sábado, 7 de febrero de 2009

Estrenamos el segundo número de la revista La Santísima trinidad de las cuatro esquinas.

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Segunda edición de La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.

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Primera edición de La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas. Leer o descargar


Editorial

Este segundo número de nuestra revista por voluntad propia, se ha inclinado peligrosamente hacia la poesía, la única excepción a esta colisión del genio Rokhiano en su máxima expresión, gimiendo su canto mítico junto al desatado talento de las dos antípodas del cincuenta, Lihn y Teillier, dos voces que redefinirían el decir poético de Chile, lo pone Bolaño; debido a la vertiginosidad narrativa de su cuento “Dentista”, extraído para su análisis del libro “Putas Asesinas”, contradicción relativa pues debemos recordar los devaneos infrarrealistas del detective salvaje que se inicio como poeta. Heredero confeso del humor y originalidad de Parra, Bolaño es un bailarín prosaico que no danzará al ritmo de Neruda o con el Rabelesianismo de Rokha y menos con el paracaidista creacionista, aunque sin prejuicio; declararía a viva voz, el haber sido rescatado cuando joven –de la violencia asumida de la palabra- gracias a los huraños consejos epistolares del terrible Tetas Negras, anécdotas que en su totalidad se confunden con la historia del arte, la matriz de la historia de la literatura en Chile, que recibe obras de Arturo Belano, tales como Tres con sus “Neochilenos” dedicado a Rodrigo Lira y “Un paseo por la literatura” textos que fácilmente podemos conectar en cuanto a técnica y sentido con las novelas Amuleto y por ende con la literatura nazi, 2666 y el cuento reseñado por Violeta Fernández, que nos entrega lucidamente esas claves sobre el arte y la vida; en el mismo ámbito, no hay que ignorar Los perros románticos y su póstuma Universidad desconocida, junto a la constante afirmación que hacia el autor de Pista de Hielo al indicar que la mejor poesía del siglo recién pasado fue escrita en prosa en las páginas de autores como Perec, Proust y Joyce. A estos argumentos debemos indexar los ya mentados Gemidos, En el mudo corazón del bosque, Pena de extrañamiento y Estación de los desamparados, títulos reseñados que impiden declarar imparcialidad con respecto a esta edición de la Santísima, que se postra a los pies de la poesía, lírica, prosaica, vernacular, hermética, viajera, situada, hiperbólica, cosmopolita, lárica, descreída, retórica e intertextual, ello gracias al trabajo desplegado por el equipo. Lecturas del prolífico escritor Daniel Rojas Pachas, la crítica de la aguda Violeta Fernández y la colaboración fraterna del poeta e investigador, cronista de los ecos del norte, Arturo Volantines. Sin más rodeos, ponemos a disposición del público, esta entrega de Enero, de nuestro proyecto La Santísima Trinidad de las cuatro esquinas.

Oliver Beltrán

6/2/09


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