jueves, 25 de febrero de 2010

Presentación del libro: quién va a podar los ciruelos cuando me vaya... de John Landry

2/25/2010 10:00:00 a. m.

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click en la imagen para agrandar


John Landry nació en New Bedford, Massacchusetts y ha pasado la mayor parte de su vida en la península de las cinco millas, en la bahía de Sconticut.

Ha sido parte de la actividad literaria local desde 1970. Dirige la colección de los libros de la editorial Patmos Press y ha editado la revista Collision en los periodos 1994-1997. Participó en el comité de New College Review de San Francisco y en el de la versión del aniversario 50 de la antología Beatitude.

Enseñó poesía y escritura, y dictó una serie de cursos sobre las figuras de Black Mountain College en la Universidad de Massachusetts, en donde organizó La Serie de Lecturas Internacionales. También dictó un seminario sobre la relación Bauhaus-Black Mountain en la universidad de Fulda, en Alemania.

Además ha sido obrero de fábrica, bibliotecario,

mariscador, profesor de cultura e historias nativas de Norteamérica en Plimoth, auxiliar médico en la Whitman- Walker en Washington DC. Vivio en Washington donde trabajo, además, en la Comunidad Creativa para la No Violencia, en el movimiento anti guerra de Vietnam y como activista junto a sus amigos Daniel Berrigan, Allen Ginsberg, Rob­ert Lax, Denise Levertov, Robert Creeley, and Jack Hirschman.

Trabajó con Allen Ginsberg en la Jack Kerouac School of Disembodied Poetics in 1977 y fue asistente bibliográfico de la obra de Robert Creeley en Brown University in 2004.

Ha sido traducido al mandarín, vietnamita, húngaro y español. Sus archivos pertenecen a la Friedsam Library de St. Bonaventure University en Olean, NY.

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miércoles, 24 de febrero de 2010

De la tradición de Oliver Welden

2/24/2010 01:16:00 p. m.

De la tradición de Oliver Welden

Rolando Gabrielli




El poeta Oliver Welden, desde Màlaga, cumple con su ritual para estas fechas en que febrero, es natalicio y el esplendor del verano tropicical. Desde Màlaga, su tercera patria en estos exilios de dos siglos, Welden me convierte por unos instantes en poeta bilingue y traducido a la lengua del singular y enigmàtico Shakespeare, rey de los poetas y dramaturgos britànicos.
Llega su misiva electrònica, amical, lacònica, precisa, en la simple tradiciòn de la amistad y las palabras. Amistad, un viejo ejercicio que practicàbamos por allà en los años sesenta en la antigua capitanìa de Chile, la fèrtil provincia que se nos escurriò como sal entre los dedos, de Norte a Sur y en toda la cardinalidad de sus puntos.
Gracias Oliver, las fechas, son las fechas, para llegar y partir. Brindemos por uno màs, en el azar de los tiempos, por esta vieja amistad a prueba de olvidos. Salud a tu poesìa, a tus dìas españoles, màs bien andaluces. Y que el tiempo nos siga agarrando confesados, ya confesos en la poesìa.
Mis mejores deseos,
Rolando
DOS POEMAS DE ROLANDO GABRIELLI
EN TRADUCCIÓN DE OLIVER WELDEN


Un cisne

Un cisne
aun después de muerto
siempre
será un cisne


A Swan

A swan
even after death
will always
remain a swan


Frutos del mar

Frutos del mar,
frutos de la tierra,
tú y yo,
somos
peces de un mismo barro.


Fruits of the Ocean

Fruits of the ocean,
fruits of the earth,
you and I,
are
fishes of the same mire.

Mi Querido Rolando: Parece que esto se hace tradición. Aquí van dos traducciones de tus poemas para tu cumpleaños. Apio verde tu llu (un día antes). Oliver.

http://rolandogabrielli.blogspot.com/



martes, 23 de febrero de 2010

Poemas de Denn Ray Páez

2/23/2010 05:25:00 p. m.

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*Regresé


Y regresé

pase la estúpida prueba

de la vida

crucé la avenida

del tiempo

juegué a ser hombre

a sentir

a vivir

a morir

y hoy con los parpados

tiznados de óxido

con las amígdalas convertidas

al credo del silencio

pronuncio en voz baja en una plana

la nadería que soy

el hallazgo

yo

otro que confiesa

experimenta en escritura

la memoria de desaparecer

de entumecerse

en la silueta de los verbos

que ametrallaron mi tránsito

a un resumido signario

jamás cifrado

el hallazgo

yo

otro que escapa

efimero aturdido

al espacio nublado

de aquel austero devenir















*Pertenencias


Tengo el ego rokhiano

hundido hasta la tripa

tengo la palabra atascada

en la médula

tengo la soledad entrampada

en la letra

el paladar ácido

amargo

decolorado.

tengo la página en cielo

la escritura desvelada transitando

sonámbula el parque desértico

de mi pena

tengo mis días contados

mis horas sumadas

mis minutos marcados

tengo, ésta ausencia que me invade

estas palabras a medio andar

que me combaten y me apedrean

me aman me alaban y me derrocan

tengo estos signos que

se persignan cuando los enuncio

tengo esa memoria

que olvide se desmemoria

esta escritura que va

de canto dulce

a amarga euforia

tengo el deseo

el silencio el tiempo las cosas

las palabras los libros

las prosas los versos

pero me falta perderme

a ver si encuentro

forma de-tenerme










*testimonio


la escritura en mi siempre fue desgarro.

heridas empusadas desporandose volcánicas

a la página que las soporta

la escritura en mi siempre fue presión.

desbordes de prisiones, expurgar el caos

en mil modos de expresiones

la escritura en mi siempre fue búsqueda.

Exploración a ciegas,

pasos en pantanos sombríos

intransitados

vértigo puro,

caída al hondo terruño de la pasión

la escritura en mi siempre fue vivir

entre verso y verso sentir en imágenes transcurrir

entre coma y punto oír la orquesta del partir







Reseña del autor:

Denn Ray Páez (Rancagua, 1986-) escritor radicado hace buen tiempo en la ciudad de La Serena. En la actualidad se encuentra concluyendo sus estudios de pregrado en lengua castellana y filosofía en la Universidad de La Serena. Ha publicado algunos textos en revistas literarias del país, destacando los aportes realizados de poesía visual. Ha participado y organizado diversos encuentros de poesía, como también ha asistido a los últimos congresos de literatura en calidad de expositor. Sus principales intereses escriturales van desde la poesía hermética a la poesía visual. En la actualidad trabaja dirigiendo la revista de literatura y artes visuales “Vomitiva”,(www.vomitiva.blogspot.com) y se encuentra en proceso de edición de las que serán sus dos primeras obras: antología prematura y preámbulo al óxido.




domingo, 21 de febrero de 2010

Poemas de Camilo Brodsky

2/21/2010 12:07:00 p. m.

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Frankenhausen, 1525


Hay una ronda de ácaros en mi garganta

esperando el fuego

Su ritual de paso es la hoguera;

otros prefieren las decapitaciones o los

empalamientos. Cualquier cosa que tranquilice

la bilis de los señores agitada,

indignación por la revuelta

absurda de sus pobres

Hay una ronda de ácaros en mi garganta

Silos donde el grano se comienza a corromper y las azadas

vuelven al lugar oscuro desde el que vinieron a estos campos.



El zelota piensa en la muerte y sus repercusiones inmediatas


Acaso moriré hoy —piensa el zelota

en medio de la renuncia que el fogonazo

podría convertir en heroismo.

Se toma el estómago. El dolor en el

costado casi lo dobla sobre sí.

Podría morir hoy —repite como un mantra.

El cansancio no le nubla el pensamiento.

Se ve el zelota, sin embargo, ejecutando

danza de lobos en el Friuli

cuidando las cosechas de unos campos que aún ignora

coloreados como cuadros de Van Gogh por el estío, y no percibe

ningún cuerpo dando un golpe seco

contra el suelo y la arena

roja.

Morir —piensa el zelota muy adentro de su

propio silencio— no es lo que quiero para mí en este día

jalonado por el viento en Galilea.




Julius y Ethel Rosenberg duermen sobre pálidas banderas


El cuello subido de ese abrigo que le

queda grande a todas luces

no impide que se cuele el viento frío que debiera

estar corriendo junto al Hudson ese día en vez

de escurrirse cuello abajo, desde la nuca

hasta la altura del riñón derecho. Julius

quisiera que esto solo fuera

otro malentendido, un embrollo más de

judíos perseguidos

por el sino kafkiano de la diáspora —los

lentes sin enderezar sobre el puente

de la nariz tienden a profundizar la

sensación de desamparo que transmiten las

fotografías de los diarios, mientras

unas manos demasiado

pequeñas para ese, su cuerpo de paso

desaparecen absorbidas por las mangas del

abrigo—. Julius espera aún cierta respuesta

lógica de parte del sistema y sus peregrinos

engranajes, aunque él y su bigote asisten

hace meses a la farsa de los tribunales y el

silencio de sus propios compañeros. Ethel,

por su parte, enfrenta con los ojos sumergidos en

silencio esta pública penitencia —su boca

pequeña de botón fruncida en un mohín

captado por la prensa amarillista, reja de

por medio entre su propia condena y la de

Julius, siempre más cercano a la corrección del

niño que no entiende su castigo, una cierta forma de

reproche que se basa en la inocencia sorprendida

por la dura mano adulta que le cae encima.

Ethel quieta saca con un leve movimiento el cielo

que amenaza con caer rompiendo el

límpido binomio de sus ojos; Tesla no creemos haya

nunca imaginado a la corriente alterna

expresarse con espasmos en el cuerpo de una

joven comunista en Nueva York, menos

aún la resistencia que la pequeña humanidad

ofreció al ingenio tecnológico con que La

Muerte se buscó lucir esa mañana.

—fueron tres las

descargas necesarias

para acallar el silencio

eléctrico de Ethel. A Julius

lo han freído unos minutos antes y el

penetrante aroma del amoniaco que

se cuela en cada espacio de la sala busca

atenuar el olor acre de las

heces y la orina que

escurrieron desde el cuerpo

tras la descarga y el temblor—

Ahora Julius va perdido sobre su mirada y Ethel

recoge el dobladillo del vestido verde que se ha puesto,

cubriendo el cuerpo humeante tras la ejecución. Sonríen

sobre el cielo del país que acorraló sus cuerpos y la

noche neoyorquina va esparciendo por el Bronx

cenizas de libros quemados echadas al viento.



Ulrike mira con los ojos entornados al zelota


Atrás queda el Deutsche Herbst con su

ruido de hojarasca a punto de descomponerse y los

MP5 traqueteando por las calles alemanas.

Ulrike mira con los ojos entornados al zelota, y este

se pregunta en su delirio de centurias si la fiebre

lo ha llevado demasiado lejos esta vez. Las

puertas de la cárcel de Stammheim los separan del

tráfago de ruido y acerrín sobre los vómitos y el tiempo.

Es todo una película que corre en blanco y negro

Mareado con las voces que lo sitian en germánico el

zelota ya no entiende las complejas filiaciones que lo

unen para siempre con la Baader-Meinhof y su suerte.

Entiende, sí,

de la sangre el mecanismo que la

multiplica por las calles

en Berlín en Galilea, o a la

vuelta de una esquina en los ‘70

en Santiago o Buenos Aires.

El zelota sabe de esa fuerza

que ha perdido toda dimensión:

es el salto y el terror al salto, el juicio

sobre el salto motivado por el miedo a darlo y la

inmovilidad de la cabeza que después

asiste al vuelo por los aires de fragmentos

craneanos y un montón de camas sin hacer

voluntades disparadas al espacio en un

revoltijo de neuronas y clichés teóricos chocando

contras las paredes de la pieza azul del hospital.



Reflexión sobre el perro muerto en cada uno


Escueto el ejercicio de la vida y sus

manecillas. Hay un perro muerto en

cada uno, pero ahora solo puedo

pensar en el que estaba hasta hace un rato

boqueando apenas bajo un árbol de la Villa,

la Villa Galilea, a pasos de los

estacionamientos vacíos y los juegos

infantiles, al costado de la multicancha donde

juegan los volados con sus perros

muertos en la espalda y trotan las

familias con sus perros muertos escondidos

bajo el buzo y corren

nuestros hijos con sus perros

pequeños pero muertos de igual forma

entre sus baldes y pelotas

de polietileno azul.



Cabaret Voltaire


El compañero Presidente mira las adoquinadas

calles de Zurich desde la ventanita izquierda del

Cabaret Voltaire, como a la espera de que Lenin

pase por la vereda del frente, tome asiento y continúe

la partida de ajedrez dejada abierta ayer nada más

por petición de Hugo Ball, que fue corriendo a apagar la

cafetera prendida al interior del local. El compañero

Presidente parece ido, transportado sobre la mirada

que echa así como al descuido sobre el exterior manchado

por la nieve y los charcos de barro que los primeros autos

van dejando entre los adoquines. Allende —el compañero

Presidente, sí, el mismísimo— quizás pregunta al silencio

invernal de Zurich si su propia vida no fue acaso una intervención urbana, un

montaje dadaísta sito en La Moneda, con inesperados

vórtices caníbales arrastrando campesinos obreros y estudiantes —¡Adelante!

en la algarabía decontruccionista de la performance ejecutada con

delicioso gusto y fatales consecuencias. En este punto es quizás posible

que el compañero Presidente visualice el rol

duchampiano que cumplieron los exégetas

de la profecía autocumplida del fascismo y la revolución —por un lado

enunciando la inevitabilidad histórica de su propio aniquilamiento y haciendo

de este modo posible su concreción; por otro,

connotando y designando los procesos solo

nominalmente y esperando con esto cristalizar

—demiurgos del materialismo histórico encerrados

en su propio Gran Vidrio— el proceso en sí,

haciendo de la política gesto y ya no

acción. Es posible también que el compañero

Presidente —Allende o “Chicho” para la izquierda

confianzuda— simplemente deje que se vaya el tiempo

entre las cucharadas de azúcar cayendo en su taza, o que prefiera revisar el bolso

de mano que cuelga de la silla en busca de cigarros ­—un vicio que

lo acompaña desde poco antes de esta forma extraña de vivir la propia muerte,

pero que le complace en lo más íntimo de su dicotomía de doctor y revolucionario

que mira el devenir de un mundo. No el suyo, necesariamente; sólo un mundo

cualquiera, que va pasando ante sus ojos de mártir sin pasta para serlo, que se

desarrolla de manera previa a su muerte digna de luchador social y compañero, que no

adivina todavía su futuro de estampita religiosa, su perfil serigráfico en alto contraste

/adornando todas

y cada una de las marchas a los cementerios de su patria —procesiones en

sentido inverso al recorrido del poder: de los nichos empotrados en los

muros de la necrópolis no se marcha hacia las Alamedas, sino desde estas a las tumbas,

devenidas en hogar natural de las ideas del compañero Presidente, que insistimos,

puede estar tan solo echando un ojo —casi de jubilado, podríamos decir—

sobre la pelusa de nieve que comienza

a caer en torno al Cabaret Voltaire.



Camilo N. Brodsky B. (Santiago de Chile, 1974) Licenciado en Estética e Historia del Arte por la Universidad Católica de Chile, con estudios en Literatura y Lingüística Hipánicas en la misma universidad y de Magíster en Historia y Ciencias Sociales en la Universidad Arcis.

Ha colaborado con diversos medios escritos, como el diario La Nación y las revistas Patrimonio Cultural y Mapocho. Sus textos han aparecido en publicaciones impresas y electrónicas tanto en Chile como en el extranjero, aunque ninguno ha tenido mayor repercusión, para ser sinceros. Trabajó como investigador y redactor de las secciones de literatura, filosofía, artes e historia del sitio www.memoriachilena.cl, dependiente de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM).

Fue redactor, subdirector y director de revista Surda, además de ser editor del suplemento cultural de dicha publicación, Párrafo Izquierdo. En 2005 obtuvo la Beca de Creación Literaria del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, y en 2006 Editorial Cuarto Propio publica su libro Las puntas de las cosas, siendo actualmente director de la colección de poesía de dicha editorial chilena.



sábado, 20 de febrero de 2010

La Lengua tiene Congreso en Valparaíso

2/20/2010 11:31:00 a. m.










Valparaìso, el legendario puerto chileno, una de las principales entradas a Amèrica latina por el ocèano Pacífico, serà sede del V Congreso Internacional de la Lengua, del 2 al 5 de marzo pròximo.

Organizado por el Instituto Cervantes, la Real Academia Española y la Asociaciòn de Academias de la Lengua Española, el Congreso serà marco del lanzamiento del Diccionario de Americanismos, la versiòn abreviada de la Nueva Gramàtica de la Lengua Española y sendas ediciones conmemorativas de los dos Premios Nobeles de Chile: Gabriela Mistral Pablo Neruda. Asimismo, se editarà una antologìa de la poesìa hispanoamericana de autores entre 35 y 50 años.
Tres personajes vinculados con la cultura de Chile seràn los homenajeados, en un evento que destacarà tambièn el Bicentenario de independencia de España de algunas repùblicas latinoamericanas. Estos protagonistas destacados son: el venezolano Andrès Bello, quien creò la Universidad de Chile en 1842, el Còdigo Civil, una Gramàtica del idioma castellano, entre otras obras, y los poetas Nicanor Parra y Gonzalo Rojas, ambos vivos y que juntos representan casi dos siglos de poesìa.

Valparaìso, fue una de las puertas de Amèrica latina hasta la puesta en marcha del Canal de Panamà en 1914, y por ahì ingresò Rubèn Darìo, padre del modernismo y allì editò en 1888 Azul, libro con el cual iniciò la revoluciòn poètica en el idioma español. Pablo Neruda, quien le da un nuevo aire a la palabra poètica despuès de Darìo, escogiò entre sus lugares favoritos para vivir, a Valparaìso y allì fundò una de sus casas emblemàticas: La Sebastiana. Esta nota, la preside una fotografìa del escritorio de Neruda en La Sebastiana, cuyo ventanal mira la bahìa y guarda los secretos del vate de Isla Negra.

Y en esta fiesta de la lengua, la palabra la tiene la poesìa: Nicanor Parra, vuelve a torcer el cuello al cisne y su anti-Poesìa que es màs poesìa que anti, le da un tercer aire a la poètica en idioma español.

Valparaìso es uno de los grandes poemas de Chile, puerto enmarañado de calles y cerros, donde el color es parte de la metafìsica de sus cerros que ignoran los abismos que sus casas crean e invitan a volar. El puerto es tierra firme, rodeado de mar, pero en sus cerros y geografìa quebrada, en su mundo de escaleras, es el aire el que pesa en el paisaje y sostiene a las personas suspendidas en sus sueños y realidades. Hay quienes califican a Valparaìso de disparate urbano, guiño a la mescolanza de estilos, escalera al màs allà, digo, pasos que escucho en mi otra infancia. Valparaìso es mi piso barroco/ojo de viento rojo azul negro/no tiene norte ni sur el puerto/sus vocales viajan de boca en boca/agua que cae al mar/escaleras a lomo de mula/palabras sin brùjula/dragones de un mismo fuego.

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Epilogo

La Agenda del V Congreso Internacional de la Lengua, ha tenido un cambio sustancial en el marco de los discursos inaugurales del evento a solo dos semanas de iniciarse el evento. Las autoridades chilenas, eliminaron de la lista de participantes a los escritores Mario Vargas Llosa y a Jorge Edwards. Las malas lenguas culpan al apoyo de ambos escritores a la candidatura del actual presidente electo de Chile, Sebastian Piñera. El 2 de marzo solo hablaran la Presidenta Michelle Bachelet, el Rey de Espana, Juan Carlos y la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel Las autoridades chilenas han dicho que el cambio se debe al factor tiempo. No mencionan al poeta Oscar Hahn, quien en principio figura como el orador que clausurarà el evento. Chile, paìs de poetas.

Del doble Epilogar

Las autoridades culturales oficiales chilenas, a travès de la ministra Paulina Urrutia, han reiterado que el programa del V Congreso se desarrollarà tal y como se acordò desde un principio con la participaciòn inaugural del autor de La ciudad y los perros, Mario Vargas Llosa y Persona Non Grata, Jorge Edwards.

Autor: Rolando Gabrielli
http://rolandogabrielli.blogspot.com/

viernes, 19 de febrero de 2010

Revista de poesía Antítesis: Fuga de lo presente como gesto de actualidad.

2/19/2010 05:26:00 p. m.

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Revista de poesía Antítesis: Fuga de lo presente como gesto de actualidad.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Revista de poesía Antítesis número cinco, es la última entrega de un proyecto dirigido por Gonzalo Gálvez que constituye dentro del atiborrado panorama de publicaciones nacionales tanto en papel como digital, una propuesta innovadora en la medida que manifiesta dos intereses divergentes a lo que nos tienen acostumbrados durante el último tiempo, los medios de difusión y diálogo en el país; la mercantilización de la publicación y sus actores y por otra parte, la excesiva preocupación de la coyuntura, una atención desmedida a lo inmediato y fugaz, sustentado más en el slogan y escándalo que en el ejercicio mismo de escritura.

Por ello desde el 2006 el esfuerzo de Antítesis tanto en la constitución de la revista como en la publicación de plaquettes, cuadernos de poesía editados bajo el mismo sello y que incluye a voces como las de Luis Andrés Figueroa con “Una forma de huella en la arena”, Sergio Madrid con “El Esplendor” e Ismael Gavilán con “Raíz del Aire” persigue tal como señalan en la editorial de esta edición de primavera del 2009, proyectarse desde Valparaíso pero no en un sentido regionalista o con localismos chauvinistas sino como una manera de aproximarse desde un lugar/territorio (real o ficticio) como plantea Rodrigo Arroyo en su artículo dedicado a la poética de Eduardo Correa.

Este último es parte de los poetas revisitados por Antítesis y que junto a otras voces como las de Ennio Moltedo, Rubén Jacob, Renán Ponce, Virgilio Rodríguez y Alfonso Alcalde, Juan Luis Martínez o Waldo Rojas, constituyen discursos y voces de interés que han contribuido a crear un corpus pero con un trazo más largo y cito textual del prólogo de esta edición: “Antítesis no milita en las acaloradas discusiones de la coyuntura” por ello la fuga de lo presente la reconocen como su gesto más actual, de allí el nombre: “antítesis como contrariedad a la alta exposición que tiene hoy lo más inmediato y visible de lo que se está escribiendo, así como la que se da a las reacciones apasionadas de sus comentaristas”

Sin duda Antítesis en esos cinco números que llegó a entregar, nos ha permitido revisar el panorama no sólo de la quinta región sino observar desde ese territorio de ecos y no de voces como dice Correa en su entrevista titulada “Muerte y delirio en el Valparaíso de Correa”, las resonancias nacionales ajenas al ruido y las luces artificiales que distraen de lo que importa, la literatura.

En definitiva como lectores se agradece el esfuerzo y el brío de la publicación por no apostar a las masas y a la facilista inmediatez, sino que instando en todo momento a la reflexión en las líneas profundas de la creación, así lo demuestra esta edición que nos entrega una completa entrevista, lectura y selección de poemas de Eduardo Correa a cargo de Arroyo Castro y Rioseco Aragón, un dossier de Alfonso Alcalde a cargo de Cristian Geisse Navarro, que en el último tiempo se dedicara febrilmente a entregar una completa recopilación del llamado primer beatnik chileno. En poesía podemos revisar textos inéditos de Waldo Rojas “Círculo de Boj” y una carta a J.L Martínez escrita por Rubén Jacob y en traducción a Margherita Guidacci entre otros artículos de interés, que nos llevan a esperar la aparición de otros medios que al igual que Antítesis permitan como dice Gálvez: “un punto de encuentro entre creadores y lectores, un punto medio entre palabra creadora y reflexión, un halito por nadie, un viento”