jueves, 28 de abril de 2011

Últimos trazos sobre Gonzalo Rojas [Andrés Olave]

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Ultimos trazos sobre Gonzalo Rojas


Solo una vez vi a Gonzalo Rojas. Tenía 18 años y en el paseo universitario de Republica, sentado en el pasto junto a otros compañeros vimos pasar al poeta, que en aquel entonces hacia clases en la Andrés Bello. De la cintura para arriba, parecía un correcto caballero: camisa blanca, chaqueta de paño café y la ineludible boina negra. De la cintura para abajo vestía unos pantalones de algodón, holgados y de un color naranja que lo diferenciaba de cualquier otro transeúnte. Un amigo lo reconoció e hizo hincapié que acababa de ganar el premio nacional, lo que en efectivo se traducía en unos seis millones de pesos. “Vieron” nos dijo ese amigo “la poesía paga” aseguró mordaz y volvió a su manual de derecho tributario, el mismo que ahora le debe estar dando generosos y aburridos réditos. Fue mi único encuentro con Rojas: ver como se alejaba a paso lento, sosegado, por las veredas repletas de adolescentes despampanantes que acaso miraría él (o no) de reojo. Desapareció entre la multitud, aunque si uno se esforzaba, podía verlo aún, el brillo espectral de sus pantalones anaranjados recortándose a la distancia.

***

Diez años después, en Antofagasta, en una noche de vino en caja y cervezas Escudo (la juventud para mi entonces, aún proseguía), discutiendo con poetas antofagastinos (o ex-poetas, vaya uno a saber a estas alturas) sobre que autor que había ganado el Nóbel era el mejor, que escritor chileno era el mejor, cual era el mejor cuento de Bolaño y otras fruslerías por el estilo, agotado por el vino barato o por el humo del cigarro o por lo superficiales que éramos al abordar temas que debieran ser profundos, o por todo eso junto, fue que me escurrí hacia la esmirriada biblioteca del dueño de casa, donde, entre volúmenes de Cortazar, Edgar Allan Poe, Rulfo, Lovecraft y Eduardo Galeano, vi aparecer la Antología del Aire. “¿Me lo prestas?” pregunté interrumpiendo el discurso del dueño de casa que se afanaba por pregonar a las tres de la mañana que no había genio más grande en la historia literaria de Chile que Pablo de Rokha. En el acto su filípica se detuvo. “¿El libro de Gonzalo Rojas? ¡Nunca! ¡Es mi libro de cabecera –se defendió–. Antes de dormir, todas las noches, leo uno de sus poemas”. Me encogí de hombros y asentí, simpatizando con su causa. Debí esperar a que el dueño de casa se quedara desmayado sobre la mesa, borracho de cerveza, para echar el libro a mi mochila y partir.

***

Me demoré como un año en devolverle la Antología del Aire a ese borracho. Menos por dejadez o pereza, por lo mucho que me gustaba el libro. Poemas que parecían haber sido escritos con aparente sencillez, que hablaban de encuentros amatorios entre lesbianas, de cómo el dinero corroe nuestras vidas o de dragones enamorados del zafiro de tus ojos. No soy ni de lejos un critico de poesía; en realidad, lo único que puedo decir respecto a esos poemas es que muchos de ellos me emocionaron, me divirtieron, me asombraron y me acompañaron en aquellos días oscuros. Acaso, con el paso del tiempo lo abandoné lo cambie por nuevos libros y autores, pero el poeta, como un viejo amigo, siguió vivo en mi memoria.

***

El martes, el recuerdo volvió de nuevo, y rápidamente se vino abajo. Se había marchado el poeta, rumbo a otros destinos, otros cielos. Leí la noticia en un saturado twitter entre los que se colaba la noticia de que iban a velarlo en el Museo de Bellas Artes. Fue tanta la efervescencia en la red, que imaginé largas filas en las afueras del museo, sentidos discursos en las escalinatas de piedra, ríos de flores junto al féretro, todas las lagrimas del mundo para despedirlo.

***

La realidad, cuando llegué al lugar, resultó harto distinta. No había fila, ni siquiera demasiada gente. Coronas si, por montones, pero los deudos raleaban peligrosamente: cuatro personas sentadas en medio del inmenso salón principal del museo, esperando; cuatro más dando vueltas por el hall, casi con impaciencia. Pensé en lo apropiado que sería que empezará a llover un día así, pero afuera hacía un sol esplendoroso. Percibí cierta incomodidad en el aire y me acordé del poema:

Me divierte la muerte cuando pasa

En su carroza, tan esplendida, seguida

Por la tristeza de automóviles de lujo:

Se conversa del aire, se despide

Al difunto con rosas

Cada deudo agobiado

Halla mejor su vino en el almuerzo

Me acerque al féretro, titubeante. Eché una mirada al interior. ¿Qué es lo que vi? Una sombra, o lo que queda de una sombra cuando amanece. El poeta no estaba allí. Había partido hacía mucho. Levante la cabeza, la sala casi vacía entonces me hizo sentido. No es este el momento correcto de su despedida.

Salí al exterior, casi aliviado. Se hacía de noche, un pequeño grupo de poetas jóvenes ensayaba en las escaleras un mínimo y solitario homenaje. Pensé en lo elusivo que había sido Gonzalo Rojas, y en lo lejos que ahora estaría. ¿Se reiría de estos homenajes acartonados, ligeramente ridículos? Caminando por la orilla del río que brillaba producto de unas luces afantasmadas que jugaban a adornarlo sentí que el poeta se había esmerado en burlar a la muerte desde hacía rato. Ya no hay forma de despedirlo, pensé, como si perteneciera más a las cosas eternas, que siempre regresan, perdidas en la intemporalidad, lejos de las redes filosas del tiempo, que todo lo arrasan. Vagamente me pregunté si el poeta alguna vez volvería. No tengo tiempo, me diría, no sé cuando vuelva, no sé cuando me toqué morir de nuevo. Habrá que esperar la próxima oportunidad, la noche segura en que alguna vez volveré a ver al poeta pasar a la distancia, perderse entre la multitud, rumiando sueños o poemas o deseos, o todo eso junto, bregando contra las mareas del tiempo, la misma que se atrevió a desafiar, como un campeón olímpico, flotando libre, elevándose por los aires, siempre risueño, un poeta inmortal inmolado en su poesía inmortal.



Andrés Olave. Escritor semi profesional, ganador de uno que otro concurso literario, nacido en santiago y radicado en la segunda región desde hace 10 años y que actualmente vive en San Pedro de Atacama.



martes, 26 de abril de 2011

ENCUENTRO DE EDITORES INDEPENDIENTES EN LA UNIVERSIDAD DE LA SERENA

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Auge y futuro de las editoriales independientes en Chile y Argentina", es el nombre del encuentro que se llevará a cabo en la Universidad de La Serena.

Se trata de un cruce de autores y editores de ciertas editoriales denominadas “independientes” que apuestan en Argentina y Chile, por la creación y la edición de libros, que configuran estéticas propias guiadas por una filosofía de promoción de nuevos lenguajes o que recuperan autores que marcan presente con el propio, en contraposición a las grandes editoriales cuya estrategia de promoción y marketing está vinculada al mercado de negocios, que prescinde de todo lo que no produzca amplias ganancias en plazos delimitados y cada vez más breves. En esta actividad dirigida a los estudiantes de Periodismo, Castellano y Filosofía, convocatoria abierta a público en general, se tocarán además las relaciones entre literatura y editoriales independientes, el trabajo del editor con el autor, contexto de las ediciones, identidad y sello editorial, etc. También para matizar el debate se leerán poemas y textos de los autores.

El evento proseguirá con lanzamientos de libros de poesía y narrativa, que incluyen lecturas en la ciudad de Coquimbo en el Bar Cultural SUB, y con la participación del notable músico Enrique Díaz Julio, contrabajista que abrirá los fuegos el día viernes.

Esta convocatoria abierta a todo público, se llevará a efecto los días 29 y 30 de abril, y el programa es el siguiente:

PROGRAMA

Viernes 29 de abril:

11.00 horas Universidad de La Serena

Lugar: Estudio de Televisión de la Escuela de Periodismo, Colina El Pino.

Mesa redonda "Auge y futuro de las editoriales independientes en Chile y Argentina".

Participan:

Fernanda Laguna (editora de Belleza y Felicidad, Argentina).

Francisco Garamona (editor de Mansalva, Argentina).

Galo Ghigliotto (editor de Cuneta, Chile).

Gonzalo León y Marcelo Montecinos (editores de La Calabaza del Diablo, Chile).

Modera: Jaime Retamales y Francisco Rocco.

21 horas Bar SUB, Coquimbo

Lugar: Aldunate 556, Subterráneo, Barrio Inglés, Coquimbo, Chile.

Presentación de Enrique Díaz, músico contrabajista.

Presentación de libros de poesía:

Francisco Garamona, Un Gabinete Móvil y otros poemas, 2010, de Editorial Cuneta. Presenta Galo Ghigliotto.

Álvaro Ruiz, Cola de Gallo Poemas, 2010, de Editorial Libros La Calabaza del Diablo. Presenta Marcelo Montecinos.

Jaime Retamales, Crack Up, 2010, de Editorial Libros La Calabaza del Diablo. Presenta Marcelo Montecinos.

Leen: Ghigliotto (Santiago, Chile), Garamona (Buenos Aires, Argentina), Ruiz y Retamales (La Serena, Chile).

Modera Javier del Cerro.

Sábado 30 de abril

21.00 horas Bar SUB, Coquimbo

Presentación de libros

Dalia Rosetti, Durazno Reverdeciente, 2011, de Editorial Libros La Calabaza del Diablo. Presenta Francisco Garamona.

Gonzalo León, Vida y Muerte del Doctor Martín Gambarotta. Presenta Marcelo Montecinos.

Modera Jaime Retamales

Esta actividad cuenta con el Patrocinio del Consejo Regional de la Cultura y Las Artes, y el auspicio de las siguientes instituciones y/o empresas:

I. Municipalidad de La Serena

Pedro Velásquez, Diputado de la República

Inmobiliaria Monte Aconcagua S.A.

Aguas del Valle S.A.

Encuentro de editores Independientes

LA MÁQUINA DE HACER POESÍA

Es curiosa la génesis de este encuentro. El azar reúne las partes como una necesidad, diría Jacques Monod, el premio Nóbel de bioquímica. Durante el año 2010 la reconocida Editorial Libros La Calabaza del Diablo publicó mi libro crack up, y quedó pendiente su lanzamiento en la región de Coquimbo. A fines de noviembre del mismo año viajamos a Buenos Aires con Marcelo Montecinos, editor de “la calabaza”, e hicimos una visita a la librería La Internacional Argentina. Allí conocí a Francisco Garamona, su propietario que además de librero, como él dice, es también poeta, músico, y editor de Mansalva, una prestigiosa editorial que funciona en la misma librería, ostentando sus títulos en la vidriera. Extraordinario anfitrión, nos presentó a sus amigos visitantes y nos atendió en un pequeño living inserto, entre anaqueles atestados de libros, libros que desbordan los sentidos para un lector. Tipos fantásticos, amantes de libros, que vimos en la pasada, personajes que como Catón, se inclinan al devoto arte de hacer placentero el tiempo para los amigos que comparten oficio. Coincidimos un par de días después en el vuelo a Chile, ya que Francisco viajaba a México y tenía escala en Santiago.

Galo Ghigliotto, poeta y editor de Editorial Cuneta, que acaba de publicar a Bellatín, un escritor mexicano de culto, y a una pléyade de poetas chilenos cuyos nombres comienzan a echar vuelo definitivo y sin retorno, en las letras chilenas, amigos todos, Elvira Hernández, José Ángel Cuevas, Carmen Berenguer, entre otros, publicó el libro de Garamona Un gabinete móvil y otros poemas. A Galo le conocí en Isla Negra el 2010 a través de Jaime Pinos, poeta y actual Director de La Sebastiana en la Fundación Neruda, en una lectura de Alejandro Zambra y la participación del cantautor Chinoy.

Finalmente, para deslizar las últimas cartas que completan esta calculada cartografía, se encontraba pendiente el lanzamiento del libro Cola de Gallo Poemas del mítico poeta Álvaro Ruiz, que reside en La Serena, y no debe resultar extraño que se hubieran agregado nombres como el de Gonzalo León, periodista, provocativo y singular escritor de reconocida trayectoria que lanza su novela Vida y Muerte del Doctor Martín Gambarotta, co-editor de la Editorial Calabaza, o el de Fernanda Laguna (Dalia Rosetti), editora de Belleza y Felicidad, artista plástica, poeta y original narradora, que viene a refrescar este azaroso y mágico encuentro, que presenta su novela Durazno Reverdeciente recientemente publicada por Editorial Libros La Calabaza el Diablo.

En resumen, un cruce de relaciones entre autores y editores que apuestan en Argentina y Chile, por la creación y la edición de libros “alternativos a los del mercado”, que coinciden en La Serena en circunstancias de un mundo que ya no tiene nada de raro: pura poesía contemporánea. JR.


Perfiles:

Fernanda Laguna nació en Buenos Aires en 1972. Es artista plástica y escritora. Dirige la editorial Belleza y Felicidad. Publicó, entre otros libros, Licor de café, 2000; "Club de señoritas y señoras", 2001; "La ama de casa", 2002; "Samatha", 2003 y "Hoy es mi último día", 2010. Como Dalia Rosetti publicó "Me encantaría que guste de mí", 2006 y "Dame pelota", 2009. Editorial Libros La Calabaza el Diablo acaba de editar su novela Durazno Reverdeciente, cuyo libro lanza por primera vez en este encuentro.

Francisco Garamona nació en Buenos Aires en 1976. Estudió música y artes plásticas. Es librero, Librería La Internacional Argentina, y editor de Editorial Mansalva. Como escritor publicó 20 libros, casi todos de poesía. Entre otros: Parafern, 2000; Carcarañá, 2002; Cuaderno de vacaciones, 2003; Una escuela de la mente, 2003; Los patos, 2004; Que contiene láminas, 2004; Aceite invierno, 2005; La leche vaporosa, 2006; Cosas encontradas en un pupitre, 2008; Pueblo y Ciudad Llanos, 2009; Un gabinete móvil y otros poemas, 2010, de Editorial Cuneta.

Marcelo Montecinos, Licenciatura en Filosofía (U. Católica de Valparaíso) Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánica (U. de Chile) 1997-2003. Editor de la revista cultural La Calabaza del Diablo desde 1997 a la fecha, editor general del sello Libros La Calabaza del Diablo.

Gonzalo León (Valparaíso, 1968) es escritor y periodista. Ha publicado «Orden y Paria» (2001), «Pornografía pura» (2004), «Punga» (2006), «Pendejo» (2007), «La puta que me parió» (2009) y «Un imbécil leyendo a Nietzsche» (2009). Ha ganado en dos ocasiones la beca de escritores profesionales del Consejo Nacional del Libro y La Lectura y la mención honrosa en la categoría cuento del Premio Municipal de Literatura de Santiago. Ha colaborado con distintos medios, entre los cuales destacan La Nación Domingo, Revista Punto Final, Kulturaustausch y plagio.cl. Actualmente es uno de los editores de Libros La Calabaza del Diablo. Para el presente año 2011 presenta su libro " Vida y Muerte del Doctor Martín Gambarotta ", también en este encuentro.

Galo Ghigliotto (n. Valdivia, Chile - 27 de junio de 1977) es un poeta, editor, guionista y realizador audiovisual chileno. Ha publicado Valdivia (Santiago: Mantra Editorial, 2006), Bonnie&Clyde (Santiago: Garrapato Ediciones, 2007), Aeropuerto (Santiago: Editorial Cuneta, 2009). Ganó el premio Stella Corvalán con su poemario Aeropuerto, en 2009. Este año recibió la Beca del Consejo del Libro para escribir una novela, Maleza. Actualmente es director de Editorial Cuneta, y organizador de la Furia Del Libro, feria de editoriales independientes. Es creador del sitio Registro Visual de Poesía Chilena, espacio que almacena registros audiovisuales de poetas chilenos. También trabaja en Editorial MULTITUD, editorial que busca rescatar la obra de la Familia de Rokha.

Álvaro Ruiz (Ottawa, Canadá. 1953). Actualmente reside en la ciudad de La Serena donde dicta taller de Literatura y Creación Literaria en la Universidad Católica del Norte, sede Coquimbo. Libros publicados: Dieciocho poemas. Santiago, 1977, A orillas del canal. Santiago, 1982, Es tu cielo azulado. Santiago, 1989, Casa de Barro. Santiago, 1991, La Virgen de los Tajos. Santiago, 2001, Poemas del Sol. La Serena, 2007, Cola de Gallo Poemas. Santiago, 2010. Figura en varias antologías nacionales entre las que destaca: Nueva York 11, Poesía Chilena. Editorial Galinost. Santiago, 1987. Veinticinco años de Poesía Chilena, Editorial del Fondo de Cultura Económica, Santiago, 1996. Vagabundos de la nada. Ediciones La Calabaza del Diablo, Santiago, 2003. Poesía Chilena Desclasificada, Editorial Etnika, Santiago, 2010. Poéticas de Chile, Editorial Etnika, Santiago, 2007. Antología Poética Generación del ochenta. Mago Editores. Santiago, 2010.

Editorial Libros La Calabaza del Diablo edita su libro Cola de Gallo Poemas, Santiago, 2010.

Jaime Retamales (Santiago, 1958): Realizó sus estudios en la Universidad de Chile y en la Universidad de Santiago titulándose de Ingeniero Civil. Poeta y pintor, reside en la ciudad de La Serena desde 1985. Ha participado en múltiples eventos, individuales y colectivos, con su poesía y pintura. En el año 2000 le fue adjudicada la beca de escritores del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, para crear su proyecto poético Long Street.

Ha publicado: “Dominey en la Vía Crotona”/ Pentagrama Ediciones (1994). “Dinastía Circense”/ Ediciones Trombo Azul y Red Internacional del Libro (1998). “Desertor”/ Ediciones LAR Literatura Americana Reunida (2003) “Long Street/ Lom Ediciones (2003). En el año 2010 Editorial Libros La Calabaza del Diablo le publica “Crack Up”/ (2010).

Músico invitado: Enrique Díaz

Con una larga trayectoria en Europa, produjo múltiples producciones y composiciones propias, junto a renombrados y reconocidos músicos del ambiente del Jazz como Charlie Mariano, Markus Stockhausen, Chano Domínguez, Philip Catherine, etc. Compartió escenarios junto Steve Turret, al legendario Hermeto Pascual o al destacado bajista americano Stanley Clarke, en giras por Europa, África y Sudamérica. Extendió su quehacer en música a Films y documentales.

Actual académico de la Cátedra de Contrabajo de la ULS, es Licenciado en Interpretación Superior en la Facultad de Artes de Música y de la Representación de la Universidad de Chile. Recibió, varios reconocimientos por su trabajo paralelo al Jazz y la música popular, trabajando junto al compositor Guillermo Rifo, participando en eventos junto al baterista Alejandro Espinoza, o en los talleres de Roberto Lecaros. Fue miembro de la Orquesta Sinfónica durante 9 años, antes de trasladarse a Alemania (1987) lugar donde residió por más de 19 años.

De la novela de Dalia Rosetti:

Fernanda, la protagonista de “Durazno reverdeciente”, tiene sesenta y cinco años, trabaja como profesora de literatura y lleva una monótona vida, hasta que un simple hecho desencadena un cambio extraordinario que la envuelve en un mundo de aventuras y de amor donde no están exentas las más terribles pesadillas. Hasta ahí esta novela podría contar una historia completamente normal, pero no: ésta transcurre en el futuro, en un Buenos Aires del 2030, pero sin ahondar en detalles de ciencia ficción, porque lo que aquí se cuenta es el singular reverdecer de una mujer “en la mitad de la vida”. “Durazno reverdeciente” está narrada con una especie de perversa ingenuidad que raya en el deslumbramiento de un estilo que se va articulando frase por frase, para ser algo así como una lengua que se construye a sí misma. Inspiración, sexo, locura, frenesí y poesía, son los ejes que articulan esta novela deliciosa e inolvidable.

De Dalia Rosetti se ha dicho en Argentina que es una escritora de culto, que es la mejor novelista de su generación, que sus mundos siempre delirantes y sentimentales están en sintonía con los de César Aira, Copi, Clarice Lispector y Marosa Di Giorgio. Podría decirse mucho más de este libro y de esta autora, aunque tal vez sea mejor invitar al lector a abrir la primera página, leer el comienzo y no despegarse hasta el final.

Francisco Garamona

De la novela de Gonzalo León:

Supe que Gonzalo León estaba haciendo este libro hace cuatro años, cuando vino a Buenos Aires en compañía de un amigo en común. La inquietud de León surgió a partir de un hallazgo que en una persona común y corriente no hubiera tenido la menor repercusión, pero en su caso lo llevó a investigar, preguntar, recolectar todo lo relacionado con aquel doctor que se llamaba igual a mí. Luego de un tiempo su insistencia me pareció rayar en la enfermedad y debo reconocer que jamás pensé que se transformaría en un texto ni menos en un libro.

En un momento le recomendé que se dejara de pavadas y que escribiera una novela en serio, pero no hizo caso. En verdad —con la distancia que da el tiempo— era imposible que me hiciera caso. No quiero hacer creer que el estado mental de León no tenía vuelta, pero en ese momento el mejor consejo era no pensar, no sentir, no vivir, mantenerse congelado en el refrigerador por un tiempo. Pero eso a mi amigo siempre le ha resultado difícil. Desde que lo conocí me pareció un tipo en equilibrio precario, como esos funámbulos que caminan al borde del precipicio. Sin embargo mi estima por él siempre estuvo a toda prueba.

No entregaré ninguna clave sobre cómo entender este libro: podría decir que es la historia de una enajenación, o incluso la de una desaparición, pero es mejor leer sin prejuicios esta obra quebrada, rota, y que sin embargo posee una singular unidad, gracias a una narración construida en base a puentes de distintos materiales.

Martín Gambarotta

Del libro de poemas de Francisco Garamona

…/ En El gabinete móvil, los recursos alucinantes —el paisaje entrevisto, la localización del misterio, el ensueño— fisuran las localizaciones temporales y espaciales. Son comparados, en la contratapa firmada por el cubano Lorenzo García Vega, con los recursos del surrealismo. A estas desfiguraciones oníricas se agrega la apelación a una percepción finísima y detallada del recuerdo. Si como en el libro anterior la experiencia se reconstruye a partir de los detalles, la situación de rememoración, el verdadero viaje, no comporta en absoluto cualidades subjetivas, como podrían ser la nostalgia o la tristeza por las cosas perdidas.

Muy por el contrario, lo que emerge son los acontecimientos y los personajes con los que se ha intercambiado y se vuelve a intercambiar algo sustancial. Una dimensión reflexiva que es al mismo tiempo táctil: la poesía como "intervención" sobre el recuerdo. Una sensorialidad que pertenece a distintas dimensiones. "Cuando hablabas te cubrías de un naranja estrellado/ conseguías apartarte del principio de la luz, / resaltar unos aspectos olvidados. / Pero todo lo que tuvo verdadera importancia permanece igual/ aunque el ambiente se haya variado un poco con la tinta de un rotulador".

Irina Garbatzky

Del libro de Álvaro Ruiz

Cola de Gallo Poemas es un libro escrito por un poeta y bandolero, asaltante de caminos, que suele disparar a la cabeza de las ideas y al corazón del paisaje, guardando casi intactas las formas de la más ortodoxa escuela poética nacional.

A decir del desaparecido poeta Jorge Teillier, Álvaro Ruiz es un romántico y no por casualidad admira a nuestro ya injustamente olvidado Pedro Antonio González que al definirse a sí mismo dice: Quizás soy un mago maldito.

Álvaro Ruiz, tan volcado al amor a las tierras pobres, es también un rebelde, un ladrón de fuego. Al estilo de los seguidores de Prometeo, interroga a los dioses, a los oráculos, quiere ir más allá de los límites mortales. Un poeta de dos senderos: el del canto a las tierras pobres, como ya dijimos, y el de la rebelión, que no se bifurcan sino se complementan.

Jorge Lagos Nilsson

Del libro Crack up de Jaime Retamales

El libro de Jaime Retamales parte de una aspiración a la concisión y a la esencialidad, tomadas del exergo de Eugenio Montale, que encabeza el poemario: “Hubiera querido sentirme áspero y esencial, como los guijarros que tú devuelves”. Así, este libro parte desde la imagen del crack up , “que se nos viene encima a todos, sin excepción”, nos advierte el autor, y se expresa en la decantación, en la aspereza, trocada en esencialidad, en versos parcos, precisos, que no buscan el decorado de lo superfluo, sino comunicar con lo mínimo, la intensidad de lo inmediato.

Formado por un conjunto de breves e intensos poemas, construyen un incisivo y a veces irónico relato o reflexión sobre la vida, la poesía, el arte de escribir, de vivir, el coraje de las vidas de aquellos que son poetas, “aunque no escriban un puto verso” porque “arrojan sus vida a la vida”. De pérdidas, de búsquedas, de movimientos agazapados y también enérgicos, está compuesto el tramado de este libro, que enfrenta tanto las derrotas en la relación humanas, amorosas, hasta el tramado social, conjugando así lo íntimo y lo colectivo en una escritura honesta, sin alardes, que mira y nos mira y se mira a sí misma, como una búsqueda donde una palabra puede concedernos una identidad, un registro o despojarnos, pero está siempre ahí, como un pedernal, como una ganzúa, para atravesar el camino, la zanja en la búsqueda: a fin de cuentas, la búsqueda, el trayecto poético, vital, ese recorrido a concho, tirando la vida a la vida, puede ser la tal vez la única poesía, donde el poema, inconcluso, funciona como un apunte, un residuo, de aquello que se ha vivido, se ha buscado, se ha sobrevivido.

Damaris Calderón



martes, 12 de abril de 2011

A la Sombra: una lección de libertad [por Carlos Henrickson]

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A la Sombra: una lección de libertad

No creo que haga falta el esfuerzo de recordarle al que ahora lee lo que es la vida en una cárcel -ya que si no la ha vivido, le es imposible imaginarla, y lo poco que ve y vive aquel que visita no le da ventaja con respecto a la mirada lejana y mítica de aquel sector social para el que sigue siendo una experiencia de plano inimaginable en su horror. Para otros, en cambio, esta sombra es real y concreta, tiene densidad, lenguajes y formas de entrar, estar y salir, y su horror está a la altura de todo el resto del horror del mundo.

Lo que todos dejan afuera de inmediato es la dimensión de la belleza. Imagine quien imagine, observe quien observe la sequedad de los no-colores (los tonos que la humedad le da al gris), el secarse de la ropa que obstaculiza permanentemente la mirada de plena perspectiva, la sensación de que no hay espacio, de que jamás habrá el espacio suficiente; sea quien sea quien ponga la mirada, ve un lugar desprovisto de la gratuidad de lo bello, y seres exiliados de la belleza hacia un mundo en que la utilidad y la necesidad son construidas desde esa precariedad que da el temor y la tristeza.

Saber que esta visión es incompleta y falaz es una de las victorias del Colectivo A La Sombra. Desde el convencimiento ético de que la capacidad de creación artística no es un don mezquino que reparta ningún espíritu de arriba o de abajo, el Colectivo ha hecho visible, a través de una serie de intervenciones en centros penitenciarios distintos en carácter y geografía, que no es una operación de alta alquimia el hacer de un convicto un artista. Esto, porque desde el principio existió la conciencia clara de que el convicto no era el ser mítico y amenazante que toda la cadena de medios de comunicación nos ha señalado para la hoguera, sino un semejante en el más amplio sentido: más que el prójimo digno de compasión o el conciudadano dentro de la república, un productor de belleza de cuyo aprendizaje de las técnicas y trucos del oficio el Colectivo deseaba hacerse responsable. Porque lo que está en el fondo de las expresión artística es intransmitible, está sencillamente ahí.

Es cierto, eso sí, que no hablamos de cualquier espacio para desarrollar un taller. El Colectivo se enfrenta no sólo a un ámbito geográfico o administrativo, sino a un entorno humano complejo, cuyas relaciones personales, leyes y códigos internos, no se producen de modos azarosos o por capricho, sino siguiendo una tradición inmemorial que han construido quienes se han situado más allá de la ley, por elección, necesidad o culpas ajenas. Las relaciones de poder se construyen y reconstruyen muros adentro, con la urgencia que produce la necesidad de sobrevivir –sobrevivir como humano, mantener esos atributos mínimos que en el mundo de afuera son triviales y de bajo precio, y acá, bajo esta sombra, se convierten en la energía fundamental para moverse, salir de la soledad, abrirse.

Porque se trata de abrirse: poner sobre ese silencio e inmovilidad tan queridos en nuestro país como atributos de seriedad, realismo y sobria ubicación, la puerta abierta hacia la creación desde el lenguaje (sea éste oral o la expresión visual de las artes plásticas) que construye confianza en sí mismo, reconocimiento en los otros y la posibilidad del respeto mutuo en una medida a la que la educación formal y la capacitación técnica jamás alcanzarán. He aquí, y sólo aquí en donde la tan mentada reinserción toma categoría efectiva y se convierte en una real fuerza de afirmación individual y comunitaria, motivando más allá de la ventaja utilitaria personal de una vida mejor, una efectiva aspiración de formar parte de un tejido social distinto –un mundo mejor. Y si bien esto suena al idealismo más puro, es precisamente este tipo de fe la que hace falta para solucionar la creciente violencia social que está en la raíz del problema penitenciario: saber que la población penal no es un problema abstracto, sino una solución en sí mismos de carne, hueso y espíritu, y que su derecho a la libertad (y no me refiero a esa libertad exterior que pregona nuestro liberalismo) es tanto o más urgente que para el ciudadano de afuera y de a pie, precisamente porque a la sombra la libertad tiene peso, sustancia y rostros, es real en su ausencia.

Pienso en eso cuando leo varios de los textos en que esta libertad abstracta deja de ser el fantasma de nuestras elucubraciones: sean los sitios (el playancha amado de José Aguilar, con la precisión de un paisaje de tarde, El Barrio Bohemio en la deslumbrante síntesis de Mauricio Rubilar, o la Ciudad de esmog de Jorge Pizarro, que no es sino la luminosa y clara ciudad de la infancia), o sean aquellos que esperan o dejaron de esperar al otro lado de los muros (Linda del natural y emocionado poema de Joan Astorga, el breve y deslumbrante Pena de madre de Gino A. Domínguez, el texto A mi hija que nace y a las que están, de Juan Vera, traspasado de una legítima ternura paterna, el soberano padre que Juan Soto Rodríguez trae visible y poderoso a su poema, la amada que Israel Soto Gómez no encuentra al despertar...), sean cuales sean las imágenes que se hacen entrar desde afuera, todas ellas resultan ser figuras de la libertad. Figuras que, merced a la escritura natural de los autores, llegan a adquirir una particular solidez y presencia.

Para los poetas invitados, el participar de los talleres no significó sólo la legítima emoción de estar dándole un sentido ético y hasta político al oficio propio (lo que muy bien puede constituir de por sí una cierta soberbia), sino el encontrarse cara a cara con esa escritura natural, que tras tanto uso y abuso de los códigos de secta que caracterizan la poética culta de todas las épocas –y particularmente esta era oscura de nuestros países de identidades rotas-, bien nos hace falta, y esa falta se siente en los oídos. Y no hace falta plantear que esa escritura natural sea necesariamente ingenua, me refiero al sentido primordial en que la palabra llama a lo evocado a presencia: como la Gris soledad, de Pablo Chaparro con esa permanencia del mundo gris, o la verdad que se deja describir sin laberintos en la Resiliencia Latina de Adolfo Escobar. O el poema que empieza con esos sólidos versos: Se puso tan mañosa al alba fría / la cerrada de puertas..., de Juan Escudero, o el retrato preciso de los lugares en el recuerdo de Fernando Millaquipay (todo lo que hago es limitado / como estas letras), o el Interior del café nocturno de Marcelo Muñoz Aguirre. En este sentido, fue bueno asumir siempre que si bien los invitados entregaban su experiencia en el oficio escritural, también les correspondía aprehender esta primordialidad: el sentido político de la acción del taller con esto se hacía pleno, modificando profundamente lo fundamental del sentido de la acción de cada uno de ellos, olvidando con ello el paternalismo que se da por sí mismo en instancias como ésta.

Porque la palabra en los internos también se asume política, cargada de un sentido de solidaridad que no admite la duda que acostumbra yacer bajo la opción militante del poeta criado bajo la educación literaria de afuera. Es así como la respuesta ante el desastre de la cárcel de San Miguel no deja de surgir, con el acento solidario y sentido de Williams López Cuevas, y la furia que nace desde la visión del horror y la demanda de justicia en el acento profético de Rigoberto Mandiola (Cuerpos calcinados / que ni con la muerte / se libran del juicio final). Tampoco es ajena la búsqueda de justicia del pueblo mapuche en la voz de Wladimir Cortés (Arauco), o la clara conciencia social en el viaje fugaz de Sergio Ponce.

Es por esto que no digamos los textos -es la escritura misma de estos autores la que nos presenta una lección de confianza en la profunda humanidad que debería alimentar el arte poético. La libertad está en su casa en la voz de estos poetas de adentro, y la compañía de los textos de los poetas de afuera otorga tan sólo una imagen de la plenitud del oficio literario, que no gusta de murallas ni de clasificaciones abstractas.

En sus manos, este testimonio. Sea éste una señal, una buena noticia, para hacernos a todos más conscientes en la defensa del oficio poético como algo más que una práctica placentera o una ocupación funcionaria. Y sobre todo, sea un arma para entender la perversidad de una ideología que busca perpetuar la violencia social al construir murallas y márgenes: el despertar a la belleza puede crear una humanidad libre y consciente. ¿Una muestra de fe? Puede ser, pero creo que no nos es permisible la ceguera ante el trabajo del Colectivo a la Sombra, cuyo fruto está en sus manos: una fe activa es algo más que un vago sentimiento. Juzgue usted.

Autor: Carlos Henrickson


lunes, 11 de abril de 2011

ENTREVISTA EXCLUSIVA COM LEO LOBOS

Leo Lobos é um poeta chileno muito amado pelos brasileiros. Nesta entrevista, feita em castelhano, esperamos mostrar um pouco deste artista tão querido para nós.

Jiddu Saldanha – Relaté su experiencia con Brasil. ¿Lo que le tocó vivir y como eso sumó en su vida?

Leo Lobos - “Esta es una mañana/ del Brasil. Vivo adentro/ de un violento diamante, / toda la transparencia/ de la tierra/ se materializó/ sobre/ mi frente, / apenas si se mueve/ la bordada verdura, / el rumoroso cinto/ de la selva: / ancha es la claridad, como una nave/ del cielo, victoriosa” estos versos de Pablo Neruda, me hacen mucho sentido en relación a lo que me preguntas. Brasil es como todos nuestros países latinoamericanos una abstracción, la misma que solo las personas y su lengua logran hacer piel y espíritu, especialmente los brasileños poetas, artistas, escultores, músicos, arquitectos, diseñadores, editores, gestores culturales, periodistas con quienes he tenido la oportunidad de conversar y compartir experiencias creativas es decir, mucho más vida a la vida. Imposible no mencionar a Cristiane Grando, Jorge Bercht, Bez Batti, Artur Gomes, Jiddu Saldanha, Ademir Bacca, Naiman, Tchello de Barros, Tanussi Cardoso, Helena Ortiz, Hebert Emanuel, Ademir Assunção, Tarso de Melo, Olga Bilenky, Antonio Miranda, Angélica Torres Lima, Ana Lúcia Vasconcellos, Lúcia Gönczy, Rubens Jardim, Claudio Daniel, a mis queridos amigos fallecidos José Luis Mora Fuentes, Hilda Hilst y Roberto Piva. Brasil me dio otra lengua, otro mundo de expresión, amistad, reconocimiento el vuelo, la trayectoria, el impulso, el tramo de aire recorrido en su ascenso.



Uma secreta forma
"As palavras como o rio na areia
se enterram na areia"
Roberto Matta
o automóvel está possuído pela força
dos animais que o habitam
como uma carruagem puxada por cavalos
sobre pedras úmidas de um passado verão
Rio de Janeiro aparece de repente como
a secreta forma que o Atlântico
deixa entrever de suas colinas de açúcar:
baleias à distância algo
comunicam à nossa humanidade surda
e cegadas pelo sol preparam seu próximo vôo
caem uma vez mais como
o têm feito há séculos
caem e crescem nas profundezas
caem e crescem em seu líquido amniótico

(Leo Lobos)

JS – ¿Cómo es ser poeta y artista visual, la pintura y la poesía son prácticas separadas o juntas?

LL - La poesía es un desafío. Creo fundamental la vida que ilumina la palabra y la palabra que logra a la vez iluminar la vida a través de la poesía, y en la misma medida para mi la pintura, el dibujo, la fotografía, el video y cualquier otro medio de expresión creativa, que permita desarrollar niveles superiores de comunicación. Creo en la creación multimedia e interdisciplinaria, porque la mente es como un paracaídas, sólo funciona bien cuando esta abierta a todos los estímulos de nuestro entorno cultural. El arte es una fuerza que se exterioriza capaz de cambiar la vida. Un medio para dar intensidad a la vida, un medio para dar visibilidad a lo inexpresable en palabras.

JS – Las ultimas experiencias políticas de Chile parecen haber creado impacto em los intelectuales del país, que siente usted en relación a esto.
LL - Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe; nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos, sin destruir la tiranía.
JS - No tenemos, en Brasil, mucha información sobre que período literario vive Chile actualmente. ¿Quiénes son los vanguardistas chilenos? ¿Hubo rupturas?

LL - Creo que estamos en un tiempo más bien de retaguardias artísticas aquí y en muchos lugares del mundo. La vanguardia en Chile del siglo XX tiene voces sumamente originales, dos poetas consagrados con el premio Nobel, y que forman un concierto armónico propio a pesar de la multitud de tendencias fragmentarias de nuestra época.

Uma visita ao zoológico fantasma

"Livre da enfermidade, embora em meio à enfermidade"
Yagyu Munenori
Tenho visto tanta merda de cão
nas ruas de Paris que devo
caminhar com cuidado à noite
é quando me parece então
escutar meninos e meninas fantasmas
rirem na fila de entrada do
zoológico que para eles ali se levanta:
um desfile de elefantes brancos cruza
a praça do Louvre fazendo
malabarismos com obras de arte e restos
de arqueologias extraterrestres, girafas
correm pelos Campos Elíseos comendo
as luzes natalinas que crescem em
suas árvores, baleias, delfins,
patos selvagens nadam pelo Sena
tragando turistas desprevenidos
que acendem flashes em seus narizes
leões copulam famintos
sobre os telhados como relíquias
de cristal de uma cidade iminente...
Hipopótamos ébrios se encalham em suas
ruas serpenteantes, em seus arcos triunfais,
em sua torre famosa...
Galeristas confusos
correm atrás de cavalos livres de
carrossel que levam gravada uma estrela
de ouro em seu flanco...
Bandos de aves tropicais cobrem a lua
de plumas de plástico que
ursos vestidos à la mode sopram
com ventiladores nucleares de
globos que intermitentes sobem
e descem por escadas invisíveis
que águias cegas trazem
de Nôtre-Dame...
Sinosnuvens carregados de
perfumes humanos chovem
no final desta noite sobre
o zoológico de plasma e tudo
retorna nos olhos de um gato
sabiamente
a ser luz solar
e Paris
é outro dia

(Leo Lobos)

A pintura de Leo Lobos nasce da poesia.
JS - ¿En qué contexto, exactamente, nace el poeta Leo Lobos?

LL - He sido un lector incansable desde mi infancia, mi encuentro con “escritores vivos” se ha producido en la Universidad, a la que ingresé cuando tenía 17 años a comienzos de 1980. He tenido entre mis compañeros de carrera y entrañables amigos, hasta el día de hoy, a los poetas Mario García, Sergio Rodríguez y Sergio Ojeda. Con ellos fuimos activos participes de los encuentros culturales realizados en la Universidad de La Serena en aquellos años, con los poetas Aristóteles España y Raúl Zurita, y encuentros académicos e informales con poetas como Braulio Arenas, Eduardo Llanos y Arturo Volantines. Desde muy niño he sido un lector perseverante, y desde la lectura a la escritura todo ha ido de manera natural, como del dibujo a la pintura, como de la palabra hablada a la escrita, desde el castellano a un idioma ajeno y desde ahí nuevamente a mi propia lengua.

JS – ¿Cuáles son sus lecturas, quién encantó tu universo poético?

LL - Entre mis autores podría mencionar a los poetas chilenos Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, Jorge Teillier, Eduardo Anguita y poetas cercanos a quienes leo y con quienes dialogo como por ejemplo José María Memet, Francisco Véjar y Milagro Haack. Entre los autores extranjeros que me han influido podría mencionar al poeta venezolano Rafael Cadenas, al mexicano Octavio Paz, al poeta francés René Char, a los brasileños Ferreira Gullar, Ledo Ivo, Roberto Piva y Décio Pignatari. La música y la pintura de creadores a quienes siento muy cercanos y que me han influido poderosamente como: Joan Miró, Roberto Matta, Miquel Barceló y Antoni Tápies. A los músicos Bach, Mozart, The Beatles, Tom Jobim y João Gilberto y su maravillosa música que me acompaña.

Buscando luzes na cidade luz

À Paz carvajal e tão necessária Paz para este mundo e para o outro
Busca que busca
a luz da palavra cruzando
rios e lagos
mares e montanhas internando-se em
cidades labirintos atuais bosques
submergidos de Santiago a Boston de
Nova Iorque a Paris, Paris, Paris e neste
bosque branco que, outra coisa, a mesma coisa
vejo-a parada aí
na rua
pensando talvez no eco
das águas entre a multidão e os autos velozes
buscando a luz, as luzes de uma pele
que ninguém poderá ferir enquanto perdidos
transeuntes
lhe perguntam
por onde
por que caminho
por que lugar se entra
se sai do espelho
de onde às vezes pensam escutar um triste Lewis
chorar por uma menina chamada
Alice
capturada por
ele
em
uma
história
paradoxal

(Leo Lobos)


JS – ¿Quién es Leo Lobos por Leo Lobos?

LL - Alguien que pretende descubrir la vida que ilumina la palabra. El poeta Vinicius de Moraes decía que no debemos hacer “ninguna concesión a la poesía no vivida”. Pues “La poesía es subversión del cuerpo”, nos dice el mexicano Octavio Paz. Goethe decía “los poemas que nacen de la nada no me interesan”. “Entonces un buen poema para mí es aquel que logra iluminar la vida vía verbo” dice el poeta brasileño Roberto Piva.

miércoles, 6 de abril de 2011

LA PATRIA ASIGNADA [Por: Nataly González Díaz]

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LA PATRIA ASIGNADA

Por: Nataly González Díaz

Periodista y Magister en Cs. Sociales

El escritor y poeta copiapino, Víctor Munita Fritis, presentó hace tres meses su libro, “La Patria Asignada”, de la editorial Cuarto Propio, poesía social que nos muestra una realidad que muchas veces preferimos ignorar: el abuso sexual infantil. Al comenzar su lectura es inevitable el deseo de ir por más, para entregarse al cúmulo de emociones por el que te hace transitar. El libro nace de una investigación de casos, del estudio de la temática en sus aspectos sicológicos y sociales, y lo más importante, de la profunda convicción del autor de que algo hay que hacer y decir en torno a una de las más crueles manifestaciones de la violencia hacia los niños y niñas.

“Te canto mi balada oscura, esa que vive en los deprimentes paganos de mi patria, de aquellos tristes que recorren las calles tristes”. La Patria Asignada hace las veces de banda sonora de una niñez oculta, que sale a la luz en los desgarradores versos al principio de la obra. Como en una radio antigua, se va moviendo el dial de esta balada oscura, que llega al pleno corazón de la violencia sexual y emocional, tocando un tema que no queremos ver: la infancia abusada, vulnerada, dañada, por quienes se supone deben protegerla.

El grito contenido de un niño, una niña, y la imposición de una patria que marca el cuerpo, una patria como represión y no como espacio de libertad. ¿Qué se espera cuando el país se estrella contra el cuerpo?

Y sin embargo, el balance final del poemario no es el dolor, sino la rabia primero y la resignación después, como en las interpelaciones a Dios, a quien se le habla sin ceremonias ni respeto, sino como un cómplice de lo que pasa acá abajo.

Desde lo periodístico y lo cotidiano, la Patria Asignada nos remite a los casos de Alto Hospicio, a los asesinatos de tantas y tantos menores, al abuso encubierto, a la explotación sexual infantil, convirtiéndose en una cachetada directa al rostro, denuncia pero no panfleto, explorando el dolor, la soledad y también la aceptación de la víctima.

Ese vaho de violencia cotidiano se condensa aquí, en esta balada que sangra y que nos invita a bailar, cabeza gacha y lenta, mientras los juguetes de la niñez acumulan polvo por el poco uso.

FUENTE: DIARIO ATACAMA



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