lunes, 6 de julio de 2009

Marcela Parra Muñoz: La dualidad y la simetría como aliento poético.


Marcela Parra Muñoz: La dualidad y la simetría como aliento poético.

En su poema “guerra” (Anomalías Ed. Zignos, 2007) Marcela Parra Muñoz, poeta nacida en Temuco el año 81, dice “Si no dividimos” abogando por la dualidad de la naturaleza y la realidad y luego establece una serie de dicotomías muy claras y demostrativas dentro de nuestra pragmática mental.

cuepo / mente

mente/ alma

mundo / universo

femenino / masculino

oriente / occidente

yo y la otredad

Y curiosamente una más privativa para el universo poético, “el gato y la porcelana” aludiendo a la poesía de Juan Luis Martínez PROBABLE E IMPROBABLE DESAPARICIÓN DE UN GATO POR EXTRAVIO DE SU PROPIA PORCELANA a R.I.

Desde esta enunciación en forma de lista de contrastes, se puede vislumbrar una inquietud transversal en la voz de la autora, que la ubica como punto de fuga entre las grandes divergencias y convergencias que estructuran nuestra cosmovisión, límites, represiones y posibilidades.

Y que mejor manera que centrarse en ello, por medio de un fenómeno que ancestralmente ha bifurcado al hombre, exponiendo lo más grotesco y noble de su fuero, la guerra…. Al respecto la autora continua en el poema apelando en contra de una actitud que tienda a uniformar al ser y el pensamiento, a reducir o proveer el dominio a un solo polo; la consecuencia poéticamente evidenciada atañe a la especie, que suele tornarse una masa carente y precaria…

masa oscura (…) sin temperatura (…) un paisaje sin lenguaje ( )

…y cierra …destacando que el objeto muerto y deforme, en potencia está plagado de riqueza y contenido, la que sólo podrá revelarse en la violencia divisionista.

Sin embargo la exploración del tema no cesa en esa única pieza, “Un gesto antiguo”, otro de sus poemas dentro de está antología dedicada a cinco poetas chilenos, presenta una idea de la evolución para nada, carente de la dualidad, además en este punto se introducen nuevas nociones que enriquecen el tratamiento que la poeta hace… me refiero al reflejo, la deformación y la simetría.

Parte en el poema señalando una mutación producto de la evolución de nuestra naturaleza, vista desde lo macro y anatómico, lo constitutivo de nuestro ser

y fuimos desdencientes de las aves

semejantes al caer en picada.

para luego pasar a la consciencia y sus perturbaciones en la búsqueda de la auto-imagen del otro “yo”, en un deseo de auto-identificación

Recurríamos a un gesto antiguo en el espejo

buscando cierto origen del dolor

…proceso fallido por lo cierto… (documento de invertida simetría)

Aquí se establece la deformación inevitable y la imposibilidad de igualdad unívoca en un nivel metafísico y material. El juego de comparar ambas manos, para hallar una simple peca que rompe la armonía o mirar a dos gemelos y sus sutiles divergencias que en el caso del poema, convergen en este anhelo a la manera de “un gesto antiguo” que busca su reconocimiento de modo suplicante y doloroso

-no me mires, estoy desfigurado

No soy yo.

Otro texto interesante de Parra Muñoz, con respecto al tema es el poema imposible escribir la simetría. En él, abiertamente la autora, se propone discutir el tema y lo hace tanto a nivel de contenido como visualmente, aprovechando la página, la disposición del texto y la forma, denotando y connotando, estructural como semánticamente.

Para ello replica el mismo poema como un rostro que se mira en el agua o como una persona ante el espejo confrontando su reflejo invertido, de modo que el mismo texto aparece con las mismas palabras pero con una sutil diferencia, se invierte el orden de los versos de arriba hacia abajo alterando la sintaxis, lo que a su vez afecta la recepción e interpretación del lector en el contraste y la amalgama de estos pares opuestos. En otras palabras, ambas caras demuestran la imposibilidad de igualdad que se propugna metafísicamente en el contenido, pues el tenue cambio en la relación que los versos establecen entre sí, genera una antinomia de significado y sentido. El poema en cuestión, incluye además entre ambos cuerpos textuales opuestos, el siguiente verso referido al tiempo y la existencia.

Si pasado y futuro fuesen simétricos podría por fin

vivir en el presente

La voz demuestra encontrarse atrapada entre pasado y futuro como anversos asimétricos que determinan la situación presente y por ende se vislumbra cómo se encuentra en ella, ubicada ante las proyecciones y los substratos y su oposición que marca un tinte de desequilibrio. De este modo, la poeta arguye la transformación y movilidad de la realidad en todos sus planos, desde lo universal, tiempo, espacio y evolución a lo más social y comunitario, a través de la guerra y el hombre para penetrar finalmente a lo privativo, hombres y mujeres con un rostro, con una vida e intrahistoria afectada por esa ambigüedad mediatizada por ese código de la desigualdad, reflejo, dualidad y deformación que trae como consecuencias en la decodificación y descubrimiento del fenómeno: La desorientación, cuestionamiento de la identidad, urgencia, dolor y violencia. Pero principalmente cuestionamiento y necesidad de identidad y reconocimiento.

De modo que el yo y su par /el “yo” y el otro, cuando ese otro no remite necesaria o privativamente a algo, un objeto o ser externo, se concentra en las propias escisiones, es el “yo” mirándose al espejo interno, reflejándose mayeúticamente en el abismo de su consciencia, desnudando su capacidad de auto-conocerse, definirse, auto-enunciarse y desde luego confrontarse.

Este desafío del yo ante su par interior y viceversa, a la manera de un soliloquio textual, aparece en los textos de Parra, más o menos explícitamente, como por ejemplo en los poemas: “POR ESO NO ESCRIBE DE NOCHE” o “COMER CON PIJAMA” el siguiente pasaje del último de estos escritos es ilustrativo:

Y nacen, y mueren en el ojo que las mira, como si todo el mundo fuese una visión del ojo que las mira, de mi ojo la visión…

Sin embargo esta actitud se exacerba en el poema “Jueves, 20 de Octubre de 2005” aquí el hablante hace un recorrido descriptivo del proceso de deformación que sufre, cambios que en alguna medida, se asemejan a una descomposición pero que también abren luces con respecto a la pubertad, en la cual él mismo declara convertirse en abono para surgir renovado. Nuevamente la dualidad, una especie de mitosis… que en la imperfección de cada poro, presencia de hongos, vello y pliegue, le permite penetrar finalmente a esa bifurcación de los sentidos, las raíces del ser, lenguaje, pensamiento, habla.

Sin embargo la poeta no acaba en ese punto, en otro poema Mary la Acuchilladora nos comunica con otro tipo de individuo, el que bajo procesos similares, sale de la intrahistoria, la no visible y afecta con su presencia a la globalidad y la escritura de lo que a posterior pasará a determinar como discurso general a todos, la historia y rezongo de Mary Richardson. Esto se entronca con exactitud en el poema “BREVE HISTORIA DE LAS PERSONAS EN OCHO PASOS” en los últimos versos del poema, liga lo social y antropológico bajo los términos conjunto, unidad y diferencia refiriéndose a todos aquellos seres, los anónimos y los que se inmortalizan por sus actos en la eternidad que constituye el devenir,

a) La combinación producida por el conjunto de personas suele llamarse historia

Así intrahistoria, historia, conjunto y división, en su colisión, convivencia y síntesis, comprenden en la voz de la autora y entre las muchas lecturas que se pueden extrapolar de sus poemas, un orden y caos, homeostático, propio de la realidad.

b) La combinación producida por el conjunto de personas va en perfecta armonía con el mundo y su desaparición

La poeta, como punto de fuga entre las dicotomías, se sitúa en su quehacer creativo como señala en “guerra” en la posibilidad de abrir agónicamente las potencialidades de toda dualidad y asimetría que se diluye y silencia… “si no dividimos”

Autor: Daniel Rojas Pachas.
Publicado en: Revista Cinosargo


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