jueves, 3 de septiembre de 2009

Raso: en torno a un ritual de paso fallido

9/03/2009 05:38:00 a. m.

Raso: en torno a un ritual de paso fallido


Hay un problema fundamental en las sociedades laicas, modernas y racionales: su ausencia de rituales de paso. Existe una razón obvia: estos rituales surgían por la evidencia de una pluralidad de mundos, que estaban presentes en el nuestro. El niño vivía en el mundo de las mujeres, hasta que una ritualidad particular lo hacía renacer en un mundo distinto, y podía ser llamado hombre, dar la entrada al mundo del padre, a través de los rituales de la caza o la guerra. Desde la visible ritualidad de los kaweshkar a la republicana y guerrera Roma, esto se mantuvo indemne, hasta que el mundo quiso ser uno solo, evitarse complejos dibujos metafísicos, producir pasos graduales y ojalá insensibles hacia una madurez cada vez más vaga e imprecisa.
Este paso de una realidad a otra alcanzó a ser en nuestras armadas naciones republicanas el llamado “servicio militar”. En el insultante patrioterismo chileno, la figura de los muchachos, uniformados (es decir, disueltos sus rasgos particulares para ser todos una sola “arma”, cada uno la partícula indivisible de un solo útil de agresión) y con rictus insensible, implicaba el paso a la adultez, a la existencia dentro de la fallida, incompleta y mentirosa religión civil de nuestras jóvenes copias de repúblicas. Inclusive cuando se trató de muertes accidentales (Alpatacal y Antuco), toda la autoridad civil y militar les dio el ridículo trato de héroes, aumentando –si se pudiera- la parodia de ritual que aún significan para algunos estas instituciones. Algunos, por supuesto. Ya que el aprendizaje de obediencia y desindividuación que implica tan sólo es dirigido en Chile a aquellos a los que les conviene aprender a obedecer y sumirse en una colectividad. Para otros, el aprendizaje será otro: para mandar y especializarse, destacarse, ser alguien. Dentro de esta copia infeliz de metafísica, el servicio militar es un ritual de paso incompleto, fallido e inútil: su finalidad es entrar a una adultez obediente y “civilizada”.
El sentido profundo de este error en el alma perturbada de un conscripto es el blanco de Carlos Cardani (Santiago, 1985) en Raso (Santiago: Ed. Balmaceda Arte Joven, 2009), un blanco alcanzado con una singular efectividad emotiva. Y digo emotiva, no en el sentido de una superficie en la cual destaquen procedimientos literarios que provoquen emoción, sino en el hábil trabajo de la forma poética, que logra dejar de decir lo que no se puede decir, y conservar ese conocido monstruo de nuestro Oficio: la profunda inefabilidad de la experiencia. Me explico: antes de intentar hacer sentir al lector la completa irracionalidad de la vida de cuartel, Raso logra presentar los hechos en su honda imposibilidad de comprensión. Y precisamente esto es esencial en la experiencia posible de un raso.
El carácter ritual de la experiencia se fundamenta en su absoluto hermetismo ante la razón. Si paso desde un mundo a un mundo b, es obvio que toda norma y perspectiva debe ser profundamente trastocada, carecer de lo que en nuestra civilidad se entendería como racionalidad. El deber militar toma el lugar de lo sagrado, dejando a la religiosidad en un margen ridículo y absolutamente carente de trascendencia (esa misa llevada a la cama, con los remedios sin bendición), cuando no en la significativa paradoja del Cristo de la Paz, una suerte de testigo y símbolo del absurdo, que da el tope a las pasadas proezas de guerra y las imitaciones de proezas de los ejercicios actuales.
Se trata de algo más significativamente propio, un carácter distinto de trascendencia. El raso, en la soledad más extrema, tendrá que reconocer una nueva familia, una nueva “camada”, y adaptar toda visión a esta nueva luz. La alternativa es ese otro mundo, marcado por la maternidad y el cuidado, señalado a una distancia casi cósmica. Es decir, la patria no es el Chile que se habita, sino un abstracto imposible, para quien el mediador está claro:

Usted sirve a la patria
Cuando sólo me sirve a mí.


Por cierto, nada de esto es en sí extraño para los que algo conocemos del mundo. Pero el gesto de Cardani es, en su simpleza, una absoluta revelación: el llevar a la existencia literaria esta realidad con la cual llevamos la convivencia más cotidiana posible en los tiempos de tranquilidad, y que posiblemente alguna vez nos toque en nuestra vida aquella otra violenta convivencia: el mundo más allá del cuartel, que parece esperar a despertar cuando alguna invocación horrorosa lo saque más acá de esos muros. Cardani es capaz de repetirnos lo que sabemos, pero quizá no nos guste saber: que convivimos con este mundo de puro e irrazonable deber.
Este mundo de puro e irrazonable deber... Creo que este camino es necesariamente aquel a través del cual recién se puede empezar a hacer una lectura política clara y precisa de Raso. El mundo que muestra Raso es un interesante cristal en que se ve el aprendizaje de la obediencia, de la gris mediocridad (absolutamente opuesta a cualquier posible tono dorado), de la debida callada aceptación, que deben pasar todos y cada uno de los hijos de la clase trabajadora de este país. El mundo de la conscripción invade las obras de construcción a través de todo el territorio (verdaderos ejércitos, con sus desplazamientos, sus alegrías y sacrificios análogos a los de la guerra), todos los restos de nuestro mundo industrial, el “servicio público” en la administración estatal, e incluso nuestra moderna estructura de empleos de servicios. La estructura de esa gris mediocridad es, en algún sentido, el alma del país, sobre el que la piel y el vestuario de la civilidad se sostienen –y la razón de la diferencia que esa racionalidad desea representar.
Raso es, como el estado mental de conscripción que logra representar en su plena sequedad emocional, un índice de cómo funciona en verdad la vida en el bárbaro país que habitamos. La limpia intención descriptiva logra presentar una diferencia suficiente marcada con el lector, que de seguro se va a ver una y otra vez en esa denominación, tan precisada que se convierte en el espacio o lugar desde el cual se puede efectivamente leer el libro: el cinco por ciento: la vergüenza del Ejército / Los que no merecen llevar el uniforme / Por pobres calambrientos pollerudos, que no merecen ni orden ni castigo.
Este trabajo de representación de un ritual de paso incompleto –incompleto precisamente desde el momento en que se ve desde el cinco por ciento- resulta así un objeto tan inquietante como debe serlo un buen libro de poesía. La realidad se nos vuelve una elástica entelequia, tan sólida en su calidad de simulacro (la instrucción de tiro en que el blanco debe ser un peruano), como ilusoria en lo que parecía más sólido: el sitio donde se habita (una imagen que se desvanece) o la historia, que debería ser el fundamento de esta supuesta épica (esas últimas guarniciones peruanas, los últimos pasos de Bolognesi...).
Sin pretender ser manifiesto político, testimonio esencial o epifanía estetizante, el libro de Cardani resulta una de las más notorias y precisas de las muestras de poesía de su generación, precisamente por el conocimiento claro que muestra de la esencia del Oficio y su compleja relación con ese mundo externo del que, se supone, debe dar cuenta. En la valentía, además, que implica la verdadera incitación a lecturas erradas que constituye este libro, Raso se convierte en acierto efectivo en un campo poético que llama a una verdadera crisis del modelo literario bien pensante que ha impuesto un aparato estatal de oscura y venenosa influencia en la escena poética nacional.


miércoles, 2 de septiembre de 2009

EL MIEDO A LA MISTRAL

9/02/2009 06:50:00 a. m.


EL MIEDO A LA MISTRAL


Por Úrsula Starke

Agosto 31/ 2009

http://ursulastarke.blogspot.com/

Ayer leí con el pecho comprimido, en los instantes desocupados que encontraba en mi trabajo, los fragmentos de las cartas que la Gabriela le escribió a Doris y que publicó El Mercurio, como adelanto del libro “Niña errante”.

Más allá de la belleza literaria de las cartas, lo que me conmovía -y conmueve- profundamente, era que estaba siendo testigo de una belleza humana. Ahí estaba la Mistral única y llana, la Mistral sin luces mediáticas que se revelaba a sí misma, como nunca han querido los señorones y señoronas decimonónicos, que se cubrieron sus rostros sonrojados al darse cuenta que su leyenda se les venía abajo.

Es que aparte del contenido evidente y maravilloso de las íntimas cartas, lo impresionante es la reacción beata de muchos intelectuales y críticos chilenos, quienes aún se niegan a aceptar que la Mistral fue una mujer real y apasionada, que tuvo una relación con Doris Dana, tan caótica como intensa, que la llenó de vida y esperanza en los últimos años de su vida. Y que también pudo tener relaciones con otras mujeres -lo más seguro que así haya sido- que figuran en la historia oficial solo como sus "grandes amigas", restándole toda posibilidad erótica a su persona, como si la poeta solo se hubiera rodeado de grandes amigas toda su vida.

Lo que ocurre es que se ha edificado a la Mistral como un emblema patrio de alcance internacional, como a una matrona asexuada, como a la “madre de América” echada en su poltrona con rostro duro, acariciando en su falda a los niños descalzos, pues con este fetiche han lucrado y lo siguen haciendo los religiosos caballeros y señoras del status quo literatoso y de otras índoles de corte capitalistas.

En Chile se le tiene miedo a gozar a la Mistral tal como se presenta, pues es ella misma quien se encarga de destruir las fábulas que se han creado en su nombre.

Entiendo que Pedro Pablo Zegers, el editor del libro, se mantenga al margen del asunto explícito de la sexualidad mistraliana, ya que actúa como conducto objetivo. Sin embargo, si su intención hubiera sido completamente alba, ¿porqué publicar un libro únicamente con las cartas de Mistral-Dana?

En el diario de hoy vienen las infladas “reacciones” post publicación del Artes y Letras. El único sensato es Armando Uribe, quien afirma “Lo importante es que se aclaran dudas de una relación que fue más que una amistad. No hay que escandalizarse”. Y listo. Ni siquiera Jaime Quezada, presidente de la Fundación Premio Nobel Gabriela Mistral, se atreve a hablar más allá y solo argumenta una “Amistad con A mayúscula”. (Bien, la verdad es que yo no le escribo cartas así a mis amigas). Sonia Montecino se escuda en la protección a la intimidad en un país farandulero como el nuestro. Pero si hubiera querido realmente, el albacea de Mistral, resguardar esta intimidad, no se mantendrían intactas hasta hoy estas cartas. Las hubiera eliminado, como se supone hizo con las propias. Cedomil Goic prefiere no ahondar demasiado en el contenido de las cartas.

Miedo a la Mistral. Un miedo bien chileno, conservador, clasista y machista. Miedo a que la "indiecita" haya sido lesbiana, miedo a decir que fue lesbiana. Miedo a leer sus poemas de amor como textos promovidos por la real pasión por un otro, por una otra, que existió y tuvo nombre. Miedo a sacarla de su nicho maternal, miedo a ver sus pechos como un objeto distinto que grandes fuentes dadoras de leche. Miedo a reconocerla, a amarla.

Es de esperar que las nuevas generaciones no carguen con tanto lastre prejuicioso


domingo, 30 de agosto de 2009

Los poetas en Dictadura

8/30/2009 03:49:00 p. m.



Los poetas en Dictadura
Escribe Carlos Amador Marchant

Acuciosidad es la palabra para definir el trabajo que hace cinco años nos mostró el poeta nortino Mayo Muñoz, con el nombre de “Poetas en dictadura”.
Alrededor de 70 autores que estuvieron ahí, en los momentos difíciles que nos interponía la bota militar, son los que recopila Muñoz no al dedillo, sino en el fragor de los años y la vida misma y el valioso accionar de guardar cosas en medio del tiempo.
Han pasado muchos años sin hablar de esta publicación y lo hacemos ahora rescatando la perseverancia del autor, quien al mismo tiempo se ha destacado por el esfuerzo de hacer las ediciones con sus propias manos, de lanzar mil ejemplares, en tomos que tienen más de cuatrocientas páginas. Y es que Mayo Muñoz siempre se destacó por esto, por planificar sin importar los años venideros, sino llevando siempre en su mente hacer cosas y cumplirlas contra vientos y maremotos.
Entre tantas y tantas anécdotas que me tocó vivir con este poeta de Illapel, hay una que rescato porque está relacionada con esto de “contra vientos y maremotos”. En su lejana casa de Arica, en esa vivienda humilde a los pies del valle de Azapa, el otrora José Muñoz Olivares (hoy Mayo Muñoz, en honor al mes de los trabajadores del mundo), tenía una pieza atestada de botellas de vidrios. Cada vez que pasaba a visitarlo veía más botellas. Un día llegué y me di cuenta que al paso de los meses éstas llegaban hasta el techo del lugar. Mi curiosidad no se dejó esperar y le consulté para qué las compraba. Me respondió que el 1 de noviembre haría el negocio del siglo, cortaría cada botella y las vendería a las puertas del cementerio como vajillas para depositar flores. Era, por cierto, una idea atractiva para los años.
Ese día de los muertos o de todos los santos, el poeta llegó con su cargamento de vasos de vidrios y se instaló a la mala en medio de los puesteros del lugar, pero con tan mala suerte, con tan pésima suerte, que otros tres comerciantes habían imitado la idea.
Desprovisto de perspectivas para lograr su ansiado negocio del siglo, miró para todos lados y a una hora en que ya sabía que no caerían monedas a sus bolsillos, conversó con un comerciante establecido en el lugar y remató su cargamento de vasos. De esa forma logró recuperar rápidamente, por lo menos, algo de lo que había gastado en las compras de botellas. Mayo siempre fue así, en la derrota o en el triunfo, un hombre ágil de ideas y de físico.
“Poetas en dictadura” es precisamente lo narrado, un texto planificado por muchos años y que vio la luz en el 2004 para, incluso, informarnos de paraderos, de muertes, de gente en el norte de Chile que no hemos visto de mucho tiempo.
La publicación tiene el mérito de rescatar del olvido a 70 almas que estuvieron y vivieron en los momentos álgidos del proceso dictatorial. Tiene la validez, por otra parte, de no olvidarse de nadie, de haber mantenido en el cofre todos los datos y antecedentes de cada autor, a diferencia de muchos (me incluyo) que hemos ido perdiendo libros y archivos en cada lugar del territorio una vez que nos cambiamos de domicilio. Por este texto me enteré, por nombrar a algunos, que el doctor Jaime Barros-Pérez Cotapos, ex senador de la república por la región de Valparaíso, impenitente orador y cronista de diarios con pluma ágil y descubierta, y con quien dialogué en muchas ocasiones sobre el destino de nuestro país, también escribía poesía.
Barros-Pérez Cotapos falleció en Arica en el 2004. Se le negó trabajar en el Hospital Dr. Juan Noé incluso ad honorem. Sin embargo, y menos mal, en 1998 se le declara Hijo Ilustre de Arica.
Este es un libro que nos trae el recuerdo de muchas personas queridas y otras no tanto. Pero no excluye a diferencia de otras publicaciones que son hechas con el dedo de la amistad.
Mayo Muñoz en “Poetas en dictadura” no se preocupa de seleccionar poesía buena o mala, le interesa más bien el contingente de personas que crearon en aquellos momentos difíciles, que estuvieron en las peñas, en las lejanas peñas, conversando y acompañándose en esa soledad y cielo gris. Me atrevo a decir que es este poeta quien mantiene en su poder el mayor archivo de fotos y textos de aquellos años, donde no se escapa ni una gota del acontecer ariqueño.
Al recorrer las páginas de esta compilación voy retrocediendo en el tiempo y veo las calles de esa ciudad como si fuera hoy.
“Poetas en dictadura” representa al mismo tiempo la personalidad de este poeta, un hombre al que siempre le interesó la amistad, el ser humano en su vida cuotidiana, las personas en su mundo no importan las que sean.
Implacable recitador, Muñoz se destacaba en las peñas por la forma de dar a conocer sus versos. Lo hacía con gallardía, con voz socarrona y al mismo tiempo llena de sentimientos, sintiendo cada paso por la tierra, cada sonido de la vida.
Cuado se editó este libro que hoy tengo en mis manos nuevamente, Mayo Muñoz apareció sorpresivamente (2004) por Valparaíso. Con su típica personalidad de buscador empedernido, actual profesor de educación básica en la Escuela de Alto Hospicio, en Iquique, no sé cómo dio con mi paradero.
Al verlo fue como ver de nuevo la tierra del desierto, el valle de Azapa y Lluta, los montes y los caballos por donde anduvo Pedro de Valdivia fundando pueblos desde Tacana hasta Cosayapu. Se alojó en mi casa y luego viajó al sur. Volvió y se encontró de nuevo conmigo en la Feria del Libro de Viña del Mar. Bebimos varios vinos para recordar lo vivido. Yo era, por aquel entonces, presidente de la Sociedad de Escritores de Chile Versión Valparaíso.
Es por esto que al paso de los años volví a tomar este libro de más de cuatrocientas páginas. Texto que estaba escondido en un rincón de mi nueva biblioteca y que me reclamaba. Y ahora al tocarlo veo la imprenta de Mayo Muñoz, esa imprenta artesanal, esas manos religiosamente en función de la poesía, y en donde una dedicatoria me dice, tras no habernos visto por más de 10 años: “A Carlos Amador Marchant, desaparecido en acción”.


Consultar con respecto a esta obra: El siguiente artículo.

Semblanzas Profundas: Poetas en Dictadura de Mayo Muñoz





Programa definitivo Jornada de fomento a la lectura Más Allá de las letras

8/30/2009 03:18:00 p. m.

Organiza: Cinosargo / Grupo MAL / Taller de Comic Engranaje / Consejo Regional de Cultura y las Artes Arica y Parinacota.

Colaboran: Ilustre Municipalidad de Arica / Universidad de Tarapacá / Universidad Santo Tomas


Fecha de realización del programa: jueves 3 y viernes 4 de septiembre del 2009


Programa a desarrollar.


Jueves 3: Inicio y lanzamiento de las jornadas de fomento a la lectura “Más Allá de las letras.”

Mañana 11:00 horas Lugar: Liceo A5

  • Inauguración de la actividad.
  • Entrevista a dos narradores del norte grande. Luis Seguel Vorphal y Nelson Gómez León de la SECH Arica
  • Muestra y charla de los medios masivos y los Tic´s como apoyo a la educación y el fomento a la lectura

Tarde 17:00 lugar UTA – Sala Centenario del campus Saucache.

  • Clase magistral Daniel Rojas Pachas – Enrique Lihn poeta MultiLihneal. Aproximamiento multimedia a un autor, celebrando los 80 años del nacimiento de Enrique Lihn.
  • Clase magistral Ana María Soza.



Viernes 4: Segunda sesión de jornadas de fomento a la lectura Más Allá de las letras.

Mañana 11:30 Lugar: C.R.A Liceo Domingo Santa María.

  • Recital de poesía joven: Poetas a participar: Camilo Montecinos, Carolina Torrico, Tito Manfred, Carolina Opazo, Rodrigo Rojas Terán y más
  • Diálogo de los jóvenes escritores con los alumnos y profesorado.

Tarde. 17:00 Lugar Universidad Santo Tomas – Sala de eventos.

  • Charla Engranaje: Estrategias narrativas en el lenguaje del comic.
  • Charla y presentación de Alto Hospicio (Quimantú 2008) a cargo de Rodrigo Ramos Bañados.



Contacto: carrollera@hotmail.com

Más información en: http://www.cinosargo.cl.kz


Responsables del proyecto:


Coordinador General: Daniel Rojas Pachas (Escritor y académico de la Universidad de Tarapacá –Director de la revista digital Cinosargo)


Encargado del área de logística: Dios Pérez (Escritor e Ingeniero Eléctrico –Director del grupo de conversación MAL)


Encargado de difusión: Edgard Lara Toledo (Estudiante de Licenciatura en Lenguaje y Comunicación –Director del Taller de comic Engranaje)


Objetivo de la actividad: Lograr en dos días intensos de jornada y fomento, presentar trabajos, proyectos y agrupaciones así como individualidades que están edificando en la región una consciencia y promoción cultural ligada a la lectura y su difusión desde su particular área, conocimiento o destreza; el comic, las artes visuales y cinematográficas, el teatro, la poesía, el periodismo literario, el cruce de géneros y voces, la aplicación de las nuevas tecnologías entre otros fenómenos y elementos culturales. Al mismo tiempo, se propone abordar nuevas estrategias y comunicarlas a la comunidad, tanto enterada como aquella que aún es emergente en esos ámbitos para un fortalecimiento del lector y su rol en la sociedad.


Fundamento: La necesidad de involucrar activamente a todos los actores regionales, escritores, académicos, grupos literarios, grupos artísticos de disciplinas y lenguajes afines al literario, bibliotecas, CRA, liceos y la comunidad en general, en torno a un fenómeno cognitivo, social y cultural de capital importancia, la lectura; fomentado el desarrollo de estrategias y aproximaciones lúdicas y pragmáticas de los emisores, gestores y creadores con miras al mejoramiento del nexo y estimulo en la recepción de los eventuales destinatarios valorando competencias múltiples.



sábado, 29 de agosto de 2009

Tristes Tigres

8/29/2009 02:04:00 p. m.

Tristes Tigres
Por Marcelo Soto
La Tercera Cultura.
29 de septiembre de 2009


A principios de los 8o un desconocido Roberto Bolaño, padeciendo su vida catalana, intercambió cartas con Enrique Lihn. El epistolario fue vital para el futuro novelista, quien encontró en el poeta una voz crítica que lo ayudó a emerger del abismo.

¿Habrá algo más gris que ser un poeta chileno y vivir en Santiago, a principios de los 8o? Quizá sí: haber sido, por la misma época, un aprendiz chileno de escritor, desconocido y hambriento, en una ciudad catalana "de espaldas al culo del mundo". El encomillado pertenece a Roberto Bolaño, quien entonces vivía en Girona, cerca de Barcelona, y está contenida en una carta que envió a Enrique Lihn en 1984. La misiva forma parte de los archivos del autor de La Pieza Oscura que hoy se encuentran en el Instituto Getty de Los Angeles, Estados Unidos.

La correspondencia entre Lihn (1929-1988) y Bolaño (1953-2003) representa, en cierta forma, la conexión secreta del nuevo canon de la literatura chilena. Pese a las distancias y a que no se conocían, en las cartas que intercambiaron hace más de 20 años se alcanza a percibir el hálito de una amistad frágil pero imborrable. "No te queridizo ni te estimizo", le responde Lihn a un desesperado Bolaño el 16 de junio de 1981. El futuro autor de Los Detectives Salvajes vivía al tres y al cuatro, y estaba a punto de claudicar. Necesitaba, a como diera lugar, una voz de aliento y por eso manda un SOS al maestro.

La respuesta de Lihn fue, sin embargo, de una honestidad brutal. "Por de pronto no puedo dar curso a ninguna de las peticiones... porque no preparo antologías ni otorgo becas, como no sea por un milagro en que conozca el santo". Bolaño había incluido un poema en su carta anterior y esperaba ansioso el veredicto de Lihn, quien sentencia: "Me gustó bastante en algunos versos, y en otros lo encontré desmadejado... el surrealismo ortodoxo ya no se soporta. Hay algo que está bien y algo que no anda".

Junto a las críticas, van noticias locales. "Del joven Zurita se ha hecho demasiado caudal: se ha visto en él a un profeta del peladero; siempre los cabros chicos andan detrás de alguien en quien creer, eso da en las pelotas".

En septiembre de 1982, un año después de la carta en que tachaba los versos bolañianos de un surrealismo añejo, el poeta rectifica. "Por tu carta infiero que puedo haber escrito, previamente, en un tono antipático, puedo haber estado bajo los efectos de una mala racha, me excuso. Acabo de releer tus poemas. Los textos que tengo soy muy buenos, pero no sé por qué, algunos de ellos, guardan la ficción visual del verso."

Entusiasmado, Bolaño le envía al mes siguiente nuevos textos. "Espero que no se erijan en una ofensa a la literatura, aunque en ocasiones me temo que poco les falta". El narrador pasaba una época miserable que lo tenía por las cuerdas. Había probado diversos oficios, en tanto que su carrera literaria no despegaba. Así describe su estado en 1982: "Aquí en Girona ha llegado el invierno y la paranoia. Mi situación económica es desesperada. Eso trae neuras y rollos. Pierde uno la paciencia... Sigo viviendo solo, sin chimenea ni cualquier tipo de calefacción y los vientos del Pirineo se meten por todos los huecos de mi casa".

Pese a todo, hay espacio para el humor. Y para comentarios cariñosos sobre mascotas: "Población: un hombre, una perra, un montón de gatos. ¡Y llega un virus y me mata a la mitad de los gatos! ¡He tenido que inyectarles suero y antibióticos! ¡El Tono me ha mordido, pobrecito! Absolutamente negro y bellísimo. Se llama Tono, de tonalidad. Tono musical y jamás diminutivo de Antonio".

No se crea que el autor en ciernes era de los que viven quejándose. "De vez en cuando suben amigas. Soy escritor, les digo, y no me creen, por supuesto. Hacen bien". Y agrega, sin falsa modestia: "De Chile no sé nada, nada. Completamente fuera de la literatura chilena, y horror, dentro de seis meses cumpliré 30 años. ¿Qué será de mí? ¿Es que seré un Braulio Anguita (sic) del año 2000? Dios no lo permita".

Como en las caricaturas, Bolaño se parece al cachorro que salta de admiración ante la proezas del perro más guapo de la cuadra y quizá eso explica que las cartas del poeta de Diario de Muerte sean más breves y espaciadas que las de su impaciente discípulo. Pero Lihn siempre tiene una palabra de aliento, una frase amable, ajena a toda impostura. En febrero de 1983 le cuenta: "He recibido y leído, otrora, cada uno de tus envíos -fragmentos en prosa, versos y desalentadas menciones de tu vida literaria. Tú ya sabes todo lo que te puedo decir al respecto: eres un poeta y un escritor combinados y no te espera nada que te satisfaga plenamente en materia de respuesta a un trabajo que es la soledad misma, a menos que tengas una buena suerte o un sentido de la oportunidad del carajo".

Lihn es un sabueso y avanza donde otros se pierden. "El tiempo y/o factores imprevisibles resuelven por ti en una zona que no ves nunca, situada más allá de tus narices escritúrales". Le desea suerte, antes de lanzar una advertencia, que todavía resuena en la provincia de nuestras letras. "Este país, como sabes, está en el ostracismo cultural".


Defendiendo a Neruda

En sus cartas Bolaño entrega flechazos del sentido del humor, el sarcasmo y el don narrativo que lo harían famoso. En una misiva del 13 de septiembre de 1983 cuenta una historia sobre Alejandro Jodorowsky, amigo de Lihn. "Lo conocí en México DF en 1970 ó 71. Yo tenía 17 años y quería ser director de cine". El narrador era entonces "un joven nieztchano y virgen, que amaba a Jim Morrison". Sin ser invitado, se presenta un día en la casa de Jodorowsky y aunque era difícil encontrar a dos tipos más diferentes, se inicia una extraña amistad. "A partir de entonces lo acompañé a algunas partes y hablábamos o más bien hablaba él...

Fue la primera persona que me dijo que yo era ja, ja, 'un típico intelectual chileno', crítica que a mis oídos de 17 años sonó a elogio desmedido".

Pero una tarde la relación se rompió, cuando el cineasta y escritor "atacó a Neruda y defendió a Parra y yo defendí a Neruda y de paso -sin haberlo leído-ataqué a Parra". Fue una pelea absurda. "El caso es que me puse a llorar y el cabrón de Jodorowsky siguió atacándome. Por supuesto no volví nunca más". Después Bolaño leyó a Parra. Y el resto es historia.

Fuente: Letras s5


viernes, 28 de agosto de 2009

PRESENTACIÓN DE LIBRO EL BURRO DEL DIABLO EN ARICA

8/28/2009 10:29:00 a. m.




PRESENTACIÓN EN ARICA DEL LIBRO EL BURRO DEL DIABLO DE ARTURO VOLANTINES, ANTOLOGÍA DE LA POESÍA CONTEMPORÁNEA DE COQUIMBO 25/08/09

PRESENTÓ DANIEL ROJAS PACHAS Y CINOSARGO

ACTIVIDAD ORGANIZADA POR ERNA AROS

INVITADO ESPECIAL: ARTURO VOLANTINES