martes, 3 de marzo de 2009

Balance de las lecturas y diálogo poético: La noche de las letras sagradas.

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El pasado sábado 28 de febrero se realizó en la Casa del Arte, Baquedano esquina con Sotomayor, un recital poético y diálogo en torno a temas que conciernen a los escritores de la región. La actividad fue motivada por el grupo literario MAL y La revista Digital Cinosargo. Afortunada o desafortunadamente titulada para algunos, La noche de las Letras Sagradas, la actividad contó además, en materia de difusión nacional, con el apoyo del movimiento Descentalización Poética. El objetivo de la reunión era generar un espacio de lectura y diálogo en torno a las propuestas de los autores independientes y agrupaciones literarias del norte grande, específicamente enfocado en la producción poética de la XV región.

La actividad pretendía establecer una comunicación abierta y fluida que comprometiese activamente al público y a los mismos creadores, interviniendo su percepción con respecto al proceso escritural y la comunicación que establecen con el texto, consigo mismos y sus eventuales lectores.

Además de lo estrictamente creativo y la muestra, presente a través de la hora y media de lectura en que más de 20 autores entregaron una breve exposición de sus trabajos con dos o tres poemas por declamador, la conversación se extendió desde las veinte horas hasta cerca de las veintitrés treinta, arguyendo como principales tópicos, la proyección de sus letras, el legado posible de cada una de sus creaciones, el tema de difusión, las consabidas diferencias, expectativas u oposición con la capital, y la falta de interés o distanciamiento de las políticas locales frente al quehacer literario y desde luego, la creciente e inminente necesidad de una editorial.

En definitiva la velada tuvo como principal logro congregar a una variada generación de escritores, desde poetas que bordean los veinte años hasta escritores que superan los sesenta, asimismo se destaca el que estos pudieran en algunos casos conocerse y confrontar voces. Que aquellos que han desarrollado un trabajo por años se reconozcan ante creadores noveles, que con mayor o menor consecuencia y compromiso, han asumido la literatura desde una dirección diametralmente opuesta. Lo primero que salta a la vista, independiente de la edad y las invocadas trayectorias, es la diferencia de estilo, prolijidad en los trabajos, nivel de autocrítica, experimentación y la consciencia de riesgo en lo creativo, necesaria para una apertura tanto en lo que concierne a la exploración y edificación de una voz como a la posibilidad de afrontar los cambios en materia de producción editorial, publicación y difusión, afectada hoy en día por los medios de masas y digitales.

Lo que queda en claro es una noción agonal y de abierta ruptura.


Pues la muestra propuso lecturas, visiones e inquietudes disímiles, lo cual es provechoso y saludable como diagnostico del estado de salud de la literatura en nuestras fronteras. Ello, en la medida que se nota ante cierta línea de producción, considerada por algunos agotada, un salto y necesidad de desterritorializar la poesía, abandonar ciertos feudos seguros y arcaizantes, tanto en la forma como diseño textual, esta última parte es la que más se extraña pues en lugar de reflexionar y analizar el proceso y las estrategias del autor, se siguen invocando a las musas, a la poesía como instrumento del bien común y la cantaleta de denuncia y reprobación moral, como si la poesía acabase en el yo y la mera sensibilidad.

Lo que indefectiblemente en la instancia final del debate, derivo a las acostumbradas preguntas retóricas acerca del ¿por qué se escribe?, relativización de cualquier objetivo a corto plazo y a las usuales polarizaciones y sectarismos que son necesarios de superar para lograr fundamentalmente, un progreso en cuanto a gestión y giro en la percepción que se tiene en nuestra ciudad con respecto a la poesía, especialmente por parte de los jóvenes lectores o lectores en formación; si es que en verdad, podemos convenir, que hay una percepción real de la existencia de una literatura local.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Publicado en Trinidad de las cuatro esquinas


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