sábado, 28 de febrero de 2009

Cerramos nuestra edición de Febrero 2009 con 215 notas

EDITORIAL22.JPG


notas

Fallece historiador clave de Atacama Oriel Álvarez Gómez (1923-2009) (leer)

Carta de apoyo al poeta Andrés Morales por Thomás Harris (leer)

libro de relatos Que suenen las olas (leer)

Convocatoria Internacional de Poesía Antología de Poesía 2009 - Perú (leer)

Espacio en la red dedicado integramente a la obra de Enrique Lihn (leer)

PERÚ LLAMADO A RENDIR CUENTAS A LA POESÍA HISPANOAMERICANA (leer)

COLOQUIO INTERNACIONAL DE CRÍTICA LITERARIA TOMÁS G. ESCAJADILLO (leer)

LOS POETAS DE CURICÒ EN ACCIÒN (leer)

II Taller de Periodismo Literario (Crónica) (leer)

Invitación Conglomerado Cultural Lambayeque - Perú (leer)

II° Concierto de Verano de la Orquesta de Cámara de Arica Parinacota (leer)

Presentación del libro Patrimonio Cultural Indígena Norte Semiárido de Chile (leer)

Este viernes, 27 de febrero, sigue el ciclo Los Desconocidos de Siempre (leer)

Cerramos nuestra edición de Enero del 2009 con 260 notas (leer)

Códex 10 de Eduard Pascual en Roca editorial (leer)

Estrenamos el segundo número de la revista La Santísima trinidad de las cuatro esquinas. (leer)

Estrenamos nuestra segunda edición especial de poesía Enero del 2009 (leer)

Novedades en La Santísima Trinidad de las Cuatro Esquinas (leer)

PRESENTACION DEL LIBRO DE ALBERTO PAUCAR (leer)

Convocatoria Revista de Literatura Tinta Expresa 4 (leer)

Poesía Chilena en La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas. (leer)

Plumas y Tablas III (leer)

RECOMENDAMOS REVISTA SOL NEGRO NÚMERO 3 (leer)

Chilenos en la feria del libro de la Habana por Alejandro Lavquén (leer)

Estrenamos el noveno número de Cinosargo edición VIII de Enero del 2009 (leer)

Lectura Poética en Arica La Noche de las letras sagradas (leer)

cine

REVIEW Crepúsculo (Twilight) (leer)

Documental sobre José María Arguedas. (leer)

Videos sobre el boom de la literatura latinoamericana (leer)

Documental sobre César Vallejo (leer)

autores

WITOLD GOMBROWICZ, RAFAEL CIPPOLINI Y MARCELO DAMIANI (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y ARTHUR SANDAUER (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y CECILIA BENEDIT DE DEBENEDETTI (leer)

NUEVE POEMAS EN TREN DE PORFELIUS. (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y MIHÁLY DÉS (leer)

WITOLD GOMBROWICZ, INGEBORG BACHMANN Y GÜNTER GRASS (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y MARTIN BUBER (leer)

WITOLD GOMBROWICZ, LUCIEN GOLDMANN Y JORGE LAVELLI (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y MANUEL GÁLVEZ (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y GUSTAVO LEGUIZAMÓN (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y JÓZEF PILSUDSKI (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y MARCELINA ANTONINA KOTKOWSKA (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y FRIEDRICH WILHELM NIETZSCHE (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y NÉSTOR TIRRI (leer)

WITOLD GOMBROWICZ, MILITA MOLINA Y NICOLÁS ROSA (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y TAMARA KAMENSZAIN (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y ARTHUR SCHOPENHAUER (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y EDMUND HUSSERL (leer)

WITOLD GOMBROWICZ, ANDERS BODEGARD Y PETER LANDELIUS (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y JORGE DI PAOLA (leer)

WITOLD GOMBROWICZ, BOHDAN ZADURA Y JACOBO MUCHNIK (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y JAN ONUFRY GOMBROWICZ (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y GEORG WILHELM FRIEDRICH HEGEL (leer)

WITOLD GOMBROWICZ, GUILLERMO SCHAVELZON Y ALBERTO DÍAZ (leer)

WITOLD GOMBROWICZ Y IMMANUEL KANT (leer)

WITOLD GOMBROWICZ, GERMÁN GARCÍA Y PABLO CHACÓN (leer)

WITOLD GOMBROWICZ, WILLIAM SHAKESPEARE Y JOHANN WOLFGANG VON GOETHE (leer)

WITOLD GOMBROWICZ, MERCEDES GÜIRALDES Y BEATRIZ DE MOURA (leer)

Poemas de Stephan Mallarmé (leer)

ENTRE EL CLAVEL Y LA ESPADA DE RAFAEL ALBERTI (leer)

LA POESÌA DE ALDO MAZZUCCHELLI. (leer)

MANZANAS Y CEREMONIAS DE EDMUNDO HERRERA. (leer)

PORNOGRAFÌA DE GUERRA DE MARCELO VALDÈS. (leer)

LA POESÌA DE MARCELA SALDAÑO (leer)

Poemas de Emilio Adolfo Westphalen (leer)

LOS IMPOSIBLES DE SYLVIA ROJAS PASTENE (leer)

Leigh Brackett - La épica en la ciencia ficción (leer)

POEMA A LA NOCHE DE VITEZSLAV NEZVAL (leer)

BOLAÑO: UN PASEO POR LA LITERATURA (leer)

LA POESÍA DETIENE EL TIEMPO (leer)

La invención del mundo por Alan Pauls (leer)

NIEVE DE ENRIQUE LIHN (leer)

LAS PUERTAS DE CHINA DE EFRAIN BARQUERO (leer)

RESPONSO A MARILYN MONROE DE MARIO POBLETE OYARZUN (leer)

SOLO DE JAIME HUENÙN.(leer)

Poemas de Waldo Rojas (leer)

Poesía Lírica Griega. (leer)

Poemas de Winétt De Rokha (leer)

Entretejidos discursivo en Travesias, de Miguel Fajardo Korea (leer)

LA POESÌA DE SYLVIA PLATH.(leer)

LUDOVICOS O LA ARISTOCRACIA DEL ESPÌRITU DE MARCELO RIOSECO. (leer)

BLUE JEANS DE DELIA DOMINGUEZ (leer)

CATACLISMO EN LOS OJOS DE ENRIQUE GOMEZ CORREA (leer)

SECRETA PIEL DE PILAR ARRATIA (leer)

LA POESÌA DE MALÚ URRIOLA. (leer)

LA POESÌA ES MI LENGUA DE GONZALO ROJAS. (leer)

CANTO PRIMERO DE TEÓFILO CID (leer)

SOR JUANA INÈS DE LA CRUZ. (leer)

AUTORRETRATO DE NICANOR PARRA (leer)

EL ESCRITOR JOAQUÌN EDWARDS BELLO. (leer)

ESCRIBIR DE MATÌAS RIVAS (leer)

LOS NEOCHILENOS (leer)

Parra, perdón y olvido (leer)

Un hombre ha muerto de muerte natural (leer)

César Bandin Ron Cherokee (2005) (leer)

poesía

SEDUCCIÓN (leer)

Luis Pardo - Poemas cinéfilos (leer)

EL PAIS FEO (leer)

Poemas de Juan Pomponio (leer)

Poemas de Yamilka Noa. (leer)

Poemas de Inés de Vergara (leer)

Fragmento de Ríos y Altares de Carlos Enrique Cartolano (leer)

Poemas de Enrique Verasteguí (leer)

Poemas Ana Montrosis (leer)

LimiNHable por Daniel Rojas Pachas (leer)

Víctor Sampayo: Pasos furtivos (leer)

LA NOCHE CAE DETRÁS DEL CEMENTERIO (leer)

FRAGMENTOS DE LA RESISTENCIA DE LA CENIZA DE LUIS GUERRA (leer)

La poesía de Patricia lagos (leer)

Epigramas por Omar Elvir. (leer)

Moyano: LA MOSCA GIGANTE (leer)

Poemas de Ulises Varsovia (leer)

Poemas inéditos de Ana Montrosis Last Body 2009 (lea)

Poemas de Last body de Ana Montrosis (leer)

Poemas de Ana Patricia Moya (leer)

LA HECHICERA (leer)

DAMACIDAD (leer)

Poemas de Mario Aguilar Benítez (leer)

Poesía de Yamila Grego (Español-Catalán) (leer)

Picnic en el Central Park poesía de Leo Lobos (leer)

POEMAS DE GLADYS GONZÁLEZ GRAN AVENIDA (leer)

Poemas de Edgar Artaud el Zerorrealista enmascarado (leer)

Poesía de Jorge Alejandro Vargas Prado (Cusco, 1987) (leer)

Quasar por Victor Ibarra Chávez (leer)

Comic, arte visual, teatro y pintura

narrativa.

LA VIDA ES UN TABLERO DE AJEDREZ (leer)

CARRERAS DE CABALLOS. (leer)

La mosca (leer)

El colombre (leer)

Wash Jones (leer)

La pata de mono (leer)

La petición por Jules Renard (leer)

La maquilladora (leer)

CIRUGÍA PSÍQUICA DE EXTIRPACIÓN (leer)

Sortilegio de otoño (leer)

EL HOTEL MAC QUICE (leer)

LOS TRES NOMBRES DE GODOFREDO (leer)

Pena de muerte de Georges Simenon (leer)

LA LUCHA DE LA FAMILIA GONZÁLEZ POR UN MUNDO MEJOR (leer)

La prueba de amor (leer)

NO ME LLAMEN por Nelson Gómez León (leer)

Excesos por Mauricio Wacquez (leer)

La chica más guapa de la ciudad Por Charles Bukowski (leer)

Santa Clo va a La Cuchilla por Abelardo Díaz Alfaro (leer)

Julio Ramón Ribeyro Mar afuera (leer)

Wakefield de Nathaniel Hawthorne (leer)

Cuento En busca de Félix Kuro por Cristián Berrios (leer)

Un golpe a la puerta del Cortijo (leer)

Microcuentos de Pedro de Miguel (leer)

Eveline por James Joyce (leer)

Zaidena: LA PIBA (leer)

Un sueño para Mariana (leer)

RICARDO PILGIA DESAGRAVIO (leer)

Woolf: La duquesa y el joyero (leer)

Woolf: Lunes o martes (leer)

Barry Gifford Dos cuentos de Wyoming (leer)

El blanco y el negro por Voltaire (leer)

Fast Food (leer)

El burlado por Jack London (leer)

LO PERDIDO por Javiera Ugalde Alfaro (leer)

La entrega (de El cuchillo del mendigo) Rodrigo Rey Rosa (leer)

Puñetazo (leer)

Filosofía y pensamiento.

Rog la lucha en la ciudad (leer)

Qué es la crítica Suspensión y recomposición en las máquinas textuales y sociales (leer)

Sobre Carl Jung (leer)

DETECTIVES (leer)

Nuevos movimientos globales. Tiempos de reflujo y sedimentación (leer)

LA CARCAJADA DE NIETZSCHE (leer)

Ensayos y crónicas de nuestros autores.

Daniel Rojas Pachas

Anverso Literario Alto Hospicio publicada por Editorial Quimantú (leer)

La Santísima Trinidad de las 4 esquinas

Rojas: Enrique Lihn y su decir poético. (leer)

E. Díaz: Murciélaga de Verónica Quense (leer)

Rojas P: Hacia una interpretación Lihn-güística de Disparan en la noche (leer)

Rojas Pachas: Hacia una interpretación Lihn-güística de De un intelectual a una muchacha de pueblo (leer)

José Martínez Fernández

FERIA LIBRERA DE LA UNIVERDAD MAYOR UN INTENTO INCOMPLETO (leer)

NANA GUTIÉRREZ LA MAYOR POETA EN LA HISTORIA DE ARICA (leer)

ESPECULACIÓN EDITORIAL ATENTA CONTRA LA EDUCACIÓN (leer)

RICARDO FLORES MAGÓN ESCRITOR Y PRECURSOR DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA (leer)

DÍAZ MIRÓN GRAN POETA Y HOMBRE DE ARMAS TOMAR (leer)

JUAN LARREA POETA DE LA ESPAÑA DEL SIGLO VEINTE (leer)

EL CAMINO PARA HACER MI POESÍA (leer)

HA LEÍDO EL MEJOR DOCUMENTO SOBRE PRISIÓN POLÍTICA EN CHILE (leer)

DOMINGO GÓMEZ ROJAS EL POETA Y EL LIBERTARIO (leer)

ÓSCAR CASTRO POETA, NOVELISTA, CUENTISTA (leer)

LAS CONTROVERSIALES ANTOLOGÍAS POÉTICAS (leer)

CONVERSANDO CON EL CONDUCTOR DEL MAYOR MOVIMIENTO DE POETAS DEL MUNDO (leer)

UN EXTRAORDINARIO SONETO DE ANTONIO MACHADO (leer)

EL EROTISMO EN UN POEMA DE GONZALO MILLÁN (leer)

Arturo Volantines

EN EL MUDO CORAZON DEL BOSQUE (leer)

PERRO DEL AMOR (leer)

POESÍA DE ALTA SEGURIDAD (leer)

Lenguaje Deisleriano por Alicia Galaz Vivar (leer)

Luna llena, corazón encendido (leer)

ALICIA GALAZ Y LAS REVISTAS CHILENAS DE POESIA (leer)

GRRR! (leer)

RELATOS DE ERNA AROS PENSA (leer)

DECLARACIÓN RESPECTO A LA VISTA DE LA PRESIDENTA A CUBA (leer)

Wilfredo Carrizales

PELEA DE PERROS (leer)

EL ÁNGEL CON ESPADA (leer)

NUEVAS INTROMISIONES (leer)

MUTACIONES FUERON/SERÍAN SOMBRAS(leer)

MILLAS DE VIDAS (leer)

AQUEL ESCRITOR (leer)

ANOTACIONES DE FEBRERO (leer)

DOS CUENTOS por Wilfredo Carrizales (leer)

Ignacio Cardenal

San Valentin (leer)

Ecos Actuales Latinoamericanos en Dostoievski (leer)

La Rosa del Conocimiento (leer)

LA GESTA DEL TRAIDOR (leer)

Rolando Gabrielli

El Poeta Obama es mejor lector (leer)

Cosas Sueltas (leer)

De Manos (leer)

Marietta Morales

LOS ESCRITORES TENEMOS DERECHO A DEFENSAR NUESTRA VIDA PRIVADA. (leer)

LA ESCRITORA MARÌA ELENA GERTNER. (leer)

Invitados

Palabras para Julio por Danner González-Bravo (leer)

Sobre un ojo llamado cacería de Marcela Saldaño por Carlos Henrickson (leer)

ROBO, GENIALIDAD, CREATIVIDAD Por César Valdebenito (leer)

EDICIONES ANTERIORES

EDICIÓN DE MAYO 50 NOTAS: (leer)

EDICIÓN DE JUNIO 192 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE JULIO 285 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE AGOSTO 269 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE SEPT. 250 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE OCTUBRE 173 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE NOVIEMB. 160 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE DIC. 217 NOTAS (leer)

EDICIÓN DE ENERO 2009 - 260 NOTAS (leer)



jueves, 26 de febrero de 2009

Trenzas por María Luisa Bombal


Trenzas María Luisa Bombal

Porque día tras día los orgullosos humanos que ahora somos tendemos a desprendemos de nuestro limbo inicial, es que las mujeres no cuidan ni aprecian ya de sus trenzas.
Positivas, ignoran al desprenderse de éstas, ponen atajo a las mágicas corrientes que brotan del corazón mismo de la Tierra.
Porque la cabellera de la mujer arranca desde lo más profundo y misterioso: desde allí donde nace y tiembla la primera burbuja; que es desde allí que se desenvuelve, lucha y crece entre muchas y enmarañadas fuerzas, hasta la superficie de lo vegetal,del aire y hasta las frentes privilegiadas que ella eligiera.
¡Las oscuras y lustrosas trenzas de Isolde, princesa de Irlanda, no absorbieron acaso esa primera burbuja en tanto sus labios bebieran la primera gota de aquel filtro encantado!
¿No fue acaso a lo largo de esas trenzas que las raíces de aquel filtro escurriéronse veloces hacía su humano destino? Porque quién ha de dudar jamás de que cabellera alguna gozara de tal rumor de fuentes subterráneas, de un tal suspirar de brisas y de hojas. Rumor y suspirar que en esas noches suyas de amor y luna Tristán destrenzaba a fin de escuchar extasiado el canto lejano, persistente y secreto.... el canto natural de aquella cabellera.
y sé, y debo decirlo, que hasta cuando Isolde dormía, su cabellera seguía alentando entreabierta, ya sea en la almohada del castillo de Tintajel, ya sea en los trigos del destierro..., y florecía de flores extrañas que ella arrancara atemorizada a cada amanecer.

Y las rubias trenzas de Melisanda, más largas que su mismo cuerpo delicado.
Trenzas que al inclinarse prudentes un atardecer de otoño, descolgáronse torreón abajo, sobre los hombros fuertes del propio hermano del rey..., su marido.
Melisanda, grita Pelleas espantado. Luego, estremecido y dejando por fin hablar su corazón... Melisanda, murmura..., tus trenzas, tus trenzas que al fin puedo tocar, besar, envolverme en ellas.
Por respuesta, sólo un suspiro desde lo alto del torreón. Las trenzas habían ya confesado sin saberlo esa -verdad tímida y ardiente, que su dueña llevaba tan bien escondida dentro de su corazón.
¡Y por qué no recordar ahora las trenzas de nuestra dulce María, de Jorge Isaacs! Trenzas segadas y envueltas en el delantal azul con que ella regara su pequeño rincón de jardín.
Trenzas picoteadas de mariposas secas y de recuerdos con las que Efraín durmiera bajo la almohada su larga noche de congoja.
Trenzas muertas, aunque testamento vivo que lo obligara a seguir viviendo, aunque más no fuera para recordarla.

La octava mujer de Barba Azul... ¿La habéis olvidado? Y de cómo su extravagante y severo marido al emprender inesperado viaje copiara a su traviesa esposa las llaves de acceso a todas las estancias de la suntuosa y vasta mansión, salvo prohibiéndole hacer uso de aquella diminuta y mohosa que llevara a la última pieza de un abandonado y desalfombrado corredor.
De más está explicar que durante esa bien venida ausencia marital, en medio de tanta diversión, amigas reidoras y airosos festejantes, el juego que más la intrigara y tentara, fuera el único juego prohibido. El de introducir en la correspondiente cerradura la misteriosa llavecilla de aquel íntimo cuarto abandonado.
Muy sabido es que tanto en las mujeres como en los gatos, la curiosidad siempre triunfó sobre toda otra pasión. Así, pues, cuando al regreso intempestivo de su amo y señor, la esposa desobediente hubo de hacerle temblorosa entrega del manojo de llaves, entre éstas, aunque maliciosamente disimulada, el temible caballero la descubrió no sólo mohosa..., sino además tinta en sangre.
-Vos, señora, me habéis traicionado -rugió-; no le queda otro destino que ir a reunirse con sus tristes amigas al final del corredor.
Dicho esto, desenvainó su espada...
¿Y a qué viene este cuento que conocemos desde nuestra más tierna infancia, se están preguntando ustedes? En nada tiene que ver con trenza alguna...
-¡Sí que la tiene! -respondo con fuerza-. No comprenden ustedes que no fue la pequeñísima tregua que el indignado marido concediera a su inconsciente esposa, a fin de que orara por última vez; ni tampoco fueran los ayes ni llamados que Ana aterrorizada lanzara desde la torre pidiendo auxilio, para su hermana.
Y ni siquiera el cabalgar desaforado y caprichoso que en esos momentos dos guerreros emprendían de visita hacia el castillo.
No, nada de todo aquello fue lo que la salvara.
Fueron sus trenzas y nada más que sus complicadamente peinadas en ciento y más sedosas y caprichosas culebras, las que cuando el implacable marido la echara brutalmente a sus pies, a fin de cumplir su cometido, las que frenaron y entrabaron sus dedos criminales, enrredándose a sí mismo en desesperada madeja a lo largo del filo de su espada, obstinándose en proteger esa nuca delicada hasta la irrupción providencial de los dos dichos guerreros, también hermanos muy queridos, previamente invitados por nuestra pobre curiosa.
Así, pues, no en vano durante dieciocho inocentes y alegres abriles, esa muchacha que fuera luego la insensata castellana y última mujer de Barba Azul, cepillara cantando ésa su cabellera, comunicándole vigor y hermosura.
"Era muy pálida, así como las mujeres que tienen la cabellera muy larga, describe Balzac a una de sus enigmáticas heroínas.
Y no era un capricho verbal.
Porque Balzac hubo sin duda alguna de intuir desde siempre esa correspondencia íntima que suele establecerse entre los seres y el hondo misterio de la Tierra.
Y aquí estoy para comprobar e ilustrar esa afición suya con el extraño acontecimiento presenciado y vivido no muchos años ha, por tantos de nosotros.
¡A qué dar nombres ni lugares! Quienes lo conocen, lo saben; los demás, bien pueden adivinarlos.

Dos hermanas.
Final de una larga, brillante, poderosa familia, aunque siempre acosada por escondidas pasiones, muertes inesperadas, suicidios.
La hermana mayor, marchita ya desde muy joven, recortase el pelo, vistió poncho de vicuña, y a pesar de las afligidas protestas de sus mundanos padres, retiróse al inmenso fundo del sur, que ella misma se dedicara a administrar con mano de hierro. Los campesinos refinados no tardaron en llamarla la Amazona. Era terca pero justa. Fea pero de porte atrayente y sonrisa generosa. Solterona... nadie sabe por que.
La menor, por el contrario, era viuda por su propia voluntad de mujer herida en el orgullo de su corazón. Era bella en extremo, aunque igualmente frágil de salud.
También ella vivía sola, pero en la antigua mansión de la familia en la ciudad. Tenía una voz suave, ojos castaños tranquilos, pero la trenza roja que apretaba en peinado alrededor de su pequeña cabeza, arrojaba violentos fulgores sobre su tez pálida.
Sí. era una mujer dulce y terrible. Se enamoraba y amaba perdidamente.
Todo empezó en el fundo esa noche de otoño, en la cual el guardabosque bajara a la hondonada gritando: "¡Incendio! "
Hacía rato, sin embargo, que con la frente pegada a los cristales de su ventana, la Amazona observaba intrigada, aquel precoz purpúreo amanecer, despuntando allá arriba, dentro de los cerros de la propiedad..., con su calma de siempre dio órdenes al personal de las casas, pidió su caballo y se encaminó hacia el incendio, en compañía de sus mayordomos.
Entretanto, en la ciudad, la hermana menor, de vuelta de un baile, yacía sobre la alfombra del salón, presa de un súbito desmayo.
Sus festejantes dos, sus servidores dormidos y ella por primera vez sumergida, abandonada en la sombra de los candelabros que hubiera empezado a apagar. Cual si mal cómplice, aquella ráfaga de viento helado, ahora soplando y estremeciendo los cortinajes de los altos balcones, entreabriéndolos para ir a instalarse sobre la frente, hombros y pechos descubiertos de la indefensa.
En el fundo del sur la Amazona y su séquito ascendían cuestas, adentrándose en el bosque y sus incendios. Otro soplo, éste ardiente y acre, barría en contra de ellos bandadas de hojas chamuscadas, de pájaros enceguecidos y de nidos inflamados.
Sabiéndose vencida de antemano. ¡Quién lograría y de qué manera retener la furia de esa llamarada!
La Amazona permanecía sentada en el tronco de un árbol muerto y caído ha muchos años, resignada estoicamente al espectáculo de la catástrofe, con la tétrica dignidad con que un magnate ultrajado asiste al saqueo y destrucción de sus bienes.
El bosque ardía sin ruido, y ante la Amazona impasible los árboles caían uno a uno silenciosamente y ella contemplaba como en sueño encenderse, enegrecerse y desmoronarse galería por galería las columnas silvestres de aquella catedral familiar..., pemitiéndose recordar, pensar y sufrir por primera vez...
Ese enorme avellano consumiéndose..., ¿no era bajo su avalancha de secos frutos que sus hermanos y niñeras se reunían para saborear el picnic codiciado?
Y tras aquel gigantesco tronco..., árbol cuyo nombre olvido, venía a esconderse después de sus fechorías..., y aquellas pobrecitas callampas temblorosas, que bajo el cedro arrancaran u hollaran sin piedad..., y aquel eucalipto del que se abrazara -jovencita- llorando estúpidamente al comprender y sentir la desilusión primera, esa pena que no confesó nunca, esa pena que la incitara a cortarse el pelo, convertirse en la Amazona y resolverse a no amar de amor nunca..., nunca...
Allá en la ciudad despuntaba el alba, sobre la alfombra del cuerpo inerte de la hermana -la que se atrevió siempre a amar-, hundiéndose por leves espasmos en aquello que llaman la muerte..., pero como nadie sabía, no se encontró a nadie que pudiera intervenir a tiempo para rescatar a esa roja trenza que persistía aún tras su loca noche de baile.
Y de pronto, allá abajo en el fundo, fue el derrumbe final, el éxodo de los valerosos caballos que volvían con el pelaje y crines erizados, salvando ellos a sus jinetes semiasfixiados.
Del manso bosque en ruinas empezaron a brotar enormes lenguas de humo, tantas y tan derechas como árboles se habían erguido en el mismo sitio.
Durante un breve instante, aquel fantasma de bosque osciló y vivió frente a su dueña y servidores que lloraban. Ella no.
Luego escombros, cenizas y silencio.
Cuando en la ciudad vinieron a cerrar los balcones y levantaron a la muy frágil para extenderla sobre el lecho, tratando vanamente de reanimarla, de abrigarla, ya era tarde.
El médico aseguró que había agonizado la noche entera.
Pero el bosque hubo de agonizar y morir junto con ella y su cabellera, cuyas raíces eran las mismas.
Las verdes enredaderas que se enroscan a los árboles, las dulces algas a sus rocas, son cabelleras desmadejadas, son la palabra, el venir y aletear de la naturaleza; son su alegría y melancolía, son su expresión por medio de la cual la naturaleza infiltra confusamente su magia y saber a los seres.
Y es por eso que las mujeres de ahora al desprenderse de sus trenzas han perdido su fuerza adivina y no tienen premoniciones ni goces absurdos ni poder magnético.
Y sus sueños no son ahora sino una triste marca que trae y retrae imágenes cansadas o alguna que otra doméstica pesadilla.




miércoles, 25 de febrero de 2009

POEMAS DE GLADYS GONZÁLEZ: GRAN AVENIDA

droppedImage_1.jpg


Acusamos recibo de la obra GRAN AVENIDA de la escritora Gladys González, de esta, presentamos una selección.



GRAN AVENIDA

GLADYS GONZÁLEZ



"Los seres buenos se hacen mejores con el dolor;
los malos nos hacemos peores."
Gabriela Mistral



I

Paraderos




Paraíso


Aquí no hay glamour
ni bares franceses para escritores

sólo rotiserías con cabezas de cerdo
zapatos de segunda
cajas de clavos. martillos. alambres y sierras
guerras entre carnicerías vecinas y asados pobres

este no es el paraíso ni el anteparaíso



El territorio del corazón



Bajaba del colectivo
y miraba tu calle
desde Gran Avenida
hasta Santa Rosa
caminaba
alrededor de tu casa
marcando el territorio del corazón
como un perro

te esperaba
en las escaleras del metro
por si ibas a trabajar
en la mañana
o si regresabas
para almorzar
después
vino la noche
y Aretha Franklin
el ron con cocacola
y el whisky en los bares
las llamadas telefónicas
entre fiesta y fiesta
los viajes en taxi en la madrugada
para ir a buscarte borracho
a los paraderos

vinieron el descontrol
los baños públicos
las peleas
las esposas y las antiguas amantes
el viaje a Argentina
los perros muertos
los almuerzos en el mercado
y los poemas

todas las noches
te busco
sentada en las cunetas
donde vas a beber
te espero en el bar
hasta que se hace de día
y apareces
con un librito
en la gabardina
un librito
en el que está dibujado
mi corazón



Barquitos de papel


Veo la pobreza de mi barrio
las calles inundadas
llenas de barquitos de papel
que los niños recortan

Veo la pobreza de mi barrio
barquitos de papel
naufragando como lucecitas
en el barro



Me dice

Me dice que escribía en boletas
y papelitos de cigarros
mientras ella
se iba al baño
a mirarlo por la ventana

Me dice que ella es su muerte
y que no quiere morir todavía
porque la muerte
es mujer fatal

Me dice que ella es su crisantemo
y le recita haikus
en el cerro San Cristóbal
mientras los animales
se vuelven histéricos con la lluvia

Él recoge las mejores cartas
y las guarda en su libro de budismo
recitando mal a Girondo
mientras ella
se aleja
con sus senos de magnolia
volando
sobre la ciudad


La chica más linda



La chica más linda de la fiesta
tiene una bolsa plástica en la cabeza
marcas de tinta en los dedos
sus huellas digitales
en toda la ciudad




Un paradero



En Gran Avenida
hay un paradero
y una chica
que lo habita

su corazón está oxidado
como las vigas de metal
que sostienen la estructura
por tantas historias
tatuadas en forma violenta
sobre la superficie

en Gran Avenida
hay un paradero
aún más triste
y una chica que lo habita

un paradero que ha visto todo
y que se convierte
en el esperadero silencioso
de la persistencia



Cicatriz



El lado salvaje del amor,
muchacho,
me lo llevo
en este último viaje
junto a un toque de morfina
y con la sensación
de ser una eterna cicatriz
que vaga por la ciudad



Taxi


Tú y yo
en un taxi
mudos

cada uno en un extremo
el pelo mojado
y el viento
entrando por la ventana
esparciendo las cenizas del cigarrillo

mudos
sin excusas
para dejar
de volver a hacerlo



Doméstica




Esta primavera
he comenzado a hacer mi cama
todas las mañanas
después de levantarme

Busco domesticarme con pequeños rituales
lavar platos
pagar cuentas
hacer el desayuno
............. almuerzo
............. once
............. y cena

Busco la manera perfecta
de arreglar mi cabello
y de hacer aeróbicos
en el gimnasio

todo

para verte desde lejos
y engañarme
con que mi vida
ya no se escribe
hacia abajo
que ya no es
un verso largo
y menos un poema




"Pero yo sé guardar y usar lo triste y lo barato
en el mismo bolsillo donde llevo esta vida
que ilustrará las biografías."

Julio Cortázar






II

El tatuaje de la última batalla




Pavimento



Toda yo alambrada
recogida por los muslos
la carne floreciendo por las púas
la planta de los pies deshaciéndose
y sellando la tragedia en el pavimento
como una marca de sol




Pedacitos de muerte



Esta noche
no intercambiamos jeringas
ni besos
nos declaramos la intensidad en el rostro
nos guardamos la sangre salvaje
para no contagiarnos desde el amor





Estampada



Sigo estampada
como un pedazo de género barato
como un muestrario de dolores
que se vende apilado
al aire libre
recordando las historias
que han pasado por esta tela
los dedos que han delineado
cada figura del grabado

tomo las tijeras
saco trozos para pegarlos en mi libreta
intercalo las palabras
con el tejido
para coser vestidos
tengo vestidos de calle
tengo vestidos de fiesta
tengo vestidos de cama
tengo vestidos
estampados en batallas
que no se han terminado de escribir




Lamiendo las paredes



Camino en las noches
por mi departamento
lamiendo las paredes
para sentir el sabor de la violencia
que dejaste la última vez
masturbándome despacio
sin placer
con el corazón amarrado
a un costado
por el desprecio


Publicado originalmente en Revista Cinosargo


lunes, 23 de febrero de 2009

Hacia una interpretación Lihn-güística de: De un intelectual a una muchacha de pueblo

22-2-2009 22.2.25 1.jpg



En el libro la musiquilla de las pobres esferas del año 1969 encontramos un poema de Lihn titulado “De un intelectual a una muchacha de pueblo” en esta pieza el hablante lírico pone en conocimiento del lector, una sentida confesión sobre su cinismo.

Mi falsa bondad tú eres la única en comprenderla (…)

Aquella contradicción en cuanto a su proceder, falsa bondad que rápidamente la voz denuncia como parte intrínseca e inalienable de su ser, y que a juicio del mismo hablante sólo puede o ha sido captada a plenitud por su pareja, moviliza al lector hacia la confrontación de un sentir nihilista. Se trata de un testimonio desde la intimidad del intelectual, en otras palabras el destinatario del discurso poético es arrastrado a la cabeza de este emisor a fin de transitar por entre medio de sus personales ideas y aprehensiones. Un sentir general alimentado por el paso del tiempo y las experiencias que fluyen a través de la desazón que el yo poético aspira comunicar. Esto permite tanto al que entrega el mensaje como a sus eventuales receptores, confrontar los límites de una visión solipsista de la realidad.

y en el que fui fugazmente antes de estos años amargos, / de no haber sucumbido al gusto de la derrota, / al placer y hasta la pasión de la derrota, (…)

Víctima de un fiero hermetismo el hombre se ubica dentro de una cúpula de misantropía y temprano sentimiento de futilidad frente a toda acción que el ser humano pueda emprender. Guiado por este sentir, la voz que lidera el decir del texto, arguye en contraste a su persona, y como contrapunto de su expresividad, una elegía soterrada y ambigua pero no por ello menos veraz en honor a la candidez y desinteresado amor de la joven.

porque la confundes
ciega, sagazmente

con lo único bueno que va quedando en mi (…)

O porque el amor te hace creer,


Identificada desde el título del poema como la muchacha del pueblo, el intelectual beatifica a la mujer y la opone a su persona, debido a la pureza que esta emana. La adjetivación que la obra sutilmente propone en torno a la muchacha y su virtud, es casi pastoril y evocadora de un bucolismo que recuerda la idea de jardín cerrado u hortus clausus, tópico Mariano que se asocia a la virginidad, a la inocencia. Esto se vislumbra en diversos puntos de la pieza y desde la aplicación de distintos mecanismos. En una primera instancia con semas que aluden indirectamente a la idea de pulcritud poniendo el foco en lo espiritual. Se atiende por tanto a acciones que demuestran un cariño desinteresado y una firme lealtad motivada por la adoración y el idealismo que ella tiene hacia el otro.

el amor te hace creer, (...)

la confundes ciega (…)

Creerás en lo que te diga, al oído, (…)


Sin embargo el tema no se agota en lo metafísico y en la inocencia crédula de la muchacha, también se orienta hacia el plano sexual y las diferencias que en ese sentido ambos componentes de la relación poseen. Este motivo, aparece especialmente en lo que podemos denominar una segunda fase del poema tras la contextualización que la voz imperante (el intelectual) nos da acerca de la relación.

tu novela soy yo para las noches de insomnio cuando la virginidad acostumbrada a todo da con todo señales de impaciencia y hay que adormecerla con un cuidado especial.

En este ámbito del erotismo y su exacerbación es importante señalar que la proximidad de ambos amantes, sus cuerpos y deseo, esta marcado por la presencia de una suerte de bucolismo trastocado y contradictorio, pues se desprende marcadamente la idea de paz, equilibrio y luminosidad de términos como río, cauce e isla, aludiendo a un paraíso perdido o Locus amoenus. Se proyectan lugares remotos, opuestos al bullicio de las grandes urbes, lo cual permite un descanso para la mente y los sentidos, la figura femenina producto de su virginidad y pureza aporta esa sensibilidad, sin embargo los versos no cierran el sentido con esa única atmósfera, sino que por el contrario priorizan una oposición flagrante que da pie al dolor, sensaciones de tormento y oscuridad: Distancias absurdas, amanecer pantanoso, son algunas de las construcciones que completan lo onírico y trastocan cualquier tipo de mítica idea con respecto al goce e intimidad de las partes de esta relación.

Esta distancia absurda entre tu cuerpo y el mío,
es el cauce de un sueño que une las dos orillas
colmado, por fin,
bajo una tierna luz de amanecer pantanoso


En los versos transcritos, encontramos simbólicamente la percepción del hablante destacándose la última imagen como suma de lo que ambos aportan, dada la mixtura de sus personalidades:

De modo que a la belleza y ternura de un prado límpido, representado idílicamente por la muchacha, podemos contraponer el escepticismo erudito del intelectual, cosmopolita, civilizado, extranjero del mundo, errante viajero que ha mordido del árbol de la ciencia y que por tanto es ultra-consciente de su finitud, siente vergüenza de su desnudez, lo angustia la fragilidad que tiene su existencia vacía, y en tal medida racionaliza los hechos, sometiéndolos a un juicio recalcitrante que lo obliga a construirse día a día, segundo a segundo en la más completa soledad. En términos de Fromm, este intelectual sufre de manera latente y sin restricción la necesidad de superar su separatidad, de abandonar "la prisión de su soledad" y la muchacha de pueblo por momentos es un recordatorio de ese estado, un aliciente y muchas otras, un reflejo paralizador. Pues aún cuando la joven mujer encarna la síntesis de un amor de fantasía y la idea de pureza virginal, la simpleza de sus actos en la medida que limitan la rudeza del mundo moderno y su trafago, también coartan la erudición de su contraparte, las expectativas del intelectual y en este caso peculiar, incluso una vertiente hacía la creación, hacia la abstracción poética, el juego de la palabra que ella, con fuertes manos y una paciencia férrea, sumamente terrenal; sepulta.

Te encontrarás en una isla conmigo,
cualquier imagen de calendario
puede ser en este momento tu hallazgo,
el primer recurso de la poesía y el último,
porque no amas las palabras


Los excesos quijotescos de la imaginación, no hacen mella, se alude a las costumbres de la mujer y a la paciencia como un don pero también como sinónimo de un alma pasiva, fogosa en el trabajo, en las labores diarias, en la rutina más no en la digresión contemplativa y a veces gratuita del pensamiento.

ni te bastan los excesos de la imaginación,
a todo ello prefieres el éxtasis,
poner orden en tu vida
con esas grandes manos tranquilas
y esperar.


Estos elementos en su conjunto, arrojan luces del fuerte contraste de ambos mundos, aún cuando sólo tengamos la apreciación del hombre intelectual, pues es su testimonio, es el quien nos arroja luces sobre la muchacha y su inocencia, por ende ella y todo lo que sabemos al respecto, no pasa de ser más que otra percepción hecha concepto, filtrada por medio del tamiz de un carácter marcado a fuego por la razón, y todo lo que pueda este atribuir desde su arquetípica personalidad, juiciosa y soberbia frente a una mujer, llana y simple como la muchacha de pueblo. De manera que ambos, ella que nace a nuestros ojos producto de la confesión y él que entrega el discurso, son formas esteriotipadas que Lihn como creador provee. El poeta se vale de la mente de un hombre que clasifica, define, ordena y verbaliza rebatiendo todo una y otras vez, pues dada su condición requiere de este ejercicio para su tranquilidad. Por tanto el análisis de la mujer y su eventual cosificación no es en todo caso menor, pues hasta cierto grado es un proceso de autoconocimiento. Por analogía conocemos mejor al hablante debido a las semejanzas y diferencias que expone con respecto a la que esta a su lado, pues lo que está puesto en entredicho comprende su memoria, el deseo, y expectativas en su totalidad. El intelectual se ve empujado al cuestionamiento, debe hurgar en lo más íntimo y exponer lo que el creía perdido en su persona: Bondad, aprecio al mundo y reconocimiento de la alteridad. Testimonio que no esta exento de contradicciones y excesos.

Crees, en cambio, en el hombre que yo habría sido / y en el que fui fugazmente antes de estos años amargos, (…)

La alusión a esos años agrestes y endurecidos no es casual, pues aún cuando la mujer y su presencia ataca las barreras del excesivo individualismo, las capas que separan al intelectual del mundo exterior, estas son producto de una acumulación continua y creciente, factor ineludible que se materializa en el poema a través de un despliegue de excesiva razón que hace honor al carácter del hombre, que reduccionista califica el amor de la muchacha como un simple efecto irracional e instintivo que emana de la ceguera que provoca el ideal, el respeto.

De esta manera se simplifica la comprensión del otro y su deseo, sólo se reconoce una desmedida admiración y se resta importancia a la capacidad de determinación que los juicios de ella puedan tener sobre su ser. Este hombre de intelecto no se vislumbra del todo bajo la mirada del otro y hace una disección clínica de los sentimientos, evidenciando una ruptura clave en la comunicación al limitar su rol dentro de un equilibrio emocional que procura armonizar mitigando el exceso de un yo dominante para dar paso a un nosotros. Práctica que en la participación e intercambio intersubjetivo, tiende a evitar la cosificación y asimilación de uno de los sujetos al servicio exclusivo de su par.

En este caso, la situación se polariza y el intelectual se impone, esto se percibe de modo explícito en el siguiente verso:

y no distingues entre mi miedo a la vida y mi amor a la vida / y eres, por un momento, el báculo de esta vejez prematura.(…)

La reglas cínicas que rigen el esbozo de relación a favor del hombre le permiten incluso considerarla un objeto, báculo o instrumento que sirve de sostén y apoyo a lo que el considera una vejez asumida de modo voluntario. Esta es una de las grandes contradicciones, pues atenta contra la dignidad de la mujer en tanto la persona de la muchacha y sus sentimientos se ven instrumentalizados; cumplen por momentos una función y actúan con una finalidad objetiva, como un diseño al uso, con cualidades esperadas, ponderables y que pueden ser manipuladas.

Producto de la perspicacia y experiencia del intelectual, el pensamiento de ella es sintetizado, definido y anticipado en base a prejuicios que marcan la aparente plenitud de su solipsismo. El soberbio intelectual cree anticipar con facilidad los pasos de la mujer en el arte de amar, y conceptualiza y predice los mecanismos que ella tiene para expresar su sentir y la valoración de aquel que desea.

O porque el amor te hace creer, / como si se tratara de un manojo de hierbas / en manos de una vieja curandera,/ en sus virtudes balsámicas,

En este apartado la voz esgrime producto de su carácter y excesiva confianza una afirmación que respalda su temple extremadamente lógico dominado por su falta de humanidad o lo que se entiende por esencia integra de un ser humano “adaptado y sociable” en función de conductas que demuestran empatía y tolerancia

y estas penetrada del papel del amor / como de un sabor a hierbas mágicas.

El actor principal con estas actitudes protege su condición, la costumbre de habitar su soledad, evitando ser determinado y definido por el amor de ella.

Creerás en lo que te diga, al oído, el horóscopo
en el estilo epístolar, en la lectura de las manos;
tu novela soy yo para las noches de insomnio


Otro ejemplo, de disminución se da en el análisis que lo empuja a reconocer el actuar de ella como un producto predecible, común, capaz de ser comparado con supercherías, supersticiones y santerías propias del actuar de una persona demasiado crédula que deposita su suerte en invenciones como la brujería, el horóscopo, el destino o una fe irrestricta. Estas ideas desprestigiadas y fútiles ante los ojos del intelectual, tienden a ubicarlo al parecer dentro de un nivel superior y de control.

En definitiva, al revisar y leer detenidamente el texto, encontramos variados temas y discusiones que se pueden desprender de lo que en apariencia es un sencillo y directo texto. Más allá de lo estrictamente romántico, propio de una relación tormentosa producto de las marcadas diferencias entre los componentes del idilio, el lector puede profundizar en torno al plano metafísico, erótico, psicológico del hablante, hay un tema de género importante, grandes tópicos medievales y clásicos reinterpretados y desde luego, un posible cuestionamiento antropológico a dos tipos de sociedad y tipos humanos básicos, el intelectual y la muchacha de pueblo. Estos no tienen nombre, representan a una pluralidad de seres que pueden ocupar esta ecuación que involucra además connotaciones socio-culturales, estilos de vida, formas de habla y pensamiento: El contraste entre la abstracción destructiva del pensador que va abriendo capas en su relación a fin de conocer todos los motivos, su necesidad de palabra, su esteticismo, y el rechazo de ella y la imposición de su calma, de su orden y rutina marcada por la figura de las manos en los últimos versos, con esas grandes manos tranquilas la otra mente, una de tipo operacional, motora.

Lo expuesto en esta lectura reafirma la elección del hablante y el diseño de esa voz llamada el intelectual. Se destaca además la riqueza de contenido que Lihn puede entregar a través de un contraste amoroso dejando mediante su propuesta; amplias puertas abiertas para la interpretación, pues cabe preguntarnos, ¿Qué tal si la confesión surgiera de parte de la muchacha del pueblo? Bien pudo ser la mujer la que nos diera a conocer la suerte de la relación, en cambio Lihn optó por poner el testimonio en boca de la figura masculina lo cual no es limitante, ya que aún cuando su contraparte puede llegar a ser una mera conceptualización de sus prejuicios, la ausencia de la misma no es total, la otra voz esta presente en los silencios, en las omisiones, en los contrastes y en las exageraciones de este único hablante y su cosmovisión, que somete al mundo bajo sus cuestionamientos.

Ante ese decir o encuadre de la relación que pareciese negar a la muchacha y su imagen, al reducirla a objeto del testimonio poético, brota como poderosa y afirmativa raíz, la voz femenina, presencia que con matices de natural simpleza crea en el primer recurso de la poesía y el último, con los excesos de la imaginación, al intelectual, este espera y reposa, en esas manos tranquilas.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Publicado en Cinosargo



De un intelectual a una muchacha de pueblo

Mi falsa bondad tú eres la única en comprenderla,
porque la confundes ciega, sagazmente con lo único bueno que va quedando en mi
y no distingues entre mi miedo a la vida y mi amor a la vida
y eres, por un momento, el báculo de esta vejez prematura.

Crees, en cambio, en el hombre que yo habría sido
y en el que fui fugazmente antes de estos años amargos,
de no haber sucumbido al gusto de la derrota,
al placer y hasta la pasión de la derrota,
por lo mismo que crees en el amor

O porque el amor te hace creer,
como si se tratara de un manojo de hierbas
en manos de una vieja curandera,
en sus virtudes balsámicas,
y estas penetrada del papel del amor
como de un sabor a hierbas mágicas.

Creerás en lo que te diga, al oído, el horóscopo
en el estilo epístolar, en la lectura de las manos;
tu novela soy yo para las noches de insomnio
cuando la virginidad acostumbrada a todo
da con todo señales de impaciencia
y hay que adormecerla con un cuidado especial.

Esta distancia absurda entre tu cuerpo y el mío,
es el cauce de un sueño que une las dos orillas
colmado, por fin, bajo una tierna luz de amanecer pantanoso.

Te encontrarás en una isla conmigo,
cualquier imagen de calendario
puede ser en este momento tu hallazgo,
el primer recurso de la poesía y el último,
porque no amas las palabras
ni te bastan los excesos de la imaginación,
a todo ello prefieres el éxtasis,
poner orden en tu vida
con esas grandes manos tranquilas
y esperar.

ENRIQUE LIHN La musiquilla de las pobres esferas - 1969



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...