lunes, 12 de abril de 2010

EL IMAGINARIO MINERO Y SU INFLUENCIA EN LA LITERATURA DE ATACAMA [Por Nélida Baros Fritis ]

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EL IMAGINARIO MINERO Y SU INFLUENCIA EN LA LITERATURA DE ATACAMA.

En los mismos tendones de Atacama

Anclados junto al Sol y los recuerdos,

Herméticos, exploran sus arrugas

Los piques y la plata abandonada.

Chañarcillo que otrora por mil ojos

Fuera sólida entera en esplendores

Es hoy melga de prismas lastimados,

Catedral de incisivos socavones.

(Poema fermento de otro siglo)

( Autor: Erasmo Bernales Gaete)


Vallenar


El imaginario minero esta presente en la literatura escrita por hombres y mujeres de Atacama, ya sea en el género lírico, narrativo o dramático. Es impresionante descubrir que esa herencia ancestral ha desafiado el tiempo y que: la aridez del paisaje, el silencio penitente, el aullido de las aves nocturnas, las leyendas, el vuelo del Alicanto induciendo a los hombres al lugar de la riqueza, el Zorro Colorado, los tres Candelabros, los Tres Angelitos, y los entierros, etc, han quedado plasmado con fuerza en cuentos y poemas.

¿Cómo puede ser tan fuerte la atracción del imaginario en el ser humano que habita inhóspitos lugares?

Más de un pariente, padres o hermanos son mineros, los cuentos los conocen desde la cuna y el encantamiento va llenando la mente de visiones y de esa atmósfera tan peculiar que el escritor o escritora crea en sus textos o narraciones. Ya conocíamos por Jotabeche y sus famosas tertulias muchas historias, otras por boca de los abuelos, y los propios cateadores que buscaban derroteros. Las historias, cuentos, mentirillas, y adivinanzas, que las han traspasado de una generación a otra terminando convertidas en leyendas, por ejemplo.”El Guanaco Blanco o Yastay”,

Los juegos, de la baraja, la pulgada de sangre, las comidas criollas y su forma de divertirse cada vez que bajaban a la ciudad, configuran en su entorno una especie de hombre típico que le da a la región una identidad y pasa a formar parte de ese rico patrimonio que no ha sido totalmente explotado en la literatura atacameña.

Desde hace décadas otros hombres se lanzaron en busca de una expresión estética ya sea mediante la pintura, el dibujo, la escultura y la palabra para sacar del anonimato al trabajador que arañaba las entrañas de la tierra.

Por ejemplo, don Erasmo Bernales Gaete escribió “Motín de Sol y Roca”, donde exalta al hombre Atacama y le siguen, Juan García R. Arturo Volantines R. en el poema dedicado a su padre:Fragmento ”Mi padre llega en la noche/polvoriento baja del mundo/y entra en el aire de sus hijos/Y toma entre sus aspas al angelito/recién muerto.// El girasol sonríe en los frondosos leños del viejo/Y pareciera que sólo durmiera/como algarrobo dominado/por el roncar del desierto./

Nalky Pesenty Laite, canta autor de sentidos poemas, de diversa índole temática, incluyendo temas mineros y manteniendo un constante trabajo en la “Casa de Jaime Ireland Cortés,”( folclorista copiapíno), don Nelson Díaz, canta autor y gestor cultural quien ha incorporado poemas de diversos autores regionales, Juan García R., Tussel Caballero I. Benigno Avalos A.; Jorge Zambra; Alejandro Aracena C.,(contador de cuentos y mentirillas), Eduardo Aramburu G., Danilo Bruna y tantos otros que entre sus textos poéticos han dedicado al minero versos y más versos.

¿Qué tienen en común estos poetas mencionados?

Un gran amor al terruño y como la literatura resulta marcada a fuego por los fenómenos histórico sociales, provoca una concatenación con lo literario. El paisaje descrito en sus versos, sus imágenes y elementos que construyen el poema hacen que afloren sentimientos y valores por el hombre que ejerce un duro trabajo en el pirquen y en la minería en general.

Una se pregunta.¿Cómo las mujeres escriben con tanta claridad sobre el tema minero?

No obstante, las escritoras de Atacama, sin haber vivido en las minas, han escrito con sentidos versos y desplegando el colorido del lenguaje al minero, a la mujer que trabajó junto al hombre en el pirquen venciendo las dificultades propias del sexo, la cantinera, la esposa minera, etc.

Las escritoras, Juana Salgado, Carlota Muños, Ángela Cuevas V, Hilda Olivares M. Silvia Godoy G. y Lucía Román Rivera.

Las dos últimas damas mencionadas tienen su fuerte en la temática minera.

Lucía Román Rivera, artista múltiple, orfebre en plata y piedras semipreciosas, pintora, poeta y escritora, con publicaciones en revistas literarias, fue antologada en el libro “Poetas del Norte”, “Panorama Espiritual de una Provincia,” etc.

En su libro de cuentos “Yo el Cobre Soy Chileno”, nos describe el proceso del cobre desde el momento en que se extrae de la mina y termina convertido en barras. La escritora personifica el cobre, lo humaniza, lo hace hablar, pensar, sentir, y hasta dialogar con otros minerales.

Otros dos cuentos: “Mi Rancho en Pajonales”, basado en la vida de Juan Godoy, tiene un juego permanente entre la realidad y la fantasía, y lo envuelve en un halo de misterio al hacerlo hablar con su madre después de muerto.

En el tercer cuento “El Hijo del Mar”, presenta un mundo mimético que comparte la realidad con el lector, además de lo cotidiano, introduce una nueva realidad, una visión de mundo aumentada y coherente. Su técnica aditiva en estos dos últimos cuentos distrae al lector con elementos fantásticos y paranormales que parecen creíbles.

Sus poemas del libro;”Imágenes Mineras”, llevan nombres de minerales Brochantita, Calcocita, y Nantoquita, etc. , y esta dedicado a “Atacama”, poemas decidores, donde toda su sensibilidad se vuelca con emoción para destacar a sus gentes, y el heroico trabajo del hombre de las minas.

Estupendas metáforas y con maestría describe en el poema Liroconita, momentos en la mina después de terminada la faena:”Buscando el calor amigo/el chiste, la talla, el juego/se reúnen los mineros/después del trabajo cumplido./ La noche sin ecos/del desierto atacameño/arrebuja en velos de niebla/todo el contorno pampino.

Parpadean los cigarros/en cada chupada nerviosa/mientras las manos callosas/reparten con maestría/la baraja tan querida/tan mañoseada, tan vieja/que mata el aburrimiento/jugando brisca minera.

Silvia Godoy Guzmán, pintora, poeta, escritora y gestora cultural desarrolla extensas actividades con adultos mayores, creadora de la biblioteca del adulto mayor. Autora de cuentos y poemas que evocan a hombres y mujeres, cuyas vidas se entroncaron a los cerros para extraer la sustancia mineral que guardaban celosamente a través de los siglos. Vivencias, anécdotas, que reflejan sentimientos que guardaba en su inconsciente y traspasaron el tiempo.

Sus textos poéticos tienen aristas de la poesía popular, de contenidos variados que muestran costumbres, creencias, motivos familiares de mujeres y hombres que formaron su hogar al lado de su fuente de trabajo.

La poesía de Silvia, escrita en lenguaje coloquial, nos dice en un fragmento del poema dedicado al “minero”:

”Arenales candentes/pedregosos cerros/andando por las sierras/en busca de placer/llevando en tu morral/sueños y esperanzas/evoco con respeto/al minero de ayer.”

Fragmento del Poema Ernestina: “Las hierbas del camino hablaron tu lenguaje/Los montes y las flores sabían tu bondad/Las cabras y ovejas compañeras eternas/ Las avecillas entonaban un canto de amistad./ Tu vida esta plagada de recuerdos infinitos/Serrana por origen, destino de bondad/Cuajadas esperanzas de sueños luminosos/Cánticos de ángeles llenaban tu vagad./

El entorno, el paisaje circundante, la cosmovisión de mundo aparece en los poemas, muestra la realidad local, esto nos mueve a pensar que el ser humano de una forma u otra esta influido por el medio, en su pensamiento, en sus valores, en sus creaciones artísticas.

La poesía es la compañera infatigable del ser humano y queda demostrado que hombres y mujeres, la escriben en diversos momentos de su existencia como respuesta al proceso creador registrado en su interioridad.

Nélida Baros Fritis

Copiapó, 10 abril 2010

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