jueves, 24 de septiembre de 2009

Poetas jóvenes y liceanos (Jornada de fomento a la lectura, Más allá de las letras. Arica)


Escrito por Rodrigo Ramos Bañados


Arica mantiene una respetable comunidad poética. Son varios los grupos en plena actividad con debate, crítica como a través de publicaciones. Destaca la agrupación MAL. A estos se debe sumar la labor de difusión que desarrolla el escritor y académico de pedagogía en castellano de la Universidad de Tarapacá, Daniel Rojas Pachas (Lima, 1983), a través de la revista electrónica "Cinosargo". El grupo MAL, el taller de cómic Engranaje y Daniel Rojas Pachas (autor del poemario Gramma), con el apoyo del Consejo de la Cultura de Arica organizaron la jornada de fomento a la lectura "Más allá de las letras". Uno de los aspectos más relevantes de esta iniciativa que se desarrolló en Arica –y donde asistí como invitado por la novela Alto Hospicio, Quimantú 2008- fue el puente entre los escritores y los estudiantes de educación media, en este caso del Liceo Domingo Santa María de Arica. De esta manera un grupo de poetas jóvenes compartió su experiencia en la literatura. Los poetas también leyeron sus trabajos a los escolares. La conexión fue mutua. Al final los escolares se atrevieron a leer sus poesías escritas en cuadernos. Lo anterior provocó la presencia de un grupo de los liceanos en una charla posterior sobre cómic y nueva narrativa nortina que se llevó a cabo ese mismo día, pero en la tarde, en la Universidad Santo Tomás de Arica. Esto demostró la validez de sacar a pasear la poesía por lo liceos pues se desmitifica –los estudiantes no se encuentran con el poeta estereotipado de boina ni con las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer-.
En esta misma línea se discutió en un foro que se llevó a cabo en la Universidad de Tarapacá, y que contó con estudiantes de pedagogía en Castellano, sobre cómo los profesores de lenguaje deben incentivar la literatura en los escolares.
Se habló de docentes actualizados o contextualizados. Es decir, profesores con un bagaje literario cercano a las nuevas generaciones con la intención de que los estudiantes le tomen el gusto a la literatura.
Tal vez la génesis de la tirria a la literatura de algunos esté también en la absurda idea de algunos docentes de que los niños se aprendan poemas de memoria y los reciten ante sus compañeros con la posibilidad de olvidar alguna parte y el efecto de la vergüenza y posterior trauma.
Por esto resulta interesante la conexión entre poetas jóvenes y los liceanos pues cumplió al momento de abrir vocaciones y sumar lectores















Paseo en burro por los cielos nortinos

Paseo en burro por los cielos nortinos


Estaba terminando de leer la novela “El mar enterrado” del antofagastino Patricio Jara, cuando llegó a mis manos: “El burro del Diablo, Arqueo de la poesía contemporánea de la Región de Coquimbo” con selección y notas de Arturo Volantines, Ediciones Universitarias – Universidad Católica del Norte. Hizo su arribo en una circunstancia bastante especial, fue al término del recital poético “La primavera de los poetas” que organizó la Salc. y Ediciones Mediodía en Punto, en la ciudad de Vallenar, en homenaje al poeta Vicente Huidobro y tuvo que esperar a que leyera otros tres libros más, “Versos de marinera” de Edith Dubó Romero, “Vuelos terrestres” de Rodrigo Durand Campos y la antología “Cascada de flores, poemas de amor” donde Leutun Ediciones, reúne a veinticuatro poetas de diferentes países. Así, el “Burro”, estuvo algunos días sobre mi escritorio y todas las noches su bella y bien cuidada portada, como su voluminoso cuerpo de trecientas diecisiete páginas me hacían guiños coquetones, hasta que postergando la lectura de otros libros, me puse a recorrer con avidez casi enfermiza, los caminos y senderos de las tres provincias de la Región Bucanera; pues siempre ando a la caza de los libros que se editan y autoeditan en mi largo y desmembrado Norte.
Ahora bien, entrando de lleno al Arqueo, es un excelente libro, hay voces de mucho peso, con una larga trayectoria, muy seria donde han demostrado con creces sus talentos y sobre todo, lo más importante, el constante trabajo, ahora en lo personal, y acudo al adagio que dice “Que sobre gustos no hay nada escrito” y sin desmerecer a otros que aparecen en este recuento, quiero destacar algunos nombres, insisto –como gusto muy personal-. Comenzando por Jorge Zambra Contreras, maciza voz de Atacama, a Julia Pinto, a quien conozco desde siempre y he seguido de cerca sus constantes avances. Bartolomé Ponce, que trajo hasta mi memoria con su poema Papero, al Niño yuntero de Miguel Hernández, Al incansable jornalero de la poesía y andamiador de la revista Añañuca, Samuel Núñez; A Ramón Rubina, que considero el hermano mayor de los poetas ovallinos. También a quien admiro y pienso que es la voz con más fuerza dentro de la poesía escrita por mujeres nortinas, la coquimbana Susana Moya. Benito Chacana, prestidigitador de las palabras. Al desordenado pero generoso, Javier del Cerro.
Ahora bien, lo que sí echo de menos en esta antología, son las composiciones de Arturo Volantines, que comprendo, que por ser el compilador no se incluya; pero no comparto, pues por la calidad poética debería estar, a riesgo de las odiosidades que suelen darse cuando esto ocurre.
Para terminar este breve comentario, quiero felicitar a Arturo Volantines, primero: porque, a pesar de los hilos curados que lo quieren mandar cortado, persiste con su inconmensurable amor al norte heroico, en seguir surcando los cielos de la patria, buscando los mejores vientos, con el único propósito de hacer justicia a las letras nuestras y segundo por el detallado paseo en el burro del Diablo por la historia literaria de esta ignorada madre telúrica.

Juan García Ro
Vallenar, 19 de septiembre de 2009.-



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