miércoles, 16 de septiembre de 2009

La fae(nación) del mundo

9/16/2009 10:55:00 a. m.

Arturo Volantines
especial para G80

La fae(nación) del mundo

Prólogo de Terruño, El ser y destino del regionalismo de Juvenal Urízar Alfaro

La globalidad ha provocado cambios profundos en todos los ámbitos. La cultura y la creación estética han visto caer sus cánones y paradigmas. Por ejemplo, las Generaciones y los Géneros Literarios ya no se articulan como en el siglo recién pasado.

En el ámbito político, los integrismos —que surgen después de la Revolución Rusa— dan paso a recreaciones y a otras formas epocales más fluidas y cambiantes que todavía combustionan, para que, seguramente, aparezca una nueva síntesis.

En el ámbito de los Estados surgidos en América Latina, estos mismos Estados han buscado la conversión de éstos en naciones; se han esforzado en concluir este proceso, aniquilando de paso a millones de indígenas e inmigrados, especialmente de África; pero sólo han triunfado a medias.

La fusión y la hibridad están latiendo aún.

Cuando estos Estados se preparaban para dar el último zarpazo a los distintos pueblos sobrevivientes, los Estados-Naciones de Europeo se funden en una mega alianza, fundamentalmente económica, y dejan desconcertados a sus pares de América Latina. El Estado de Chile, se ve en la obligación de reconocer su multiculturalidad. En cierta forma, el Estado de Chile y también los de América Latina son sobrepasados por esta nueva realidad, y van detrás de estas megas alianzas. Surgen, entonces, espacios para que algunas minorías como los Mapuches empiecen a respirar más fuerte y se den cuenta que les resulta más beneficioso volver a relacionales particulares de mercadeo y auto abastecimiento con efectivas soluciones identitarias: de recuperación del ethós y sobrevivencia, donde resalta el patrimonio. También, por la misma paradoja, a sectores ecologistas les interesan las manifestaciones distintivas en un mundo que se vuelve monocolor; tras la búsqueda matonesca del Imperio por asegurar un sistema de pagos de patentes y factorías, que se vuelve aparentemente más rentable y presentable que la usura del don Dinero.

Resulta entonces que los pueblos primigenios tienen una gran alternativa de sortear el estruje endemoniado de la globalidad al perspectivar una forma creativa, ya que así resurge la autoestima, la autogestión y la felicidad de un arte nuevo en libertad.

En el Estado de Chile, los pueblos que viven en su territorio han tenido tenaz resistencia y sublevación para no amoldarse y ser dominados, en un Estado construido desde el Estado. Se ha querido hacer una nación desde el mesianismo hibrido de América Latina y, especialmente, desde el mesianismo portaliano de construir una copia feliz de un país unitario. Sin embargo, los pueblos primigenios y las distintas variantes de inmigrantes, especialmente europeos y argentinos han realizado un sinnúmero de rebeliones desde las guerras heroicas hasta las fiestas religiosas.

Los pueblos Mapuches en el sur y los pueblos Atacameños, Coyas y Aymara en el norte han negado incorporarse a cuestas de olvidar su ethós. A partir de la república han resultado insistentes la revoluciones del 30, 40, 50 del siglo XIX en el norte, donde los hijos de la vieja provincia de Coquimbo y sus descendientes de Atacama realizaron fervorosas gestas civiles, especialmente en 1851 y 1859.

El centralismo ha tratado de hacer bailar la cueca al nortino cuando éste no puede zapatear a la Madretierra. El centralismo también se alimenta de las riquezas naturales y de la explotación de la clase trabajadora y sólo deja como patrimonio, por ejemplo: el cementerio y la inundación en Chañarcillo, o un mudo hoyo en el mineral de El Indio, o ese largo festival de pueblos abandonados y cementerios llamados “salitreras”.

Cuando el diputado de la república, Ángel Custodio Gallo y su familia quisieron ser sobornados por el Gobierno de Montt, al querer éste pagarle a precio de oro sus acciones del ferrocarril de Valparaíso a Santiago, para justificar entregarle la fortuna del Estado a la oligarquía santiaguina, estos atacameños prefirieron el escarnio y la “Revolución Constituyente”.

Pero, también, el Norte sigue recibiendo ciertos funcionarios designados a dedo y sin motivación por el terruño desde otras zonas del Estado para que sean los “yanaconas” modernos. Sería suficiente que los impuestos que producen nuestras riquezas quedaran en la zona, para que se desarrollara un crecimiento sustentable.

No es posible articular este sentimiento de nortinidad sin poner énfasis en nuestra heroica existencia: sin considerar las grandes hazañas contra el Inca, sin la gran conquista del desierto, sin los cientos de muertos y víctimas de las guerras civiles, sin la persistencia de bailarle y cantarle a la Madrecita, sin los aportes de los intelectuales como Jotabeche, Pedro León Gallo, Gabriela Mistral, entre otros; ni menos, sin el arte frondoso de nuestros antepasados indígenas en la cerámica y petroglifos, en los cultivos e, inclusivo, en las formas primarias de la tecnología minería del Norte Florido.

No hay duda que hay un articulado en el ejercicio particular de la vida que se hace en las regiones del norte del Estado de Chile, donde el desierto de Atacama es un gran manto único en el mundo. Basta señalar el testimonio increíble de las momias de más 3000 años del Chinchorro que nos hablan perpetuamente.

De allí que estamos atentos a la tarea de Juvenal Urízar de articular un basamento notable; de primera incursión para armar un constructo o manifiesto que dé cuenta del ser de una región digna de si misma, y que al nombrarse en su insistencia cobra viva “propria” en el mundo.

Este texto ahonda en materias olvidadas y clandestinas, dispersas, poco conocidas, con nuevas materias de un mundo cabalgante. No está a la mano el “Manifiesto Americanista” de Felipe Varela, ni en el pensamiento no publicado de Pedro León Gallo, ni otros estudios regionalistas. Muchos de los estudios disponibles y utilizados por Urízar son de origen europeo; por lo que resultan muy importantes los materiales específicos que trata este texto. Qué es el regionalismo, la causa regionalista, la propuesta de un programa regionalista; además, de artículos que hacen de este texto una obra necesaria para ordenar una política regionalista, un lugar de partida y reflexión; y, sobre todo, un lugar de encuentro de la causa regionalista.

Hoy, Juvenal Urízar preside la Sociedad Patrimonial Pedro Pablo Muñoz Godoy de La Serena, iniciativa emparentada con una de las organizaciones civiles más antigua de Chile, la Sociedad de Artesanos de La Serena(1862). Juvenal Urízar, abogado; descendiente de ilustre familia de las gestas regionalistas pone este texto punteado, claro, acotado a materias; urgente, por el agotamiento mundial de los partidos “integristas” y de sus correspondientes desmoronamientos en Chile, donde frota y flota una nueva forma de articular a la sociedad civil.

Este libro busca ser un manual sencillo, remitido a una articulación como texto educativo, para que se pueda leer desde cualquier artículo o sea parcialmente consultado, dependiendo de la materia que se esté tratando o versando.

Terruño es la expresión del amor de Juvenal por la geografía humana y espiritual de la que se siente orgulloso; trasversal al sistema que agoniza, y que busca que otros hijos de estas tierras la hagan suya. Terruño es un manifiesto que parte desde el corazón y de la razón de la Matria; un fervor educado, conciente que en el ser de la región —desde sus hijos hacia los hijos de otros regiones del mundo— podrá surgir la esperanza de concretar el arcoiris, que se ha insinuado muchísimas veces, pero cuando ha llegado a la Moneda queda súbitamente olvidada.

En Chile hay promesas de descentralización, promesas de gobernadores regionales, del traspaso del poder central a la gente. Las promesas autoritarias en Chile se repiten; la historia de Chile es una forma endémica de autoritarismo, que incluso funciona en la democracia; es una costumbre cómoda y centralismo. El ser unitario del país facilita que la oligarquía mantenga el poder incluso dejándolo.

No hay duda que seguirá la profundización del libremercadismo en capturar y estandarizar el mundo, en cobrar facturas por el consumo desde el hotdog hasta un ibook, desde los chips hasta la fae(nación) de las noticias; tras lo cual van a desaparecer cientos de pueblos, lenguas y culturas y muchos otros quedarán atrapados en una nueva forma de esclavitud imperialista.

Pero, hay pueblos que no sólo han resistido a esta mundialización de los mercados sino a la opresión de los Estados centralistas, como son en Chile los pueblos Atacameños y Mapuches. De allí que este texto es una herramienta para que las nuevas generaciones y particularidades, como varas de colihues y cuesco de chañar, resistan al monstruo que pisa fuerte. Este texto es una oportunidad para construir un diálogo; es parte de la gran oportunidad para que sobreviva el crisol de los pueblos que hacen posible la belleza de la vida, de la contención de las atrocidades de esta viejanueva forma de Imperio; y, poder así, implementar en conjunto la salvación del planeta.

Arturo Volantines
Septiembre, 2009,
Altos de La Recova,
La Serena.-



viernes, 11 de septiembre de 2009

Barbaridades in Situ de Sergio Pinto Briones

9/11/2009 10:51:00 a. m.

PORTADA DE BARBARIDADES IN SITU

ÉXODO


INCESTO CAPÍTULO II


SI TU FUERAS LA MISMA


ADAN Y EVA.


T- EQUILIBRO

VIAS


Sergio Pinto Briones (Santiago de Chile, 1977). Reside en Barcelona.

Tiene estudios de Magíster © en Literatura en la Universidad de Chile y Master en Documental Creativo en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Poeta experimental y artista visual, ha participado en diversas exposiciones colectivas y ha colaborado en diversos medios escritos y en el terreno audiovisual ha incursionado en diferentes formatos: poesía digital, videoarte, el documental, el cortometraje.

Barbaridades in Situ en su primer libro de poesía visual publicado en España por la editorial Emboscall y actualmente está trabajando en su libro de poesía discursiva/concreta "El Balcón de la Planta Baja"


Sobre la obra.

Barbaridades in Situ es un reflejo de la barbaridad actual, un espejo minimalista de la experimentación del lenguaje hasta capacidades irónicas insólitas, un equilibrar y desequilibrar, un silencio fuera de toda pirotecnia y barroquismo visual donde los símbolos, los códigos y las palabras son los únicos protagonistas.

En su búsqueda de ir más allá del lenguaje, el libro además adquiere la metamorfosis de convertirse en un Objeto Poema a través de la obra Pozo donde una página del libro se extiende varias veces, asimilando la profundidad de un pozo, la virtud del lenguaje en sí.

Del libro han dicho:

-“Barbaridades in Situ es un libro lleno de ideas, de sorpresas, de brillos” Bartolomé Ferrando

-“Es un excelente libro! Efervescente, inquietante....!” Clemente Padín

-“Barbaridades in Situ es un nítido homenaje a los padres de la poesía, pero por sobretodo, una apuesta por el ahora y por la densidad de discurso” Eduard Escoffet

-“Un libro inteligente. De movimientos sutiles que provocan violentas reflexiones” Alejandra del Río.




Lucila y Doris: ¿iban a ser reinas?

9/11/2009 08:29:00 a. m.

Rolando Gabrielli


Todas íbamos a ser reinas,
de cuatro reinos sobre el mar:
Rosalía con Efigenia y Lucila con Soledad.
En el valle de Elqui, ceñido
de cien montañas o de más,
que como ofrendas o tributos
arden en rojo y azafrán.
Lo decíamos embriagadas,
y lo tuvimos por verdad,
que seríamos todas reinas
y llegaríamos al mar.
Con las trenzas de los siete años,
y batas claras de percal,
persiguiendo tordos huidos
en la sombra del higueral.
De los cuatro reinos,
decíamos, indudables como el Korán,
que por grandes y por cabal
esalcanzarían hasta el mar.
Cuatro esposos desposarían,
por el tiempo de desposar,
y eran reyes y cantadores
como David, rey de Judá.(GM)

Con las rondas y poemas de Gabriela Mistral nos criamos en nuestra infancia escolar en Chile, en una escuelita primaria, donde entonábamos el Puro Chile es tu cielo azulado, como si no existiera más que una larga y angosta faja de tierra en este mundo y en el otro. La Maestra rural, Lucila Godoy Alcayaga, Gabriela Mistral, ya era la madre de todos los niños de Chile y por ella, del mundo. Para la autora de Desolación, Ternura, Tala, Lagar, Chile tiene la forma de un gran remo, preferìa esa imagen a la de la espada.

Yo esperaba que la Mistral llegara en algún momento de la clase a cubrir los piececitos de niños azulosos de frío, en algún rincón olvidado de la patria y también en mi escuelita donde aun tenía compañeritos descalzos por la mala fortuna.
Desolada de Gabriela, Chile, de la crítica àcida literaria y de la otra, llena de chismografía, abandonó su natal Valle de Elqui en Vicuña, donde nació, tierra de sol, cerros, cielo azul, y comenzó a ser una joven educadora errante por Chile, hasta llegar a Punta Arenas, la ciudad más austral del país. (Un río suena siempre cerca. / Ha cuarenta años que lo siento. / Es canturía de mi sangre, / o bien un ritmo que me dieron. / O el río de Elqui de mi infancia / que me repecho y me vadeo. / Nunca lo pierdo; pecho a pecho / como dos niños nos tenemos .) Viajó y viajó por la geografía, hasta que el mapa de Chile se le agotó y partió allende sus fronteras, para volver en unas contadas ocasiones, envuelta en la gloria del Premio Nobel de Literatura, investidura que no le acomodaba, ni hacía gala y no usaba más que para lograr apoyo a la infancia del mundo y a los ciudadanos más desposeídos porque no alcanzaban a ser ciudadanos. La Mistral en México con estatuas en vida, España, Italia, Francia, Brasil, Nueva York, Cónsul de Chile, pública y secreta, siempre estuvo en la boca de alguien y su poesía, perdonen el cliché, era una ilustre desconocida. Sin embargo, sus pares siempre la respetarían, algo así como una intocable, para Neruda, Parra, Gonzalo Rojas, Díaz Casanueva, Lihn, Teillier, Arteche y la mayoría de los poetas con la excepción de Huidobro y De Rokha, demoledores de cualquier espejo que no fuera el de ellos.
La Mistral formó parte de la leyenda negra que se tejió sobre su vida y poesía, desde el suicidio del ferroviario Romelio Ureta. Allí comenzó a escribirse el Folletín mistraliano y su leyenda superaba en atención a su obra poética y a su trabajo intelectual en defensa de los derechos de la mujer y del niño, de los más necesitados. Una historia que acompañaba uno de sus poemas más emblemático tal vez, estudiado, leido, admirado... Los sonetos de la muerte...Del nicho helado en que los hombres te pusieron, te bajaré a la tierra humilde y soleada. Que he de dormirme en ella los hombres no supieron, y que hemos de soñar sobre la misma almohada. Te acostaré en la tierra soleada con una dulcedumbre de madre para el hijo dormido, y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna al recibir tu cuerpo de niño dolorido...

Exigente siempre con su poesía, corregía hasta los libros impresos, guardaba su poderosa caligrafía y hermética poesía en un gran baúl, ahí acumulaba nuevos destellos para la posteridad, o simplemente lo que no deseaba editar v posiblemente estaba contenida la Gabriela más personal, íntima, simplemente secreta, sin ninguna retórica. Ella escribía un sólo gran poema interminable.

Su poesía fue revelada en Nueva York, en la Universidad de Columbia por el profesor hispanista Federico de Onís. En Nueva York fue descubierta en un recital memorable que dio de Onís, en su ausencia, y en 1922, fue editada en la Gran Manzana por primera vez. Tala, su segundo libro tampoco sería editado en Chile, sino en Buenos Aires. Fue una ecuatoriana la que la propuso para Premio Nobel de Literatura: Adela Veasco. Después el presidente chileno, Pedro Aguirres Cerda, tomó la bandera de Gabriela y puso en marcha la diplomacia del país en favor de la poeta, quien era muy re-conocida fuera de Chile. Poco atendían su poesía sus detractores de oficio, seguían sus pasos, las huellas que quería dejar la adelantada de Chile. Que tuvo un hijo, que sus secretarias, que dijo, no dijo, no quiere a Chile, poco chilena, y la Mistral recorriendo el mundo con sus muertos, poesía, cargando el país lejano, su valle, las culpas propias y las que le endosaban, cabalgando entre ladridos de perros en la frontera de sus palabras. Una mujer nada de tonta, la calificó Roque Esteban Scarpa, mi viejo profesor de Literatura General en la Universidad de Chile. Las piedras y los hombres, los panes y las flores, las nieves y la poesía han recibido la alabanza de su voz profundísima. Ella misma es una parte de nuestra gegrafía, dijo Neruda. Y Enrique Lihn también dijo lo suyo: Dirán que está en la gloria. Carlos Germán Belli dijo que llevaba un reino dentro. Esa maestra, la llamó Borges. El crítico chileno Jaime Concha dijo que la Mistral no amaba y nunca amó Chile. Ha robado sin quemarse, el fuego de los dioses, dijo la poeta cubana Dulce María Loynaz. Fernando Alegría dijo que Gabriela se había hecho a golpes de hacha. Unas de cal y otras de arena. Gabriela fue incómoda para el stablishment donde quisiera que este se encontrara. Pero es muy abusurdo decir y creer aún que amara o no a Chile, ella tenía su propia visión de patria, nadie puede obligar a nadie tragarse todo el país de una sentada como si fuera un purgante agradable. Ella muriò revisando hasta última hora su f interminable Poema de Chile. Tal vez era una manera de seguir adentro de Chile, no podía separarse de su tierra, ella que fue cordillera, dura piedra en el viento de Chile. Iba y venía en el interior de su propio ser. Se viajaba por dentro, la Mistral, con todos sus fantasmas. Así debemos verla, no como quisiéramos, sino como es.
Escribí para no morirme, escribiò en una oportunidad, y pocos entendía el signifiacdo de sus palabras. La Mistral ya había muerto cuando se reveló su apasionada correspondencia con el poeta chileno Manuel Magallanes Moure. Y cambió la historia del supuesto lesbianismo, que tanto quitaba el sueño a los que no veían la grandeza de su poesía y prosa, de su humanismo y compromiso con la gente y sociedad a toda prueba, algo tan necesario en cualquier época y tiempo, pero cada día más escaso. Corría el 78 y la Mistral había fallecido en Nueva York en 1957, cuando estalló el eco de este amor imposible como bola de fuego en la crítica de Chile y en el mundo literario, abriendo una nueva ventana en el enigmático panorama de su vida. Y su correspondencia personal hablaría mucho más de ella que todos los frascos de tinta que derramaban sus tenaces detractores. En otras misivas, se sabe que a los 15 años amó platónicamente a un hombre mucho mayor que ella, llamado Alfredo. En su primer escrito, que data de 1905, firmaba como "Amor imposible". Ella diría después, ese amargo ejercicio de amar. Tantas otras cosas se sabrían, un par de nuevos libros, misivas secretas, papeles y papeles, la Mistral se reescribía en el silencio apasible doblemente callado en el norte de Long Island, en Nueva York, a 60 minutos de Manhattan. Nueva York, a ella que se llamaba patiloca, viajera, errante, nómade, sin fronteras más que sus propios cerros del Valle de Elqui, la consideraba una ciudad horrible, apocalíptica definitivamente un monstruo helado.
Después de su vida y de su muerte, el mundo mistraliano ya no sería más el mismo. Formaría parte un telón de fondo obligado de la poesía chilena, como la Cordillera de Los Andes, y se convertiría en un personaje internacional admirado, respetado por países, gobiernos, escritores, instituciones y por un Chile a regañadientes siempre criticada. En Long Island, en la calle Spruce en Roslyn Harbor N. 15, concluyó sus últimos años, al resguardo de su privacidad en manos de su diligente y celosa secretaria, Doris Dana, quien enfrentó tantas veces a los chilenos curiosos, periodistas, investigadores, del patrimonio heredado de su amiga Gabriela Mistral y cuyos años finales compartió intensamente. Los baúles de la Mistral quitaban el sueño a los chilenos. Se hablaba de un patrimonio cultural secuestrado. Los papeles de un icono de la literatura chilena y castellana, cuyo rostro Chile había convertido en papel moneda. Gracias a mi madre, yo la iría a despedir en la Universidad de Chile, junto con millares de chilenos. Maquillada por esas funerarias gringas hollywoodenses, embalsamada, la conocí muerta. Me detuve frente a su urna de cristal en el solemne y cálido verano del 57 en Santiago de Chile, y no olvidaría jamás su rostro de cordillera nevada.
Sus biógrafos, críticos, curiosos, no han cesado desde hace más de medio siglo, desde su muerte, de escudriñar la vida íntima de la Premio Nobel, de la sencilla maestra rural, que nunca olvidó Chile. Se acaban de editar unas 250 cartas cruzadas con Doris Dana, bajo el título: Niña Errante. No he leído el libro, sólo algunos fragmentos de sus cartas y de su amiga Doris Dana. Los primeros comentarios en Chile fueron sutiles, más bien no los hubo, se le dejó al lector que opinara cuando leyera la correspondencia. Pero otros medios en distintos países fueron subiendo el tono con relación a las epístolas, que en la Mistral adquieren potente creatividad literaria.
Mistral: “Tengo para ti en mí muchas cosas subterráneas que tú no ves aún”.
Dana: “Quiero conocer estas cosas subterráneas y tú sabes bien que tengo confianza, muchísima confianza. He dado a tí (sic) la prueba de mi confianza”.Mistral: “Lo subterráneo es lo que no digo. Pero te lo doy cuando te miro y te toco sin mirarte”.
Dana: “¿Y piensas tú que en mi mirada a ti y mi manera de tocar a ti no hay cosas que yo pueda decir o mostrar? He vivido siglos buscando a ti (sic)”.
21 de Abril de 1949: Mi amor: (…) Y tengo celos de estos nubes que pueden verte más pronto que yo. Y el viento –el viento me abraza- y yo ruego al viento “abraza a ella para mí, haga que ella que es mi abrazo, tierno, y pasionado”. Yo me pongo en el viento y en la lluvia tierna, para que estos, viento y lluvia, puedan abrazarte y besarte para mí. Doris Dana
24 de Noviembre 1949: Doris mía: (…) Procuro cuidarme para ti. Yo no tengo razón de vivir. Cuando llegaste, yo no tenía nada, parecía desnuda, y saqueada, paupérrima, anodina como las materias más plebeyas. La pobreza pura y el tedio y una viva repugnancia de vivir. Todo lo has mudado tú y espero que lo hayas visto. (…) Un abrazo tierno, Gabriela
31 Noviembre 1949: Doris. (…) Tal vez el caso tuyo actual sea el de que el amor que me diste ha pasado a otro y es a estas horas la dicha de otro. (…) Pero, así y todo, te pido no escribirme. Déjame curarme, déjame reaprender mi pobre vida de antes. (…) Te lo repito por última vez: yo no soy la bestia de mera calentura física que tú has visto en mí. (…) Pero eso no fue hecho por otra cosa, fue un amor violento de alma y cuerpo. Gabriela.
Más allá de estas cartas, fragmentos, que tienen la belleza de la pasión, autenticidad y de la literatura, la poesía, la vida, está la Obra Total de la Mistral, cubierta y redescubierta, como la nieve que a veces deja ver el espinazo de la Cordillera en verano.
Son tantas las Gabrielas, que es difícil quedarse, seleccionar una e inclusive está la chaplinesca, que soñaba con un mundo poético, no de máquinas. La Gabriela de Tiempos Modernos. Pero ella misma encendía una lámpara y apagaba otra. La mujer que sabía lo que era el amor: "Un grande amor es una cumbre ardida de sol; las esencias más intensas y terribles de la vida se beben en él. El que quiso así, no pasò en vano por el camino de los hombres". Un Mistral en el extremo de la agonía y éxtasis. La Gabriela de todas las contradicciones y más, pero de arraigados principios sociales y personales. La Mistral, Gabriela, es la estrella chilena de la diáspora. Ella misma dijo: Iré caminando por la tierra de Chile como un fantasma llevado de la mano por un niño. Esta Sor Gabriela chilena, que con la Juana mexicana comparó Octavio Paz, con algo de desdén, no tragaba el país paquete en su totalidad, era crítica por naturaleza, más allá de la estupidez de cierta crítica, medios e intelectuales, círculos de envidiosos, mediocres y miopes, tan propensos a ver su propio ombligo profundo de ignorancia o plano de sentido común. Durante toda su vida, la Mistral fue un mundo, un planeta inexplorado. Observada por el ojo ciego de Polifemo.
En 1997, afortunadamente el Fondo de Cultura Económica dio a la luz el libro del profesor Grínor Rojo: Dirá que está en la gloria, uno de los análisis más completos, independientes, lúcidos, esclarecedores de la vida y obra de Gabriela Mistral. El estudio de Grínor Rojo refleja una investigación acuciosa de los papeles, archivos diseminados de la obra de la Mistral en Estados Unidos, Brasil además de otros manuscritos inéditos rastreados en Santiago de Chile. "El erotismo, con esta palabra inicia su prólogo Rojo, el maternalismo- en segundo lugar, comento,- el ambiguo mensaje de las canciones de cuna, la religiosidad ortodoxa y la religiosidad alternativa, el alrgo camino de su recobro de Chile y el Poema de Chile, las varias caras de la que ella misma denominaba su "locura".
La conclusión de Rojo no puede ser más precisa cuando sostiene que después de leer su obra poética y la mayoría de su prosa, ha salido con una inmensa admiración por la poeta, "cuya voz a estoy ahora convencido que debe contarse entre las más excelsas de la lengua, sin una admiración comparable por la prosista, que en una proporción bastante más grande de lo que se le suele conceder produce literatura de circunstancia o de encargo, y con un descontento no pequeño (y estoy siendo discreto de nuevo) hacia el trabajo realizado por los críticos tradicionales de su obra."
Cuando las personas hacen mutis por el foro y ya no están físicamente, sólo su obra hablará por ellos. Mi experiencia con la Mistral, no es que ella hoy sea "más famosa", ya tuvo el Premio Nobel, Nacional de Literatura de Chile y reconocimientos en importantes universidades, sino más bien que su obra está siendo descubierta, puesta en ad valoren, estudiada, reconocida, como debe hacer con una poeta, intelectual del tamaño bíblico de la incomparable Gabriela Mistral. Tan aficionados los narradores chilenos de hacer novelas sobre los poetas y otros dedicarse a la chismografía simplemente, digo, la vida de la Mistral debiera llevarse al cine. Pienso que Gabriela es materia de celuloide para Raúl Ruiz o Almodóvar. Es un dato, el personaje resiste más de una toma.

A Gabriela Mistral/
Lucila de Elqui/
Alcayaga y llaga/
de todos los valles/
adelantada de Montegrande/
amada por Chile/
recibiendo/
el Premio Nacional/
de Literatura/
mucho antes del Nobel/
de manos de Raúl Silva castro/
insigne cabrón/
de la crítica nacional/
como tantos otros/
huérfanos de olfato/
monotemáticos pisapapeles/
de la literatura criolla/
bolas del alcanfor y naftalina/
verdaderos comején/
de la palabra.

Del Libro, Los Poetas de Chile de Rolando Gabrielli, 2007

Epílogo
Jorge Marchant Lazcano en su artículo Love Story se dio a la tarea de visitar la casa en Long Island, donde vivían Doris y Gabriela, pero ya había desaparecido y en ese mismo sitio se levanta hoy una propiedad construida en madera. Doris, comenta el autor de la crónica, conoció por primera vez a Gabriela en 1946, en el Barnard College. Ella tenía 26 años y Gabriela 57 y quedó deslumbrada de su intelecto. Todavía recuerdo, cito al autor, vivamente, con angustia, el sufrimiento que reflejaba en sus ojos, comenta Doris. Había muerto hacía poco tiempo su sobrino Yin Yin en Brasil. No es un dato menor. Gabriela lo había criado de niño y se suicidó en circunstancias que la poeta nunca aceptó como legítimas. No olvidó su muerte y se sumió en un pozo oscuro interminable. Como tampoco es un detalle insignificante que Gabriela le contara al poeta Moure que a los siete años fue violada por un mozo.
Sigamos leyendo la historia de amor de Marchant, de manera textual nos dice:
"La chica de pelo cobrizo que, según Gabriela, parecía una belleza prerrafaelista de Burne-Jones, y según el lugar común chileno una copia de Katharine Hepburn, vivió su infancia entre un elegante departamento de la Quinta Avenida y una casa de playa en Long Island junto a dos hermanas y el padre que amenazaba con suicidarse pistola en mano. Mientras estudiaba literatura en Barnard College conoció a Charles Neider editor del libro “La estatura de Thomas Mann” que incluiría un texto de Gabriela Mistral. Luego de traducir dicho texto, Doris Dana le envió un ejemplar a la poetisa que residía por entonces en California, junto a una entusiasta carta de admiración en la que recordaba aquella fugaz primera visión en Barnard. Era el otoño de 1948 y la posibilidad de reunirse en Los Angeles con el escritor alemán exiliado se fue convirtiendo para las dos mujeres en una promesa de conocerse.
De cualquier forma, Thomas Mann pasó a un segundo plano ante un potencial viaje de la entusiasta pareja a México. “Durante el verano, practicaba mi español industriosamente, es limitado, Maestra. Pero tengo gran voluntad. ¡Qué dicha tendré de ver su rostro!”. Hacia octubre de ese año, se reúnen en la casa de Gabriela en Santa Bárbara. Luego en México donde Gabriela había sido nombrada cónsul en Veracruz, de acuerdo a numerosas fotografías de la época en que aparecen juntas. Gabriela luce feliz, rejuvenecida, llena de vida, surgiendo de la oscuridad en que la había sumido la muerte de Yin-Yin. En algún momento hacia fines de 1948, Doris Dana había regresado sin embargo a Nueva York y Gabriela Mistral escribía: “Amor: Nada sé yo ¡pobre de mí! de tus problemas, nada. Y nunca sabré nada. Creo que es tu orgullo lo que te hace callar. Pero resulta, Doris mía, que yo debo sufrir la humillación de esta ignorancia. Y de otras. Y no es justo esto, y es feo además, y necio y estéril y a la larga esto va a envenenar nuestra vida”.
"Aquel sentimiento de desgaste, de fracaso, se contrapone con destellos de alegría cuando Mistral sentía a Doris cerca suyo: “Es como si siempre yo te hubiese tenido, como si fuésemos hermanos de edad semejante, o como si fuésemos amantes de media vida, o couple (casados) de mucho tiempo”. Esta será la constante de la correspondencia que se extiende hasta cuando ya viven juntas. La imagen de Doris Dana va creciendo distorsionada según sea el ángulo de la mirada de Mistral, porque existen muy pocas cartas de la norteamericana. (¿Habrá destruido las propias?) El miedo a perderla, cuando ya le queda muy poco que esperar de la vida, se convertirá en el eje de la existencia de Gabriela Mistral. Doris Dana podría haberse encontrado enferma en Nueva York pero Gabriela no lo sabe con exactitud: ¿Tuberculosis? ¿Daño del corazón? ¿Mala alimentación? Doris Atkinson señala al respecto: “Algunas de sus características, como su dificultad para mantenerse sobria, sus luchas contra la depresión y sus cambios de humor propios de los maníaco-depresivos -tan frecuentes en mi familia…- estaban todas presentes en la tía que conocí y amé. Ella podía ser dulce y encantadora y, luego, sin previo aviso, ponerse amarga y enojarse”.
“¿Por qué, dime eres tú tan reservada? Cerrada para mí, casi extranjera, en cuanto se refiere a tus problemas y a tus conflictos. Yo que te lo he dicho todo, sufro de tu reserva, y sufro de eso cada vez que llegan tus cartas. Esto no puede seguir así, Doris mía”. Y de inmediato, en carta siguiente, Gabriela se arrepiente de lo dicho: “He sido un animal hablándote duramente a causa de los celos. Recuerda siempre que el español es una lengua muy brutal y recuerda también que nuestras razas son muy diversas”.
Los celos, las diferencias raciales y los asuntos económicos, son tres puntos cruciales en esta compleja relación. A través de todo el epistolario pena a Mistral la existencia de una tal M.M. en la vida de Doris Dana. Pedro Pablo Zegers (editor del libro) sugiere la posibilidad de que aquella persona pudiera haber sido Monika Mann, una de las hijas de Thomas Mann, lo que incluso Doris Atkinson de alguna forma corrobora. Dana podría haberla conocido a través del libro de Charles Naider en el cual Monika participó. Poco querida por su padre -quien hiciera comentarios despectivos de Monika al tratarla de histérica o refiriéndose a sus “estúpidos amoríos”-, estuvo casada con un intelectual húngaro que falleció en 1940 cuando el barco que los conducía a los Estados Unidos fue torpedeado en el Atlántico.
El asunto racial puede reflejarse en innumerables y desconsoladas palabras de Mistral: “Hasta hoy yo no veo más razón para tu ruptura conmigo que el no ser yo una americana y el no ser una caucásica de raza y el tener una ideología de mestiza, de “color people”. Tal racismo me deja estupefacta. Y llego a creer que en tu ruptura no obras tú, que obran tal vez otras personas”. Siempre se opone a la ira, en el corazón de Gabriela, la esperanza de una vida mejor: “Que en otra encarnación las dos nazcamos en razas nórdicas, vida mía.”.
Por su parte, el tema económico se refleja en constantes revisiones de cuentas corrientes, temor de pérdida de dinero, pagos de pasajes, promesas de herencia. Todo lo anterior queda claro cuando Gabriela le lanza un ultimátum a Dana en Nueva York en mayo de 1949: “Tú sigues allá por una de estas razones. a) Un amor que no confiesas (M.M. ha vuelto a entrar en tu vida y vas a regresar con ella.) b) Falta de dinero para gastos que yo ignoro. La deuda en que te lanzaste por M.M. puedes amortizarla desde aquí. Yo te ayudaré para eso. c) Neoyorquismo. Eso no tiene cura. Opta entre esa ciudad y esta indígena del sur.”.
Felizmente para ambas, Dana no tuvo que optar entre Nueva York y la poetisa del Valle de Elqui.

En 1952, una vez más cargando con toda su soledad en Rapallo, Italia, Gabriela reconsidera la posibilidad de vivir en Nueva York. Pero es clara en su petición a la amada: “Sin fatigarse, sin prisa, emplea estos meses en buscarte una casita cerca del mar y no demasiado lejos de Nueva York. (Yo veo que tu centro será siempre esa ciudad terrible.) Procura que no sea blanco fácil esa ciudad o pueblo para las bombas y cuenta para ello con esos nueve mil dólares. Tal vez las dos vamos a vivir en ella...”
El sueño americano se cumple finalmente para Gabriela en Roslyn Harbor, una casa moderna con garage como las miles que crecen por entonces en los Estados Unidos, cerca de las grandes ciudades. “A mí me descansa de mis cuidados -le escribe Gabriela a su amiga Victoria Ocampo- regar las plantas de Doris, unas pocas que dan a la calle. Por tener aquí casi todo lo que yo realmente necesito voy teniendo paz de más en más.”
De los objetos guardados por Dana de aquella vida en paz -que extrañamente hoy a muchos homofóbicos fastidia-, expuestos hace un par de años en la Biblioteca Nacional de Chile, salta de inmediato el recuerdo de un fonógrafo de la época en que estaba puesto un disco de 1953 de Doris Day (casi tocaya de Doris “Dein” como se pronuncia su apellido). La canción, popularísima entonces, se titula “Secret love”. El amor ya no es más secreto aunque le duela a muchos. Ahora es eterno. De aquella casita típica de fines de los años 40, saldría Gabriela con el cáncer a cuestas al hospital de Hempstead -que tampoco existe- el invierno de 1957. En los bosques de Roslyn debieron quedar resonando sus palabras: “Ay, que no vuelva a verte. Quédate conmigo. No te vayas más, Doris Dana. ¡No te vayas más!”. Pero fue ella quien se alejó a la aridez del sepulcro en Montegrande."

http://rolandogabrielli.blogspot.com/


miércoles, 9 de septiembre de 2009

Estrenamos el número XIV de Revista Cinosargo - Edición de julio del 2009

9/09/2009 08:04:00 a. m.

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ESTRENAMOS EL NÚMERO XIV DE REVISTA CINOSARGO EN ÉSTE, NUESTRO SEGUNDO AÑO DE VIDA COMO PUBLICACIÓN. EL PRESENTE EJEMPLAR, CORRESPONDE AL MES DE JULIO, Y AUNQUE RECONOCEMOS ENTREGARLO CON CIERTO DESFASE QUE NO ACOSTUMBRAMOS, ES POR EL ARDUO TRABAJO CULTURAL QUE HEMOS REALIZADO A PARTIR DE ESA FECHA HASTA EL PRESENTE, LO CUAL SE HA MATERIALIZADO EN LA ORGANIZACIÓN DE JORNADAS DE FOMENTO A LA LECTURA, UN VIAJE A SERENA COMO JURADOS DE UN CONCURSO DE POESÍA NACIONAL, PRESENTACIONES DE LIBROS, TALLERES PARA ESCRITORES Y ENCUENTROS BI-NACIONALES CON GRUPOS EDITORES JÓVENES DE PRESTIGIO Y ASCENDENTE CALIDAD EN EL PERÚ, ESPECÍFICAMENTE DRAGOSTEA DE AREQUIPA. ESTO, VA LLEVANDO NUESTRO PROYECTO A UNA ESFERA QUE TRASCIENDE LO MEDIÁTICO DE INTERNET Y EL PAPEL, PARA CONTRIBUIR A LA DIFUSIÓN Y GESTIÓN CULTURAL EN EL NORTE DE CHILE Y EN ESTA ZONA SUR DEL MUNDO...


LAS PALABRAS COBRAN VIDA.
Cinosargo tiene la palabra!!!!!!!!!


Daniel Rojas Pachas
Director de Revista Cinosargo.
18/07/09


AUTORES PUBLICADOS EN ESTA EDICIÓN.

/ DANIEL ROJAS PACHAS / JOSÉ MARTÍNEZ FERNÁNDEZ / ROLANDO GABRIELLI / LUIS CERMEÑO / ARTURO RUIZ / JORGE VARGAS PRADO / CARLOS AMADOR MARCHANT / NADIA FILBERTI / RODRIGO RAMOS BAÑADOS / CÉSAR VADEBENITO / ARTURO RUIZ / JOSÉ CÓRDOBA


Ediciones anteriores.

CINOSARGO EDICIÓN DE MAYO DEL 2009 NÚMERO XIII

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NÚMEROS ANTERIORES

CINOSARGO EDICIÓN DE MAYO DEL 2009 NÚMERO XII LEER O DESCARGAR

CINOSARGO EDICIÓN DE ABRIL DEL 2009 NÚMERO XI LEER o DESCARGAR.

CINOSARGO EDICIÓN DE MARZO DEL 2009 NÚMEROX LEER O DESCARGAR.

CINOSARGO EDICIÓN DE FEBRERO DEL 2009 NÚMERO IX LEER O DESCARGAR

CINOSARGO EDICIÓN DE ENERO DEL 2009 NÚMERO VIII LEER o DESCARGAR

CINOSARGO EDICIÓN DE DICIEMBRE DEL 2008 NÚMERO VII LEER o DESCARGAR.

CINOSARGO EDICIÓN DE NOVIEMBRE DEL 2008 NÚMERO VI LEER O DESCARGAR

CINOSARGO EDICIÓN DE OCTUBRE DEL 2008 NÚMERO V. LEER O DESCARGAR

CINOSARGO EDICIÓN DE SEPTIEMBRE DEL 2008 NÚMERO IV. LEER O DESCARGAR

CINOSARGO EDICIÓN DE AGOSTO DEL 2008 NÚMERO III. LEER O DESCARGAR

CINOSARGO EDICIÓN DE JULIO 2008 NÚMERO II. LEER O DESCARGAR

CINOSARGO EDICIÓN DE JUNIO 2008 NÚMERO I. LEER O DESCARGAR

CINOSARGO EDICIÓN MAYO 2008 NÚMERO 0. LEER O DESCARGAR.

ESPECIALES DE POESÍA.

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Cuarta edición especial de poesía de Revista Cinosargo Marzo del 2009 Año I leer o descargar

17-3-2009 20.3.56 1.jpg

Tercera edición especial de poesía de Revista Cinosargo Febrero del 2009 Año I Leer o descargar

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Segunda edición especial de poesía de Revista Cinosargo Enero del 2009 Año I Leer o descargar

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Ediciones especiales de Revista Cinosargo, Poesía publicada en Diciembre del 2008

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martes, 8 de septiembre de 2009

BOLAÑO ANTES DE BOLAÑO

9/08/2009 04:31:00 p. m.

BOLAÑO ANTES DE BOLAÑO
Crónica personal. Jaime Quezada. Catalonia, 2007. 126 páginas

Retrato del narrador adolescente

Por Artemio Echegoyen
La Nación. Jueves 20 de marzo de 2008

Este libro, "Bolaño antes de Bolaño", se subtitula "Diario de una residencia en México": ¿la de R. B. o la de Jaime Quezada? Lo segundo, pero con alusión constante a los diálogos entre ambos. También entra Octavio Paz, a quien Bolaño no vio, quizás para no quedarse dormido, insinúa.

Muerto Roberto Bolaño (1953-2003) -ante la consternación de quienes, tras leer "Los detectives salvajes", admiraban a un narrador a veces extraordinario y "chileno" de un modo "original"-, proliferaron las publicaciones póstumas, como la prolongada novela "2666". Este libro de Jaime Quezada (1942) es lo contrario, o un rebote de la fama del novelista. Una evocación personal sobre ese Roberto Bolaño que vivió su adolescencia en México mucho antes de conocer el éxito literario. Porque, dice Quezada, "casi dos años (1971-1972) viví en casa de Roberto Bolaño, es decir, en la casa de sus padres, en Ciudad de México. Entonces él era un muchacho de 18 años que se había venido muy niño desde Chile, que abandonaba la enseñanza secundaria, que se estaba día y noche leyendo y releyendo (de Kafka a Eliot, de Proust a Joyce, de Borges a Paz, de Cortázar a García Márquez), y fumando y fumando, enojado siempre contra sí mismo o contra el otro (que era acaso yo) o contra el mundo (...) que no salía de su habitación-sala-comedor sino para ir al retrete o comentar en voz alta, tirándose los pelos de su amplia cabellera, algún pasaje del libro que estaba leyendo".

Este libro, "Bolaño antes de Bolaño", se subtitula "Diario de una residencia en México": ¿la de R. B. o la de Jaime Quezada? Lo segundo, pero con alusión constante a los diálogos entre ambos. También entra Octavio Paz, a quien Bolaño no vio, quizás para no quedarse dormido, insinúa.

Bolaño sufría de vértigo. Bolaño mandó a un concurso en Cuba una obra de teatro titulada "El sombrerero loco" y cuyo original Quezada lamenta no haber conservado. Bolaño temía a los ascensores. Bolaño tenía una tortuga llamada Aquiles, y aseguraba que era macho. Bolaño soñó, antes del golpe del ’73, con una espada en los cielos de Quilpué; luego vino a Chile y acá lo sorprendió el golpe visitando familiares en Los Ángeles y Mulchén. Volvió a México, donde un par de años antes le había dicho al autor: "El salto de Chile a México me ha dejado casi indiferente. En Chile nunca tomé conciencia del país que habitaba. (...) perdí la conciencia de ese Chile. O nunca la tuve, mejor. No la aprendí. (...) Y algo que te puede extrañar o sorprender: de México he aprendido más viendo televisión que visitando bibliotecas y museos. La televisión te muestra todo, a cuero limpio o sucio (...)". Se mexicanizaba también leyendo "La región más transparente" de Carlos Fuentes. Después se fue a Barcelona, y dos décadas más tarde sería un escritor famoso y misterioso.



* * *

Retrato del detective cachorro

A. G. B.
La Tercera Cultura. Sábado 20 de Octubre de 2007

México, DF, 1971. Roberto Bolaño acompaña al poeta chileno Jaime Quezada a una conferencia de Octavio Paz. El tema es el romanticismo en la poesía y Bolaño, de 17 años, comienza a cabecear. La charla de Paz cautiva al público, pero no puede con el futuro autor de Los Detectives Salvajes: se duerme toda la conferencia.

Días después, Ouezada -esta vez solo- visita a Paz en su casa y hablan de literatura. "Roberto, debí haberte invitado", le dice luego a Bolaño. Y este, con la franqueza que lo hizo célebre, retruca: "¿Y si me hubiese quedado dormido?".

Ese es acaso uno de los momentos más bolañianos de Bolaño antes de Bolaño, un testimonio de Jaime Ouezada sobre el año que vivió en casa de los padres del autor de 2666.

El clan Bolaño Avalos -León y Victoria, los padres, y sus hijos Salomé y Roberto­llegó a México en 1968 y tres años después Ouezada recaló en su hogar. Aquí aparece el detective cachorro: inquieto, lector insomne, humorista revoltoso, que escribe sus primeros poemas mientras fuma un cigarrillo tras otro.

Sin embargo, el libro es sobre todo un diario de la estadía de Quezada en México. Así, en el texto hay referencias a la Mistral, Neruda, Jodorowsky, Gonzalo Rojas y una larga galería en la que llega a perderse Bolaño.

Con todo, y pese al lenguaje a menudo relamido, hay postales notables: Bolaño bailando con The Who, leyendo a Borges y Cortázar o relatando un sueño que parece uno de sus cuentos: "Anoche, Jaime, vi en un sueño a mi padre poniéndose los guantes antes de su última pelea".


lunes, 7 de septiembre de 2009

Cigarrillos “Marca Chancho”

9/07/2009 06:44:00 a. m.

Cigarrillos “Marca Chancho”


El Arte y la Cultura a Través de la Cajetillas de Tabacos

La referencia de la cajetilla de cigarrillos “Marca Chancho”, pertenece al “Catalogo de Cajetillas de Cigarrillos de la Republica de Chile y su Cultura en la Sociedad”. Autor y escritor de la obra, Reinaldo Riveros Pizarro, registrado en la “Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos, Departamento de Derechos Intelectuales” año 1999.

La singular cajetilla de cigarrillo “Marca Chancho”, tiene una característica muy especial, a pesar que esta marca circuló a comienzos del siglo XX., existiendo las variadas cajetillas con otros nombres de animales, que por cierto, para su época llamaron mucho la atención como ser las: “Tres Ratas” (salen tres mujeres), “El Burro” “El Zorro”, “El Gallito”, “El Gallo” , “El Águila”, “El Gavilán”, “El Cóndor”, “El Toro”, “El Toruno”, Etc.
La “Marca Chancho”, fue propiedad de la “Manufactura de Tabacos Carrera y Cia.”, ciudad de Valparaíso; el año de iniciación de circulación de este tipo de cajetilla 1904; la capacidad de cigarrillos 18, las medidas del envase estirado con dimensiones 17,5 x 10,5 Cmts. El consumo de la “Marca Chancho” en su época llegó a valer el precio de $0,04 centavos, estaba casi igual que el precio de otras marcas, por nombrar de la “Compañía General de Tabacos” que vendía como ser la “Yolanda”.


”La buena calidad de los cigarrillos “Marca Chancho”, queda evidenciado que por el consumo de esta marca, la excepción no fue muy común de encontrarlas en las diferentes salitreras de Tarapacá y Antofagasta, porque solo algunas “Compañías Salitreras” traían para el consumo de sus oficinas, son estas demasiadas escasas, existiendo también cajetillas de otros colores, tamaños de la misma “Marca Chancho” desapareciendo durante el primer cuarto del siglo XX. Hoy en día existe la escasa cantidad de cajetillas de la mencionada marca entre los coleccionistas, se debe también en parte, que para su época éstas cajetillas fueron canjeables, se compraba entonces una estampilla de cinco centavos ($0,05) más la entrega de una cantidad de cajetillas para el canje, para alcanzar un premio como por ejemplo: El mínimo era de 10 cajetillas, más 5 centavos, se recibía “Un lápiz fino”, y por 200 cajetillas más los 5 centavos, para el premio máximo, recibía “Una cartera de cuero holandés”. (Otros canjes de cajetillas por otros artículos, 20 – 30 – 40 – 50 – 60 – 70 – 80 – 90 – 100 – 120 – 140 – 160 – 180)
Este tipo de cajetilla fue encontrada el año 1987, en el antiguo sector denominado “Departamento de Pisagua” “Cantón Negreiros”



En la interesante obra titulada: “Catalogo de Cajetillas de Cigarrillos de la República de Chile y su Cultura en la Sociedad”, del autor, escritor, e investigador de la Cultura Pampina, RERIPI, bautizó y dio por nombre de una “ciencia”. (Basados en pruebas y evidencias) “El estudio y colección de las cajetillas de tabacos” con el nombre de “MARQUILLALOGIA”.
Además al haber el estudio profundo en su contexto sobre la historia del tabaco universal, como el “Estanco del tabaco en Chile” y de las industrias tabacaleras nacionales e internacionales; también de la época precolombina y el uso de las sustancias psicoactivas. (Fármacos o drogas)

A la vez por medio de las cajetillas (ó marquillas) transportarse al mundo del “Arte Litográfico”, aplicado la impresión desde su invento, hasta el sistema Offsset, agregando las publicidades de los cigarrillos de la época, también se unen a ellos documentos relacionados con las compañías tabacaleras; quedan dentro los registros, lugares de hallazgos por la pampa salitrera y las variedades de cajetillas cubanas, peruanas, bolivianas, inglesas, norteamericanas, y españolas, Etc.
Se destaca también la evolución de los concursos y premios, cupones, láminas con imágenes de artistas, monedas, banderas, buques, cuentos; otros recursos como mini cuentos de un formato de ancho 4,5 x 6,5 centímetros alto, el que contenía 10 páginas.

Lo más importante son las imágenes capturadas de las cajetillas, las que denotan la historia por medio de ellas, se descubren como ser: poesías, sonetos, acertijos, música, adivinanzas, letras Góticas, Duré; héroes, poetas, escritores, y parte de la historia de su época en imágenes Etc.


Todos los registros de los hallazgos de cada cajetillas (1600) circuladas en las oficinas salitreras de las Regiones de Tarapacá y Antofagasta, alcanzó para realizar un trabajo de investigación como la información rescatada en bibliotecas del país, para lograr el “Catalogo de Cajetillas de Cigarros de la República de Chile y su Cultura en la Sociedad”, con un tiempo transcurrido de 15 años, el cual dio como resultado la columna vertebral de toda la información de las características técnicas e históricas, de cada una de las imágenes de ellas.


Autor: RERIPI

Marquillalogi23@hotmail.com


Fotografías:
1.- Cajetilla de cigarrillo “Marca Chancho”
FOTOGRAFIAS
1.- Cajetilla de cigarrillos Marca Chancho”
2.- Cupón de canje en la Caja Nacional de Ahorros
3.- Hallazgo de cajetilla “Marca Chancho”
4.- Mini cuento titulado “¡Pobres Mujeres!” De los cigarrillos “La Africana”
5.- Cupón de sorteo de muñecas, por la “Sociedad Internacional de Tabacos”
6.- Cupón de premio en dinero de los cigarrillos “Yolanda”
7.- Lamina de la “Sociedad Manufacturera de Tabacos” de Iquique
8.- Lámina de colección de cigarrillo “Cycle”

www.biblioredes.cl/lavozdelapampa.cl