lunes, 22 de marzo de 2010

La Literatura y el lado oscuro de la luna

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La Literatura y el lado oscuro de la luna

COMENTARIO AL LIBRO EL TERCER ESCALÓN DE NANCY MENDOZA‏

Abordar la escritura de cuentos es una tarea de difícil consecución y se sabe que el intento es de mayor esfuerzo que el que requiere la construcción de una novela, porque además de la condensación y unidad temática, el cuento exige mantener el interés irreductible del lector por cada uno y hasta el final del libro. En cambio, la novela permite a su autor entrelazar variadas historias, anécdotas, permitirse digresiones y dispersión en sus páginas, lo que no permite el cuento.

Si bien, la mayoría de los cuentos de Nancy Mendoza son de corte trágico, (tratan de un crimen, accidente, sucesos paranormales, mujeres abusadas e impotentes de defenderse, etc.) los acontecimientos limítrofes con lo que se puede soportar, es notable la capacidad narrativa que nos ubica claramente en un contexto dado, definición de personajes, lugares y ambientes que nos llevan al desierto y norte chileno o bien, nos traslada a tiempos ancestrales desaparecidos (Los Molles) y la bien hilada trama que nos lleva con rapidez a un desenlace que no nos permite despegarnos de ella.

Nancy Mendoza posee oficio, por eso es capaz de mantenernos unidos a su narración y no lo desperdicia relatando cualquier acontecimiento, tal vez sin proponérselo ella aborda temas que conmocionan al lector, lo conmueven e intimidan profundamente (El Espejo) y de pronto se piensa en el suspenso de Edgar Allan Poe o bien en Borges con sus paseos y devaneos que realiza a través del tiempo, del Dios Tiempo, que permanece inconmovible ante el desfile de nuestras vidas, generalmente llenas de vicisitudes y misterios que no tendrán explicación más que como pasos hacia otras dimensiones o fantasmas que rodean nuestra existencia y que no vemos.

El mundo que ha construido Nancy Mendoza, en su libro de cuentos, es la catarsis, tal vez, que ella construye para resarcirse del padecimiento que le provoca este mundo que como artista percibe con agudeza hasta la conmoción profunda y demuele sus esperanzas en un género humano más benigno. De esta forma, N. Mendoza se yergue a través de su pluma y nos encara y enrostra estos seres malignos, oscuros para que no olvidemos lo crueles que podemos llegar a ser.

En cuanto a los temas que se abordan: crimen, terror y suspenso o sucesos paranormales, no es común en las letras chilenas, especialmente en nuestro género femenino. Si bien, las mujeres hemos ido ganando espacios largamente acallados, se han ido planteando nuevos desafíos, además de los ya conocidos acercamientos al erotismo y caída de tabúes, como Marta Brunet, María Luisa Bombal, Pía Barros y Ana María del Río, Andrea Maturana y propuestas renovadoras y rupturistas como la de Diamela Eltit, son en consecuencia un abanico de posibilidades que actualmente las mujeres se atreven a encarar.

En el cuento Alas Rotas, cuento trágico de una niña pequeña que sufre deformación física, pese a ello se vislumbra una fórmula esperanzadora que escapa a la comprensión que tenemos o atisbamos de la realidad. De tal forma, la Literatura se transforma en acción salvífica ante el absurdo, el dolor sin límites, el escritor a través de su imaginación levanta salidas, capta revelaciones que respaldan este escape de la realidad y a la vez “destapan” esta misma, dado que nos agrede constantemente y nos desagrada al punto que solamente la imaginación “la gran buceadora” como dijo Einstein, es la que verdaderamente nos acerca a la verdad, y puede transmutar en algo maravilloso y distinto que nos salva de todo dolor o absurdo. Al mismo tiempo, que nos trae reminiscencias del escritor Pedro Prado, con su novela Alsino, similar personaje en algunos aspectos.

El libro de N. Mendoza, es fruto de un trabajo constante y serio a través de mucho tiempo y que me aventuro en precisar que no es de las autoras que se precipitan en publicar, sino hasta que están muy seguras del trabajo literario que entregarán. En este oficio, se requiere lo que ella demuestra ampliamente y se requiere, valentía, riesgo, oficio, libertad imaginativa, sensibilidad y ruptura con los viejos moldes que nos han deparado, para escribir desde su genuina inventiva.


Aída Esther Mora

Escritora

Directora Rev. de Arte y Literatura

Artemisa


Concepción, Noviembre 17 de 2009.


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