio hijo y que luego lloró terriblemente sobre el Evangelio de San Juan, su remoto tocayo, entonces, bueno, podría ser poeta y agregar algún suspiro a esta neblina.

Todo lo dicho en relación con el libro “El árbol de los libres”, con el perdón de la digresión personal sobre la coyuntura, forma a mi parecer parte del diálogo incesante que el trabajo de Fabián Muñoz promueve a través de su selección sobre todo si consideramos que el antólogo Mexicano confiesa al inicio del libro que este proyecto nació después de un paseo por las playas de Con Con al enterarse en su departamento en que cumplía la residencia artística, por medio de la prensa televisiva, del deceso de Pinochet. Esta suma de fenómenos y efectos concatenados lleva a reflexionar sobre nuestra vía para procurar ser libres. Ella no reposa en la superficie del árbol, superficie que por lo demás ha mostrado muchas veces ser acartonada y manipulable en Chile, sino que al contrario subyace bajo esa tierra que se mueve con mucha vitalidad para nuestro disgusto. Busquemos entonces en la raíz o el rizoma que las generaciones anteriores atisbaron, esnifaron y sobre la cual poetizaron en sus relatos, algunos incluso llegaron a perderse en ella por eso la generación actual quizá debe también perderse en ese tránsito sin centros para encontrar nuevas salidas y entradas, nuevos puntos de fuga por entre las ruinas y fragmentos que permitan una alternativa de libertad y no una verdad que se maquilla como el rostro univoco de la felicidad, arco iris procesado y empaquetado para el bien del logo de campaña y la sonrisa en cadena.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Marzo del 2010.


martes, 9 de marzo de 2010

Los crímenes que marcaron a Antofagasta

3/09/2010 11:19:00 a. m.


El ojo estéril se clavaba despacio en el tubo fluorescente de la sala hasta que el hombre los cerró con sus dedos como quien cierra una cortina. La boca, donde resalaba los labios delgados y secos, estaba echada hacia la izquierda y dejaba ver el detalle entre los dientes. Faltaba dos: el incisivo central y un premolar. Los golpes. El cabello estaba apelmazado por la sangre seca que escurrió cuando echaron la cabeza hacía atrás. La nariz también estaba semidestruida por el efecto de los golpes y el arma cortante. Había detalles en su rictus, como el arqueo de sus cejas que alcanzaba la cuenca del ojo izquierdo. El ojo izquierdo estaba destruido. Su mano izquierda presentaba heridas por el arma. Tal vez ella se protegió.

Los tejidos de la piel comenzaban a perder la rigidez y adoptaba un tono pálido.

“El rictus de la muerte recoge los últimos segundos de dolor, especialmente después de un crimen violento. El cuerpo graba. Uno ve la persona y a través de su expresión trata de entender lo que le sucedió. Lo primero que se hace es el examen externo y hay que fijarse en todo, especialmente en el rostro y la apariencia que tiene aunque no se crea, es fundamental la expresión que tiene el rostro, si bien es cierto cuando se le rompen las rigidez, vuelve a ser normal, pero aquí llegan las personas como quedaron, con el último dolor” asegura Julio Alvarez, quien lleva alrededor de 30 años laborando como tecnólogo del Servicio Médico Legal (SML) y a la par de los médicos forenses, es decir, la morgue de Antofagasta.

En el SML, una casa que no se ve desde la vereda ubicada en 21 de mayo con avenida argentina, se convive a diario con el dolor. Alvarez aclara que es difícil abstraerse pues siempre se debe tener la buena cara, la sonrisa y la amabilidad hacia las personas.

“Todo lo que entra acá es dolor. Cada cosa que entra hay una persona o muchas personas que sufren por lo que pasa. Uno debe ser fuerte en este sentido y tratar de blindarse. Hay que ser lo mejor posible la entrega del fallecido, la atención hacia los familiares y todo el entorno de la muerte que es complicado. A lo mejor es fácil decirlo, pero hacerlo es complicado. Acá la conciencia es fundamental, si se está conciente que hiciste un buen trabajo y te entregaste al máximo, puedes andar tranquilo por la vida sin tener ningún temor que te hallas equivocado y que familias te puedan enrostrar de que no diste el 100% de su trabajo de esclarecer los homicidios”.

La secretaria del SML, bromea con la fama de Alvarez. Muchas entrevistas, dice la mujer. Me pregunta cual es el tema de esta entrevista. Alvarez que convive entre la opaca y blancuzca carne de los cadáveres y con su familia, gesticula y me cuenta sobre los cuatro crímenes que más le impactaron de su carrera.




Niña tocopillana

La tarde en Tocopilla se deshacía en el horizonte, con tonos ocres y anaranjados. Desde su casa ubicada en la parte alta, la ciudad mantenía el aletargamiento de la tarde. Caminó pausada a la escuela Carlos Condell. Después dijo que todo le pareció normal en ese trayecto. Su casa estaba cerca, como casi todo en Tocopilla. Besó a Claudia Andrea, de 7 años, y le dijo que se fuera a su casa, sola, distante a cuatro cuadras, mientras ella esperaba su certificado de notas. La madre se arrepintió toda su vida de aquella decisión.
Lo que aconteció después fue el crimen más espeluznante que Tocopilla tenga recuerdo. El 26 de octubre de 1984 fue violada y asesinada Claudia Andrea González.
Por esa época Julio Alvarez Maturana, daba sus primeros pasos en un trabajo que califica como difícil. “El cuerpo la niñita estaba destrozado, con pérdida de masa encefálica. El cuerpo había sido violado en reiteradas oportunidades por el ano y la vagina. A la niñita la encontraron cerca de unos rieles de la línea férrea. Fue tremendo”.
Dice que uno lo siente más cuando hay niños. “Mi hija tenía la edad de la niñita, y uno quiéralo o no, lo va asociando. Son casos que quedan marcados y uno los recuerda siempre, por la manera de cómo sucedieron los homicidios. Nunca se conoció al culpable”.
Al caso de Claudia Andrea González, se sumó el de María Filomena Mercado Rojas de 9, perpetrados el 3 de junio del 1986 con las mismas características del primero. Todavía están impunes.



Mujer fondeada

Las cosas no siempre son lo que parecen. Juanita Guajardo era una mujer atractiva. Sus facciones era delgadas, finas, y su pelo claro lo salía amarrar en un coqueto moño. Era locuaz, carismática y de caminar cimbreante. Tenía un afán por la estética. Quizás por esto derivó en peluquera. Trabajaba en un salón de belleza ubicado en Condell con Latorre. Resultaba frecuente observarla en el sector. Llamaba la atención.
Su otra faceta la sacaba a relucir de noche y aquello los sabían taxistas y habitués de los pocos boliches del centro. Sandra Le Roy era una bailarina que por aquellos días interpretaba semidesnuda las canciones de Flashdance. No se supo si hubo amenazas, o pasiones detrás de su desaparición. El mito dice que ella había dado a conocer ciertos secretos. Lo claro es que sus victimario(s) quisieron fondear su cadáver, por esto y con métodos dignos de los aparatos de seguridad de la época, amarraron a su cintura un riel y la lanzaron al mar. Sin embargo su cuerpo apareció la mañana del 21 de febrero de 1983 uno metros más al sur del lugar de su actual animita.
Julio Alvarez recuerda que el cadáver de Juanita Guajardo estaba descompuesto y blancuzco pues llevaba muchos días en el mar. “Se hicieron bastantes pericias para identificar de quien se trataba. Estando en el mar la piel se va desintegrando y la misma fauna la va carcomiendo. No tenía orejas ni ojos, ni nariz ni parte de cuero cabelludo. Los animales atacaron las partes blandas. Posteriormente se determinó que ella había fallecido de asfixia por inmersión. Fue lanzada viva al mar”.
Recordó el caso de un joven ahogado que lisa y llanamente fue devorado por los animales. “A los meses sólo apareció un fémur. Este permitió identificar a la persona a través de exámenes de ADN” dijo.
“Los animales marinos devoran todo”.




Bazar Glorita


Hay monstruos célebres en el mundo. El venezolano Ramón Eladio Salcedo (42), es conocido ahora como "monstruo del martillo", tras asesinar en diciembre de 2008 a martillazos a su pareja y a su pequeña hijastra y confesar además haber hecho lo mismo con su primera esposa, ratificó no estar arrepentido de lo que hizo: "Las maté por infieles. Dios me va a ayudar a salir de la cárcel y una vez libre comenzaré una nueva vida con otra pareja".
En el caso del crimen del Bazar Glorita, ubicado en Matta 2723, los “monstruos del martillo” de Antofagasta todavía andan libres por la calle. Sucedió un viernes 16 de febrero de 2005 y sin duda, por las características, fue el crimen más brutal de los últimos 20 años en la ciudad. Lo confirma Julio Alvarez.
Celia del Rosario Legua recibió 30 golpes de martillo en la cabeza, brazos y tórax, mientras su sobrina, Yeimy Alejandra Loayza, de sólo 4 años, recibió 12 martillazos en diversas partes de su cuerpo.
“A mi me tocó retirar los cadáveres del bazar –recuerda Alvarez-. Ví el arma que se ocupó, un martillo mediano. Los cuerpos estaban destruidos por el efecto de los martillazos. Colaboramos en la autopsia con el médico. Son cosas fuertes que a uno le llama la atención, especialmente por el estado como llegaron los cadáveres. Ahí uno se pregunta ¿Por qué tanta violencia? ¿Por qué ensañarse tanto con las personas? ¿Había una niña? Y eso es lo que uno no entiende, cómo un ser humano puede perder tanto su forma de ser y actuar tan violentamente. Uno se explica como puede haber tanta violencia. A lo mejor están de por medio el alcohol o drogas, y después el victimario recapacita cuando ya es demasiado tarde. Alguien normal no hace tanto daño”.



64 puñaladas

Alfred Hitchcock puso nueve puñaladas perfectas en la película Psicosis. La escena de la ducha quedó en la historia del cine. La imagen de la actriz Vivian Leight, todavía retuerce los sesos por la crudeza del acto de acuchillar.
64 puñaladas en diversas partes de cuerpo recibió Carolina Lissette Arias González de 22 años, en un impactante parricidio de corte pasional que estremeció hace un par de semanas a Antofagasta. A diferencia del resto de los crímenes expuesto, en este caso el autor, Jimmy Alejandro Miranda Ortega de 26 años de edad se encuentra recluido en el Centro de Readaptación Social de Antofagasta, en su calidad de autor.
“La mujer llegó con 64 puñaladas según lo que contó el médico, por todas partes del cuerpo, especialmente en la parte posterior. Fue un crimen brutal. Aquello no lo había visto nunca en Antofagasta. Nunca presencia algo tan feroz, desde que estoy trabajando acá. También de la inusitada violencia que ocupa el hecho ante este tipo de cosas. Menos mal que esto no es tan frecuente pues de lo contrario, estaríamos llenos de grandes homicidios”.
“Con el paso de los años uno aprende en el sentido de que uno no puede vivir constantemente en lo que pasa. Tu trabajo es tu trabajo. Uno no puede vivir que la labor que desempeña le sirve a la comunidad, pues las personas que sienten víctimas depositan en uno y en el médico toda la responsabilidad de que uno puede esclarecer y que esto se esclarezca. Uno siempre actúa con la visión de la víctima sobre que le pasó, y tratar de esclarecer el hecho junto al médico. Cuando uno vive con esa presión no se podría vivir, y uno tiene que separar las cosas. El trabajo se hace con profesionalismo. Una vez que terminas el trabajo, está tu familia. Con ellos uno vive, de lo contrario no se podría”.

Fuente: http://escritoresprovincianos.blogspot.com/


lunes, 8 de marzo de 2010

Avisos (Des)Clasificados Vol I - Colección de cuentos de Cinosargo.

3/08/2010 08:53:00 a. m.

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Estrenamos Avisos (Des)Clasificados Vol I - Colección de cuentos de Cinosargo 2008.


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NOTA (((DES)))CLASIFICADA

La presente publicación de Ediciones Cinosargo lleva por título "Avisos (Des)Clasificados. Vol. I" y comprende una serie de narraciones, cuentos y microrelatos que fueron publicados en nuestra página web durante el año 2008. Iniciamos esta labor antológica anticipando nuestro tercer aniversario y como un debido complemento a los especiales de poesía y los libros que en todos los géneros hemos venido entregando durante la segunda mitad del 2009 y lo que va del 2010. Sin duda guardábamos una deuda enorme con la narrativa expuesta en nuestras páginas. Este libro viene a llenar ese vacío.

Es por lo demás gratificante para nuestro medio cultural rendir un homenaje a nuestros colaboradores y a la calidad de su arte. Por ello pretendemos en este primer semestre concretar nuestros proyectos en papel lo cual no implica abandonar el espacio virtual que tanta gratificación y diálogo ha promovido por ello prometemos nuevas versiones de Avisos (Des)Clasificados. Por el momento ya estamos preparando el volumen II que incluye a los autores del 2009 y así sucesivamente pretendemos seguir creciendo con las ediciones venideras de nuestro espacio en la red.

Gracias por su preferencia y gracias a la dedicación de quienes han emprendido esta aventura literaria confiando en nuestro profesionalismo y pasión por la escritura.

Antes de cerrar este breve prólogo no debemos obviar algunas notas acerca de los autores que participan de la colección. De ellos podemos destacar además del talento y generosidad al compartir su arte, la multiplicidad de nacionalidades. Desde nuestros inicios en mayo del 2008 la revista logró establecer un nutrido intercambio con otras regiones de nuestro país, América y el mundo, ese afán sólo ha crecido con el devenir y esperamos que los lectores de esta publicación y de las entregas mensuales que hacemos de la Santísima y Cinosargo aprecien el espíritu de integración. Una de nuestras principales improntas lo cual implica trascender aquellos límites fantasmales y hasta cierto punto absurdos como las fronteras, la edad, la distancia y la muchas veces invocadas trayectorias que escinden las voces literarias. Como punto a nuestro favor destacamos el conjugar prosas de destacados escritores (premiados y con años de dedicación) junto con autores emergentes. Todos en un plano horizontal de retroalimentación. En síntesis tenemos muchos motivos para estar orgullosos de la labor que estamos realizando, sin embargo, sabemos que siempre podemos ampliar nuestro esfuerzo y seguir creciendo por el gusto y placer de crear.

CINOSARGO TIENE LA PALABRA!!!!!!!!!!!!!!!!

DANIEL ROJAS PACHAS

MARZO DEL 2010


Narradores presentes en esta edición


César Rozas ((Chile)))


Carlos Morales Fredes ((Chile)))


Víctor Sampayo ((México)))


Roberto Flores Salgado ((Chile)))


Patricio Barrios Alday (((Chile)))


Nelson Gómez León ((Chile)))


Daniel Rojas Pachas ((Chile)))


J.Carlos de León ((México))


Gustavo Marcelo Galliano ((Argentina)))


Wilfredo Carrizales ((Venezuela-China)))


Daniel Pulido ((Colombia)))


Ignacio Cardenal (((El Salvador)))


Mauricio Cuadros ((Chile)))


Amanda Espejo ((Chile)))


sábado, 6 de marzo de 2010

Para la sed de la muerte (Poemas inéditos de Ulises Varsovia)

3/06/2010 07:54:00 p. m.


Para la sed de la muerte

Selección (1979. Inédito)


Para la sed de la muerte

Escribo para la sed de la muerte

que acerca hacia mí sus temblorosos labios.

Ella me busca en mi propio interior,

la siento echar sus redes en mis noches,

y sueño con náufragos que forcejean.

Un poco el hombre son sus palabras,

y las palabras que arranco a mi vida

yo sé que no existen, se han muerto.

Murieron inmoladas por mi vida.

Todos los días la muerte revisa mi cuarto,

remueve, olfatea rincones y estantes,

se inclina implacable en mi viejo cuaderno,

y una por una devora las letras cautivas.

Ay, si mañana perdiera el sentido

de la poesía,

si de pronto sus claves secretas

me fueran para siempre extrañas,

¿qué podría ofrecer a la sed de la muerte?

Escribo con sangre para sus labios.

Escribo con furia de fiera acosada:

detrás de las huellas de mis palabras

escucho acercarse su olfato felino.

Moriría si mañana equivocara los rumbos.

Escribo para la sed de la muerte.



Ruidos del mar

El mar otra vez estrellando sus olas

contra el origen del sueño,

espantando con ruidos de espumas disueltas

el suave sopor de la noche.

Hay en su larga insistencia mensajes,

una voz repitiendo apotegmas

que quiere mi mente arrancar de su cárcel.

Este mismo sonido ancestral

estremeció el corazón del ser primitivo.

Tal vez en la edad del rayo,

en la edad de los dioses originales,

un hombre escuchó la conducta nocturna del mar

y veló las altas mareas conjeturando.

Pudo ser el lamento de niños ahogados,

o la cólera adusta de un dios ofendido

que aullando exigía tributos rituales.

Pudo ser simplemente un arcano,

un tenaz testimonio que nadie comprende,

algo que nos llama desde no sé dónde.

Y allí se quedaron las olas gimiendo,

hacienda crujir su alfabeto sonoro,

por miles de años indescifradas.

Hoy me repite su larga canción y vigilo:

mi sueño no puede aplacar su exigencia,

y continúo las luchas del ser primitivo.



La realidad de las cosas

La realidad de las cosas me envuelve

y no puedo cogerla.

Hay algo en mí que rechaza,

algo detiene o perturba las claves

que emanan del mundo y en mí se extravían.

Con mi corazón palpo volúmenes,

toco el transcurso del agua o del tiempo,

y extraigo un rumor inaccessible,

un agitado temblor de alas o labios

que asume temblando mi tenso instrumento.

Sé que a la tierra ha venido el reinado,

la monarquía del ojo que capta

el sutil movimiento,

las relaciones moleculares de la materia.

Pero yo veo más allá de lo medible,

en las lindes finales de la muerte y lo viviente.

La edad acumulada de la tierra,

el prístino aliento del mundo recién inaugurado,

el trajín de los pasos desnudos del hombre

depositando en el tiempo su heroica instancia.

Y no puedo coger, sin embargo,

los numeros que salen del átomo ciego,

la exacta dimension donde el espacio

será capturado por la arquitectura,

el origen de la lluvia y sus procesos.

Llevo en mi interior velocidades muertas.

La realidad de las cosas me envuelve

y no puedo cogerla.



Árbol de invierno

La lluvia su ruido atroz

anoche sobre los techos,

su lucha por alcanzarme,

su inmensa pasion antigua

por arrancarme del sueño,

su deseo de amor torrencial

haciendo vibrar mis vegetales cuerdas.

Obscuras reminiscencias

saltaron desde la lluvia a mi lecho.

En la aurora soy un árbol que camina

despojado en la rapiña del otoño.

Huyendo sin dirección mis raíces

se aproximan al imperio de la lluvia.

Una mano dice adiós a la distancia.

La titánica lucha del viento

acomete mi cuerpo desnudo,

sopla con furia en mis últimas hojas

desordenando mis resistencias.

En su amor desmesuradamente hostil,

en sus besos terribles que muerden,

detuvo mi vida sus pasos para siempre.

Ahora llegó de repente en la noche

su voz malherida a buscarme.

En la aurora hay una mano que me llama.

Soy un árbol detenido en el invierno.

Cazador de sonidos

Un relámpago venga a mi mente

y trastorne los hilos de la inteligencia,

rompa, desgarre sus fibras,

y arroje a un infierno de llamas

la pura medida de luz y equilibrio.

En el centro de un gran torbellino

de ideas convulsionadas,

al fondo de las desorientaciones,

perdido en las selvas espesas del alma

donde el número y la forma se extravían,

oh misteriosa palabra en tinieblas,

adoro tu sombría claridad irreductible,

tu ritmo arrancado al proceso invisible

de los crecimientos naturales.

Al corazón de tus letras dementes

que giran sin orden en el infinito,

a tus rutas de tránsito ciego

voy con mis manos desnudas tactando,

acechando tus felinos movimientos,

pleno de ardientes poderes que luchan

contra el orden implacable de la muerte.

Voy cazador de sonidos confusos

armando una trama de voces dispersas,

y mi dolor de tenaz sacerdote

oficia en la más abismal soledad

un rito de tenaces tentativas.

Y casi consigo seguir existiendo,

casi detengo en su vuelo impalpable

la insigne armonía, el conjuro.

Pero regresan mis manos vencidas

desde las profundidades,

no pudo mi mente encontrarse anulada,

desnuda de idiomas terrestres

en el tránsito abstruso de los apotegmas.

Muero, pues, de miseria verbal,

agonizo de hermosas canciones

que vagan sin rumbo en la amada tiniebla,

donde bajó trepidando mi vida

y no pudo coger las recónditas claves.

Ahora que venga la muerte a mi boca,.

No soy digno de amar la Palabra.

Soy esclavo de la ley y el equilibrio.


Rito otoñal

Una mañana de otoño me encierra

en su aliento, su densa humedad

donde tiritan de frío las hojas.

Siento caer a la tierra láminas muertas,

delgados tributos que entrega el follaje

para seguir existiendo.

Al pie de los árboles pego mi oido,

y escucho, escucho el tic-tac de la muerte,

su paso de danza ritual

extendida en el gran escenario silvestre.

Cuántas veces rodé en la hojarasca,

cubrí de amarillas insignias mi cuerpo,

besé enloquecido los mustios despojos

en un deseo salvaje por destruirme.

En un deseo de paz vegetal, de raíces,

desnudo de besos debajo del cielo,

cuando a la tierra acudí en holocausto

y el otoño no quiso llevarme.

Esta mañana de nuevo regreso,

acudo otra vez a mi patria en ofrenda,

y las hojas me miran sin entenderme.

Es que tal vez soy la muerte que pasa,

es que tal vez voy danzando en el bosque

y a mi paso la tierra recobra sus hijas.

Es que tal vez soy el gran victimario.

Ay, yo no sé lo que soy en la niebla,

yo no sé dónde están mis raíces,

yo no sé qué camino tomar

para cumplir con mi ciclo y dormirme.

Por eso esta fría mañana de otoño

que encierra mi vida en su gris envoltura,

he querido escribir estas líneas,

he querido buscarme por dentro.


Ulises Varsovia

Nací el 2 de julio de 1949 en Valparaíso, cuyo mar y sus tempestades marcaron definitivamente mi persona y mi poesía.

Estudié varias asignaturas humanísticas, y trabajé en tres universidades, tanto en historia como en historia del arte, al mismo tiempo que escribía poesía. En 1985 salí a doctorarme a Alemania, y como mi mujer es suiza, pude trabajar y quedar-me en San Gallen, ciudad en cuya universidad hago un par de lecciones.

He publicado 28 títulos de poesía, cinco de ellos en Chile, y tres dedicados a

Valparaíso, el último: Hermanía: La Hermandad de la Orilla, en Apostrophes

de Santiago (www.apos.cl). El libro más antiguo que he publicado es Jinetes

Nocturnos, de 1974, pero tengo otros inéditos más antiguos. En 1972 publiqué

un cuadernillo, Sueños de Amor, que circuló sólo entre amigos.

Me han publicado más de 70 revistas de literatura de todo el mundo, en varios idiomas, y repetidas veces, y estoy en numerosas páginas web.

En agosto del año 2006 salió a la luz en Sevilla, España, mi libro de poemas Anunciación. Ángeles y Espadas, publicado por la Asociación Cultural Myr-tos. Esta misma entidad acaba de publicar mi Antología Esencial y Otros Poe- mas (1974-2005), que incluye dos poemas de cada poemario publicado, es decir, 52 poemas "esenciales", y tres poemas de 12 libros inéditos, lo que hace un total de 88 poemas. Lo último mío aparecido es Vientos de Letras, también antológi-co, en colaboración con el poeta andaluz Alexis R. , editado por Myrtos.

De los 28 poemarios publicados, sobresalen Jinetes Nocturnos, de 1974/75 ,

Tus náufragos, Chile, de 1993, Capitanía del Viento , de 1994 , El Transe-

únte de Barcelona , de 1997, Madre Oceánica, Valparaíso, de 1999 , Mega-lítica, de 2000, Ebriedad , de 2003, y la Antología Esencial.